CAPITALISMO, COMUNISMO, HALLESISMO - Ing. Nicolás MANETTI CUSA -

Carátula de la Primera Edición -9/1969
N. Manetti Cusa
Capitalismo – Comunismo – Hallesismo
Editorial Hallesint – Buenos Aires
Impreso en offset Instituto Olivares Lavalle 1388-74

Capitalismo – Comunismo – Hallesismo

Prefacio

Hoy el mundo está dividido en naciones Capitalistas y naciones Comunistas, separadas por un antagonismo muy reñido y a menudo desleal.

Nadie propone, ni invita a buscar un desenlace pacìfico, ni siquiera una soluciòn de compromiso.

Sólo el Hallesismo, genial concepción del italiano Agostino M. Trucco ofrece a todos, -sin intervención militar, ni tampoco predicación a los pueblos- la Paz, fundada en la Justicia y el Progreso, y que se levantará sobre el bien común, y no sobre el cadáver del adversario.

Para desarrollar el tema, en forma correcta y exhaustiva, tenemos ante todo que penetrar en la esencia del Capitalismo y el Comunismo, pero sobre todo en el contenido económico de ambas.

En ningún momento haremos afirmaciones dogmáticas, y todo lo que sigue estará rigurosamente presentado, cuidadosamente aclarado y terminantemente demostrado.

Todos conocen o creen conocer, el Capitalismo y el Comunismo, pero aún más son muy pocos, los que conocen el Hallesismo y su manifestación concreta: la Fundación Hallesint.

Por lo tanto, después de una breve historia -cincuenta años de lucha resumidos en cuatro páginas- presentamos el Estatuto de la Fundación Hallesint: no más de ocho artículos, breves, claros, terminantes, y que –como demostraremos darán el equilibrio automático, a la Economía Mundial.

Se ruega al lector leer lo que sigue, con la mayor atención, pero aún más con la mayor desconfianza, condición necesaria para entender y comprender a fondo el Hallesismo.

 

HISTORIA DEL HALLESISMO

El Hallesismo

La Economía Racional -Hallesismo- es debida a las intuiciones geniales del italiano Agustín M. Trucco -Génova 1863 Roma 1940- que creó la base del Mercado Mundial -de los Bienes presentes y de los Bienes futuros- –confiado a una Entidad superracional autárquica; absolutamente apolítica; la Fundación Hallesint.

Las publicaciones Hallesistas, que aparecieron en los primeros años de este siglo, tenían una finalidad científica y crítica, en manifiesta oposición a las ideas económico-monetarias entonces -y también hoy- corrientes, y sobre todo estaban en contraste con la falsa convicción universal de que la Economía tiene que ser dirigida por la Política.

El lema del Fundador del Hallesismo era "La Separación de la Economía del Estado" dejando naturalmente íntegro e inalterado el derecho fiscal de los Gobiernos, para enfrentar los gastos de infraestructura y defensa de la Nación.

La acción concreta del Movimiento Hallesista empezó en 1914 en Roma donde se constituyó el primer núcleo de adherentes.

La primera guerra mundial, que estalló justamente en aquel año, fue el primer obstáculo que encontró el Movimiento: sin embargo el número de los adherentes se fue siempre aumentando, mientras se publicaban libros sobre el Hallesismo, de manera que al terminar la guerra -1918- todo estaba listo para desatar una acción decidida y fecunda.

Se publicaron otros libros y también un periódico en italiano, muy dinámico "La Separazione de la Economía dallo Stato". Se instaló una suntuosa Sede en el histórico Palacio Raggi, en el centro de Roma, se compró una moderna tipografía, y se desarrollaron reuniones, conferencias, mesas redondas, etc., no solamente en Roma, sino que en toda Italia.

Para entender lo que sigue, tenemos ante todo poner énfasis en una característica del Hallesismo.

Para el Hallesismo existe sólo la Economía del Intercambio Mundial Apolítico de Bienes y Servicios.

Esta proclamación publicada y difundida por toda Italia provocó el drama.

Entonces en Italia surgía al mismo tiempo, el Fascismo, prepotente y arrollador.


El Fascismo

El Fascismo se dio cuenta muy pronto del antagonismo irreductible entre el fanático nacionalismo económico de su Economía Corporativa que culminó en la Autarquía nacional y el Hallesismo, como su Economía Universal, que culminaba con la oferta concreta del Mercado Mundial.

La Lucha se desarrolló inicialmente en forma sorda, con armas casi iguales en el campo ideológico; pero cuando el Fascismo se adueñó del gobierno en Italia, la lucha se reveló no sólo desigual, sino que muy peligrosa.

Cada día el Hallesismo tenía que retroceder; y llegó el momento en que se encontró sin salida.

Entonces intentó un golpe desesperado.

Los Hallesistas que –en Italia- eran muchos y muy autorizados, depositaron en manos del Escribano Giuliani de Roma en perfecta forma legal la cuantiosa suma de cien mil dólares, desafiando a los Economistas fascistas a demostrar que el Plan Hallesint era incorrecto o inactuable o prematuro. Al mismo tiempo se confiaba al Presidente del Tribunal de Roma el nombramiento de la Comisión Examinadora, con todos los poderes.

Al desafío se dio la máxima publicidad, en forma provocante, casi desesperada.

 

A.M.Trucco

El Gobierno Fascista comprendió la situación y por eso no aceptó el desafío; y puesto que en aquellos días se había declarado Gobierno absoluto ordenó la proscripción del Hallesismo y el secuestro de todas sus publicaciones, que fueron quedas; e inició un proceso judicial –por reato ideológico- contra el Fundador del Hallesismo y sus tres inmediatos colaboradores.

Los jueces demostraron un coraje sin duda heróico, y aún más, van recordados dos jueces –en servicio- Gracco y Perretta, que se presentaron como culpables del mismo reato ideológico, pidiendo ser procesados, y presentando todas sus publicaciones Hallesistas ¡como pruebas de su culpabilidad!

El fallo del Tribunal fue una absolución triunfal, pero la prensa italiana recibió la orden de no publicar el fallo y aún menos hacer comentarios.

Se quitaron los pasaportes no solo al fundador sino que también a sus colaboradores, y empezó una verdadera persecución personal sin piedad.

Considerando que el Movimiento Hallesista no había quedado destruido, antes bien seguía secretamente sin cesar, se ordenó –sin la menor justificación, la captural del fundador, aunque viejo y enfermo, y su reclusión en el manicomio de Roma de donde salió solo para morir, en la más absoluta pobreza.

¡Murió perdonando generosamente a todos sus enemigos!

El gobierno fascista se apresuró a enviar a la viuda, durante las exequias una carta amenazadora ¡intimándola a no recibir (¡) cartas referentes al Hallesismo! La Prensa Italiana recibió la orden de callar la noticia de la muerte. Sólo el Diario del Vaticano comunicó la noticia con palabras de gran respeto y conmovedoras.

 

Di Domenico y Manetti Cusa

Con la muerte de Trucco el Movimiento recibió un golpe casi mortal, aún porque el Fascismo se demostró decidido a destruir el Movimiento sin vacilaciones y sin piedad.

Afortunadamente en 1924, el 18 de julio en el momento culminante de la ofensiva fascista contra Trucco, él, para asegurar la continuidad del Movimiento, en cualquier contingencia, estipuló, con acta ante el escribano Giuliani, en Roma, una Sociedad Civil para la constitución de la Fundación Hallesint con el abogado Jorge Di Domenico y el ingeniero Nicolás Manetti Cusa transfiriendo a esa Sociedad todos los derechos intelectuales sobre la Fundación Hallesint, la cual, sin embargo, no bien constituída se transfería, por derecho propio, en propiedad de todas las Naciones que hubieran adherido a ella.

No se trataba en verdad de un acta notarial de tipo corriente, sino de un pacto sagrado para cada uno de los tres, de seguir luchando toda la vida, hasta el último respiro, contra la apatía, la desconfianza, al irrisión, y la oposición de toda la Humanidad, ¡que siempre tiene pronto el Calvario para los que luchan por ella!

Caído en 1945 el Fascismo, el Movimiento Hallesista retomó su actividad.

Sin embargo la situación en el Mundo y especialmente en Italia había completamente cambiado.

La idea de una Economía mundial no era prácticamente sostenible, ni siquiera comprensible.

Norte América triunfante dominaba en el mundo, e Italia vencida, y humillada vivía a la sombra del Plan Marshall.

Además los dos socios sobrevivientes de la Sociedad Civil Hallesint no se encontraron de acuerdo sobre la táctica mejor para difundir y afirmar el Plan Hallesint en el mundo.

De acuerdo se tomó una decisión. Di Domenico, con lo que quedaba en Italia del Movimiento Hallesista, quedaba al frente, con visión de difundir el Hallesismo en Europa.

Manetti-Cusa se trasladó a Buenos Aires con visión de llegar a convencer a la América Latina, donde –sin embargo- nadie, hasta entonces, conocía, ni siquiera de nombre el Plan Hallesint.

Norte América, demasiado rica para entender, quedaba excluida.

La difusión del verbo hallesista en Europa tomó un rumbo jurídico-social con notable éxito intelectual, confirmado por adhesiones muy autorizadas.

En América se desarrolló exclusivamente en el campo técnico-monetario obteniendo adhesiones de la más alta jerarquía.

El movimiento se desarrolla con ritmo cada vía más acelerado, vivificado por las tres palabras sagradas y proféticas:

"BONUM DIFUSIVUM SUUM"

"El bien siempre triunfa por su propia fuerza"

 

ESTATUTO DE LA FUNDACIÓN HALLESINT

Durante medio siglo se ha elaborado, redactado, publicado y difundido en los medios financieros de las principales naciones un sinnúmero de publicaciones –fuera de comercio, y sobre todo el Estatuto de la Fundación Hallesint -N. Manetti Cusa: Estatuto de la Fundación Hallesint –Roma 1933- que determina la naturaleza jurídica, la actividad concreta y el alcance financiero-económico de la Fundación Hallesint.

Artículo 1º - Objeto y Funciones

La Fundación Hallesint tiene por objeto alcanzar el equilibrio social, y encauzar el egoísmo humano hacia el mejoramiento del nivel de vida de la humanidad.

El medio técnico que adoptará la Fundación para desempeñar su actividad será la unificación de las relaciones económicas, dando la prioridad a la Unificación monetaria, y luego a la Unificación del Intercambio, que será su obvio y necesario complemento.

La acción de la Fundación consistirá en:

a) Ofrecer sin coacción ni siquiera invitación Símbolos de transferencia del valor en el espacio y en el tiempo, expresados en Moneda Mundial, para realizar cada operación de intercambio, cuyas partes interesadas reconozcan su recíproca conveniencia.

b) Hacer converger hacia el Mercado Mundial unificado, -a la vez que descentralizado en su funcionamiento toda oferta y demanda presente y futura.

c) Favorecer, sin límite, el desarrollo paralelo de la producción y consumo, dinamizando la actual economía, y compensando las llamadas sobre-producciones, con el incremento de las demás ramas productivas, provocando en el mundo una creciente prosperidad.

Artículo 2º - Estructura y Sede

La Fundación es una Entidad Jurídica autónoma, mundial, que en calidad de Intermediario Contrayente, puede operar en todo orden de operaciones de intercambio.

La Fundación estará integrada por un Consejo General, que se reunirá en … donde la Sede de la Fundación tendrá privilegio territorial.

Todo Gobierno que adhiera a la Fundación designará un Delegado Titular y un Suplente. La totalidad de los primeros -y de los segundos, en que les corresponde-, constituirá el Consejo General.

El Consejo General elegirá entre sus miembros un Presidente, un Vicepresidente y Cinco Vocales.

Todos ellos constituirán el Consejo Ejecutivo de la Sede Central, con facultades para ejercer la administración ordinaria.

El Consejo General se reunirá una vez al año para aprobar el Balance anual, y también cada vez que la cuarta parte de los Delegados lo solicite.

Las resoluciones del Consejo General y del Consejo Ejecutivo de la Sede Central se tomarán por mayoría. En caso de empate decidirá el voto del Presidente.

El presente Estatuto se puede modifica en cualquier momento con la adhesión total de todas las Naciones Adheridas.

Sin adhesión total, no se puede modificar antes de un año desde la presentación de la propuesta, firmada por la mayoría, y que tiene que ser aprobada por el 80 por ciento de las Naciones Adheridas.

Artículo 3º - Patrimonio de la Fundación

El Patrimonio de la Fundación está constituido esencialmente por el presente Estatuto.

Este Patrimonio intelectual es hoy propiedad del Instituto para la Renovación Económica, establecido en Roma, con fecha 18 de julio de 1924, por escritura pública, ante la Escribanía Giuliani.

La Fundación, en conformidad a dicha escritura, obtendrá por derecho propio, la transferencia de dicho patrimonio, en el momento de su legal constitución.

La Fundación dispondrá de un Fondo de Dotación suficiente para los gastos de su legal constitución y de los primeros gastos de la Sede Central.

Los Estados que adelanten ese Fondo de Dotación obtendrán su reembolso, con una recompensa adecuada, en diez anualidades.

Artículo 4º - Convenciones Nacionales

La Fundación, aún actuando dentro de las leyes vigentes en las diferentes naciones, antes de iniciar su actividad en cada país, estipulará, con los respectivos gobiernos, Convenios iguales para todos los Gobiernos, en conformidad con el presente Estatuto.

Se establece que cada Gobierno adherente:

a) Seguirá legislando en el campo económico y monetario en la forma que estime más conveniente, de manera absolutamente libre, sin necesidad siquiera de consultar a nadie;

b) Instituirá en su territorio su propia Sede Nacional Hallesint absolutamente autónoma, que actuará en conformidad con el presente Estatuto, por cuenta de la Fundación, sin exigir la menor responsabilidad de los Gobiernos;

c) Cobrará su cuota de las utilidades que en campo financiero y mercantil realizará la Fundación al neto de las reservas. Las cuotas serán proporcionales a los réditos netos que en cada nación la Fundación haya obtenido. Estas utilidades quedan a libre disposición de los Gobiernos respectivos.

Artículo 5º - Símbolos Hallesint

La Fundación, por medio de las Sedes Nacionales vende y reembolsa al público, en forma permanente y continua, sin límites, dos Símbolos al Portador: los CHEQUES, para el desplazamiento de los valores en el espacio, y los BONOS para el desplazamiento en el tiempo.

Los Cheques y los Bonos son emitidos en sumas múltiples de unidades de la Moneda de Cuenta HALLIS -Artículo 6º-.

Los Cheques son vendidos contra entrega de moneda nacional, calculando el Hallis al cambio del día, que cada Sede Nacional cotiza diariamente en su albedrío -Artículo 6º-, además de una pequeña tasa de registración.

Los Cheques son reembolsados en cualquier Sede Nacional, a la vista -con aviso previo por sumas ingentes- por su valor nominal, calculando el Hallis al cambio del día.

Los Bonos son vendidos contra entrega de Moneda Nacional, al precio que será establecido, como se indica a continuación, y calculando el Hallis al cambio del día, además de una pequeña tasa de registración.

Los Bonos son reembolsados en la misma Sede Nacional que los ha emitido, en la moneda nacional respectiva, a la vista -con aviso previo por sumas ingentes-.

El precio de venta y reembolso de los Bonos es igual, pero es creciente a partir de su valor inicial.

Cada Sede Nacional fijará y modificará –en concepto de interés- la tasa de aumento del precio de los Bonos, por cuenta propia y a su arbitrio, sin convenios previos con las otras Sedes Nacionales, ni con la Sede Central.

Cada Sede Nacional invierte a su criterio, y en plena libertad, el dinero cobrado, ya sea por el sobrante de la venta de los Símbolos Hallesint, como también por sus ganancias en el Mercado Mundial -Art. 7º-.

Esa inversión tienen una sola limitación: que sean comprados Títulos al precio de Bolsa, y no más del 50% de cada emisión, salvo casos especiales.

Los títulos así adquiridos no podrán venderse nunca, y en su conjunto constituyen el Patrimonio de garantía de los Símbolos Hallesint.

La Sede Central tendrá a su cargo la impresión, registración y control de los Símbolos Hallesint, aprovechando todo progreso técnico a fin de precaverse contra falsificaciones.

Los Símbolos impresos y registrados serán puestos a disposición de las Sedes Nacionales con las normas siguientes:

Cada Sede Nacional puede pedir a la Sede Central la cantidad de cheques que quiera, hasta llegar en total, al valor de las exportaciones nacionales del año anterior.

Las Sedes Nacionales y la Sede Central pueden permutar, entre sí, Cheques y Bonos sin límite, según su valor en Hallis.

Artículo 6º - La Moneda Hallis

La Sede Central en el día en que se iniciará el funcionamiento de la Fundación, fijará el valor de emisión de la Moneda Hallis en un gramo de oro, o lo que es lo mismo, en monedas, que en cada nación, en aquél día, serán equivalentes a un gramo de oro.

La modificación del valor del Hallis, en monedas nacionales, de parte de cada Sede Nacional, se dará a conocer en la tarde de cada día laborable por la Radio, y no podrá superar cada vez el valor de la tasa de registración.

Artículo 7º - Organización Mercantil

Cada Sede Nacional en su territorio:

1) Establecerá en la forma que estime más conveniente pero en base a un Reglamento unificado para todas las Sedes, el mayor número posible de Halles, o sea Mercados de Subasta, donde se venden y se compran simbólicamente productos de intercambios internacional. Los Halles estarán abiertos a cualquier individuo o Gobierno de cualquier nación. Naturalmente no es necesaria la presencia material de la mercadería.

2) Nombrará en la fomra que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento unificado para todas las Sedes, los Funcionarios Hallesint, relacionados entre sí y con todas las Sedes Nacionales.
Los Funcionarios Hallesint ejercen el Servicio Comisionista, utilizando la organización de los Halles nacionales y extranjeros. Sus retribuciones serán en forma de porcentaje, ajustándose a tarifas uniformes para todas las Sedes.

3) Cobrará por cuenta de la Fundación un porcentaje sobre las operaciones, que en su territorio efectúan los Halles y sus Funcionarios, en base, a un Reglamento unificado para todas. Todos los ingresos netos de la organización mercantil serán invertidos, según el Art. 5º, en títulos al precio de Bolsa.

Artículo 8º - Administración y Balance

Cada Sede Nacional confeccionará una situación mensual y un Balance anual donde:

El activo estará representado esencialmente por el valor de Bolsa, calculado en Hallis, de la masa de los Títulos -nacionales, Hallesint y Monedas-, es decir, del Patrimonio de Garantía.

El Pasivo estará representado esencialmente por el importe de los Símbolos Hallesint emitidos por aquella Sede Nacional, hasta la fecha, calculando en Hallis los Cheques al valor nominal y los Bonos al valor del día.

Cada Sede Nacional dejará a disposición de la Sede Central el saldo de su Balance anual. Ese saldo, aparte de las cuotas referentes a la contribución en los gastos de la Sede Central, a las deudas con los suscriptores del Fondo de Dotación, etc. -art.3º-, y de adecuadas reservas, será devuelto por medio de la Sede Central a los Gobiernos de las Naciones adheridas – -Art.4º-.

Si una Sede Nacional cierra sus ventanillas es declarada en quiebra. Los portadores de Cheques no quedarán damnificados porque podrán –como siempre- pedir el reembolso de las otras Sedes. Los portadores de Bonos de aquella Sede, en cambio, tendrán el derecho a la repartición entre ellos del Patrimonio de Garantía y además de las utilidades de la gestión mercantil hasta el total reembolso de los Bonos.

 

TRINOMIO HALLESINT

La palabra Hallesint es una contracción de Halles -Mercado- e Int. -Internacionales-.

Fue acuñada y lanzada, como un desafío al mundo económico, en los primeros años de este siglo, por Agustín M. Trucco -Génova 1863 – Roma 1940- inventor del Plan Hallesint, que se concreta en la Fundación Hallesint.

La Fundación Hallesint –entidad autárquica- unifica, integrándola, la actividad económica de la Humanidad, ofreciendo trans-cendentales e irresistibles ventajas para todos: individuos, pueblos, gobiernos.

Su base inquebrantable es la Moneda Hallis, que muy pronto vamos a presentar, -invariable en el tiempo y en el espacio, y que no tienen la menor relación con ningún mental, y aún menos con ninguna de las monedas nacionales políticas, de valor mudable y envanescente; a la vez que tiene un valor constante, como corresponde a una verdadera unidad de medida de valor.

Consideremos los 3.000.000.000 -tres mil millones- de hombre hormigueante sobre la tierra.

Su desconcertante diversidad entre ellos e asombrosa, y cualquier tentativa de unificación se presenta como algo muy difícil, casi inalcanzable.

Un paso muy importante, desde milenios, la Humanidad ha realizado ya, en este sentido en el campo político, con la creación de los gobiernos políticos, todavía muy imperfectos, pero que han tenido y tienen enorme importancia para el desarrollo de la Humanidad.

Otras agrupaciones han realizado las Religiones, los idioma, las Asociaciones: científicas, técnicas profesionales, artísticas, deportivas, etc.etc.

La Economía, como Ciencia, no tienen ninguna relación ni con la Política, ni con esas otras agrupaciones, exactamente como ocurre con la Matemática, la Física, la Técnica, la Medicina, las Arte, etc., frente a la Política. Sin embargo en el caso de la Economía ha pasado algo que merece aclarar.

Sobre las relaciones entre Economía y Política hay ideas muy confusas, cuyas consecuencias sociales han sido y son todavía tremendamente perniciosas.

La Política tiene el derecho -como el deber- de controlar todas la actividades individuales en cuanto se relacionan con la colectividad.

Por eso, justamente, tratando los asuntos económicos nos enfrentamos con la Política, como frente a un autorizado revisor y contralor; pero hay algo más:

La Política –además- tiene una relación muy especial con la Economía. En efecto lo gobiernos tienen el monopolio de la Defensa nacional -ejército-, de la Seguridad de los ciudadano -Policía- de la Justicia -Tribunales-, de las Obras Públicas, etc.. Por eso cobran de los ciudadanos las contribuciones necesarias, que los gobiernos políticos determinan en forma y medida, a su albedrío.

Esta relación muy especial entre Política y Economía las han vinculado tan íntimamente entre ellas, que al final, la Economía en cada nación, hasta hoy, ha sido atada, y en fin completamente esclavizada por la Política ¡Nadie hoy abriga la esperanza de emancipar la Economía de la Política!

Sin embargo afirmamos, en forma terminante, que el Plan Hallesint tiene en su programa de acción y en su bandera el lema: "Integración Económica Mundial", es decir "Arriba de las políticas Nacionales".

¿Cómo es posible eso?

Cabe reconocer que la Política -en general- actúa con sinceridad, convencida de tener el deber de intervenir, y por lo tanto su fracaso es debido a la confusión de ideas ¡y no a un delito histórico!

Sin embargo las consecuencias han sido y siguen siendo muy graves ¡y a veces trágicas!

La Economía, esclavizada por la Política, -en verdad- ha intentado en todos los tiempos libertarse, por medio de Revoluciones, que la Historia ha considerado "políticas" -a la vez que casi siempre han sido "económicas"-; pero nunca han logrado su liberación, han derrotado aquel "gobierno político" no la Política, es decir no han logrado libertar la Economía, ni tampoco demostrar al mundo el absurdo de esa esclavitud.

Esta grave equivocación en que vivimos se revela en el mismo nombre equivocado de Economía Política, con que esa Ciencia circula en el mundo, pues no tiene sentido que una Ciencia puede ser "política".

En efecto no puede existir, por ejemplo, una Agricultura política, sino una Política agraria, ni una Medicina Política, sino una Política sanitaria ni una Religión Política, son una Política religiosa, etc. etc.

Concluyendo rechazamos decididamente una Economía Política y concedemos solamente una Política económica.

Por eso en nombre de la Economía, como Ciencia autónoma no reconocemos a ningún gobierno el derecho de modificar, a su albedrío, aunque sea por un día, la longitud del metro, pero reconocemos, por ejemplo, a los gobiernos anglo-sajones el derecho, si así les gusta, de mantener en pleno siglo XX el ridículo sistema métrico inglés, en lugar del Sistema Métrico Decimal.

Claro está que también juzgamos severamente, que frente al actual deslumbrante progreso científico y técnico los gobiernos modifican la medida del valor -moneda- ¡sin límite y sin control! Hasta llegar, como ocurrió en 1924 en Alemania, ¡a las estampillas de correo de 100.000.000.000 (cien mil millones) de Marcos!

La Fundación Hallesint que vamos a ofrecer no tiene relación con esa Política Económica… desdichada esclava de los gobiernos, sin embargo la Fundación Hallesint, que ofrecimos, será obediente a todas las leyes políticas de cada gobierno, al cual entregará –si lo quiere- por completo, la gestión de la respectiva Sede Nacional, y al cual entregará en cualquier caso todas las utilidades, que esa Sede Nacional realizará, tratando con cada gobierno en absoluta paridad, exactamente como actúa el Correo Mundial, que –en un siglo de vida- no ha vacilado en ningún momento frente a dos guerras mundiales, ni frente ¡a las modernas fantásticas desvalorizaciones monetarias!.

Volvamos a considerar los 3.000.000.000 de hombres, que todos, en forma equitativa y compensatoria, recíprocamente, piden y ofrecen algo.

El panorama de todo lo que se ofrece -materialmente o simbólicamente- es impresionante y casi da vértigo.

Vamos a ver lo que va a ocurrir si –con un procedimiento nuevo y sorpresivo- se unifican todas esas ofertas en tres distintas categorías, por medio de la característica tiempo, llegando a un resultado insospechado y de maravillosa fecundidad.

En la primera Categoría agrupamos todo lo que ha sido producido en el pasado, pero que ha sido guardado hasta el presente, y ¡cuidado! Se ofrece en el mercado -materialmente o simbólicamente-: Casas, Chacras, Fábricas, Barcos, Aviones, Silos,

Autos, Máquinas, Muebles, Trajes, Joyas, Remedios, Armas, Juguetes, Vacas, Libros, Trigo, Café, Ovejas, Vino, Patentes, etc.

Todos estos Bienes tienen dueños, que representan el pasado, y que llamaremos Ahorristas.

Este nombre está perfectamente justificado, pues esos hombres, que ofrecen esos Bienes –producidos en el pasado- no los han destruido y los han ahorrado.

En el mercado encontramos una segunda Categoría de hombres, que ofrecen algo, pero no son Ahorristas. Ofrecen su inteligencia o su cuerpo, pero los ofrecen para producir algo.

Son los Trabajadores que representan el Presente, y forman una masa mundial imponente.

Entonces: Peones, Maestros, Labradores, Músicos, Mecánicos, Bailarines, Marineros, Médicos, Bomberos, Embajadores, Profesores, Choféres, Cantantes, Albañiles, Contadores, Plomeros, Hoteleros, Enfermeros, periodistas, Soldados, Oficiales, Policías, Ingenieros, etc.etc.

En fin encontramos una tercera categoría de hombres, que no llevan nada; pues no son Ahorristas, ni se ofrecen para trabajar, pues no son Trabajadores.

Al contrario, piden Bienes a los Ahorristas y Trabajo a los Trabajadores, ofreciendo, en cambio, algo futuro, algo que no existe, pero que ellos se obligan a producir.

Hombres así se encuentran en todas las ramas de la actividad humana.

Prometen construir, fabricar, producir, crear, etc. cualquiera de los Bienes a que se le piden -en conformidad con la Técnica actual-.

Son los Empresarios que representan el Futuro.

No hay posibilidad de encontrar otros participantes en el Mercado.

Solo Ahorristas, Trabajadores y Empresarios, que constituyen el Trinomio Hallesint. No hay lugar para ningún otro, pues no existen más que el Pasado, el Presente y el Futuro.

¡Nadie, hasta hoy, había hecho este planteo!

 

EL AHORRO

Vamos ahora a conocer más de cerca el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

El Ahorrista hasta cuando goza de su ahorro, a su antojo hasta el despilfarro, no molesta a nadie. Pero, si su ahorro consiste en dinero, y él lo da en préstamo, pero pide la restitución después de un tiempo, con un premio -interés- nace el Problema que ahora vamos a considerar.

Queremos dejar sentado bien claro, que naturalmente hablamos siempre de Préstamos garantizados, excluyendo cualquier riesgo.

Es decir que el deudor tiene que devolver íntegramente el dinero recibido, además del interés establecido. No consideramos, ni podemos considerar la insolvencia del deudor, lo que es un asunto individual, que no interesa a la Economía, que tampoco considera los robos, las extorsiones, etc. etc.

Entre los Ahorristas se encuentra también un Participante, muy especial, y que es más rico y poderoso de todos los Ahorristas juntos.

Se trata de un Ahorrista excepcional, que ha acumulado su ahorro desde el primer día de la civilización y que ofrece su tesoro, su Ahorro, en forma gratuita, sin límites, a todos. Y ¡cuidado! Sin que ese Ahorro se desgaste, se consume o desvanezca.

Es el Ahorro de la Humanidad, que sobrevive a la muerte de todos los hombres.

Es el resultado ultramilenario de las actividades de la Humanidad: la Ciencia, el Arte, la Medicina, las Leyes, etc. etc. como también los Caminos, los Puentes, los Puertos, los Monumentos, etc. etc. y en fin, un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubierto y desarrollados.

Este Ahorro está a disposición de todos, pero en la realidad, para aprovecharlo, se necesita algo que no todos poseen.

 

EL TRABAJO

El trabajador, -como también el Ahorrista y el Empresario- nada puede hacer, si queda aislado o está en conflicto con los dos otros términos del Trinomio, y por lo tanto tiene que estar a la zaga del Capital y la Empresa.

La parte de la producción mundial, que pertenece al trabajo a priori, no se puede determinar; es el Mercado que lo determina. Solo por razones elementales la Humanidad, se debe reconocer no solo al Trabajador, sino a cualquier componente de la Humanidad, aunque fuera un delincuente, una participación de la producción de la Humanidad.

Se trata de un mínimo no reducible y que tendrá que aumentar cada año con el aumento de la Producción mundial -per cápita-.

No se puede hablar de un precio justo del trabajo, sino de un precio del Mercado que tiene un máximo -tope- cuando la Empresa, en una especial rama de actividad, no encuentra más conveniencia a expandirse, por el alto costo del trabajo.

También hoy este tope se encuentra, pero el actual reducido desarrollo de la Empresa -frente a las enormes posibilidades que ofrece la Técnica- mantiene bajo el pedido de Trabajadores -desocupación- y por ende queda bajo también el nivel de los Salarios.

Por lo tanto los Trabajadores son, los más interesados al desarrollo de la Empresa, que ellos, al revés, consideran como enemiga o por lo menos como explotadora.

¡Cuando los Trabajadores llegarán a comprender profundamente lo que precede serán los mejores aliados de la Empresa!

 

LA EMPRESA

La Empresa pide Ahorro y Trabajo y promete pagar con Bienes Futuros.

Pide uno al Ahorro, uno al Trabajo, y promete producir tres. ¡No crea nada de la nada!

¡Lo que crea, en apariencia, de la nada, es lo que logra aprovechar gratuitamente del Ahorro de la Humanidad!.

Aquí está el secreto de la Empresa, mejor dicho: del Empresario, pues es verdad que el Ahorro de la Humanidad no cuesta nada, pero repetimos, se necesita algo que no todos poseen.

La Empresa puede actuar en cualquier lugar y en cualquier rama de la actividad humana.

Puede ser Empresario un campesino, como el Jefe de un Estado.

Cristóbal Colón fue un gran Empresario, pues con un pequeño Ahorro -tres Carabelas- y un puñado de hombres, descubrió un nuevo mundo.

Los Empresarios más grandes son los Sabios, los Artistas, los Exploradores, los Inventores, etc.

Sus creaciones, a veces, parecen obra de magia.

Ni siquiera hay relación entre lo que ellos producen y la remuneración que obtienen ¡Cuando logran conseguirla!

La Humanidad tiene inclinarse reverente ante ellos, como ante verdaderos Creadores.

El desarrollo de la Empresa -en conformidad con el nivel alcanzado por la Técnica- soluciona –como veremos- el equilibrio entre el Ahorro, el Trabajo , y la Empresa.

La palabra "equilibrio" nos lleva a la Mecánica, y justamente una analogía mecánica podrá ayudarnos.

Tres hombres, igualmente robustos, están sentados alrededor de una mesa redonda, a igual distancia entre ellos. En el centro de la mesa hay un anillo libre, al cual están atadas tres sogas que llegan a los tres hombres, que tiran con toda su fuerza la soga que le corresponde.

Es muy difícil que el anillo quede firme; y, si esto ocurriere, sería muy fácil desplazarlo ¡sin que ninguno de los tres hombres aumente su esfuerzo!

Sería suficiente –en verdad- que dos cualquiera de los tres se acercaran entre ellos, frente al tercero, que naturalmente no podría enfrentar los dos juntos.

Algo parecido ha ocurrido y todavía ocurre con el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

Se pueden hacer tres hipótesis; y no más de tres.

El Trabajo se puede juntar con la Empresa; la Empresa con el Ahorro, el Ahorro con el Trabajo.

 

CAPITALISMO Y COMUNISMO

I- Si el Trabajo y la Empresa se juntan contra el Ahorro, nada podrá lograrse, por que se necesitan los Bienes de los Ahorristas para actuar "económicamente".

Es el caso de las Colonias que demasiado temprano logran la independencia política, y rompen los vínculos económicos con la madre patria.

Cabe notar que el Ahorro de la Humanidad no puede producir nada, si falta –en este caso- el Ahorro particular, que funciona como levadura indispensable en la actuación de la Empresa.

II – Si en cambio la Empresa y el Ahorro se juntan contra los Trabajadores, -que, si no trabajan, no comen-, los sujetan con toda facilidad:

Nace así el Capitalismo que ha creado la actual maravillosa civilización, pero a espaldas del Trabajo.

Se trata de una posición de desequilibrio que puede llegar a situaciones explosivas; pero no todos los entienden.

Escuchemos un Capitalista:

Capitalista: "El Capitalismo en todos los tiempos ha dominado en el mundo y lo dominará a todos los siglos venideros.

Al Capitalismo debemos la maravilla de la civilización actual".

"En cambio el Comunismo, no obstante su actual dominación sobre la mitad del mundo, no está en equilibrio firme, y se mantiene, en el poder, en forma violenta y cruel con el arma del terror. Además, -aunque hipócritamente- se va endulzando y moldeando queriendo imitar al Occidente, mientras en su interior se van formando clases privilegiadas…. ¡los capitalistas de mañana!"

"El Capitalismo a su vez, cada día más –con humana comprensión- va al encuentro de las clases pobres, ayudándoles con leyes especiales y generosas- y al mismo tiempo aumenta la presión fiscal sobre los ricos, en medida creciente."

"Y no olvidemos que el Capitalismo ayuda con préstamos millonarios e ingentes donaciones a las naciones en desarrollo, no solo en Occidente, sino que también en Oriente."

"En todas las naciones capitalistas aumentan cada día las Obras Asistenciales, mientras se han destruido todos los privilegios de la "nobleza"; y los tronos de los Emperadores y Reyes se van amontonando…. ¡en los museos!"

"¡Dejemos a los demagogos hablar de la absurda igualdad entre los hombres, y dejemos a los soñadores y a los politicastros hablar de la quiebra del Capitalismo!"

"¡El Capitalismo corresponde a la naturaleza humana, y por eso es eterno!"

III- Sí, en fin, el Ahorro y el Trabajo se juntan contra la Empresa, la aplastan con toda facilidad, pues la Empresa no tiene fuerza material, y su reacción, no puede ser más que una abstención pasiva.

¡Nace así el comunismo!

En el Comunismo actúa el Ahorro -además del Ahorro de la Humanidad-, pero no hay más Ahorristas -Capitalistas- que en formas diferentes han desaparecido.

El Ahorro "particular" en el régimen comunista es propiedad de los Trabajadores, pero es la Burocracia estatal que ¡lo administra!

El Comunismo ha matado a la Empresa… ¡y todavía no se da cuenta de su error!

Escuchamos a un Comunista:

Comunista

"El Comunismo es un fenómeno que merece el mayor respeto. Va estudiado e interpretado; y aún cuando no fuera aprobado, no se lo puede descuidar ni menospreciar, pues es un hecho histórico y no una locura teórica de la humanidad."

"El Comunismo hoy domina en todo el Oriente, y también ha penetrado en Occidente, donde han surgido partidos políticos comunistas -legales o ilegales- ¡en todas las naciones capitalistas!"

"Cuba es un Símbolo.- Allá domina desde muchos años el Comunismo, que intenta penetrar con audacia maravillosa y con sentido heroico, en toda América, y dispone de Hombres, que no vacilan en ofrecer su vida para el triunfo del ideal Comunista."

"En Cuba el Comunismo actúa sin cesar nunca, y se mofa de la poderosa y altanera nación norte-americana que rabiosamente se desahoga en el lejano Vietnam."

"Al Capitalismo enaltecido se contesta que el progreso técnico-industrial no tiene la menor referencia con el Capitalismo."

"Basta pensar que justamente el Capitalismo de los Zares había dejado a Rusia en un desastroso subdesarrollo, casi diría, medieval, y en cambio el Comunismo, llegado al poder dio un empuje formidable, a la producción y aún más a la no fácil investigación científica y técnica ¡desafiando con mucho éxito al Occidente!"

"Reconozco que las dos grandes Naciones, Rusia y China tendrán que luchar con ahínco por algún tiempo, antes de llegar a recuperar el tiempo perdido -por culpa del Capitalismo-, pero es muy próximo el día en que todo el mundo será Comunista."

"En fin en el campo social es altamente significativo, que hoy todas las religiones, y el Catolicismo en manera especial, confirmando el ansia y el anhelo del Comunismo, en el campo social, hablan de la necesidad de dirigirse a los pobres, y buscar nuevas soluciones."

Contestamos:

¡Ni Capitalistas, ni Comunistas!

El equilibrio económico y la recíproca integración de los Tres Términos del Trinomio Hallesismo alumbraron y luego salvarán a la Economía Mundial.

 

EL PROBLEMA ECONÓMICO MUNDIAL

Hemos visto que no se encuentra el equilibrio económico mundial, dando el primado a la Empresa o al Trabajo ya sea en forma aislada o conjunta, pues nada pueden hacer, sin el Capital, que a su vez, por sí mismo es inerte, improductivo, inútil como el pescado en el mar sin los pescadores.

¡Tampoco han tenido éxito: ni el Binomio: Capital-Empresa -Capitalismo- ni el Binomio: Capital-Trabajo -Comunismo-, ni aún menos la actual mezcla del Trinomio: Capital-Trabajo-Empresa, constituyendo para la Humanidad un problema vivo, candente, insoluto, y hasta insoluble en la convicción de muchos!

El Hallesismo ha enfrentado este Problema, y como veremos, lo ha solucionado en forma total, y -lo que es más asombroso- con la seguridad de que logrará la adhesión de todos los participantes: Ahorristas, Trabajadores, Empresarios.

El Hallesismo, enfrentando el Problema Económico Mundial, se encontró de inmediato, frente a dos "microbios económicos" que se revelaron causa principal de la enfermedad económica que agobia a la Humanidad:

1- La División de la Economía Mundial en más de cientas economías nacionales –fenómeno completamente desconocido en la Ciencia, la Técnica, las Artes, la Medicina, etc.

2- La Falsedad crónica de las Monedas, que en cambio tendrían que representar ¡la Medida del Valor!

Sin embargo el Hallesismo no pensó ni piensa, ni sueña curar las dos enfermedades derribando las barreras económicas, que separan las Naciones, ni obligando o convenciendo a los Gobiernos a renunciar a los Símbolos de papel, hipócritamente o estúpidamente llamados "medidas del valor".

El método –absolutamente original- que sigue el Hallesismo para combatir y destruir ambos "microbios" es ofrecido a los pueblos, y a los Gobiernos, sin coacción, ni siquiera invitación, -y sin pedir la menor remuneración- bajo la forma de un "medio de cambio" de libre aceptación.

El público notará solamente la aparición de una nueva Moneda en la pizarra de los Cambistas, y al mismo tiempo se dará cuenta de que los Gobiernos no hablarán más de … ¡falta de dólares! -que es la causa principal de la devaluación monetaria-.

Además notará que cualquier pedido de financiación por parte de Empresas Nacionales -siempre que puedan ofrecer garantías- encontrará, sin límites, en la nación misma los Capitales que necesite, y, sobre todo, a las mejores condiciones del mercado.

En fin desaparecerá, en las Naciones adheridas a la Fundación, la desocupación haciendo subir los salarios hasta el tope que puede soportar la Empresa, que a su vez se expandirá en el mundo en forma explosiva.

La nueva Economía será aceptada por todos, sin provocar, en ningún momento la menor fricción con las leyes nacionales, y además creando un verdadero Mercado Mundial, en lugar del mezquino, incoherente, claudicante actual Mercado Internacional.

Es sorpresivo, pero muy pronto vamos a comprobarlo, que este programa tan ambicioso se revela en la realidad increíblemente sencillo, pues ¡no necesita Capitales iniciales, ni posteriores, ni créditos bancarios, ni modificaciones de leyes, ni acuerdos internacionales!

Para llegar a la comprensión sólo se necesita una mente libre de prejuicios y una profunda ansiedad de justicia social.

 

MONEDA HALLESINT

Volvamos a considerar todos los 3.000.000.000 (tres mil millones) de hombres que constituyen hoy la Humanidad, y suponer que cada uno de ellos, diariamente, haga una sola compra -¡nada más que una!

Nos encontramos sorpresivamente frente a una masa total imponente de operaciones de intercambio que -¡cuidado!- por un lado tienen de todo Bienes y Servicios, los más diferentes-, y por otro lado, solamente monedas.

Es suficiente esta sencilla consideración para comprender la importancia de la Moneda en la Economía.

Hoy la Moneda es un asunto político. Cada Gobierno tiene el monopolio de la Moneda Nacional, que puede manejar a su antojo, olvidando que es, mejor dicho, tendría que ser, una Unidad de Medida del Valor.

La Moneda de cuenta -Hallis- que emite la Fundación –rigurosamente definida y reglamentada por el Estatuto- es una Moneda Revolucionaria, a la vez que su concepción y actuación son tan sencillas, que cualquier persona, como vamos a demostrar, puede entenderla rápida y completamente en su esencia y alcance.

El éxito de la Moneda Hallis está asegurado por su invariabilidad y su ilimitada disponibilidad.

Se trata de algo muy diferente del respaldo en oro que tienen -cuando lo tienen- las Monedas Nacionales, y que, en general es inferior al total de la Emisión monetaria nacional.

Además ese respaldo mengua necesariamente cuando la Balanza Comercial es negativa.

En fin ¿por qué llamarlo "respaldo" es decir: garantía? ¡Si nunca se ha leído que cuando una Moneda se desvaloriza…! ¡El Gobierno reembolsa en oro esa Moneda!

La Moneda en la antigüedad era sin duda, primitiva, pero era intrínsecamente sana, pues era algo que tenía valor por sí mismo: metal, trigo, ovejas… ¡y hasta la sal!

Muy pronto se reconoció que los mentales, por su tamaño reducido, a paridad de valor, por su divisibilidad, inalterabilidad, etc. etc. eran los más idóneos para la función monetaria y al mismo tiempo los Gobiernos, para garantizar cantidad y calidad, pusieron sus sellos, es decir empezaron a acuñar monedas.

Con el tiempo, el sello, que ponían los Gobiernos, se consideró más importante del contenido metálico de la Moneda, y así ocurrió que los Gobiernos paulatinamente redujeran la cantidad de metal fino, en cada unidad monetaria, dejando inalterado el nombre de la moneda.

Los ciudadanos, naturalmente, quedaron estafados; sin embargo la variación del valor era muy lenta, y la devaluación de la moneda sólo podía notarse de una generación a la otra, aún porque la circulación monetaria era muy reducida.

Las Monedas Nacionales, expresión concreta de la Moneda Política, y que casi todos los hombres diariamente manejan empíricamente, sin comprenderlas, hoy no son más como en el pasado, discos de oro o de plata, con un valor intrínseco, sino hojas de papel, en que cada Gobierno afirma –así se lee en los billetes- que a simple presentación del Bando del Estado pagará al Portador el importe indicado.

¿Pero cómo lo pagará? ¡Entregando otros papeles iguales! ¿Cómo hemos llegado a una situación tan ridícula? ¿Podemos seguir así?

Los Gobiernos han reducido cada día más el metal en las monedas, hasta que no el pueblo, sino los banqueros y los estudiosos se dieron cuenta de la gravedad y el alcance de esa estafa.

Ya en 1540 el afamado astrónomo Copérnico, proclamó, que cuatro era las calamidades del mundo: la guerra, la carestía, las epidemia y… ¡el morbus numericum! ...

es decir las enfermedades de las monedas.

En 1775 Adam Smith escribió: ¡Los Gobiernos siempre han pagado sus deudas con la devaluación de la moneda nacional!

No hablemos de Juan Law, que en 1717 inventó la Monedad de papel, pues hoy todos lo consideran un estafador; a la vez que ¡todos los Gobiernos de hoy actúan peor que él!

La verdadera tragedia monetaria es algo muy reciente y es característica imponente y monstruosa de este siglo.

¡El metal prácticamente ha desaparecido y ha quedado solo el papel!

¡La devaluación ha llegado más allá de la fantasía misma!

¡Se ha llegado -en 1924- a las estampillas de Correo… de cien mil millones (100.000.000.000) de marcos alemanes!

Nadie puede pensar que, por ejemplo, ¡la longitud del metro o de la pulgada pueda fluctuar de un día a otro, o de un lugar a otro, ni que pueda variar por el estallido de una guerra o por el cambio de Gobierno!

En otras palabras nadie podría pensar, que antes de vender una tonelada de trigo, tendría que consultar el listín de la Bolsa de Cereales para averiguar –por ejemplo- que el kilogramo, para el trigo, aquel día, es de 970 gramos, y… ¡se prevé una rebaja!

Sin embargo eso es lo que ocurre con la moneda, y los diarios comunican todos los días el valor de la moneda… junto con la temperatura y la humedad del día.

En contraste con todo eso, afirmamos que la Monedad Hallis, emitida por la Fundación Hallesint es invariable en el espacio y en el tiempo.

Esta afirmación provoca la más violenta reacción ya sea de los teóricos como de los prácticos, pues todos están convencidos de que no sólo nuestra Moneda Hallis, sino que ¡ninguna Moneda Mundial invariable puede existir!

En efecto, todos piensan que cualquier Moneda Mundial tendría que vencer:

- el choque inevitable con los Gobiernos que -todos- tiene el Monopolio Monetario, y que obviamente, por eso no permitirían, ni siquiera, iniciar el diálogo.

- el poder aterrador de los que mañana tendrían el mando de esa Moneda Mundial.

- la peligrosa gravitación sobre esa Moneda Mundial por parte de las naciones financieramente poderosas.

- el diario rozamiento con las mudables e incoherentes legislaciones monetarias de las cien naciones del mundo.

Todas estas dificultades –verdaderas barreras- en apariencia inexpugnables han desalentado la audacia de cualquiera que intentara enfrentarlas.

El fundador del hallesismo, A.M.Trucco, inventor de la Moneda Hallis, conocía muy bien todo eso, sin embargo, no se desanimó.

La llave mágica de la Unificación le ofreció la solución.

Su primera y fundamental consideración –que él inicialmente intuyó- pero luego demostró, fue que el Problema Económico Mundial es provocado por el fraccionamiento de la Economía Mundial en cien Economías Nacionales.

Una consideración muy sencilla nos ahorrará una larga demostración.

Consideremos los Estados Unidos de Norte América con sus 200 millones de habitantes, casi todos de origen europeo.

Son cincuenta Estados autónomos y con profundas diferencias en su legislación civil y penal -procedimientos judiciales, pena de muerte, divorcios, casinos de juego, disposiciones sanitarias, etc.-

En cambio están unificados en una Economía Nacional -Impuestos federales, Monedad, Reservas, Aduana, etc.- constituyendo una perfecta, inmejorable Integración Económica.

Pero si esos cincuenta Estados se desintegraran económicamente, con Monedas, Aduanas, Reservas, etc. etc. diferentes, ¡Todos entienden lo que ocurriría!

¡Ocurriría exactamente lo que ocurre hoy en Sud América, que también tiene 200 millones de habitantes de origen europeo!

A.M.Trucco no podía pensar en modificar la situación política del mundo; y entonces ideó una Moneda, que actuara al margen de toda la política, y demostró que ésta es perfectamente posible si se respetan todas las leyes en cada nación y no se pide ningún privilegio para la nueva Moneda, que sería solamente una moneda más, en la pizarra de los cambistas.

En este caso no queda, que el Problema Técnico de la Invariabilidad de la Nueva Moneda, La Moneda Invariable es el sueño de todos los Economistas, aunque sea irrealizable en la forma en que ellos la conceptúen.

¡Nada es invariable en el Universo y aún menos la Moneda!

Es absurdo pensar que al día siguiente de la semidestrucción atómica de una ciudad se pueda comer en un restaurante, al mismo precio del día anterior, solo porque se paga con… ¡Moneda Invariable!

Por Moneda Invariable, en cambio tenemos que entender una Moneda Estable, frente a las fluctuaciones recíprocas, no solo de los precios de las Mercaderías, sino que también de los varios Mercados Nacionales, pero que tendrá que variar, frente a una modificación global, lenta o rápida, de la Economía de la Humanidad o a un imprevisto excepcional acontecimiento mundial.

Nada más fácil que idear con la fantasía una Moneda Invariable; basta recordar la Moneda que se sobreentiende en el Salario Móvil. Lo que es muy difícil es realizar esa moneda en forma concreta.

En efecto, si esta Moneda tiene el valor que el público en cada momento sin querer le confiere, no se puede por supuesto, hablar de valor constante; y si en cambio ese valor corresponde a una Mercadería perfectamente definida -aunque sea el oro-, su valor cambiaría junto con el valor de mercado de esa Mercadería.

Y entonces ¿dónde se puede encontrar –prácticamente, no idealmente- la estabilidad?

Nadie antes de la publicación del Plan Hallesint: supo contestar a esta pregunta, y también son muy pocos –hoy- los que entienden y saben justificar la Moneda Hallesint.

Para dar una primera idea de la solución monetaria, que buscamos, empezamos con una analogía mecánica, muy elemental.

Queremos mantener fijo con exactitud absoluta, el nivel del agua -valor de la Moneda- puesta en un recipiente, sin tapa, expuesta al aire, al sol, al viento, a la lluvia, etc. -fluctuación de los Mercados-.

El problema que en el primer momento aparece como algo muy enmarañado, en cambio es perfectamente soluble, siempre que se disponga de un hilito de agua -casi un estilicidio-, perenne, para compensar las pérdidas por el viento y por el sol, y al mismo tiempo se haga un agujero, en la pared del recipiente, al nivel que se desee mantener el agua -Moneda de valor constante-.

La analogía es perfecta, siempre que se disponga -en el caso de la moneda- de ese hilito de agua, es decir de la posibilidad de reforzar la moneda, cuando baja su valor; problema -todavía insoluto, pero perfectamente solucionado por el Hallesismo- de gran importancia y actualidad, en las naciones en desarrollo, en modo especial.

Otra analogía nos permitirá otro paso adelante.

Un jardinero quiere defender su jardín con una cerca de dos metros de alto, y pondrá trozos de madera y ramas secas alrededor de su jardín –sin embargo muy pronto se da cuenta de que el viento y la intemperie van destrozando cada día más su construcción -devaluación monetaria-.

Entonces él pone alrededor de su jardín una cerca viva de arbustos. Esta vez no sólo la defensa se revela suficiente, sino que periódicamente tendrá que podarla ganando las ramas -superávit monetario- para mantenerla a la altura constante.

Vamos a traducir esas analogías. Todo se aclara si encontramos en el campo monetario lo que corresponde al hilito de agua y a la cerca viva.

La contestación es inmediata; la explicación en cambio, requiere atención.

El hilito de agua y la cerca viva son representadas por el interés. Esta es la contestación.

Vamos a buscar la explicación.

La Moneda Nacional –que no tiene respaldo total- provoca por su inestabilidad dos fenómenos gravemente perturbadores; la Devaluación y el Interés.

La Devaluación y el Interés son dos fenómenos correlativos: el uno es causa del otro, y provocan una recíproca compensación. En la Literatura Hallesint, esta compensación se llama "Invariado Monetario".

Es muy fácil demostrar que la Devaluación hace aumentar la Tasa del Interés.

En efecto, por ejemplo, si un Capitalista –que presta normalmente su dinero al 8% anual, se entera de que la Moneda nacional ha aumentado su desvalorización anterior, en la medida del 1% mensual tendrá que pedir –¡por lo menos!- 8+12=20, -el 20% anual.

Menos fácil es demostrar que si es elevada la tasa del Interés, la Moneda Nacional tendrá que devaluarse fatalmente.

Y puesto que las tasas de Interés son muy elevadas, también las Monedas Nacionales no se salvan de la devaluación burlando a todas las leyes políticas, que le ordenen… ¡mantenerse estables!

Es oportuno poner en evidencia algo que nos hará reflexionar.

En este momento la tasa bancaria del Interés en Norte América es cerca del 10%. Ese valor tan anormal es debido a la justificada previsión de una próxima caída del dólar.

En efecto: un dólar, sólo un dólar, invertido a interés compuesto del 10% anual, después de un siglo, se transforma en 13.000 -trece mil dólares-.

Si no interviniera la providencial devaluación del dólar: ¿de dónde pudieron salir los 12.999 dólares de ganancia?

Lo que sigue aclara mejor el asunto.

Supongamos que un rico moribundo deja su herencia de un millón de dólares a la Sociedad para la protección de animales, con la sola condición de reservar la milésima parte de la herencia -1.000 dólares- -¡nada más que 1.000 dólares, sobre un millón de dólares!- invirtiéndolos al 5% anual, a un interés compuesto, durante 500 años, y cobrando por propia cuenta, al vencimiento, la suma acumulada.

En pocos minutos con una simple tabla de logaritmos y con asombro de todos, nos encontramos, a los 500 años con un importe superior a la riqueza de todos los hombres de la tierra de manera que -en esta fantástica hipótesis- los animales, con sólo 1.000 dólares de hoy, ¡serían más ricos que todos los hombres! ¡El importe sería mayor de cuarenta millones de dólares (40.000.000.000.000)!.

Para que todo eso no se realice -y nadie pensará que eso puede ocurrir- es absolutamente necesario admitir que la Moneda -en nuestro caso: el dólar- tendrá que devaluarse en medida… astronómica, durante los 500 años, para que se compense –aunque parcialmente- ese absurdo y monstruoso supervalor.

En general podemos concluir que la devaluación de todas las Monedas, si siguen las actuales tasas de interés -5%-, repetimos: si siguen las actuales tasas de interés, es inevitable.

Si consideramos el Interés, depurado de la pérdida por la devaluación monetaria, llegamos a la ganancia neta del Prestador, y que llamaremos Rédito Neto que tiene enorme importancia como veremos para la Moneda Hallis, y es siempre positivo -por lo dicho-, en un amplio promedio de operaciones –por supuesto-.

El Prestador requiere, y exige siempre ese surplus, sobre la devaluación; y todos (legos y economistas) afirman ¡que se trata de un derecho perfectamente justificado!

Hasta los Códigos Civiles -de las Naciones que lo tienen- lo reconocen y lo determinan ¡en el 5% anual!

En cambio los Filósofos y muchas Religiones niegan la legitimidad del Interés.

El Concilio de Viene -Francia- -1311- fue más allá, y decretó la nulidad de todas las legislaciones que no condenaran el Interés.

Pero, en la realidad ¿pueden existir Ahorristas; -no filántropos- que prestan su dinero sin pedir interés?

Todos contestarán que "no pueden existir".

Por lo tanto resultará enormemente asombroso lo que sigue:

No solo existen en todo el mundo hombres -no filántropos- que entregan su dinero, sin pedir interés, sino que -¡increíble!- ¡renuncia además, a cualquier compensación por la pérdida eventual debida a la devaluación!

¡Ni se trata de pequeñas cantidades de dinero!

En Argentina –hoy notoriamente en crisis- hay más de quinientos mil millones (500.000.000.000) de pesos depositados en los Bancos, en cuentas corrientes sin interés ¡y lo que parece increíble- sin la menor compensación por la devaluación.

Cabe agregar que Argentina representa -monetariamente- menos del 1% -uno por ciento- de la Humanidad.

Eso vale decir que en todo el mundo se encuentran depositados en los Bancos -traducidos en Pesos Argentinos- 50.000.000.000.000 de Pesos Argentinos, que serían devueltos cuando los pidan los Depositantes, en monedas desvalorizadas y sin intereses.

Hay una aparente contradicción entre esta masa astronómica de dinero en continua desvalorización, a la elevada tasa de interés que piden los Prestadores, -aún cuando se den garantías, con prendas, avales, hipotecas, etc. etc.-.

Volveremos sobre este asunto, pero desde ya rechazamos la explicación corriente, de que el Prestador tendría que participar de las ganancias del deudor –y afirmamos, desde ya que este surplus, tiene e cambio sus raíces en al rareza del dinero de los Prestadores, que obedece a la ley de la demanda-. Es decir que si en cambio abundan los aportes de los Prestadores ¡la tasa del interés irá bajando hacia cero!

Eso es justamente, como veremos, lo que promete la Fundación Hallesint.

Por otro lado es verdad que cada depositante tiene el derecho de cobrar –en cualquier momento- su dinero, pero es verdad, también que esa masa monetaria depositada -y esto es muy importante- está firme en el tiempo, y acaso aumenta diariamente.

En síntesis: hemos visto que si una masa monetaria -por ejemplo de 1.000 dólares- queda inerte, fatalmente se devaloriza en el tiempo. En cambio esa misma masa monetaria de 1.000 dólares si se invierte en las Empresas -aún sólo al 5% anual- produce utilidades en medida sorpresiva -40 millones de millones de dólares en 500 años-.

Estas utilidades -depuradas por supuesto de la devaluación- corresponden al hilito de agua o al crecimiento de la cerca viva de las dos analogías -mecánica y botánica- que hemos considerado.

¡Basta quitar estas utilidades -y entregarlas al Gobierno Nacional- -art.4 del estatuto- para que queden nuestros dólares sin ganancia, pero firmes -nivel del agua y altura de la cerca- en su valor anterior del primer día ¡-Moneda Invariable-!

¡He aquí como actúa –en la realidad- la Moneda Hallis!

La Moneda Hallis, el primer día puede tener cualquier valor arbitrario, eso es, cualquier poder de compra, por ejemplo, el poder de compra que tiene hoy, un gramo de oro en el Mercado Mundial.

Vale decir que hoy un Hallis vale -en nuestra hipótesis- un gramo de oro.

Pero si mañana el oro -por un descubrimiento mineral, químico, atómico, etc.- baja en su valor comercial -por ejemplo a mitad del valor actual-, el Hallis valdrá dos gramos de oro, para mantener su valor frente al Mercado actual, cuyos precios, en oro, habrán doblado.

¿Es realizable eso?

Vamos a considerar todos los Títulos fructíferos, negociados en todas las Bolsas de una Nación cualquiera expresando sus cotizaciones en oro de hoy.

Después de un año, repetimos esa operación, pero agregando todas las Utilidades -Dividendos; Revalúo declarado o latente, etc.- producidas durante el año, expresando todo en oro de hoy.

Nos encontramos –lo hemos visto ya- frente a un sobrante -Rédito Neto-.

Supongamos que ese sobrante sea el 3% de la inversión -siempre en oro de hoy-.

Claro está que si en cambio de considerar todos los Títulos Fructíferos de una Nación, consideramos sólo la mitad, la décima parte, la milésima parte, etc. de ellos, pero ¡cuidado! Tomando cada vez la misma fracción de cada emisión, el promedio de las utilidades, quedará inalterado en su porcentaje -el 3% en nuestra hipótesis anterior-.

Hagamos ahora una hipótesis, no más que una hipótesis, pues la Fundación no dispone ni de un gramo de oro, en propiedad, para invertirlo.

Supongamos –inicialmente- que una Sede Nacional de la Fundación invierta, por ejemplo una suma de dinero, -veremos como la consigue- correspondiente al valor de hoy de un millón de gramos de oro, en la especial compra de los Títulos y emita un millón de Certificados al precio, cada uno, de un gramo de oro, dando por supuesto como garantía los títulos comprados, incluyendo naturalmente las utilidades futuras de esos títulos.

Si el público compra esos Certificados –que llamaremos Cheques Hallesint- aquella Sede de la Fundación, recobrará todo el dinero gastado y nada más, a la vez que los Compradores de los Certificados quedarían con los Cheques Hallesint, cuyo valor será: inicialmente su valor inicial, y luego creciente.

¿Pero el Público comprará esos Cheques Hallesint?

¡El Público los comprará sin duda!

Acordémonos de los 500.000.000.000 de Pesos Argentinos entregados en c/c a los Bancos sin cobrar interés, y con la seguridad de la devaluación monetaria.

Cabe agregar que el Pedido de compra de Cheques Hallesint será superior al Pedido de reembolso, y esto significa que si un comprador, o "lo que es lo mismo" encontrará el reembolso integral que buscaba, es decir cobrará íntegramente su dinero en moneda nacional, más el aumento eventual por los intereses de las inversiones.

¡Qué diferencia con las c/c bancarias!

Es necesario reconocer que hemos presentado en dos puntos el Cheque Hallesint en forma algo diferente de lo que determina el Art. 5 del Estatuto. Vamos a aclarar:

1- Cada Sede Nacional emite los Cheques Hallesint gradualmente -y no en bloque- en conformidad a los pedidos del Público. Eso -¡cuidado!- excluye la necesidad de un Capital inicial de Inversión.

2- La Sede Nacional no invierte todo el dinero cobrado por la venta de los Cheques Hallesint; y, en cambio, detiene una parte de ese dinero para el caso, improbable, pero teóricamente posible, que en algún momento los reembolsos diarios superan las ventas de los Cheques Hallesint.

Cabe notar que este caso no es ni frecuente -como demuestran diariamente las Cajas de Ahorro- ni es peligroso, pues la Sede Nacional puede reducir por unos días la cotización del Hallis, en medida tal de empujar los Portadores de Cheques Hallesint a desistir del pedido de reembolso o a cobrar los Cheques Hallesint en otra Nación.

Vamos ahora a concluir.

1- Todas las Sedes Nacionales emiten Cheques Hallesint del valor invariable de un gramo de oro de hoy -repetimos, de hoy-. Por lo tanto todas las Sedes Nacionales se encontrarán con una única Moneda, sin posibilidad de inflación, del valor común constante de un gramo de oro del primer día de la Fundación Hallesint.

2- Las Utilidades de las Inversiones, que -lo hemos dicho ya- pertenecen a los Compradores de los Cheques Hallesint -en conjunto, como también las utilidades Comerciales de la Fundación -art. 7- no se distribuyen, sino que quedan como reserva monetaria, -verdadera reserva y no ilusoria y falsa como la de los actuales Bancos de emisión- para garantizar el reembolso a la vista de los Cheques Hallesint -y de los Bonos Hallesint, como veremos- en moneda nacional, compensando las inevitables devaluaciones monetarias.

3- Cuando esas reservas sean consideradas adecuadas, el superávit -utilidades- será entregado al Gobierno Nacional respectivo -art. 4-

4- La emisión de los Cheques Hallesint, por parte de la Fundación Hallesint, es ilimitada, sin que nunca se pueda provocar inflación, pues a la emisión corresponde siempre una inversión equivalente.

En efecto cada Cheque Hallesint es simplemente un Certificado de Depósito en c/c o en una Caja de Ahorro -con la sola diferencia que es expresado en una Moneda Invariable-.

Acaso ¿sería razonable limitar los Depósitos en las Cajas de Ahorro o en las Cuentas Corrientes de los Bancos?

5- Por otro lado las Sedes nacionales -no la Fundación Hallesint- no pueden emitir Cheques Hallesint, más allá de un dado límite -art. 5-, a la vez que tienen la obligación de vender y reembolsar sin límite -art. 5- los Cheques Hallesint.

Esta aparente contradicción es, en forma total, -como vamos a demostrar- solucionada por los Bonos Hallesint.

He aquí como nace y actúa, sin previos acuerdos políticos nacionales ó internacionales la Moneda Hallis Invariable e inquebrantable, que no conoce la inflación, y sobre la cual –como veremos- se eleva la trascendental Financiación Hallesint automática e ilimitada, que permitirá –en todo el mundo- el desarrollo de la Empresa -hoy privilegio de una minoría de hombres en una minoría de naciones- aprovechando la técnica inagotable que hoy -y aún más mañana- ¡se adelanta a nuestra misma fantasía!

 

MERCADO HALLESINT

El Método fundamental de la Economía Hallesint es la Unificación, y hemos visto ya su aplicación en el campo Monetario, llegando a la Moneda Hallis, única, invariable, en el tiempo y en el espacio.

Vamos ahora a considerar una muy importante aplicación de la Unificación en el Comercio Internacional, penetrando con sólo la ayuda de la Unificación en toda la miríada de problemas técnicos, merceológicos, jurídicos, políticos, prácticos, organizativos, etc., que la Unificación Hallesint llega a reunir en Cuatro Problemas: Contractual, Merceológico, Elección, Ejecución, aprovechando la Moneda Hallesint.

Primer Problema

El primer problema -contractual- se refiere a la estructura jurídica del contrato de compra-venta, es decir al conjunto de las condiciones, que determinan las obligaciones del vendedor y del comprador.

Cabe destacar que no se trata de un trueque de Bienes que están frente a frente, sino de algo que puede estar lejos a más de diez mil kilómetros, y que llega al conocimiento del Comprador en forma de Símbolos.

Además hay que prevenir la posibilidad de errores, fraudes, adulteraciones, etc. considerando la eventualidad de penalidades, controversias, pleitos, arbitrajes, etc. etc.

Este problema -contractual- la Fundación lo soluciona ofreciendo Contratos de Tipo Unificados, para cada categoría de Mercadería, de manera que es suficiente agregar unos elementos -cantidad, fecha de entrega, de pago, etc.- y todo queda arreglado y definido.

Hoy estos Contratos Unificados, se encuentran ya por varias Mercaderías en el Comercio Internacional; sin embargo llegan tarde, pues las primeras publicaciones hallesistas sobre este tema ¡tienen la fecha de 1905!

Con todo, los Contratos actuales adolecen de muchas fallas, que, en cambio, los Contratos Hallesint evitan por completo.

Por ejemplo –en caso de controversias- en general son los Tribunales, que intervienen, a la vez que los Contratos Hallesint tienen la cláusula arbitral, la garantía bancaria, el seguro de solvencia y de cumplimiento, etc. pero todo eso es posible solo cuando actúa la Fundación, que unifica estas unificaciones, y sobre todo ofrece una Moneda Universal Invariable.

Estos Contratos Hallesint no se imponen sino que se ofrecen.

Naturalmente los contratos en que intervienen la Fundación, tienen que desarrollarse en esta forma.

Segundo Problema

El segundo problema -Merceológico- se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad, etc. etc. de los Bienes que se intercambian.

A tal fin el Plan Hallesint ha patrocinado desde más de medio siglo una Clasificación decimal de las Mercaderías que más se encuentran en el Intercambio Mundial.

Sólo recién se ha adoptado en muchas naciones, no para favorecer el Intercambio, sino por razones fiscales aduaneras, las normas de Bruselas, según las sugerencias del Plan Hallesint.

Pero lo que más se impone es la necesidad de aclarar con precisión el Sistema de Medidas, que se adopta, y aquí el Comercio Internacional actual, encuentra hoy una dificultad tan absurda que ¡asombra! Pensando en... ¡los vuelos espaciales y la energía atómica!

Se trata del Sistema de Medidas Inglesas que hoy es legal en N. América, Inglaterra y otras naciones, y que según una estadística reciente, provoca en 400 millones de personas, una pérdida de tiempo diaria, que traducida en dinero, podría salvar -con creces- cada año, la vida de medio millón de habitantes de la India ¡que anualmente mueren de hambre!

Por supuesto la Fundación Hallesint conoce y reconoce solamente el Sistema Métrico Decimal.

Tercer Problema

El tercer problema -elección- merece especial atención.

Los Compradores y los Vendedores quieren comprar y vender en la forma más conveniente para ellos; pero se asustan solo si piensan que en este caso, tendrían que elegir, en el mundo, la mejor oferta y el mejor pedido.

Los Compradores y los Vendedores, desde mucho tiempo han renunciado a esta tarea; y la historia conoce desde milenios los Importadores y los Exportadores, como elementos indispensables entre Compradores y Vendedores –en el campo internacional- por supuesto.

Sin embargo –y este es el punto esencial- tampoco los Importadores y los Exportadores hacen las oportunas investigaciones para encontrar lo mejor.

En efecto, los Importadores y los Exportadores; siguen –en forma empírica y tradicional- comercios enraizados con sus correspondientes de ultramar, y ni piensan investigar todos los mercados del mundo y aún menos seguir las variaciones de los fletes, de los Cambios, de los Derechos Aduaneros, de los Recargos, de las limitaciones, de las prohibiciones, etc., de todas las naciones del mundo.

La actuación de la Fundación, con su aplicación de la Unificación es muy diferente. Una analogía nos ayudará.

En una similitud, enormemente exagerada, sin duda, pero pintoresca, consideremos, el teléfono, ese aparato maravilloso, que todos conocen; pero, claro está, si cada uno de los 3.000 millones de habitantes de la tierra quisiera poder comunicarse con otro cualquier habitante, tendría que disponer, cada uno, de 3.000 millones de alambres, y en este caso todos los alambres formarían ¡una verdadera jaula alrededor de la tierra!

El problema –todos lo saben- se soluciona, en forma más que sencilla, creando las Centrales Telefónicas. En este caso es suficiente juntar con un alambre la Central con el Usuario que por lo tanto podrá comunicarse con todo el mundo.

Análogamente actúa la Fundación que -art.7- nombra un Funcionario en cada Sede Nacional. Ese funcionario que a su vez puede llamar cualquier número de colaboradores a su cargo, es pagado por la Fundación en forma porcentual, con la obligación de ofrecer en cualquier momento, aprovechando la colaboración de todos los otros funcionarios, las mejores ofertas y los mejores pedidos, indicando las cotizaciones del día y los gastos, todos conglobados en un importe único.

Este importe no es indicativo ni informativo; es definitivo y firme, como vamos a aclarar seguidamente, en el cuarto problema.

Cuarto Problema

El cuarto problema -ejecución- se refiere a la realización de la solución ofrecida por el Tercer Problema.

Es decir que cualquiera que se dirija a la Fundación Hallesint puede ofrecer o pedir cualquier Mercadería -correctamente definida y bancariamente garantizada-, a la Sede Nacional de la Fundación, -en la Nación donde él se encuentra-, y realizar su operación con la seguridad de conseguirla en la forma más económica.

En efecto, por un lado, la solución del Tercer Problema, ha encontrado la solución mejor, y, por otro lado, la solución del Cuarto Problema, confiada a la organización del Funcionario Hallesint de la Sede Nacional correspondiente, da la seguridad de que el costo final de la operación no podría ser mejor.

En efecto, cualquiera entiende –sin necesitar aclaraciones- cuanto serán reducidas las tarifas de transporte, flete, seguro, etc. etc. para un cliente de la magnitud, seriedad y solvencia como la Fundación.

Para dar una idea de eso, basta pensar en el Servicio Postal, suponiendo que fuera confiado a Empresarios libres e independientes que actúen en todo el mundo en competencia entre ellos.

¿Cuánto costaría el envío de una carta de un pueblito de los Andes a un pueblito esquimal en Alaska, con el derecho que sea devuelto al remitente, si el destinatario no se encuentra? ¿y cuánto cuesta hoy a través de la Unión Postal Universal?

Ninguna preocupación por la suerte de los actuales Importadores y Exportadores, que serán absorbidos –si lo quieren- en el nuevo mecanismo, donde la productividad de ellos podrá aumentar, por el alcance de la Fundación, junto con las respectivas ganancias.

 

BONO HALLESINT

El Bono Hallesint, que se puede considerar como la Moneda de los Intercambios en el Tiempo se diferencia de los Cheques Hallesint solamente por estas tres características -art. 5 del Estatuto-.

a- Es reembolsable solamente en la Sede que lo ha emitido.

b- Su valor es creciente, por la acumulación de los intereses que quedan conglobados en el Valor del BONO.

c- Puede emitirse por las Sedes Nacionales sin límites, como los pagarés.

Los intereses de los Bonos son muy reducidos por tratarse de Títulos reembolsables a la vista; y preferibles a los Depósitos en c/c, que ni dan Interés, ni garantizan la estabilidad monetaria.

Como no existe hoy ninguna Monedad, que se pueda comparar con la Moneda Hallesint, asimismo no existe ningún Título, que se pueda compara con el Bono Hallesint.

Cabe notar que la Tasa de Interés –que puede variar- viene modulada periódicamente por cada Sede Nacional, en forma muy similar a la adoptada por las Cajas de Ahorro, que mantienen equilibrado el flujo de los Depósitos y de los Reembolsos justamente elevando o bajando la Tasa de Interés.

El Bono Hallesint, que en conformidad al Estatuto -art.5- acabamos de presentar actúa en la Financiación Nacional como un Bono cualquiera, de los Bancos, de las Cajas de Ahorro, etc. con la superioridad de ser expresado en Moneda Hallis invariable en el tiempo y en el espacio, lo que le permite pagar utilidades -intereses- inferiores a las pagadas por los otros Títulos, y en moneda que puede devaluarse de un momento a otro.

El lector apresurado se preguntará: ¿la Sede Nacional Hallesint, en una nación, que desvaloriza su moneda, de dónde sacará en el momento del reembolso, la mayor cantidad de moneda nacional necesaria para compensar esa desvalorización? En otras palabras: si la Fundación ha vendido un Bono -o un cheque- Hallesint, cobrando por ejemplo $100.- cómo podrá después de un tiempo pagar $110.-, si la Moneda Nacional se ha desvalorizado el 10% de su valor?

La contestación la dan los cambistas, que hoy han vendido, por ejemplo un dólar por 240 pesos argentinos y luego pagan por un dólar 350 pesos argentinos, como ocurrió recién en Argentina, sin que ningún cambista se hubiera declarado en quiebra.

Pero esta contestación, aún siendo impecable, no es una explicación –vamos a encontrar la explicación.

Un hombre, poseedor de un dólar –en Argentina- tenía la exacta convicción de ser poseedor de 240 pesos argentinos. Una tarde la Radio le comunicó que el dólar había modificado su cambio. El dólar, de golpe, aumentaba su valor a 350 pesos argentinos. Nuestro poseedor del dólar quedó, sin duda impresionado, pero no pensó en ningún momento de correr al cambista y pedir el cambio para cobrar 350 pesos argentinos, porque nada habría ganado en el cambio ¡quedando siempre con un dólar!

Tampoco el Cambista quedó turbado. Al día siguiente él pagó $350.- por dólar porque… también los clientes que venían a pedir dólares los pagaban $350.-

Lo mismo va a ocurrir con el Hallis.

Además tenemos que agregar algo, para entender mejor lo que ha ocurrido.

El dinero que la Sede Nacional Hallesint recibe por la venta de Cheques y los Bonos Hallesint viene invertido -aparte las reservas- en Títulos fructíferos de la nación misma y por lo tanto recordando que un capital invertido al 5% -solo el 5%- a intereses compuestos se redobla en 14 años, claro está que nuestro Bono encuentra una compensación, que en algunas naciones puede ser larga y provechosa.

Sin embargo la Fundación, en las naciones, que no dieran seguridad de mantener el valor de su Moneda, actúa en una forma, que todas las Naciones Sudamericanas conocen muy bien: Los préstamos se hacen en dólares, en marcos, en liras, etc. … y no en la Moneda de aquella Nación deudora.

La Fundación las hará en Hallis. Prestará Hallis y pedirá Hallis al vencimiento. ¡Eso es todo!

 

FINANCIACIÓN AUTOMÁTICA HALLESINT

El Progreso económico de la Humanidad es debido a los adelantos de la Técnica -en el sentido más amplio de la palabra-, pero hemos visto ya, que este Progreso es concretamente alcanzado, en todo el mundo, por la actuación de la Empresa.

La Empresa para actuar necesita del Trabajo de los Trabajadores -que hoy casi nunca faltan- y del Ahorro de los Ahorristas, que en cambio no siempre se logra conseguir.

Si falta el Ahorro inicial, la Empresa, aún cuando llega a nacer, languidece, y en fin muere.

Si en cambio la Empresa logra aprovechar el Ahorro, en la forma adecuada, y conveniente, en general se desarrolla produciendo utilidades y también nuevo Ahorro.

Además si el Ahorro así producido se reinvierte en la Empresa, y así en adelante, la Empresa llega a dimensiones siempre mayores, imponentes, y que hasta dan la impresión de una creación de la nada, ¡casi un milagro!

Financiación

El Préstamo -o la Contribución- que el Ahorro entrega a la Empresa se llama Financiación.

La Financiación puede ser conspicua o bien mínima como una levadura, pero nunca puede faltar.

Una Guerra de conquista o de liberación puede requerir como financiación el Ahorro de la entera nación.

El descubrimiento de América fue financiado con tres carabelas y nada más.

Hoy el Ahorro invertido en la Empresa, grava sobre la Empresa, en medida muy variable, pero tan menor cuanto mayor es el Ahorro ofrecido a la Empresa en el Mercado.

En efecto, hablando de la Monedad Hallis, hemos visto ya que si el Ahorro en el Mercado fuera muy abundante, casi ilimitado, el Ahorrista podría pedir muy poco por su Ahorro, casi nada, por la recíproca competencia de los Ahorristas.

En este caso, la Empresa se desarrollaría en medida imponente, casi fantástica.

La Fundación Hallesint, sigue este rumbo, superando virtualmente las fronteras nacionales, y poniendo a disposición de la Empresa, el Ahorro mundial.

Todos encuentran muy obvio que la Empresa produzca ganancias, pero ni los legos, ni los Economistas contestan con claridad a la pregunta: "¿de dónde la Empresa recaba sus ganancias?"

El Hallesismo, en forma absolutamente original, contesta sencillamente -lo hemos visto ya, pero conviene repetirlo- que las Empresas –todas- aprovechan en medida diferente, pero constantemente, el Patrimonio de la Humanidad.

Y si, por cualquier razón, no logran aprovecharlo, fracasan.

Patrimonio de la Humanidad

Repetimos, aclarando, lo que hemos dicho, hablando del Trinomio Hallesint.

El Patrimonio -Ahorro- de la Humanidad se ha formado y acumulado, durante muchos milenios, en medida creciente, sobreviviendo a la muerte de cada hombre.

Comprende la Ciencia, la Técnica, las Artes, la Medicina, los Idiomas, las Leyes, etc. etc., como también los Caminos, los Puentes, los Puertos, los Canales, los Monumentos, las Bibliotecas, etc. etc. y un sinnúmero de Recursos naturales, puestos al descubrimiento y desarrollados.

Tiene tres características trascendentales, que lo diferencian de cualquier Ahorro particular, ya sea individual que colectivo, y las repetimos, para que nos ayuden a comprender por qué hablamos de Financiación sin límites:

a- Es inmenso, casi inconmensurable,

b- No cuesta nada, para aprovecharlo.

c- No se consume usándolo.

Las dos Trabas de la Empresa

La Empresa durante su vida -aparte de eventuales dificultades circunstanciales- se enfrenta con dos Trabas muy graves.

La Primera Traba, la hemos visto ya, es la necesidad de Ahorro, desde el momento de su concepción en la mente del Empresario, hasta cuando llega a nivel productivo.

La Empresa es como un niño que necesita ropa y alimentos, para sobrevivir y crecer, hasta el momento, en que puede vivir con sus propios medios y recursos.

¡Cuántas Empresas han fracasado por falta de capitales! ¡Y cuántos geniales inventores han muerto en la pobreza o en el manicomio por falta de financiación!

¡Y no olvidemos a América Latina que no llega a salir de su actual subdesarrollo, únicamente por falta de financiación…! Que espera de los corazones extranjeros, y todavía no se ha dado cuenta de que ¡sólo el Plan Hallesint puede proporcionarle!

La Empresa además tiene que enfrentar una Segunda Traba. En efecto tiene no sólo la tarea de producir, sino también la de vender la producción.

Ahora bien, la posibilidad de vender, puede llegar a un límite no superable, no por culpa de la Empresa, sino por ¡falta de compradores!

En este caso la Empresa queda ahogada en la abundancia de su misma producción, y si no puede volver atrás, corre el peligro de quiebra.

Cuando aparece ese peligro, la Empresa empieza buscando mercados en el exterior, como el arma del dumping, pero que tiene una limitación. Y cuando el peligro se manifiesta como inevitable en la mayoría de las Empresas de una Nación, se puede llegar y se ha llegado a la guerra, para la conquista de Mercados en el extranjero.

La Fundación Hallesint enfrenta las dos Trabas, logrando una Solución única, común y simultánea, con asombro de todos.

Vamos a desarrollar el tema en forma gradual, presentando, ante todo, la Solución teórica del problema, y luego la Solución práctica inmediatamente actuable, ofrecida por la Fundación Hallesint, al margen de la Política, con la adhesión entusiasta de los Gobiernos, de los Empresarios y de los Pueblos de todo el Mundo.

La solución teórica es muy sencilla, además una analogía nos ayudará mucho.

Si hay, en una región cualquiera del mundo dos territorios limítrofes: uno aguanoso -pantano- y otro árido -desierto-, se podrá -teóricamente- transformar los dos territorios, en dos jardines lozanos y florecientes, haciendo llegar el agua exuberante del pantano hasta el desierto sediento.

En nuestro caso tenemos: por un lado Empresas que necesitan capitales; aclaremos: maquinarias, motores, aparatos, productos, patentes, etc. etc. y por otro lado Empresas que producen y ofrecen todo eso, en demasía, -superproducción- ansiando venderlo.

La solución teórica sale de inmediato: compensar aquella deficiencia con esta exhuberancia, con ventajas para todos.

En otras palabras: la Traba de la Superproducción se transforma en Ahorro para fecundar -financiar- la Empresa en desarrollo.

Y esta solución aunque teórica, nos sugiere algo más, muy interesante.

Supongamos ahora que una Empresa para desarrollarse, tenga que comprar en el Exterior -en una Nación industrial, exportadora, Ahorrista- Maquinarias por cien millones de dólares.

Normalmente puede encontrar crédito en el exterior, pagando el importe en varios años, en dólares, dando, por supuesto como prenda las maquinarias mismas.

Sin embargo, en una Nación en desarrollo, el Gobierno nacional no queda indiferente, frente a esta operación considerando con razón que por el hecho mismo de que la Nación está, en desarrollo, enfrenta el problema de la falta de dólares.

El Gobierno por lo tanto, interviene y obstaculiza la compra, poniendo recargos en la importación o vetándola terminantemente o bien –si fuera necesario- buscando, -concesiones políticas- préstamos en dólares, para pagar la importación.

¡Hoy es esto el problema!

La Fundación Hallesint interviene y por medio de la Moneda Hallis soluciona el problema, entregando al Importador los Hallis correspondientes comprados a la Fundación con Monedas nacionales al cambio del día.

Sin embargo muy pronto la Fundación enfrenta un obstáculo interno que no puede superar, manejando la Moneda Hallesint.

En efecto el art. 5 del Estatuto establece, y con razón, una limitación terminante:

"Cada Sede Nacional puede pedir a la Sede Central, todos los cheques que quiera, hasta llegar en total al valor de las exportaciones -de la respectiva nación- en el año anterior".

Es decir que tendríamos que renunciar a la Financiación Automática, pues ella no puede tener límites.

El Bono Hallesint representa la verdadera llave de la Financiación Automática.

Veamos de cerca cual es su actuación.

Argentina, hemos visto, por ejemplo, necesita 100 millones de dólares para financiar una gran obra hidráulica -por ejemplo el Chocón-. Necesita Máquinas, Equipos, Aparatos, Productos, Patentes, etc. No se puede pedir más al pueblo argentino. El exterior ansía vender todo lo que se necesita. Aún cuando se pudiera pedir algo más al Ahorro nacional o se imprima papel moneda, quedaría siempre el problema de la falta de dólares… ¿Qué tenemos que hacer? En verdad la situación monetaria es muy preocupante, La tasa de interés del Eurodólar -hoy barómetro monetario internacional- ha superado el 10%. El día de mañana es muy incierto…

La Fundación Hallesint interviene, con el auxilio, esta vez del Bono Hallesint.

No hace investigaciones técnicas, ni contables.

No pide documentación. Pide sólo que se emitan títulos fructíferos en Hallis a cargo de la Empresa Chocón, a una tasa de interés que la Empresa podrá elegir a su arbitrio, siempre que sea aceptada por el Mercado Argentino.

La Bolsa decidirá cual será la cotización definitiva que merecen estos Títulos.

Aquí empieza la actuación de la Fundación.

El Estatuto de la Fundación -art. 5- aprovechando la Unidad Monetaria Mundial realizada por el Hallesismo, autoriza a la Sede Central y a las Sedes Nacionales a permutar entre sí: Cheques Hallesint y Bonos Hallesint a paridad del valor en Hallis. En nuestro caso la operación se desarrolla según el esquema siguente:

El Chocón emite sus Bonos, que la Sede Nacional Argentina compra al precio de Bolsa, pagándolos con Cheques Hallesint que a su vez ha recibido de la Sede Central, pagándolos con Bonos Hallesint Argentinos –todos, por supuesto- al precio de Bolsa.

Hemos llegado en forma impecable y también… sorpresiva para todos, a la Financiación del Chocón ¡y de todas las empresas del mundo!

 

APOTEOSIS DEL HALLESISMO

El Hallesismo –lo hemos visto ya- empieza con la constatación de que todas las monedas del mundo son falsas, y no pueden en absoluto considerarse como "medidas del valor".

Al mismo tiempo hemos visto la actuación de la Monedad Hallis –invariable en el tiempo y en el espacio- ofrecida, sin la menor coacción, ni invitación, a todos los pueblos.

Se trata de una contribución muy valiosa a la Economía Mundial; sin embargo la Moneda Hallis nos lleva mucho más adelante en el campo económico-social, frente a un problema, que la Humanidad todavía no ha solucionado: la Justicia en distribución de la producción, anual, entre los Tres Términos del Trinomio Económico.

¡El Plan Hallesint soluciona por completo este problema!

La injusta distribución entre el Capital, el Trabajo y la Empresa de la producción anual constituye la característica más saliente, que separa en manera especial, el Capitalismo del Comunismo.

En efecto, el Capitalismo considera la producción anual como directa propiedad del Capital salvo conceder algo al Trabajo y a la Empresa por la intervención de ambos en la producción.

El Comunismo, a su vez, considera la producción anual como propiedad de los Trabajadores salvo una parte que detiene el Gobierno para los gastos nacionales. La Empresa no interviene en esa repartición; mejor dicho: ¡el Comunismo ignora la Empresa!

La Fundación Hallesint –superando con desdén estas concepciones infantiles –ya sea del Capitalismo como del Comunismo- empieza ante todo a correr en defensa de las clases humildes, que -y eso es muy significativo- coinciden con las clases del Trabajo; y con esa bandera sagrada, buscando Justicia, la Fundación Hallesint encuentra la solución más equitativa y no mejorable para Todos.

En verdad Carlos Marx, había acusado al Ahorro -el Capital- de defraudar al Trabajo, pero, se había olvidado de la Empresas, que, en verdad, entonces se confundía con el Ahorro.

Justamente esta confusión -que el Trinomio Hallesint pone en luminosa evidencia- impidió a Marx plantear en forma correcta el problema, y la confusión se ha perpetuado hasta hoy en el Comunismo actual, que matando al Capital, ¡ha matado también a la Empresa!

Consideremos la Humanidad Económica, en su forma de Trinomio Hallesint -Ahorro producido en el pasado; Trabajo, producción presente; Empresa, producción futura-, y vamos a considerar los efectos de la intervención del Hallesismo.

El Capital -no más el Capital nacional, sino el Capital Mundial, unificado, como hemos visto, justamente por la Fundación Hallesint- no podrá más actuar como el dueño, que concede al Trabajo y a la Empresa una participación en la producción.

El derecho del Capital –garantizado esta vez de la Empresa- se limita a recibir, al vencimiento el dinero prestado, compensando eventuales devaluaciones monetarias, además de una pequeña participación; y ¡cuidado! Esa participación será valedera hasta el día en que el Ahorro Mundialmente disponible llegará a superar el Ahorro que en aquel momento, requiera la Empresa.

¡El Capital, inerte, no tiene otros derechos!

El Trabajo será requerido siempre más por la Empresa en expansión que dispone de todo el Ahorro Mundial; ofrecido por la Fundación Hallesint. Naturalmente, justamente por eso, desaparece la desocupación, y suben los Salarios –pero hasta el tope; es decir hasta el punto en que al Empresario conviene más actuar como Trabajador -Obrero, Empleado, Funcionario, Ejecutivo, etc.-

A su vez el Trabajador, podrá actuar como Empresario -si tiene aptitudes para ello-, pues el Ahorro Mundial está también a su alcance.

¡Claro está que el Comunismo no podría ofrecer todo eso!

La Empresa, -en fin- aprovechando por completo la Financiación Hallesint se desarrollará en forma creciente y luego explosiva, aprovechando siempre más el Ahorro de la Humanidad -Ciencia, Técnica, Arte, Medicina, etc.- que es inagotable antes bien: creciente cada día, es gratuito y no se consume usándolo.

¡Este es el panorama que la Humanidad puede alcanzar hoy mismo, sin guerras, revoluciones, estragos, destrucción, violencia…!

La Empresa prepara y domina el Futuro.

La Empresa, fermento del Desarrollo, madre del Progreso, creadora del Ahorro, es la manifestación económica de la libertad, y es exactamente el opuesto de la Burocracia, que es necesaria, pero siempre es árida, sórdida, mezquina y estéril. ¡Símbolo de la mecanización intelectual!

La Empresa representa Habilidad, Preparación, Acierto, Individualidad, Equilibrio, Perspicacia, Reflexión, Genialidad, Vocación.

La Empresa manifiesta Coraje, Arrojo, Valor, Anhelo, Audacia, Osadía, Entusiasmo, Pasión.

La Empresa es animada por Esperanza, Fe, Ambición, Voluntad, Carácter, Firmeza, Perseverancia, Tesón, ¡Espíritu Creador!

La Empresa es una Obra de Arte.

¡El Hallesismo que se identifica con la Empresa, representa la esperanza de la Humanidad, y le despeja el camino hacia su misterioso destino!

Buenos Aires
C.C.1565
Septiembre de 1969
N. Manetti Cusa


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