FUNDACIÓN HALLESINT LATINO-AMERICANA - Ing. Nicolás MANETTI CUSA -

 

Prefacio

La Economía Racional –Hallesismo- es debida a las intuiciones geniales del italiano Agustín M. Trucco –Génova 1863 – Roma 1940- que creó la base del Mercado mundial de los Bienes presentes y de los Bienes futuros –confiado a una Entidad super nacional autárquica; absolutamente apolítica; la Fundación Hallesint.

Las Publicaciones Hallesint, que aparecieron en los primeros años de este siglo, tenían una finalidad científica y crítica, en manifiesta oposición a las ideas económico-monetarias entonces –y también hoy- corrientes, y sobre todo estaban en contraste con la convicción universal de que la Economía tiene que ser dirigida por la política.

El lema del Fundador del hallesismo era "La separación de la Economía del Estado" dejando naturalmente íntegro e inalterado el derecho fiscal de los Gobiernos, para enfrentar los gastos de la nación.

La acción concreta del Movimiento Hallesista empezó en 1914 en Roma donde se constituyó el primer núcleo de adherentes.

La primera guerra mundial, que estalló justamente en aquel año, fue el primer obstáculo que encontró el Movimiento: sin embargo el número de los adherentes se fue siempre aumentando, mientras se publicaban libros sobre el Hallesismo, de manera que al terminar la guerra -1918- todo estaba listo para desatar una acción decidida y fecunda.

Se publicaron otros libros y también un periódico –muy dinámico "La Separazione de la Economía dallo Stato" se instaló una suntuosa Sede en el histórico palacio Raggi, en el centro de Roma, se compró una moderna Tipografía, y se desarrollaron reuniones, conferencias, mesas redondas, etc. no solamente en Roma, sino que en toda Italia.

Para entender lo que sigue tenemos ante todo que poner énfasis en una característica del Hallesismo. Si todos los hombres vivieran todos aislados en su caverna, la Humanidad no existiera, en cambio la Humanidad se ha adelantado mucho y sigue progresando porque los hombres trabajan unidos entre ellos, por el Intercambio. Para el Hallesismo existe sólo la Economía del Intercambio Internacional Apolítico.

Esta proclamación pública y difundida por toda Italia provocó el drama.

Entonces en Italia surgía al mismo tiempo, el Fascismo, prepotente y arrollador.

El Fascismo se dio cuenta muy pronto del antagonismo irreductible entre el fanático nacionalismo económico de su Economía Corporativa que culminó en la Autarquía Nacional y el Hallesismo, con su Economía Universal, que culminaba con la oferta del Mercado Mundial.

La lucha se desarrolló inicialmente en forma sorda, con armas casi iguales en el campo ideológico, pero cuando el Fascismo se adueñó del gobierno en Italia, la lucha se reveló no sólo desigual, sino que muy peligrosa.

Cada día el Hallesismo tenía que retroceder; y llegó el momento en que se encontró sin salida.

Entonces intentó un golpe desesperado.

Los Hallesistas que –en Italia- eran muchos y muy autorizados, depositaron en manos del Escribano Giuliani de Roma, en perfecta forma legal, la cuantiosa suma de cien mil dólares, desafiando a los Economistas Fascistas a demostrar que el Plan Hallesint era incorrecto o inactuable o prematuro. Al mismo tiempo se confiaba al Presidente del Tribunal de Roma el nombramiento de la Comisión Examinadora, con todos los poderes.

Al desafío se dio la máxima publicidad, en forma provocante, casi desesperada.

El Gobierno Fascista comprendió la situación, y por eso no aceptó el desafío; y puesto que en aquellos días se había declarado Gobierno Absoluto ordenó la proscripción del Hallesismo y el secuestro de todas las publicaciones, que fueron quemadas; e inició un proceso judicial –por reato ideológico- contra el Fundador del Hallesismo y sus tres inmediatos colaboradores.

Los jueces demostraron con coraje sin duda heroico, y aún más, van recordados dos jueces –en servicio- Gracco y Perretta, que se presentaron como culpables del mismo reato ideológico, pidiendo ser procesados, y presentando todas sus publicaciones Hallesistas ¡como prueba de su culpabilidad!

El fallo del Tribunal fue una absolución triunfal, pero la prensa italiana recibió la orden de no publicar el fallo y aún menos hacer comentarios.

Se quitaron los pasaportes no sólo al Fundador sino que también a sus colaboradores, y empezó una verdadera persecución personal sin piedad.

Considerando que el Movimiento Hallesista no había quedado destruido, antes bien seguía secretamente sin cesar, se ordenó –sin la menor justificación, la captura del fundador, aunque viejo y enfermo, y su reclusión en el Manicomio de Roma de donde salió para morir, en la más absoluta pobreza.

¡Murió perdonando generosamente a todos sus enemigos!

El gobierno fascista se apresuró a enviar a la viuda, durante las exequias una carta amenazadora ¡intimándola a no recibir (¿?) cartas referentes al Hallesismo! La Prensa Italiana recibió la orden de callar la noticia de la muerte, sólo el diario del Vaticano comunicó la noticia con palabras de gran respeto y conmovedoras.

Con la muerte de Trucco el movimiento recibió un golpe casi mortal, aún porque el Fascismo se demostró decidido a destruir el Movimiento sin vacilaciones y sin piedad.

Afortunadamente en 1924, el 18 de julio en el momento culminante de la ofensiva fascista contra Trucco, él, para asegurar la continuidad del Movimiento, en cualquier contingencia estipuló, con acta ante el escribano Giuliani, en Roma, una Sociedad Civil para la constitución de la Fundación Hallesint con el abogado Jorge Di Domenico y el Ingeniero Nicolás Manetti Cusa transfiriendo a esa Sociedad todos los derechos intelectuales sobre la Fundación Hallesint, la cual, sin embargo, no bien constituida se transfería, por derecho propio, en propiedad de todas las Naciones que hubieron adherido a ella.

No se trataba en verdad de un acto notarial de tipo corriente, sino de un pacto sagrado para cada uno de los tres, de seguir luchando toda la vida, hasta el último respiro, contra la apatía, la desconfianza, la irrisión, y la oposición de toda la Humanidad, que siempre tiene pronto el calvario para los que luchan para ella.

Caído en 1945 el Fascismo, el Movimiento Hallesista retomó su actividad.

Sin embargo la situación en el Mundo y especialmente en Italia había completamente cambiado.

La idea de una Economía Mundial no era prácticamente sostenible, ni siquiera comprensible.

Norte América triunfante dominaba en el mundo, e Italia vencida, y humillada vivía a la sombra del Plan Marshall.

Además los dos socios sobrevivientes de la Sociedad Civil Hallesint no se encontraron de acuerdo sobre la táctica mejor para difundir y afirmar el Plan Hallesint en el mundo.

De acuerdo se tomó una decisión. Di Doménico, con lo que quedaba en Italia del Movimiento Hallesista, quedaba al frente, con visión de difundir el Hallesismo en Europa.

Manetti-Cusa se habría trasladado a Buenos Aires con visión de llegar a convencer a la América Latina. Norte América, demasiado rica para entender, quedaba excluida.

La difusión del verbo hallesista en Europa tomó un rumbo jurídico-social con notable éxito intelectual, confirmado por adhesiones muy autorizadas.

En América se desarrolló exclusivamente en el campo técnico-monetario obteniendo adhesiones de la más alta jerarquía.

El movimiento se desarrolla con ritmo cada día más acelerado, vivificado por las tres palabras sagradas y proféticas:

"Bonum Difusivum Suum" "El bien siempre triunfa por su propia fuerza".

 

La Fundación Hallesint

Su ofrecimiento

La Fundación Hallesint, verdadero gobierno Económico Mundial reconoce y justifica todas las críticas que hoy se oponen ya sea a la Economía Capitalista, como a la Economía Comunista, pero concretamente supera esas críticas, pues ofrece un nuevo y trascendental equilibrio económico.

En verdad lo que ofrece la Fundación Hallesint aparece como algo maravilloso, en comparación al actual caos económico-monetario.

Nadie antes había imaginado, ni en sueño, que se podría ofrecer a los pueblos una Economía que al par de la técnica, con la adhesión de todos, pudiera pasar por alto la política, obedeciendo, sin embargo, a todas las leyes nacionales presentes y futuras respetando las más apremiantes presiones fiscales y realizando un nuevo, justo, inquebrantable equilibrio económico.

He aquí, en resumen su ofrecimiento –económico, no político- que ningún crítico ha podido ni siquiera mellar:

La Moneda Técnica Universal e Invariable ofrecida, sin la menor coacción o invitación, a todo el mundo, y sin la menor conexión con las actuales llamadas "Monedas Nacionales", que no son verdaderas "Monedas", porque son de valor variable, y que muy pronto no serán más que un recuerdo de un pasado monetario absurdo y ridículo.

La Unificación del Mercado Mundial con la irresistible adhesión de todos –Gobiernos y Pueblos – Vendedores y Compradores- Exportadores e Importadores- Productores y Consumidores- en sustitución de la guerra fría entre los actuales "mercaditos nacionales" en perpetuo recio contraste entre sí.

La Financiación Automática Hallesint de la Empresa sin privilegios ni liderazgos, en todo el mundo, por la unificación del ahorro mundial, la reducción de la tasa del interés y la valorización del Ahorro de la Humanidad –Ciencia, Técnica, Medicina, Obras Públicas, etc.-

El descubrimiento del Trinomio Hallesint –Ahorro, Trabajo, Empresa- Productos respectivos del Pasado, Presente y Futuro, y su equilibrio automático, al margen de la Política, por la intervención de la Moneda Técnica.

La Justicia y la Paz Económica y como efecto ineludible de la abolición de la actual esclavitud económica de algunas clases y de algunas naciones.

Todo eso, como demuestra toda la literatura Hallesint, y que aquí intentamos resumir está confiado a la Fundación Hallesint, cuya estructura jurídica, automática y descentralizada es perfectamente idéntica a la del Correo Internacional, que funciona desde un siglo sin el menor tropiezo, no obstante un aberrante caos monetario internacional y dos guerras mundiales.

La Fundación Hallesint actuará dentro de las respectivas leyes nacionales, no pedirá nada a los gobiernos: ni inversiones, ni exenciones, ni nuevas leyes, etc. etc., a la vez que entregará sus enormes ganancias a los Gobiernos de las Naciones, donde se han producido –exactamente como el Correo Internacional-.

 

Plan Estratégico

Para llegar rápidamente a la constitución y al normal funcionamiento de la Fundación Hallesint, que se ofrece al mundo, después de una intensa elaboración intelectual de medio siglo, vamos a desarrollar una muy especial estrategia; la misma que adoptó Heinrich Von Stephan para imponer a los políticos la Unión Postal Universal. Treinta y siete años él tuvo que luchar, y al fin logró constituir su modesta Unión Postal entre las pequeñas naciones que entonces constituían la futura Alemania. Su éxito en esta primera fase contra la Prensa Mundial y los Gobiernos, provocó la conferencia de Berna, a la cual las naciones adheridas llegaron muy desconfiadas, y después de tres meses de discusiones, la mayoría –no todos- declaró constituida la Unión Postal Universal. Argentina adhirió cinco años después, y al fin todos los gobiernos tuvieron que rendirse.

El Plan Estratégico Hallesint, es parecido al de Heinrich Von Stephan: "constituir una pequeña Fundación Hallesint entre un reducido grupo de pequeñas naciones, confinantes entre ellas, oportunamente elegidas y en las cuales las dificultades económicas –sobre todo monetarias y financieras- se presenten más agudas; y luego demostrar las ventajas arrolladoras de la Revolución Hallesint, aunque reducida y mutilada.

Hemos elegido para esta prueba crucial las Once Naciones Latino-Americanas de la ALALC –Asociación Latinoamericana de Libre Comercio- que representan sólo el 6% de la Humanidad. Se trata de naciones geográficamente confinantes, pero separadas por diferentes políticas económicas, -monedas, legislación, económico-fiscal, recursos naturales no aprovechados, diferente desarrollo, etc.- unidas, en cambio, en la mala suerte; por una aterradora devaluación monetaria, superior a la medida mundial, por su constante déficit en el presupuesto nacional, por su balanza comercial sustancialmente deficitaria, por su necesidad inextinguible de préstamos –necesariamente- políticos, etc.

Estas circunstancias –todas- negativas empujan esas Once Naciones Latino-Americanas a buscar soluciones; y por lo tanto la tarea resulta más fácil; sin embargo hay algo muy especial, que asegura a nuestra estrategia un seguro éxito.

En efecto todas esas dificultades son nada frente al problema monetario. Basta pensar que los saldos de las recíprocas Balanzas Comerciales se tienen que pagar en … ¡dólares! –es decir, en una moneda que no posee ninguna Nación del ALALC ¡y cuidado! no se tiene el derecho de ridiculizar este absurdo, porque hoy en realidad no hay ¡ninguna otra solución!

Ahora bien, el dólar se desvalorizó en 1934 al 60% de su valor, y hoy tambalea.

Si un día, acaso muy próximo, vuelve a desvalorizarse el dólar ¿qué pasará en la ALALC?

Si como estamos profundamente convencidos, será superada esta prueba en la ALALC, no dudamos que la Fundación Hallesint será luego –muy pronto- una maravillosa realidad, en forma completa y total, en tiempo record, en todo el mundo.

Nuestro Plan Estratégico se va desarrollando en tres tiempos.

-Presentación de la Fundación Hallesint.

- Constitución de la Fundación Hallesint

-Actividad de la Fundación Hallesint.

 

Primer Tiempo – Presentación de la Fundación Hallesint

Durante medio siglo se ha elaborado, redactado, publicado y difundido en los medios financieros de las principales naciones un sinnúmero de publicaciones –fuera de comercio, y sobre todo el Estatuto de la Fundación Hallesint –N. Manetti Cusa Estatuto de la Fundación Hallesint- Roma 1933- que determina la naturaleza jurídica, la actividad concreta y el alcance financiero-económico de la Fundación Hallesint.

ESTATUTO

Artículo 1º - Objeto y Funciones

La Fundación Hallesint tiene por objeto alcanzar el equilibrio social, y encauzar el egoísmo humano hacia el mejoramiento del nivel de vida espiritual y material de la humanidad.

El medio técnico que adoptará la Fundación para desempeñar su actividad será la unificación de las relaciones económicas, dando la prioridad a la unificación monetaria, y luego a la unificación mercantil, que será su obvio y necesario complemento.

La acción de la Fundación consistirá en: a

a) Ofrecer sin coacción símbolos de transferencia del valor en el espacio y en el tiempo, expresados en moneda mundial, para realizar cada operación de intercambio, cuyas partes interesadas reconozcan su recíproca conveniencia.

b) Hacer converger hacia el Mercado Mundial unificado, a la vez que descentralizado en su funcionamiento, toda oferta y demanda presente y futura.

c) Favorecer sin límite el desarrollo paralelo de la producción y consumo, dinamizando la actual economía, y compensando las llamadas sobre producciones, con el incremento de las demás ramas productivas, provocando en el mundo una creciente prosperidad.

Artículo 2º - Estructura y Sede

La Fundación es una Entidad Jurídica autónoma, mundial, que en calidad de Intermediario-Contrayente, puede operar en todo orden de operación de intercambio.

La Fundación estará integrada por un Consejo General, que se reunirá en … donde la Sede de la Fundación tendrá privilegio territorial.

Todo Gobierno que adhiere a la Fundación designará un Delegado Titular y Suplente. La totalidad de los primeros –y de los segundos, en que les corresponde-, constituirá el Consejo General.

El Consejo General elegirá entre sus miembros un Presidente, un Vice Presidente y cinco Vocales.

Todos ellos constituirán el Consejo Ejecutivo de la Sede Central, con facultades para ejercer la administración ordinaria.

El Consejo General se reunirá una vez al año para aprobar el Balance anual, y también cada vez que la cuarta parte de los Delegados lo solicite.

Las resoluciones del Consejo General y del Consejo Ejecutivo de la Sede Central se tomarán por mayoría. En caso de empate decidirá el voto del Presidente.

El presente Estatuto se puede modificar en cualquier momento con la adhesión total de todas las Naciones adheridas.

Sin adhesión total, no se puede modificar antes de un año desde la presentación de la propuesta, firmada por la mayoría, y que tiene que ser aprobada por el 80% de las Naciones adheridas.

Artículo 3º - Patrimonio de la Fundación

El Patrimonio de la Fundación está constituido esencialmente por el presente Estatuto.

Este patrimonio intelectual es hoy propiedad del Instituto para la Renovación Económica, establecido en Roma, con fecha 11 de Julio de 1924, por escritura pública, ante la Escribanía Giuliani.

La Fundación, en conformidad a dicha escritura, obtendrá por derecho propio, la transferencia de dicho patrimonio, en el momento de su legal constitución.

La Fundación dispondrá de un Fondo de Dotación suficiente para los gastos de su legal constitución y de los primeros gastos de la Sede Central.

Los Estados que adelanten ese Fondo de Dotación obtendrán su reembolso, con una recompensa adecuada, en diez anualidades.

Artículo 4º - Convenciones Nacionales

La Fundación aún actuando dentro de las leyes vigentes en las diferentes naciones, antes de iniciar su actividad en cada país, estipulará con los respectivos Gobiernos, Convenios iguales para todos los Gobiernos, en conformidad con el presente Estatuto.

Se establece que cada Gobierno adherente:

a) Seguirá legislando en el campo económico y monetario en la forma que estime más conveniente, de manera absolutamente libre, sin necesidad siquiera de consultar a nadie;

b) Instituirá en su territorio su propia Sede Nacional Hallesint absolutamente autónoma, que actuará en conformidad con el presente Estatuto, por cuenta de la Fundación, sin exigir la menor responsabilidad de los Gobiernos;

c) Cobrará su cuota de las utilidades que en el campo financiero y mercantil realizará la Fundación al neto de las reservas. Las cuotas serán proporcionales a los réditos netos que en cada nación la Fundación haya obtenido. Estas utilidades quedan a libre disposición de los Gobiernos respectivos.

Artículo 5º - Símbolos Hallesint

La Fundación, por medio de las Sedes Nacionales vende y reembolsa al público, en forma permanente y continuada, sin límite, dos Símbolos al Portador; Los Cheques, para el desplazamiento de los valores en el espacio, y los Bonos para el desplazamiento en el tiempo.

Los Cheques y los Bonos son emitidos en sumas múltiples de unidades de la moneda de cuenta Hallis. -Artículo 6-.

Los Cheques son vendidos contra entrega de moneda nacional, calculando el Hallis al cambio del día que cada Sede Nacional cotiza diariamente en su albedrío –artículo 6-, además de una pequeña tasa de registración.

Los Cheques son reembolsados en cualquier Sede Nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes- por su valor nominal, calculando el Hallis al cambio del día.

Los Bonos son vendidos contra entrega de Moneda Nacional, al precio que será establecido, como se indica a continuación, y calculando el Hallis al cambio del día, además de una pequeña tasa de registración.

Los Bonos son reembolsados en la misma Sede Nacional que los ha emitido, en la moneda nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes-.

El precio de venta y reembolso de los Bonos es igual, pero es creciente a partir de su valor inicial.

Cada Sede Nacional fijará y modificará –en concepto de interés- la tasa de aumento del precio de los Bonos, por cuenta propia y a su arbitrio, sin convenios previos con las otras Sedes Nacionales, ni con la Sede Central.

Cada Sede Nacional invierte a su criterio, y en plena libertad, el dinero cobrado, ya sea por el sobrante de la venta de los Símbolos Hallesint, como también por sus ganancias en el Mercado Mundial –artículo 7-.

Esa inversión tiene una sola limitación: que sean comprados Títulos al precio de Bolsa, y no más del 30% de cada emisión.

Los Títulos así adquiridos no podrán venderse nunca, y en su conjunto constituyen el Patrimonio de garantía de los Símbolos Hallesint.

La Sede Central tendrá a su cargo la impresión, registración y control de los Símbolos Hallesint, aprovechando todo progreso técnico a fin de precaverse contra falsificaciones.

Los Símbolos impresos y registrados serán puestos a disposición de las Sedes Nacionales con las normas siguientes:

Cada Sede Nacional puede pedir a la Sede Central la cantidad de cheques que quiera, hasta llegar en total, al valor de las exportaciones nacionales del año anterior.

Las Sedes Nacionales pueden permutar, entre sí, Cheques y Bonos sin límite, según su valor en Hallis.

Artículo 6º - La Moneda Hallis

La Sede Central, al iniciarse el funcionamiento de la Fundación fijará el valor de emisión de la Moneda Hallis en un gramo de oro.

Luego, cada Sede Nacional fijará a su albedrío, como cualquier cambista, la cotización del Hallis en su respectiva moneda nacional, y podrá modificarla cuando y como lo quiera, sin la menor referencia a ninguna moneda nacional o al oro.

La modificación del valor del Hallis de parte de cada Sede Nacional se dará a conocer en la tarde por la Radio, y no podrá superar cada vez el valor de la tasa de registración.

Artículo 7º - Organización Mercantil

Cada Sede Nacional en su territorio:

1- Establecerá en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento Unificado para todas las Sedes, el mayor número posible de Halles, o sea Mercados de Subasta, donde se venden y se compran productos de intercambios internacional. Los Halles estarán abiertos a cualquier individuo o Gobierno de cualquier nación. No es necesaria la presencia material de la mercadería.

2- Nombrará en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento Unificado para todas las Sedes, los Funcionarios Hallesint, relacionados entre sí y con todas las Sedes Nacionales.

3- Cobrará por cuenta de la Fundación un porcentaje sobre las operaciones, que en su territorio efectúan los Halles y sus Funcionarios, en base, a un Reglamento Unificado para todas. Todos los ingresos netos de la organización mercantil serán invertidos, según el art. 5º, en Títulos al precio de Bolsa.

Artículo 8º - Administración y Balance

Cada Sede Nacional confeccionará una situación mensual y un Balance anual donde:

El activo estará representado esencialmente por el valor de Bolsa, calculado en Hallis, de la masa de los Títulos –nacionales, Hallesint y Monedas-, es decir, del Patrimonio de Garantía.

El Pasivo estará representado esencialmente por el importe de los Símbolos Hallesint emitidos por aquella Sede Nacional, hasta la fecha, calculando en Hallis los Cheques al valor nominal y los Bonos al valor del día.

Cada Sede Nacional dejará a disposición de la Sede Central el saldo de su Balance anual. Ese saldo, aparte de las cuotas referentes a la contribución en los gastos de la Sede Central, a las deudas con los suscriptores del Fondo de Dotación, etc. –art.3º, y de adecuadas reservas, será devuelto por medio de la Sede Central a los Gobiernos de las Naciones adheridas.

Si una Sede Nacional cierra una ventanilla es declarada en quiebra. Los portadores de Cheques no quedarán damnificados porque podrán –como siempre- pedir el reembolso a las otras Sedes. Los portadores de Bonos de aquella Sede, en cambio, tendrán el derecho a la repartición entre ellos del Patrimonio de Garantía y además de las utilidades de la gestión mercantil hasta el total reembolso de los Bonos.

Comentarios:

El primer resultado de al difusión del Estatuto y de las publicaciones que a ellos se refieren ha sido una aceptación intelectual y espiritual más que favorable.

Ninguna vez discorde, ninguna reacción ideológica, ninguna crítica opositora.

Más de quinientas adhesiones del más alto nivel de las más diferentes naciones nos ha confortado en nuestra áspera tarea.

Aclaramos: Ni el hombre de la calle ni la Prensa han participado –ni Colón ni Galileo hablaron nunca en comicios y en conferencias de prensa-. Tampoco se ha puesto en venta las publicaciones hallesistas. El éxito comercial era muy dudoso, a la vez que muchos habrían sospechado una tentativa de empresa editorial disfrazada.

En cambio las adhesiones recibidas son en su mayoría, de la más alta jerarquía, y ¡cuidado! nos han llegado en forma absolutamente espontánea. Transcribimos aquí algunos Comentarios, elegidos por razones de brevedad, entre los más concisos y terminantes:

Dr. L.H.EVANS, Director general de UNESCO: "Celebraría mucho el éxito del Plan Hallesint. Deseo al Movimiento la mayor prosperidad.

Mr. RANDALL, Consejero de Mr. Eisenhower: "I am sure that the Hallesint Plan Hill be useful at later stage in foreign economic policy".

Mr. S.CLARK BEISE, Presidente del Bank of America. EL banco más rico del mundo: "We found the Hallesint Plan most interesting".

Mr. E.BLACK, Presidente del International Bank de "Naciones Unidas": "The Hallesint Plan has been studied with great attention by members of the staff of the Bank".

Prof. C. INGLEZ DE SOUZA, Director del Banco do Brasil: "No existe con el Plan Hallesint ninguna dificultad para el déficit del intercambio".

Dr.ABADESSA, Director del Banco di Sicilia: "Il Plan Hallesint risolve il problema finanziario piú grave, conciliando la liquiditá con la inmovilizazione".

Prof. G. PAPI, Rector de la Universidad de Roma: "Il principio del Plan Hallesint possano essere sottoscritti da ogni persona di buon senso".

Prof. H.G.OLIVERA, Director de Investigaciones Económicas de la Universidad de Buenos Aires: "El espíritu fundamental del Plan Hallesint es inobjetable".

Sac. Don LUIS ORIONE, venerado en Italia y en la Argentina, después de una encuesta mundial entre los economistas católicos, escribió: "Estoy persuadido de que un gran alivio quiere Dios dar a la Humanidad con el Plan Hallesint".

 

Segundo Tiempo – Constitución de la Fundación Hallesint

Hemos afirmado, y ahora repetimos que la Fundación queda al margen de la Política. ¿Es posible eso?

Por otro lado si la Fundación quiere actuar con seguridad y acierto, tendrá no sólo que desarrollarse al margen de la Política sino que llegar a ser invulnerable frente a cualquier atropello de cualquier gobierno –volvemos a preguntarnos: ¿es posible eso?

Eso es perfectamente posible por cualquier invento en el campo de la Mecánica, de la Medicina, etc. En efecto ningún inventor, ningún médico, etc. –en sus investigaciones- se pregunta cuál es el partido político en el poder.

Pero en la Economía esa pretensión de autonomía e independencia, frente a la Política hoy aparece a todos como la aspiración ingenua, casi infantil de conseguir algo… ¡inalcanzable, absurdo!

¿Qué poder, entonces, tiene la Fundación, en su actuación para oponerse, con éxito, al eventual rebosante poderío desacertado de un gobierno político?

Ante todo debemos honestamente reconocer que –olvidando a Nerón, Hitler y otros delincuentes menores, la mayoría de los gobiernos serían muy dichosos si pudieran levantar al máximo el nivel de vida de los ciudadanos; por lo tanto consideremos a los gobiernos –en general- no como enemigos sino como amigos, antes bien aliados.

Sin embargo la Fundación, agradeciendo esa amistad actúa con sus recursos terminantes, infalibles.

Vamos a aclarar la situación con una analogía, que parece casi irreverente, pero que sirve para expresar nuestro pensamiento en forma inequívoca.

¿Qué hacen todos los hombres frente a los pistoleros que gritan: ¡O la cartera o la vida!?

¡Todos entregan la cartera y salvan la vida!

Ahora bien la Fundación –igual que el Correo Internacional, que hemos recordado, como antecedente valioso- no tiene dueños ni accionistas. El art. 4º del Estatuto dice, en cambio: "Cada Gobierno cobrará las utilidades netas, que la Fundación realizará en su territorio". Claro está que da toda la cartera. ¿Qué podría dar más?

Eso es ya suficiente para despertar la colaboración de los Gobiernos a la Fundación, pero hay algo más. Para evitar radicalmente dudas y suspicacias, la Fundación entrega por completo la gestión de cada Sede Nacional al respectivo gobierno –exactamente como hace el correo-.

En fin la Fundación no pide siquiera para sus promotores –que desde medio siglo luchan con fe y con ahínco para su triunfo en el mundo- ni cargos retribuidos, ni condecoraciones… -exactamente como ocurrió con los promotores del Correo, cuyos nombres hoy son completamente olvidados.

Cualquier gobierno, aunque fuera tiránico, tendrá que juntar todo lo que le ofrece la Fundación, sin haber gastado o invertido nada, y tomar posesión de la Fundación, convencido perfectamente de dominarle y –como hace con el Correo- sin agradecer a nadie.

Se trata de una mera ilusión. La Fundación, no bien sea realidad tendrá vida propia, y cada gobierno tendrá que respetarla –hasta en el caso de guerras mundiales, como ocurrió con el Correo-: eso ocurre siempre con los inventos mundiales de reconocida utilidad.

¿Acaso se puede imaginar que por ejemplo Norte América; con su desbordante poderío prohíba el uso de la bicicleta?

Lo intentó con el vino ¡y fracasó!

Sin embargo tenemos el deber de demostrar la reconocida utilidad de la Fundación.

El primer paso será lógicamente ofrecer directamente la Fundación Hallesint a los Gobierno. Esto es algo prácticamente imposible. No siempre la vía directa es la más corta.

Colón ofreció nuevas tierras a los pudientes. No logró más que irrisión. El camino del éxito lo encontró por casualidad en el Convento de la Rábida…

¡Nosotros esperamos! Entretanto seguimos un camino racional.

Ante todo demostramos que la Fundación no puede chocar con ninguna ley existente, pues su actividad es idéntica a la de los cambistas que venden y compran Monedas y Títulos de cualquier nación.

Luego vamos a demostrar la utilidad de la Fundación, convencidos de que será el golpe final.

Se trata de un asunto técnico, que no es fácilmente comprensible por los políticos. Por eso nuestra penetración tiene un blanco: el corazón financiero-monetario de cada gobierno: el Banco Central, es decir, el Ente que emite, dirige y arregla la Moneda Nacional.

Nos hemos dirigido a todos los Bancos Centrales de las Naciones del ALALC. El primero en contestarnos iniciando un examen profundo y escrupuloso ha sido el Banco Central de la República Argentina.

Cuando la Fundación haya logrado la aprobación de la mayoría de los Bancos Centrales del ALALC, podrá constituirse definitivamente y al día siguiente podrá funcionar.

La Política no tendrá que intervenir. El público –prácticamente se dará cuenta de inmediato de lo que va a ganar, y… el mundo despertará ¡económicamente unificado!

 

Tercer Tiempo –Actividad de la Fundación Hallesint

Moneda Hallesint

Hemos observado ya, y ahora volvemos a repetir, que si los hombres vivieran aislados, cada uno en su cueva, la Humanidad no existiría.

La Humanidad se manifiesta en la recíproca entrega entre los hombres, de bienes y servicios.

Esa entrega de un hombre a otros hombres tiene un impulso, ya sea sentimental o bien utilitario.

La Fundación respetando y exaltando todos los sentimientos de solidaridad humana, considera solamente las entregas utilitarias, es decir el intercambio, como base indispensable e insustituible de la convivencia humana.

Es interesante, y casi sorpresivo, considerar cuantos intercambios realizan diariamente en el mundo, todos los 3.000.000.000 –tres mil millones- de hombres que hormiguean sobre la tierra; pero no todos se dan cuenta de un pequeño detalle: que en todos esos intercambios hay por un lado un sinnúmero de bienes y de servicios y por otro lado siempre y solamente monedas.

Justamente por eso la Fundación toma en consideración, con prioridad absoluta, la Moneda en la Economía.

Hoy la moneda es un asunto político. Cada Gobierno tiene el monopolio de la Moneda Nacional, que puede manejar a su antojo, olvidando que es una Unidad de Medida del Valor.

La Moneda de Cuenta –Hallis- que emite la Fundación –rigurosamente definida y reglamentada por el Estatuto- es una Moneda Revolucionaria, a la vez que su concepción y actuación son tan sencillas, que cualquier persona puede entenderla rápida y completamente en su esencia y alcance.

El éxito de la Moneda Hallis está asegurado por su invariabilidad y su ilimitada disponibilidad.

Desde ya este éxito puede entreverse, considerando –art.5- que a cada Símbolo de la Fundación, expresado en Hallis, corresponde invariablemente y necesariamente, -como demostraremos en forma analítica y exhaustiva- un respaldo inicial en Títulos Fructíferos de valor inicialmente igual y luego siempre creciente.

Se trata de algo muy diferente del respaldo en oro que tienen –cuando lo tienen- las Monedas Nacionales, y que, en general, es inferior al total de la Emisión Monetaria Nacional.

Además ese respaldo mengua necesariamente cuando la Balanza Comercial es negativa.

En fin ¿por qué llamarlo "respaldo" es decir: garantía? Si nunca se ha leído que cuando una Moneda se desvaloriza…¡el Gobierno reembolsa en oro esa Moneda!

La Moneda en la antigüedad era sin duda, primitiva, pero era intrínsecamente sana, pues era algo que tenía valor por sí mismo: metal, trigo, ovejas… y ¡hasta la sal!

Muy pronto se reconoció que los metales, por su tamaño reducido, a paridad de valor, por su divisibilidad, inalterabilidad, etc. eran los más idóneos para la función monetaria y al mismo tiempo los Gobiernos, para garantizar cantidad y calidad, pusieron sus sellos, es decir empezaron a acuñar monedas.

Con el tiempo, el sello, que ponían los Gobiernos, se consideró más importante que el contenido metálico de la Moneda, y así, ocurrió que los Gobiernos paulatinamente redujeron la cantidad de , metal fino, en cada unidad monetaria, dejando inalterado el nombre de la moneda.

Los ciudadanos, naturalmente, quedaron estafados; sin embargo la variación del valor era muy lenta, y la devaluación de la moneda sólo podía notarse de una generación a la otra, aún porque la circulación monetaria era muy reducida.

Las Monedas Nacionales, expresión concreta de la Moneda Política, y que casi todos los hombres diariamente manejan empíricamente, sin comprenderlas, hoy no son más, como en el pasado, discos de oro o de planta, con un valor intrínseco, sino hojas de papel, en que cada Gobierno afirma –así se lee en los billetes- que a simple presentación, el Banco del Estado pagará al Portador el importe indicado.

Pero ¿cómo lo pagará? ¡Entregando otros papeles iguales! ¿Cómo hemos llegado a una situación tan ridícula? ¿Podemos seguir así?

Los Gobiernos han reducido cada día más el metal en las monedas, hasta que no el pueblo, sino los banqueros y los estudiosos se dieron cuenta de la gravedad y el alcance de esa estafa.

Ya en 1540 el afamado astrónomo Copérnico, proclamó que cuatro eran las calamidades del mundo: la guerra, la carestía, las epidemias y… ¡el morbus numericum! Es decir las enfermedades de las monedas.

En 1775 Adam Smith escribió: ¡Los Gobiernos siempre han pagado sus deudas con la devaluación de la moneda nacional!

Ho hablemos de Juan Law, que en 1717 inventó la Moneda de Papel, pues hoy todos lo consideran un estafador; a la vez que ¡todos los Gobiernos de hoy actúan peor que él!

La verdadera tragedia monetaria es algo muy reciente y es característica imponente y monstruosa de este siglo.

¡El metal ha desaparecido y ha quedado solo el papel!

¡La devaluación ha llegado más allá de la fantasía misma!

¡Se ha llegado a las estampillas de correo… de cien mil millones -100.000.000.000- de marcos alemanes!

Nadie puede pensar que, por ejemplo, ¡la longitud del metro o de la pulgada puede fluctuar de un día a otro, o de un lugar a otro, ni que puede variar por el estallido de una guerra o por el cambio de Gobierno!

En otras palabras nadie podría pensar, que antes de vender una tonelada de trigo, tendría que consultar el listín de la Bolsa de Cereales para averiguar –por ejemplo- que el kilogramo, para el trigo, aquel día, es de 970 gramos, y… ¡se prevé una rebaja!

Sin embargo eso es lo que ocurre con la moneda, y los: diarios comunican todos los días el valor de la moneda… junto con la temperatura y la humedad del día.

En contraste con todo eso, afirmamos que la Moneda Hallis, emitida por la Fundación es invariable en el espacio y en el tiempo.

Esta afirmación provoca la más violenta reacción de los teóricos y de los prácticos, pues todos están convencidos de que no solo nuestra Moneda Hallis sino que ninguna Moneda Mundial Invariable puede existir.

En efecto, todos piensan que cualquier Moneda Mundial tendría que vencer:

- El choque inevitable con los Gobiernos que –todos- tienen el Monopolio Monetario, y que obviamente, por eso, no permitirían, ni siquiera, iniciar el diálogo.

- El poder aterrador de los que mañana tendrían el mando de esa Moneda Mundial.

- La peligrosa gravitación sobre esa Moneda Mundial por parte de las naciones financieramente poderosas.

- El diario rozamiento con las mudables e incoherentes legislaciones monetarias de las cien naciones del mundo.

- Todas estas dificultades –verdaderas barreras- en apariencia inexpugnables- han desalentado la audacia de cualquiera que intentara enfrentarlas.

El Fundador del Hallesismo, A.M.Trucco, inventor de la Moneda Hallis, conocía muy bien todo eso, sin embargo, ¡no se desanimó!

La llave mágica de la Unificación le ofreció la solución.

Su primera y fundamental consideración- que él inicialmente intuyó- pero luego demostró, fue que el Problema Económico Mundial es provocado por el fraccionamiento de la Economía Mundial en cien Economías Mundiales.

Si los Estados Unidos mañana se separara en sus cincuenta Estados –que hoy tienen ya leyes civiles y penales diferentes- y cada uno adoptara barreras aduaneras, monedas, leyes económicas, fiscales aduaneras distintas y contrastantes,… ¿es necesario explicar cuáles serían las consecuencias? ¿y, si al revés, Latino América se uniera económicamente en una sola Nación?...

Sin embargo, A.M.Trucco no podía pensar en modificar la situación política del mundo; y entonces ideó una Moneda, que actuara al margen de toda política, y demostró que ésta es perfectamente posible si se respetan todas las leyes en cada nación y no se pide ningún privilegio para la nueva Moneda, que sería solamente una moneda más, en la pizarra de los cambistas.

En este caso queda, el Problema Técnico de la Invariabilidad de la Nueva Moneda. La Moneda Invariable es el sueño de todos los Economistas, aunque sea irrealizable en la forma en que ellos la conciben.

¡Nada es invariable en el Universo y aún menos la Moneda!

Es absurdo pensar que al día siguiente de la semidestrucción atómica de una ciudad se pueda comer en un restaurant, al mismo precio del día anterior, sólo porque se paga con … ¡Moneda Invariable!

Por Moneda Invariable, en cambio, tenemos que entender una Moneda Estable, frente a las fluctuaciones recíprocas, no sólo de los precios de las Mercaderías, sino que también de los varios Mercados Nacionales, pero que tendrá que variar, frente a una modificación global lenta o rápida, de la Economía de la Humanidad o a un imprevisto excepcional acontecimiento mundial.

Nada más fácil que idear con la fantasía una Moneda Invariable; basta recordar la Moneda que se sobreentiende en el Salario Móvil. Lo que es muy difícil es realizar esa moneda en forma concreta.

En efecto, si esta Moneda tiene el valor que el público en cada momento sin querer le confiere, no se puede por supuesto, hablar de valor constante; y si en cambio ese valor corresponde a una Mercadería perfectamente definida –aunque sea el oro-, su valor cambiaría junto con el valor de mercado de esa Mercadería.

Y entonces ¿dónde se puede encontrar –prácticamente, no idealmente- la estabilidad?

Nadie antes de la publicación del Plan Hallesint; supo contestar a esta pregunta, y también son muy pocos –hoy- los que entienden y saben justificar la Moneda Hallesint.

Para dar una primera idea de la solución monetaria, que buscamos empezamos con una analogía mecánica, muy elemental.

Queremos mantener fijo con exactitud absoluta, el nivel del agua –valor de la Moneda- puesto en un recipiente, sin tapa, expuesto al aire, al sol, al viento, a la lluvia, etc. –fluctuaciones de los Mercados-.

El problema que en el primer momento aparece como algo muy enmarañado, en cambio es perfectamente soluble, siempre que se disponga de un hilito de agua –casi un estilicidio- perenne, para compensar las pérdidas eventuales por el viento y por el sol, y al mismo tiempo se haga un agujero, en la pared del recipiente, al nivel que se desee mantener el agua –Moneda de valor constante-.

La analogía es perfecta, siempre que se disponga –en el caso de la moneda- de ese hilito de agua, es decir de la posibilidad de reforzar la moneda, cuando baja su valor: problema –todavía insoluto pero perfectamente soluble- de gran importancia y actualidad, en las naciones en desarrollo, en modo especial.

Otra analogía nos permitirá otro paso adelante.

Un jardinero quiere defender su jardín con una cerca de dos metros de altura, y pondrá trozos de manera y ramas secas alrededor de su jardín –sin embargo muy pronto se da cuenta de que el viento y la intemperie van destrozando cada día más su construcción –devaluación monetaria-.

Entonces él pone alrededor de su jardín una cerca viva de arbustos. Esta vez no solo la defensa se revela suficiente, sino que periódicamente tendrá que podarla ganando las ramas –superávit monetario- para mantenerla a la altura constante.

Vamos a traducir esas analogías. Todo se aclara si encontramos en el campo monetario lo que corresponde al hilito de agua y a la cerca viva.

La contestación es inmediata; la explicación en cambio, requiere atención.

El hilito de agua y la cerca viva son representadas por el Interés. Esta es la contestación.

Vamos a buscar la explicación.

La Moneda Nacional provoca por su inestabilidad dos fenómenos gravemente perturbadores: la Devaluación y el Interés.

La Devaluación y el Interés son dos fenómenos correlativos: el uno es causa del otro, y provocan una recíproca compensación. En la Literatura Hallesint, esta compensación se llama "Invariado Monetario".

Es muy fácil demostrar que la Devaluación hace aumentar el Interés.

En efecto, por ejemplo, si un Capitalista –que presta normalmente su dinero al 8% anual, se entera de que la Moneda Nacional ha aumentado su desvalorización anterior, en la medida del 1% mensual tendrá que pedir –¡por lo menos! (8 + l2= 20) –el 20% anual.

Menos fácil es demostrar que si se eleva la tasa del interés, la Moneda Nacional tendrá que devaluarse fatalmente.

Y puesto que las tasas de interés aumentan cada día, también las Monedas Nacionales aumentarán su devaluación burlando a todas las leyes políticas, que ordenan… ¡mantenerse estable!

Lo que sigue es muy importante.

Supongamos que un rico moribundo deja su herencia de un millón de dólares a la Sociedad para la protección de los animales, con la sola condición de reservar la milésima parte de la herencia -1.000 dólares- ¡nada más que 1.000 dólares, sobre un millón de dólares- al 5 %anual, a un interés compuesto, durante 500 años, y cobrando por propia cuenta, al vencimiento, la suma acumulada.

En pocos minutos con una simple tabla de logaritmos y con asombro de todos, nos encontramos, a los 500 años con un importe superior a la riqueza de todos los hombres de la tierra de manera que –en esta fantástica hipótesis- los animales, con sólo 1.000 dólares de hoy, ¡serían más ricos que todos los hombres! ¡El importe sería mayor de cuarenta millones de millones -40.000.000.000.000- de dólares!

Para que todo eso no se realice –y nadie pensará que eso pueda ocurrir- es absolutamente necesario admitir que la Moneda –en nuestro caso: el dólar- tendrá que devaluarse en medida… astronómica, durante los 500 años, para que se compense –aunque parcialmente- ese absurdo y monstruoso supervalor.

En general podemos concluir que la devaluación de todas las Monedas, si siguen las actuales tasas de interés -5 %- es inevitable.

Por otro lado la devaluación no puede superar el Interés pues en este caso, los Prestadores, -que, en verdad no tienen obligación de prestar su dinero- se abstendrán de conceder préstamo, para no perder dinero.

Si consideramos el Interés, depurado de la pérdida por la devaluación monetaria, llegaremos a la ganancia neta del Prestador, y que llamaremos Rédito Neto que tiene enorme importancia, como veremos, para la Moneda Hallis, y es siempre positivo –por lo dicho-, en un amplio promedio de operaciones –por supuesto-.

El Prestador requiere, y exige siempre ese surplus sobre la devaluación; y todos –legos y economistas- afirman ¡que se trata de un derecho perfectamente justificado!

Hasta los Códigos Civiles –de las naciones que lo tienen- lo reconocen y lo determinan ¡en el 5% anual!

En cambio los filósofos y muchas religiones niegan la legitimidad del Interés.

El Concilio de Viena -1311- fue más allá, y decretó la nulidad de todas las legislaciones que no condenaran el Interés.

Pero, en la realidad ¿pueden existir Ahorristas –no filántropos- que prestan su dinero sin pedir interés?

Todos contestarían que "no pueden existir".

Por lo tanto resultará enormemente asombroso lo que sigue:

No sólo existen en todo el mundo hombres –no filántropos- que entregan su dinero, sin pedir interés, sino que –increíble- renuncian además a cualquier compensación por la pérdida debida a la devaluación.

¡Ni se trata de pequeñas cantidades de dinero!

En Argentina –hoy notoriamente en crisis- pues su devaluación monetaria es la más alta del mundo, hay más de doscientos mil millones -200.000.000.000- de pesos depositados en los Bancos, en cuentas corrientes sin interés ¡y lo que parece increíble! Sin la menor compensación por la devaluación.

Cabe agregar que Argentina representa –monetariamente- menos del 1% -uno por ciento- de la Humanidad.

Es verdad que cada depositante tiene el derecho de cobrar –en cualquier momento- su dinero, pero es verdad, también, que esa masa monetaria depositada –y esto es muy importante para la comprensión de la Moneda Hallis- está firme en el tiempo, y acaso aumenta diariamente.

Si una masa monetaria –por ejemplo de 1.000 dólares- queda inerte, lo hemos visto ya, fatalmente se desvaloriza en el tiempo. En cambio esa misma masa monetaria de 1.000 dólares si se la invierte en las Empresas, aún sólo al 5% anual, produce utilidades en medida sorpresiva -40 millones de millones de dólares en 500 años-.

Estas utilidades –depuradas por supuesto de la devaluación- corresponden al hilito de agua o al crecimiento de la cerca viva de las dos analogías –mecánica y botánica- que hemos considerado.

Basta quitar estas utilidades y entregarlas al Gobierno Nacional –art.4 del Estatuto- para que queden nuestros dólares sin ganancia pero firmes –nivel del agua y altura de la cerca- en su valor anterior del primer día –Moneda Invariable-

¡He aquí como hace la Moneda Hallis!

La Moneda Hallis, el primer día puede tener cualquier valor arbitrario, eso es, cualquier poder de compra, por ejemplo, el poder de compra que tiene hoy, un gramo de oro en el Mercado Mundial.

Vale decir que hoy un Hallis vale –en nuestra hipótesis- un gramo de oro.

Pero si mañana el oro –por un descubrimiento mineral, químico, atómico, etc.- baja en su valor comercial –por ejemplo a la mitad del valor actual, el Hallis valdrá dos gramos de oro, para mantener su valor frente al mercado actual, cuyos precios, en oro, habrán doblado.

¿Es posible eso?

Vamos a considerar todos los Títulos Fructíferos, negociados en todas las Bolsas de una Nación cualquiera expresando sus cotizaciones en oro de hoy.

Después de un año, repetimos esa operación, pero agregando todas las utilidades –dividendos revalúo declarado o latente, etc.- producidos durante el año, expresando todo en oro de hoy –repetimos: oro de hoy-.

Nos encontraremos –lo hemos visto ya- frente a un sobrante –rédito neto-

Supongamos que ese sobrante sea del 3% de la inversión –siempre en oro de hoy-.

Claro está que si en cambio de, considerar todos los Títulos Fructíferos de una nación, consideramos sólo la mitad, la décima, la milésima parte, etc. de ellos, pero ¡cuidado! tomando cada vez la misma fracción de cada emisión, el promedio de las utilidades, quedará inalterado en su porcentaje –el 3% en nuestra hipótesis anterior-.

Hagamos ahora una hipótesis, puramente aclarativa, pues la Fundación no dispone ni de un gramo de oro, en propiedad, para invertirlo.

Supongamos, inicialmente, que una Sede Nacional de la Fundación invierte, por ejemplo una suma de dinero, veremos como la consigue, correspondiente al valor de hoy de un millón de gramos de oro, en la especial compra de los Títulos, arriba considerados, y al mismo tiempo ofrezca en venta al público, un millón de Certificados al precio, cada uno, de un gramo de oro, dando por supuesto en garantía los títulos comprados, incluyendo naturalmente las utilidades futuras de esos Títulos.

Si el público compra esos Certificados –que llamaremos Cheques Hallesint- aquella Sede de la Fundación, recobrará todo el dinero gastado y nada más, a la vez que los Compradores de los Certificados quedarían con los Cheques Hallesint, cuyo valor será; inicialmente su valor nominal, y luego creciente.

¿Pero el Público comprará esos Cheques Hallesint?

El Público los comprará sin duda.

Acordémonos de los 200.000.000.000 de pesos argentinos entregados en c/c a los Bancos sin cobrar interés, y con la seguridad de una devaluación monetaria.

Cabe agregar que el Pedido de compra de Cheques Hallesint será superior al pedido de reembolso, y esto significa que si un comprador se arrepiente o necesita dinero, encontrará siempre otro comprador, o lo que es lo mismo encontrará el reembolso integral que buscaba, es decir cobrará íntegramente su dinero en moneda nacional, más el aumento eventual por la devaluación de la Moneda Nacional.

¡Qué diferencia con las c/c bancarias!

Es necesario aclarar como y por qué hemos presentado en dos puntos el Cheque Hallesint en forma algo diferente de lo que determina el art.5 del Estatuto.

1- Cada Sede Nacional emite los Cheques Hallesint gradualmente .y no en bloque- en conformidad a los pedidos del Público. Eso ¡cuidado! excluye la necesidad de un capital inicial de inversión.

2- La Sede Nacional no invierte todo el dinero cobrado por la venta de los Cheques Hallesint; y, en cambio, detiene una parte de ese dinero para el caso, improbable, pero ciertamente posible, que en algún momento los reembolsos diarios superan las ventas de los Cheques Hallesint.

Cabe notar que este caso no es ni frecuente como demuestran diariamente las Cajas de Ahorro, ni es peligroso, pues la Sede nacional puede reducir la cotización del Hallis, en medida tal de empujar los Portadores de Cheques Hallesint a desistir del pedido de reembolso o a cobrar los Cheques Hallesint en otra Nación.

Vamos ahora a concluir.

1- Todas las Sedes Nacionales emiten Cheques Hallesint del valor invariable de un gramo de oro de hoy. Por lo tanto todas las Sedes Nacionales se encontrarán con una única Moneda Invariable, sin posibilidad de inflación, del valor común constante de un gramo de oro del primer día de la Fundación Hallesint.

2- Las Utilidades de las Inversiones, que –lo hemos visto ya- pertenecen a los Compradores de los Cheques Hallesint, en conjunto, como también las Utilidades Comerciales de la Fundación –art.7- no se distribuyen, sino que quedan como reserva monetaria, verdadera reserva y no ilusoria y falsa como la de los actuales Bancos de emisión, para garantizar el reembolso a la vista de los Cheques Hallesint, y de los Bonos Hallesint, como veremos, en moneda nacional, compensando las inevitables devaluaciones monetarias.

3- Cuando esas reservas producidas sean consideradas adecuadas, el superávit –utilidades- será entregado al Gobierno nacional –art.4- respectivo.

4- La emisión de los Cheques Hallesint, por parte de la Fundación Hallesint, pero siempre a través de una Sede Nacional, es ilimitada, sin que nunca se pueda provocar inflación.

En efecto, cada Cheque Hallesint es simplemente un Certificado de Depósito en c/c o en una Caja de Ahorro –con la sola diferencia de que es en Moneda Invariable.

La Emisión ilimitada se presenta como algo sorpresivo, pues se piensa en monedas nacionales sin respaldo o en un comerciante que, en víspera de su quiebra, firma pagarés sin limitación con la esperanza de salvarse, a la vez que, en nuestro caso, hay respaldo inicialmente igual, y luego creciente.

Acaso ¿sería razonable limitar los depósitos en las cajas de ahorro o en las cuentas corrientes de los bancos?

5- Por otro lado las Sedes Nacionales –no la Fundación Hallesint- no pueden emitir Cheques Hallesint, más allá de un dado límite –art.5- a la vez que tienen la Obligación de vender y rembolsar sin límite –art.5- los Cheques Hallesint.

Esta aparente contradicción es, en forma total, solucionada por los Bonos Hallesint, que presentaremos hablando de la Financiación Hallesint.

He aquí como nace y actúa, sin previos acuerdos políticos nacionales o internacionales la Moneda Hallis Invariable e inquebrantable, que no conoce la inflación, y sobre la cual –como veremos- se eleva la trascendental Financiación Hallesint automática e ilimitada, que permitirá, en todo el mundo, el desarrollo de la Empresa –hoy privilegio de una minoría de hombres en una minoría de naciones, aprovechando la técnica inagotable que hoy –y aún mañana- ¡se adelanta a nuestra misma fantasía!

 

Mercado Hallesint

El Método fundamental de la Economía Hallesint es la Unificación, y hemos visto ya su aplicación en el campo Monetario, llegando a la Moneda Hallis, única, invariable, en el tiempo y en el espacio.

Vamos ahora a considerar una muy importante aplicación de la Unificación en el Comercio Internacional, con toda la miríada de problemas técnicos, merceológicos, jurídicos, políticos, prácticos, organizativos, etc. que la Unificación llega a reunir en Cuatro Problemas: contractual, merceológico, elección, ejecución.

El primer problema –contractual- se refiere a la estructura jurídica del contrato de compra-venta, es decir al conjunto de las condiciones, que determinan las obligaciones del vendedor y del comprador.

Cabe destacar que no se trata de un trueque de Bienes, que están frente a frente, sino de algo que puede estar lejos a más de diez mil kilómetros, y que llega al conocimiento del comprador en forma de Símbolos.

Además hay que prevenir la posibilidad de errores, fraudes, adulteraciones, etc. considerando la eventualidad de penalidades, controversias, pleitos, arbitrajes, etc.

Este problema –contractual- la Fundación lo soluciona ofreciendo Contratos de Tipo Unificados, para cada categoría de Mercadería, de manera que es suficiente agregar unos elementos –cantidad, fecha de entrega, de pago, etc. y todo queda arreglado y definido.

Hoy estos Contratos Unificados se encuentran ya por varias Mercaderías en el Comercio Internacional; sin embargo llegan tarde, pues las primeras publicaciones hallesistas sobre este tema ¡tienen la fecha de 1905!

Con todo, los Contratos actuales adolecen de muchas fallas, que, en cambio, los Contratos Hallesint evitan por completo.

Por ejemplo –en caso de controversias- en general, son los tribunales que intervienen, a la vez que los Contratos Hallesint tienen la cláusula arbitral, la garantía bancaria, el seguro de solvencia y de cumplimiento, etc. pero todo eso es posible solo cuando actúa la Fundación, que unifica estas unificaciones, y sobre todo ofrece una Moneda Universal Invariable.

Estos Contratos Hallesint no se imponen sino que se ofrecen.

Naturalmente los contratos en que interviene la Fundación, tienen que desarrollarse en esta forma.

El segundo problema –merceológico- se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad, etc. de los Bienes que se intercambian.

A tal fin el Plan Hallesint ha patrocinado desde más de medio siglo una Clasificación Decimal de las Mercaderías que más se encuentran en el Intercambio Mundial.

Sólo recién se ha adoptado en muchas naciones, no para favorecer el intercambio, sino por razones fiscales aduaneras, las normas de Bruselas, según las sugerencias del Plan Hallesint.

Pero lo que más se impone es la necesidad de aclarar con precisión el Sistema de Medidas, que se adopta, y aquí el Comercio Internacional actual, encuentra hoy una dificultad tan absurda que asombra, pensando en… ¡los vuelos espaciales y la energía atómica!

Se trata del Sistema de Medida Inglés que hoy es legal en Norte América, Inglaterra y otras naciones, y que según una estadística reciente, provoca en 400 millones de personas, una pérdida de tiempo diaria, que traducida en dinero, podría salvar –con creces- cada año, la vida de medio millón de habitantes de la India ¡que anualmente mueren de hambre!

Por supuesto la Fundación Hallesint conoce y reconoce solamente el Sistema Métrico Decimal.

El tercer problema –elección merece especial atención.

Los compradores y los vendedores quieren comprar y vender en la forma más conveniente para ellos; pero se asustan solo si piensan que en este caso, tendrían que elegir, en el mundo, la mejor oferta y el mejor pedido.

Los Compradores y los Vendedores, desde mucho tiempo han renunciado a esta tarea; y la historia conoce desde milenios los Importadores y los Exportadores, como elementos indispensables entre Compradores y Vendedores –en el campo internacional- por supuesto.

Sin embargo, y este es el punto esencial, tampoco los Importadores y los Exporadores hacen las oportunas investigaciones para encontrar lo mejor.

En efecto, los Importadores y los Exportadores; siguen, en forma empírica y tradicional, comercios enraizados con sus correspondientes de ultramar, y ni piensan investigar todos los mercados del mundo y aún menos seguir las variaciones de los fletes, de los cambios, de los derechos aduaneros, de los recargos, de las limitaciones, de las prohibiciones, etc. de todas las naciones del mundo.

La actuación de la Fundación, con su explicación de la Unificación es muy diferente. Una analogía nos ayudará.

En una similitud, enormemente exagerada, sin duda, pero pintoresca, consideremos, el teléfono, ese aparato maravilloso, que todos conocen; pero, claro está, si cada uno de los 3.000 millones de habitantes de la tierra quisieran poder comunicarse con otro cualquier habitante, tendría que disponer, cada uno, de 3.000 millones de alambres, y en este caso todos los alambres formarían ¡una verdadera jaula alrededor de la tierra!

El problema –todos lo saben- se soluciona, en forma más que sencilla, creando las centrales telefónicas. En este caso es suficiente juntar con un alambre la Central con el usuario que por lo tanto podrá comunicarse con todo el mundo.

Análogamente actúa la Fundación que –art.7- nombra un funcionario en cada Sede Nacional. Ese funcionario que a su vez puede llamar cualquier número de colaboradores a su cargo, es pagado por la Fundación en forma porcentual, con la obligación de ofrecer en cualquier momento, las mejores ofertas y los mejores pedidos, iniciando las cotizaciones del día y los gastos, todos conglobados en un importe único.

Este importe no es indicativo ni informativo; es definitivo y firme, como vamos a aclarar seguidamente, en el cuarto problema.

El cuarto problema –ejecución- se refiere a la realización de la solución ofrecida por el tercer problema.

Es decir que cualquiera que se dirija a la Fundación Hallesint puede ofrecer o pedir cualquier Mercadería –correctamente definida y bancariamente garantizada- y la Sede Nacional de la Fundación, en la Nación donde él se encuentra, y realizar una operación con la seguridad de conseguirla en la forma más económica.

En efecto, por un lado, la solución del tercer problema ha iniciado la solución mejor y, por otro lado, la solución del cuarto problema, confiada a la organización del Funcionario Hallesint de la Sede Nacional correspondiente, da la seguridad de que el costo final de la operación no podría ser mejor.

En efecto, cualquiera entiende, sin necesitar aclaraciones, cuanto serán reducidas las tarifas de transporte, fletes, seguro, etc.; para un cliente de la magnitud, seriedad y solvencia como es la Fundación.

Para dar una idea de eso, basta pensar en el Servicio Postal, suponiendo que fuera confiado a Empresarios libres e independientes que actúen en todo el mundo en competencia entre ellos.

¿Cuánto costaría el envío de una carta de New York a Tokio, con el derecho que sea devuelta al remitente, sin el destinatario no se encuentra? ¿Y cuánto cuesta hoy a través de la Unión Postal Universal?

Ninguna preocupación por la suerte de los actuales Importadores y Exportadores que serán absorbidos, si lo quieren, en el nuevo mecanismo, donde la productividad de ellos podrá aumentar, por el alcance de la Fundación, junto con las respectivas ganancias.

 

Trinomio Hallesint

El panorama de todas las ofertas que llegan a los Mercados materialmente ó simbólicamente es fantasmagórico y casi da vértigos.

Cualquier tentativa de ordenación económica, en esta masa tan heterogénea se ha presentado siempre como una empresa irrealizable.

Vamos a unificar todas las ofertas en tres distintas categorías, por medio de la característica "Tiempo".

Es muy interesante ver lo que va a ocurrir.

En la primera categoría agrupamos todo lo que ha sido producido en el pasado, pero que ha sido guardado hasta el presente, y ¡cuidado! se ofrece en el mercado materialmente o simbólicamente; casas, chacras, fábricas, barcos, aviones, silos, autos, máquinas, muebles, trajes, joyas, remedios, armas, juguetes, vacas, libros, trigo, café, ovejas, vino, patentes, etc.

Todos estos bienes tienen dueños que representan el pasado, y que llamaremos Ahorristas.

Este nombre está perfectamente justificado, pues esos hombres, que ofrecen esos Bienes –producidos en el pasado- no los han destruido y los han ahorrado.

En el mercado encontramos una segunda categoría de hombres, que ofrecen algo, pero no son Ahorristas. Ofrecen su cuerpo o su inteligencia pero los ofrecen para producir algo.

Son los Trabajadores que representan el Presente, y forman una masa mundial imponente.

Encontramos: peones, maestros, labradores, músicos, mecánicos, bailarines, marineros, médicos, bomberos, embajadores, profesores, choferes, cantantes, albañiles, contadores, plomeros, hoteleros, enfermeros, periodistas, soldados, oficiales, policías, ingenieros, etc.

En fin encontramos una tercera categoría de hombres, que no llevan nada; pues no son Ahorristas, ni se ofrecen para trabajar, pues no son Trabajadores.

Al contrario, piden Bienes a los Ahorristas y Trabajo a los Trabajadores, ofreciendo, en cambio, algo futuro, algo que no existe, pero que ellos se obligan a producir.

Hombres así se encuentran en todas las ramas de la actividad humana.

Prometen construir, fabricar, producir, crear, etc. cualquiera de los Bienes que se le piden –en conformidad con la técnica actual-.

Son los empresarios que representan el Futuro.

No hay posibilidad de encontrar otros participantes en el Mercado.

Sólo Ahorristas, Trabajadores y Empresarios, que constituyen el Trinomio Hallesint. No hay lugar para ningún otro, pues no existen más que el Pasado, el Presente y el Futuro.

¡Este es un triunfo más de la Unificación!

¡Nadie, hasta hoy, había hecho este planteo!

Vamos ahora a conocer más de cerca el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

El Ahorrista hasta cuando goza de su ahorro, a su antojo hasta el despilfarro, no molesta a nadie. Pero, si su ahorro consiste en dinero, y el lo da en préstamo pero pide la restitución después de un tiempo, con un premio –interés- nace un problema que hemos considerado ya, hablando de la Moneda Hallis, y que ahora volvemos a considerar.

Queremos dejar sentado bien claro, que naturalmente hablamos siempre de Préstamos garantizados excluyendo cualquier riesgo.

Es decir que el deudor tiene que devolver íntegramente el dinero recibido, además del interés. No consideramos, ni podemos considerar la insolvencia del deudor lo que es un asunto individual, que no interesa a la Economía.

Hemos visto que una parte del Interés compensa la devaluación monetaria, y a la vez que la parte residual que hemos llamado rédito neto se encuentra en una situación muy equivocada.

Por un lado los teóricos afirman que este Rédito Neto, no tiene ninguna justificación. Por otro lado ese Rédito Neto existe; todos los Ahorristas lo cobran, y es convicción general, que un capital tiene que dar un fruto, una ganancia: ¡"el interés"!

Además la Fundación Hallesint lo cobra también –en las utilidades de los Títulos Fructíferos que por su Estatuto tiene que comprar.

Sin embargo –art.4- la Fundación Hallesint, devuelve a los Gobiernos respectivos esas utilidades –depuradas de la devaluación- a confirmación de que no le pertenecen.

La situación es evidentemente confusa. La confusión aumenta con nuestra siguiente afirmación, sin duda asombrosa: "La esclavitud económica no solo existe todavía, también en las naciones más adelantadas, sino que sigue como antes, y acaso aún más".

Los esclavos del siglo XX comen bien, tienen la luz eléctrica, y hasta el televisor… ¡pero son esclavos!

Los dueños de los esclavos son personas, a menudo respetables, cultas y contribuyen en Asociaciones filantrópicas y en la construcción de iglesias, ¡pero son dueños de esclavos!

Un siglo atrás en E.E.U.U. la esclavitud era perfectamente legal, y un hombre podía tener a sus órdenes –por ejemplo- diez esclavos con la sola obligación -de hecho, no de derecho- de entregarles el mínimo necesario para sobrevivir y trabajar.

Estos esclavos, hombres y mujeres, tenían la tarea de hacer más agradable la vida del dueño.

Los hijos de los esclavos eran también esclavos, y eso en perpetuidad. Hoy el dueño paga los servicios de los diez hombres y mujeres –no más llamados esclavos- con los intereses de su capital, y esos intereses le darán en perpetuidad la posibilidad de pagar esos diez ¡esclavos!

Al dueño seguirán sus herederos, y a los diez hombres y mujeres seguirán otros diez hombres y mujeres durante los siglos. En esta forma ¡la nueva esclavitud toma forma eterna!

¡Esto no es humano! ¡No puede seguir así!

Vamos a aclarar todo lo que precede.

El Ahorrista aumenta el alquiler de su dinero –interés- cuando mengua la competencia, y lo reduce hacia cero, si, en cambio la competencia aumenta.

Eso es, la tasa de interés, baja cuando aumenta el ahorro en el Mercado ¡pero cuidado! la tasa del interés estará siempre arriba de la tasa de devaluación de la Moneda.

La reducción hacia cero del Rédito Neto, es decir la desaparición de la ganancia del capital no invertido –que es nuestro blanco- hará desaparecer también la actual esclavitud del hombre.

Entre los Ahorristas se encuentra un participante, muy especial, y que es más rico y poderoso que todos los Ahorristas juntos.

Se trata de un Ahorrista excepcional, que ha acumulado su ahorro desde el primer día de la civilización y que ofrece su tesoro, Su Ahorro, en forma gratuita, sin límites, a todos y ¡cuidado! sin que ese ahorro se desgaste, se consuma o desvanezca.

Es el Ahorro de la Humanidad, que sobrevive a la muerte de todos los hombres.

Es el resultado ultramilenario de las actividades de la Humanidad: la ciencia, el arte, la medicina, las leyes, etc. como también los caminos, los puentes, los puertos, los monumentos, etc. y en fin, un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubierto y desarrollados.

Este Ahorro está a disposición de todos, pero, en realidad, para aprovecharlo, se necesit algo que no todos poseen.

El Trabajo, como también el Ahorro y la Empresa, nada puede hacer, si queda aislado o está en conflicto con esos dos otros términos del Trinomio, y tiene que estar a la zaga del Capital y la Empresa.

La parte de la producción mundial que pertenece al trabajo a priori no se puede determinar es el mercado que lo determina. Sólo por razones elementales de humanidad, se debe reconocer no solo al Trabajador, sino a cualquier componente de la Humanidad, aunque fuera un delincuente, una participación en la producción de la Humanidad.

Se trata de un mínimo no reducible y que tendrá que aumentar cada año con el aumento de la Producción Mundial –per cápita-.

No se puede hablar de un precio justo del trabajo sino de un precio de mercado que tiene un máximo –tope- cuando la Empresa, en una especial rama de actividad, no encuentra más conveniencia a expandirse, por el alto costo del trabajo.

También hoy este se encuentra, pero el actual reducido desarrollo de la Empresa –frente a las enormes posibilidades que ofrece la técnica- mantiene bajo el pedido de Trabajadores –desocupación- y por ende queda bajo el nivel de los Salarios.

Por lo tanto los Trabajadores son, los más interesados al desarrollo de la Empresa, que ellos, al revés, consideran como enemiga o por lo menos como explotadora.

¡Cuando los Trabajadores llegarán a comprender profundamente lo que precede serán los mejores aliados de la Empresa!

La Empresa pide Ahorro y Trabajo y promete pagar con Bienes Futuros.

Pide uno al Ahorro, uno al Trabajo y promete producir tres. No crea nada de la nada.

Lo que crea, en apariencia, de la nada, es lo que logra aprovechar gratuitamente del Ahorro de la Humanidad.

Aquí está el secreto de la Empresa, mejor dicho: del Empresario, pues es verdad que el Ahorro de la Humanidad no cuesta nada, pero repetimos, se necesita algo que no todos poseen.

La Empresa puede actuar en cualquier lugar y en cualquier ramo de la actividad humana.

Puede ser Empresario un campesino, como el Jefe de un Estado.

Cristóbal Colón fue un gran Empresario, pues con un pequeño Ahorro –tres carabelas- y un puñado de hombres, descubrió un nuevo mundo.

Los Empresarios más grandes son los Sabios, los Artistas, los Exploradores, los Inventores, etc.

Sus creaciones, a veces, parecen obra de magia.

Ni siquiera hay relación entre lo que ellos producen y la remuneración que obtienen ¡cuando logran conseguirla!

La Humanidad tiene que inclinarse reverente ante ellos, como ante verdaderos Creadores.

La Empresa prepara y domina el Futuro.

La Empresa, fermento del Desarrollo, madre del Progreso, creadora del Ahorro, es la manifestación económica de la Libertad y es exactamente el opuesto de la Burocracia que es necesaria, pero siempre es árida, sórdida, mezquina y estéril ¡símbolo de la mecanización intelectual!

La Empresa representa: Habilidad, preparación, intención, acierto, individualidad, perspicacia, reflexión, equilibrio, genialidad, vocación.

La Empresa requiere: Coraje, arrojo, valor, anhelo, audacia, osadía, entusiasmo, pasión.

La Empresa es animada por Esperanza, fe, ambición, voluntad, carácter, firmeza, fortaleza, perseverancia, tesón ¡Espíritu Creador!

La Empresa es una obra de arte.

¿Cómo se puede pensar que todo eso se encuentra en la Burocracia Estatal, aunque animada por fanático fervor comunista?

El desarrollo de la Empresa en conformidad con el nivel alcanzado por la Técnica, soluciona el equilibrio entre el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

La palabra "equilibrio" nos lleva a la Mecánica, y justamente una analogía mecánica podrá ayudarnos.

Tres hombres, igualmente robustos, están sentados alrededor de una mesa redonda, a igual distancia entre ellos. En el centro de la mesa hay un anillo libre, al cual están atadas tres sogas que llegan a los tres hombres, que tiran con toda su fuerza la soga que le corresponde.

Es muy difícil que el anillo quede firme; y, si eso ocurriere, sería muy fácil desplazarlo sin que ninguno de los tres hombres aumente su esfuerzo.

Sería suficiente que dos cualquiera de los tres se acercara entre ellos, frente al tercero, que naturalmente no podría enfrentar a los dos juntos.

Algo parecido ha ocurrido y todavía ocurre con el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

Se pueden hacer tres hipótesis; y no más de tres.

El Trabajo se puede juntar con la Empresa, la Empresa con el Ahorro, el Ahorro con el Trabajo.

Si el Trabajo y la Empresa se juntan contra el Ahorro, nada podrá lograrse, porque se necesitan los Bienes de los Ahorristas para actuar "económicamente".

Es el caso de las Colonias que logran la independencia política, y rompen los vínculos económicos con la madre patria.

Es el caso también de aquellas naciones de América Latina que en nombre de la dignidad nacional rechazan las inversiones del exterior ¡y lo que es asombroso, al mismo tiempo simulan alentarlas!

Cabe notar que el Ahorro de la Humanidad no puede producir nada si falta –en este caso- el Ahorro particular, que funciona como levadura indispensable en la actuación de la Empresa.

Si en cambio la Empresa y el Ahorro se juntan contra los Trabajadores, que si no trabajan, no comen, los sujetan con toda facilidad: Nace así el Capitalismo que ha creado la actual maravillosa civilización, pero a espaldas del Trabajo.

Se trata de una posición de desequilibrio que puede llegar a situaciones explosivas, pero no todos lo entienden.

Si en fin el Ahorro y el Trabajo, se juntan contra la Empresa, la aplastan con toda facilidad, pues la Empresa no tiene fuerzas materiales, y su reacción no puede tener otra forma que la de una abstención pasiva.

Nace así el Comunismo.

En el Comunismo actúa el Ahorro, además del Ahorro de la Humanidad, pero no los Ahorristas, que en formas diferentes han desaparecido.

El Ahorro particular en el régimen comunista pertenece a: los Trabajadores ¡pero es la Burocracia Estatal que lo administra!

El comunismo ha matado a la Empresa, ¡y todavía no se da cuenta de su error!

¡Ni Capitalismo, ni Comunismo!

El equilibrio Hallesint alumbrará la Economía Mundial.

La Empresa financiada sin límites, como veremos, por la virtual fusión de los Ahorros nacionalizados en el Ahorro Mundial –hoy fraccionado por las barreras políticas- explotará por completo la Técnica, acompañándola en su fantástico desarrollo.

El Trabajo en contraste con el comunismo, no tendrá el mando de la Humanidad, pues no lo merece por su falta de autonomía, pero no será más esclavo del Capital.

El Ahorro inerte, no invertido, no tendrá más el derecho de esclavizar al Hombre.

El Trinomio Hallesint brillará como una aureola divina sobre la Humanidad, que se descubrirá a sí misma.

 

Financiación Hallesint

El Progreso económico de la Humanidad es debido especialmente a los adelantos de la Técnica –en el sentido más amplio de la palabra- pero hemos visto ya que este Progreso es alcanzado diariamente, en todo el mundo, por la concreta actuación de la Empresa.

La Empresa para actuar necesita del Trabajo de los Trabajadores, que, en general, nunca faltan, y del Ahorro de los Ahorristas, que en cambio no siempre se logra conseguir.

Si falta el Ahorro inicial, la Empresa, aún cuando llega a nacer, languidece, y en fin muere.

Si en cambio la Empresa logra aprovechar el Ahorro, en forma adecuada, y conveniente, en general se desarrolla produciendo utilidades y también nuevo Ahorro.

Si el Ahorro así producido se reinvierte en la Empresa, y así en adelante, la Empresa llega a dimensiones siempre mayores, imponentes, y que hasta dan la impresión de una creación de la nada, ¡casi de un milagro!

El Préstamo –o la contribución- que el Ahorro entrega a la Empresa se llama Financiación.

La Financiación puede ser conspicua o bien mínima como una levadura, pero nunca puede faltar.

Una Guerra de conquista o de liberación puede requerir como financiación el Ahorro de la entera nación.

El descubrimiento de América fue financiado con tres carabelas y nada más.

El Ahorro invertido en la Empresa participa en las ganancias de la Empresa en medida muy variable, pero tan menor cuanto mayor es el Ahorro ofrecido al Mercado.

Hablando de la Moneda Hallis, hemos visto que si el Ahorro en el Mercado fuera muy abundante, casi ilimitado, el Ahorrista ganaría muy poco, casi nada, por la recíproca competencia de los Ahorristas.

En este caso, en cambio, la Empresa se desarrollaría en medida imponente, casi fantástica.

La Fundación Hallesint, sigue este rumbo, superando virtualmente las fronteras nacionales, y poniendo a disposición de la Empresa, el Ahorro Mundial.

Todos encuentran muy obvio que la Empresa produzca ganancias, pero ni los legos, ni los Economistas contestan con claridad a la pregunta: "¿de dónde la Empresa recaba sus ganancias?"

El Hallesismo, en forma absolutamente original, contesta sencillamente –lo hemos visto ya tratado en la Moneda Hallis, pero conviene repetirlo- que las Empresas –todas- aprovechan en medida diferente, pero constantemente, el Ahorro de la Humanidad.

Y si, por cualquier razón, no logran aprovecharlo, fracasan.

Repetimos, aclarando, lo que hemos dicho.

El Ahorro de la Humanidad se ha formado y acumulado, durante muchos milenios, en medida creciente, sobreviviendo a la muerte de cada hombre.

Comprende la ciencia, la técnica, las artes, la medicina, los idiomas, las leyes, etc. como también los caminos, los puentes, los puertos, los canales, los monumentos, las bibliotecas, etc. y un sinnúmero de recursos naturales, puestos al descubierto y desarrollados.

Tiene tres características trascendentales, que lo diferencian de cualquier Ahorro particular, ya sea individual como colectivo, y las repetimos, para que nos ayuden a comprender por qué hablamos de Financiación sin límites:

a- Es inmenso, casi inconmensurable.

b- No cuesta nada, para aprovecharlo.

c- No se consume usándolo.

La Empresa –aparte de eventuales dificultades circunstanciales- se enfrenta con dos trabas muy graves.

La Primera Traba, la hemos visto ya, es la necesidad de Ahorro, desde el momento de su concepción en la mente del Empresario, hasta cuando llega a nivel productivo.

La Empresa es como un niño que necesita ropa y alimentos, para sobrevivir y crecer, hasta el momento, en que puede vivir con sus propios medios y recursos.

¡Cuántas Empresas han fracasado por falta de capitales! ¡Y cuántos geniales inventores han muerto en la pobreza o en el manicomio por falta de financiación!

¡Y no olvidemos a América Latina que no llega a salir de su actual subdesarrollo, únicamente por falta de financiación…! Que espera de los corazones extranjeros, y todavía no se ha dado cuenta de que ¡sólo el Plan Hallesint puede proporcionarle!

La Empresa tiene que enfrentar una Segunda Traba. En efecto tiene no solo la tarea de producir, sino que también la de vender la producción.

Ahora bien, la posibilidad de vender puede llegar a un límite no superable, no por culpa de la Empresa, sino por ¡falta de compradores!

En este caso la Empresa queda ahogada en la abundancia de su misma producción, y si no puede volver atrás, corre el peligro de quiebra.

Cuando eso ocurre, la Empresa empieza buscando mercados en el exterior, con el arma del dumping, pero que tiene una limitación. Y cuando el peligro se manifiesta en la mayoría de las Empresas de una Nación, se puede llegar y se ha llegado a la guerra, para la conquista de Mercados en el extranjero.

La Fundación Hallesint enfrenta estas dos Trabas, logrando una Solución única, común y simultánea, con asombro de todos.

Vamos a desarrollar el tema en forma gradual, presentando, ante todo, la Solución Teórica del problema, y luego la Solución práctica inmediatamente actuable, ofrecida por la Fundación Hallesint, al margen de la Política, con la adhesión entusiasta de los Gobiernos, de los Empresarios y de los Pueblos de todo el Mundo.

La Solución teórica es muy sencilla. Además una analogía nos ayudará mucho.

Si hay, en una región cualquiera del mundo dos territorios limítrofes: uno aguanoso –pantano- y otro árido –desierto-, se podrá teóricamente- transformar los dos territorios en dos jardines lozanos y florecientes, haciendo llegar el agua exuberante del pantano hasta el desierto sediento.

En nuestro caso tenemos: por un lado Empresas que necesitan capital; aclaremos: maquinarias, motores, aparatos, productos, patentes, etc. y por otro lado Empresas que producen y ofrecen todo eso, en demasía, superproducción, ansiando venderlo.

La Solución teórica sale de inmediato: compensar aquella deficiencia con esta exhuberancia, con ventajas para todos.

En otras palabras; la Traba de la Superproducción se transforma en Ahorro para fecundar –financiar- la Empresa en desarrollo.

Y esta solución aunque teórica, nos sugiere algo más muy interesante.

En efecto, después de efectuada esa compensación, el asunto no habrá terminado: las Empresas desarrolladas podrán seguir –y con costos decrecientes- en su superproducción, a la vez que las Empresas en desarrollo, no se habrán agotado, y seguirán pidiendo, como Ahorro de Financiación, esa nueva superproducción, con evidente ventaja para todos.

Supongamos que una Empresa para desarrollarse, tenga que comprar en el Exterior –en una Nación Industrial, exportadora, ahorrista- maquinarias por cien millones de dólares.

Normalmente puede hacerlo, pagando el importe en varios años, en dólares, dando, por supuesto como prenda las maquinarias mismas.

Sin embargo, en una Nación en desarrollo, el gobierno no queda indiferente, frente a esta operación, considerando que por el hecho mismo de estar, en desarrollo, enfrenta el problema de la falta de dólares.

El Gobierno por lo tanto, interviene y obstaculiza la compra, poniendo recargos monstruosos a la importación o vetándola terminantemente o bien –si fuera necesario- buscando, con concesiones políticas, préstamos en dólares, para pagar la importación.

¡Hoy es este el problema!

La Fundación Hallesint interviene y por medio de la Moneda Hallis soluciona el problema, entregando al importador los Hallis correspondientes contra Moneda Nacional al cambio del día.

Sin embargo la Moneda Hallis, que nos ha allanado el camino, no pude acompañarnos más adelante. El art.5 del Estatuto de la Fundación limita –y con razón- la emisión de las Monedas Hallis, de cada Sede Nacional, hasta el valor de la Importación de la respectiva nación en el año anterior.

Pero ¡cuidado! por otro lado cada Sede Nacional tiene que estar –en cualquier momento- en condiciones de vender cheques Hallesint por cualquier importe.

En esta aparente contradicción que luego aclararemos, está el secreto final de la Financiación Hallesint.

El art. 5 del Estatuto de la Fundación dispone que cada Sede Nacional puede emitir Bonos Hallesint, en Moneda Hallis.

Los Bonos Hallesint difieren de los Cheques Hallesint sólo en lo siguiente:

a- Son reembolsables solamente en la Sede que los ha emitido –a la vez que los Cheques Hallesint son reembolsados en cualquier Sede.

b- Tienen un valor creciente, en concepto de acumulación de intereses, cuyo importe es determinado periódicamente por la Sede emisora a su juicio.

c- Pueden emitirse sin límite.

Estas cláusulas son muy claras y caracterizan los Bonos Hallesint como Títulos –en Hallis- Fructíferos emitidos por cada Sede Nacional Hallesint a su cargo y riesgo exclusivo.

Cada Sede Hallesint, que emite Bonos, se encuentra en la condición de un Banco cualquiera, que recibe moneda nacional infructífera, y entrega Certificados –Bonos- de Depósito, pero fructíferos en la misma moneda.

El público los compra aprovechando los intereses que producen; pero que en los Bonos Hallesint son bajos -2 a 4%- por tratarse de Moneda Hallis Invariable y también porque son reembolsables -en Hallis- a la vista.

Vamos a considerar el intercambio entre dos naciones del ALALC: Argentina importadora y Venezuela exportadora.

El intercambio que inicialmente se puede desarrollar en forma compensadora tendrá que forma, en un momento dado, un saldo negativo –en nuestro caso- a cargo de Argentina –importadora.

Aquí empieza la intervención de la Fundación, que no solo soluciona la falta de una moneda de aceptación internacional, conocida como "falta de dólares" sino que va mucho más lejos, hasta la que llamamos "Financiación Automática Hallesint".

Aclaremos:

La "falta de dólares" hoy significa que Argentina no encuentra más dólares –que antes compraba a los exportadores argentinos- y que se han agotado. El Gobierno en este caso interviene, buscando préstamos políticos, además de haber previsto el problema y haber intentado enfrentarlo poniendo gravámenes, obstáculos, prohibiciones, etc. a la importación, y justificándose con razones de necesidades fiscales o para protección a la industria nacional.

La Fundación naturalmente, respeta todas las leyes nacionales y todas las actuaciones del Gobierno –aún cuando este se equivoca- pero ofrece su solución: dólares sin límites no solo a los importadores argentinos, sino que también al Estado mismo.

La Financiación Automática Hallesint –a su vez- es algo hoy completamente desconocida. Por eso es necesaria una precitación.

Por Financiación Automática entendimos la posibilidad y la facilidad de encontrar capitales, que buscan invertirse en Empresas, a condiciones normales del mercado, cuando la Bolsa en cambio está deprimida, y la Economía nacional se encuentra estancada, de manera que el país tiene que buscar financiaciones en el exterior a condiciones graves y tal vez humillantes.

Todo eso parece un sueño, y por lo tanto tenemos que dar una detallada y exhaustiva justificación, que ocupa unas pocas páginas, pero que necesita una lectura detenida y no una ojeada.

La Gráfica adjunta nos ayudará.

Hemos visto que la Sede Argentina –art.5- tiene la obligación de entregar –sin límite- Cheques Hallesint contra Monedas Argentinas, y por lo tanto el problema de la "falta de dólares" quede inmediatamente y radicalmente solucionado ¡aún porque los Hallis son mejores que los dólares!

Sin embargo tener una obligación no significa que se tiene también la posibilidad de respetarla. Y eso aparece ya como un peligro al lector apresurado, que todavía desconoce la perfección del Plan Hallesint.

En efecto, el lector recuerda que el art.5 del Estatuto dice terminantemente que cada Sede no puede pedir a la Sede Central, para emitirles, más Cheques Hallesint de los que corresponden a las Importaciones del año anterior. Eso vale decir que la Sede que va agotando su disponibilidad en Cheques Hallesint, si no logra reintegrar sus reservas –tendrá muy pronto que cerrar sus ventanillas, y declararse en quiebra –art.8-.

En el Gráfico notamos que el Importador Argentino para comprar la mercadería que le ofrece el Exportador Venezolano, no pudiendo o no queriendo pagar en dólares, compra en la Sede Argentina, con monedas argentinas, los Cheques Hallesint, por un valor correspondiente, y las entrega al Exportador Venezolano, que se apresura en cambiarlos en Monedas Venezolanas, en la Sede Hallesint Venezolana.

Esta Sede dispone –en general- de Monedas Venezolanas porque vende en el Mercado contra Monedas Venezolanas, ya sea Cheques como Bonos; sin embargo, no puede tener en cuenta estos recursos aleatorios, y tiene que disponer de una solución directa y siempre eficiente.

La Gráfica demuestra la solución directa. Puesto que los Cheques de la Sede Argentina son los que han llegado a la Sede Venezolana intentamos recuperarlos.

Ahora bien, el dinero cobrado –por la Sede Hallesint Argentina- por esos Cheques Hallesint tiene –art.5- que invertirse en Títulos Fructíferos Argentinos y por lo tanto la Sede Hallesint Argentina compra en la Bolsa Argentina esos Títulos, y sobre ellos emite Bonos Hallesint que, siguiendo la gráfica, ofrece por medio de la Sede Central ante todo a la Sede Hallesint Venezolana, y si esa no tiene interés en esta operación, serán ofrecidas a otras Sedes y en fin, si nadie las quiere comprar, serán comprados por la Sede Central, que puede emitir Cheques sin límites, respaldados por Bonos Hallesint.

Cabe notar que esos Bonos –por ser emitidos por una Sede Hallesint en desarrollo- darán intereses relativamente elevados -4%- y representan una óptima inversión.

En el caso en que sea la Sede Hallesint Venezolana –como también las otras Sedes Nacionales- los compradores, tendrá que emitir, sobre esos Bonos Argentinos sus Bonos Venezolanos que darán un interés menor por ser Venezuela una nación exportadora, es decir desarrollada, ahorrista.

Estos Bonos Venezolanos serán vendidos en la Bolsa Venezolana y el dinero cobrado compensará en la Sede Hallesint Venezolana los Cheques Hallesint, que, como indica la gráfica vuelven a la Sede Hallesint Argentina.

Así queda demostrada en cualquier hipótesis la solución de la "falta de dólares".

Sin embargo, sorpresivamente, nos damos cuenta que las operaciones –muy sencillas en verdad- que hemos considerado, nos han solucionado al mismo tiempo, la Financiación de las Empresas, en nuestro caso, Argentina.

En efecto la Empresa Importadora Argentina, antes de empezar la Importación que hemos considerado, buscaba en la Bolsa una Financiación y no la encontraba. Solo cuando empezó a pagar al Importador Venezolano con Cheques Hallesint ha visto aclararse la situación.

¿Qué habrá ocurrido?

El dinero que la Sede Hallesint Argentina había recibido del Importador Argentino, y que había gastado en la Bolsa para comprar Títulos, había llegado a la Bolsa como "ahorro fresco" casi diríamos, como una Financiación Indiscriminada, de la cual nuestra Empresa, si lo merece, puede aprovechar. ¡El Financiador verdadero ha sido el Exportador Venezolano!, que ha dado "mercadería" real contra papeles –cheques-.

Y puesto que la operación considerada –importación pagada con Cheques Hallesint- se puede repetir sin otro límite que los pedidos de financiación por parte de la Empresa Argentina, podemos hablar de Financiación Automática.

Concluyendo, hemos demostrado en qué forma la Fundación Hallesint soluciona la Falta de Dólares y la Financiación Automática, sin necesidad de inversiones iniciales, sin dañar a nadie, sin crear privilegios, pero favoreciendo a todos, sin pedir el menor auxilio a los políticos, ni pedir nuevas leyes, ni contribuciones, ni exenciones, siempre actuando en perfecta equidad en bien de todos y del progreso de la Humanidad.

 

JUSTICIA Y PAZ ECONÓMICAS

La Fundación Hallesint será muy pronto el Símbolo de la Justicia y la Paz Económica de la Humanidad.

¡Parece increíble que un mecanismo financiero solucionara tan trascendentales problemas de naturaleza moral, ética, espiritual.

Sin embargo no olvidemos, que el invento de un mecanismo, el más sencillo de todos, la balanza, ha solucionado un problema de equidad contractual de enorme importancia social. Basta preguntarse: ¿Cómo se hubiera desarrollado el Comercio sin la Balanza? ¡Con razón la Balanza resplandece hoy, en los Tribunales como Símbolo de Justicia!

Vamos a recordar, a vuelo de pájaro, lo que la Humanidad tendrá que agradecer a la Fundación Hallesint.

Ante todo la Moneda Hallesint –Hallis- transformará el absurdo Sistema Monetario actual. Inicialmente actuará como Moneda paralela, y en un día próximo como única y dominante.

Basta pensar en los crímenes de las monedas cuya variación de valor provoca periódicamente tragedias y desastres financieros, para agradecer con profunda emoción el ofrecimiento de una moneda única Invariable en el espacio y en el tiempo.

La Moneda Hallesint permite la creación del Mercado Mundial Hallesint. La actual existencia simultánea de más de cientos de Mercaditos Nacionales en recia cotidiana lucha entre sí es una vergüenza de la Humanidad que no ha logrado todavía unificarlos después de haber unificado ¡el calor, con la energía, y la energía con la materia!

El Mercado Hallesint no bien será presentado al mundo, será aceptado en forma inmediata e irresistible.

La Fundación soluciona el problema de la Falta de Dólares y al mismo tiempo de la Financiación Automática.

Se trata de dos problemas, cuya conexión nadie había puesto nunca en evidencia.

En realidad la "falta de dólares" no es otro cosa que la manifestación de la imperfección del actual Sistema Monetario, que reconoce su impotencia frente a un intercambio perfectamente equivalente, pero que tenemos que efectuar con dos monedas diferentes.

Parecida y al mismo tiempo absurda es la casi imposibilidad de la Financiación Internacional que hoy encuentran las naciones monetariamente aisladas, que tendrían que constituir un único territorio económico y no un mosaico de economías, aisladas, en correspondencia a las diferentes naciones.

Hemos visto en qué forma elegante y objetiva la Fundación soluciona la falta de dólares, y la Financiación Automática.

El descubrimiento del Trinomio Hallesint –Ahorro, Trabajo, Empresa- no solo alumbra con luz meridiana el tremendo caos social de la Humanidad, sino que da el rumbo para su equilibrio final.

Se puede conceder al Ahorrista, heredero del pasado, el derecho de gozar de su capital a su antojo, hasta el despilfarro, pero no el derecho de cobrar -él y sus herederos en eterno- lo que llaman interés, y que –aparte de la desvalorización monetaria- es una extorsión usurera a la Empresa –creadora de la producción futura- que a su vez, para vivir tiene que extorsionar al Trabajo –creador de la producción Presente-.

La extorsión del Ahorro es posible porque la Oferta de Ahorro en el mercado es insuficiente –a la vez que, como hemos demostrado en la gráfica,- ¡puede ser casi sin límite!

En el equilibrio Hallesint final el Ahorro, mundialmente unificado será expresado en Moneda Hallesint Invariable pero Infructífera.

Si el Ahorrista quiere ganar, tiene que actuar como empresario. Se encuentra en una situación de privilegio. No necesita buscar "capitales" ¡ya los tiene!

La Empresa pagará el Ahorro –expresado en Hallis- una compensación solamente por el eventual riesgo de la inversión ¡y nada más!

La Empresa aliviada del cargo de los intereses al Ahorro, llegará a una expansión hoy no sospechada, porque aprovechará el Ahorro de la Humanidad –ciencia, técnica, medicina, arte, etc.- que es inmenso, no cuesta nada, y no se consume usándolo; y que es aprovechado hoy sólo por una minoría de Empresas en una minoría de naciones.

El Trabajo, con la expansión de la Empresa será más rebuscado y no hablará más de la "canasta familiar" sino que pedirá salarios crecientes, hasta el Tope que puede pagar la Empresa, desarrollada y triunfante.

El Trabajador será un asociado de la Empresa, cuyo progreso, será también un progreso para él.

Todo eso es consecuencia directa de la actuación de la Fundación que demuestra que nos encontramos frente a una Revolución Económica.

Buenos Aires - C.C. 1565 - N.MANETTI CUSA - Febrero 1968.


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