HALLESISMO Y COMUNISMO - Ing. Nicolás MANETTI CUSA -

(Editorial KRAFT –Buenos Aires)

PLAN HALLESINT  - COMENTARIOS DE LA "ECONOMIA RACIONAL"

Mr. E. Black, Presidente del International Bank: "The Hallesint Plan has been studied with great attention buy members of the staff of the Bank".

Mr. C.Beise, Presidente del Bank of America: "We found the Hallesint Plan most interesting".

Presidente del Banco di Nápoli: "Il "Plan Hallesint" formó oggetto di attento esame da parte del nostro banco…"

Dr. Abadesa, Director del Banco di Sicilia: "La creazione del Titolo Hallesint risolve il problema finanziario piú grave, conciliando la liquiditá con la immobilizatione dando al tempo stesso una responsa alle esigenze e alle aspirazioni fondamentali della humanitá…"

Martín del Corral, Presidente del Banco de Bogotá: "El Plan Hallesint hará parte permanente de mis estudios…"

Presidente del Banco Shaw –B.A.-: "El Plan Hallesint no sólo está lleno de conceptos novedosos, sino es también fuente de inspiración de nuevas ideas…"

Prof. C.Inglez de Souza, Director del Banco do Brasil: "No existe en el Plan Hallesint ninguna dificultad para el déficit del intercambio…".

Presidente de la República de Honduras: "Encuentro el Plan Hallesint de suma importancia y utilidad".

Presidente de la República del Salvador: "He leído con el detenimiento que merece, reconozco sus grandes proyecciones y ruego enviarme quince ejemplares más".

Doctor J.M.Alkin, Ministro da fazenda do Brazil: "El Plan Hallesint ofrece nuevos y provisores rumos a Humanidade, a través de una original unificasao dos valores económicos".

Dr. Panhost, Ministro de Economía de Alemania: "Con mucho interés me he enterado de la doctrina Hallesint".

Dr. L.H.Evans, Director General de UNESCO: "Celebraría mucho el éxito del Plan Hallesint. Deseo al Movimiento la mayor prosperidad".

Presidente del Comité du Commerce Exterior –France-: "Estamos de acuerdo sobre la nueva roma que debe revestir la Economía Mundial".

Mr.Randal, Consejero de Mr. Eisenhower: "I am sure that the Hallesint Plan wil be useful at later stages in foreign economic policy".

Presidente del Instituto Iberoamericano de Madrid: "El Plan Hallesint tendrá efectos enormemente beneficiosos sobre la Economía Mundial".

Profesor G.V.Papi, Rector de la Universidad de Roma: "I principi dell´Hallesismo possano essere sottoascritti da ogni persona di buon senso".

Prof. F.Spineda, Profesor de la Universidad de Roma: "Ho trovato i concetti e le costruzioni singolari del Plan Hallesint trasferiti –senza citar la fonte- nei vari Piana di Keynes, White, etc.".

Prof. G.De Francisci, de la Universidad de Palermo: "La Fondacione Hallesint provocherá un grande sviluppo delle ricchezza mondiale".

Prof. R.Longhi, De la Universidad de Washington: "La Fundación Hallesint satisface al provecho de cada individuo, de cada nación, de cada gobierno".

Prof. Julio H.G.Olivera, Director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Buenos Aires: "El espíritu fundamental del Plan Hallesint es inobjetable".

Sac.Don Luis Orione, cuya memoria es venerada en Italia y en Argentina escribió: "Sono convinto che un grande sollievo Iddio vuol dare all´Umanita, con l´Hallesismo, in questa prova dolorosa che la nazioni attraversano".

 

HALLESISMO Y COMUNISMO

Equidad y Progreso

El Hallesismo y el Comunismo serán considerados –exclusivamente- por su contenido económico, sin la menor referencia a la Ética, a la Moral, a la Política y a la Religión, y con la misma frialdad técnica objetiva, con que el cirujano opera a un santo o a un pistolero.

Entre las finalidades del Hallesismo y las del Comunismo hay coincidencias.

Ante todo notamos que tienen el mismo blanco: el Progreso de la Humanidad a través de la más perfecta equidad.

¿Cuál finalidad más alta? ¿Cuál medio más noble? ¿Cuál tarea más hermosa, seductora, encantadora?

Y entonces: ¿Cómo es posible que la humanidad que ha logrado y logra, cada día más, tantos y tan milagrosos éxitos, no ha logrado todavía encontrar su bienestar económico junto con la justicia social?

¿Y por qué es necesario que una minoría se organice, luche y sufra para alcanzar aquel fin?¿Y cómo puede ocurrir que la Humanidad en cambio de agradecer y colaborar, reacciona contra esa minoría en forma despiadada, injusta, calumniosa, provocando inexorablemente víctimas inocentes?

¿Cuál dramática, infernal incoherencia arrastra a la Humanidad a esa juerga de sangre?

Contestaremos en la forma más sencilla, con lógica serena, pero férrea, irresistible.

El hombre ha llegado a un fantástico progreso técnico, hasta anticipando soluciones de problemas, que la humanidad no pensaba enfrentar.

¡Pero pasa algo!

La producción de bienes podría rebosar y desbordar en todos los mercados del mundo; en cambio la humanidad castiga severamente con la quiebra individual o nacional a los que producen más –sobreproducción-, hasta en Alimentos en una población mundial ¡subalimentada!

Se ha tirado al mar el trigo, etc., en cambio de regalarlo o venderlo barato. En Norteamérica, cuya alta civilización no se puede poner en tela de juicio, el Gobierno, que se proclama liberal, impone limitaciones a los cultivos de productos vitales.

Los ingenieros perfeccionan barcos, trenes, camiones y aviones, y hasta horadan montañas para facilitar el intercambio, pero los gobiernos ponen pesadas trabas y a tal fin organizan ejércitos de funcionarios y aduaneros.

Se inventan los aviones, pero su primera y más importante aplicación es militar, agresiva, destructora.

Y la maravillosa energía atómica ¿no ha sido bautizada en una juerga de sangre?

Acaso ¿la humanidad es tan pérfida o necia, que busca la destrucción de sí misma?

Si fuera así ¡ni una palabra más!

Muchos, muchísimos, están convencidos de que esta incoherencia de la humanidad deriva de una carencia de ética, y que se necesita una mayor evolución espiritual, es decir, que tenemos que esperar –por mucho tiempo- la maduración anímica de la humanidad.

Sin embargo hasta hoy nadie ha propuesto algo que no sea ¡la predicación o… la resignación!

La primera idea que ocurre a la mente de quien se enfrenta con ese problema, es el tratamiento sintomático, que ha dominado hasta ayer en la medicina, combatiendo los síntomas de la enfermedad. Ese tratamiento es irracional, pues los síntomas, a veces, son un desahogo de la enfermedad, y el combatirlos puede ser peligroso.

El Comunismo ha caído en esta equivocación. Se ha preguntado con sencillez infantil: "¿Por qué hay hombres pobres, muy pobres, a la vez que otros hombres, exactamente parecidos a ellos, y que producen menos o nada, en cambio, son ricos, muy ricos?

¡Empezamos por abolir esa diferencia!

Este razonamiento tan simple y esta conclusión tan… convincente se han repetido durante milenios, desde las guerras serviles contra Roma, hasta la revolución Rusa. Si el Comunismo estuviera resumido en esta agresión indiscriminada, brutal a la riqueza ajena, su fracaso final sería inevitable, y nosotros no podríamos seguir, ni un minuto con ello.

Nosotros en cambio quedamos cerca del Comunismo, en neta oposición al Capitalismo, y no sólo compartimos el mismo blanco: "el Progreso por medio de la Equidad", sino que –como veremos pronto- estamos de acuerdo en la individuación de la causa de la actual injusticia económica.

¡Pero no estamos de acuerdo con el remedio!

 

La Economía Comunista

Sería fuera de lugar considera todo lo que anda bajo el nombre de Comunismo, aun limitándonos a la parte económica.

Por lo tanto, nos parece más concreto y concluyente considerar la Economía Comunista de la U.R.S.S., que sin duda constituye con suficiente aproximación una encarnación viviente del Comunismo.

La Constitución Rusa -6 de diciembre de 1926 y modificaciones posteriores- se presenta como cualquier constitución de naciones occidentales democráticas y liberales. Solamente sobresalen dos artículos de gran alcance conocidos por todos, y que se pueden resumir así: "Esta prohibido el aprovechamiento del hombre por parte del hombre".

"Todos los bienes productivos son administrados por el Estado".

Por otro lado es también verdad –aunque no todos "en mala fe" lo reconozcan- que la propiedad privada por uso propio, ha sido siempre respetada y respaldada por la ley –por supuesto, después de la Revolución que, como todos saben, no fue dirigida por los comunistas.

La última redacción del Código Civil de la U.R.S.S. -1 de mayo de 1962- en el artículo 9º declara terminantemente: "Los ciudadanos pueden poseer propiedades personales y tienen derecho de usar casas de habitaciones, heredar propiedades y dejarlas en herencia, elegir su propia ocupación, poseer derechos de autor, patente de invención y también otras propiedades".

Es evidente –sin embargo- que, en el campo económico, aquellos dos artículos tienen un alcance trascendental.

La Empresa, en el sentido occidental no puede existir, pues sería un aprovechamiento del hombre. El capital privado de todas las Empresas, se ha transferido al Estado, que por lo tanto, es el único Empresario.

Todo esto es más que suficiente para crear un abismo entre la U.R.S.S. y el Occidente, pero ¡cuidado! sólo en el campo económico, pues nada impide –por lo menos, legalmente- que la vida familiar, social, intelectual, artística, filosófica, deportiva, religiosa, etc. se desarrolle en la U.R.S.S. como en cualquier otro lugar del mundo.

Y si fuera verdad los atropellos y las atrocidades, que en la U.R.S.S. hoy padecen ciudadanos, sacerdotes, etc., eso no tendría ninguna vinculación intrínseca con la economía comunista, como la infernal matanza de los hebreos no tuvo la menor vinculación con la economía capitalista de Alemania.

Marx llegó a dos conclusiones que fueron aceptadas por la U.R.S.S.: a- El sujeto de la Economía es el Trabajador, y todos los demás son parásitos; b- la economía capitalista quita una parte del salario –plus valía- que pertenece a los Trabajadores y la entrega a los patrones, que no tienen ningún derecho a ella.

Después de Marx y hasta la Revolución rusa, los Socialistas y los Comunistas de todo el mundo buscaron esa plus valía de Marx, para quitarla a los patrones y devolverla a los Trabajadores, pero la plus valía ha quedado siempre ¡como un fantasma inaguantable i inasequible! Pues nadie ha logrado ubicarla y aún menos dominarla.

Sólo la Economía Hallesista ha logrado ubicarla y dominarla, y alcanzar la más perfecta Justicia Económica.

Toda la injusticia social –según ellos- tendría que desaparecer de inmediato aumentando los salarios en la medida que corresponde, para compensar la plus valía, que había sido arrancada a los Trabajadores.

Ahora bien, todos saben que los Salarios salen de "Convenios", y en algunas naciones las controversias son mínimas y hasta hay "salarios móviles".

Además si los Salarios fuesen impuestos por la violencia patronal, los trabajadores también con la violencia se harían justicia.

¿Y por qué no es posible dictar una ley que imponga a los patrones entregar esa plus valía?

No sólo no hay una coalición de patrones que lo impide, sino que no han faltado y no faltan gobiernos socialistas que pueden dictar una ley en tal sentido.

Los Comunistas saben muy bien que es imposible dictar esa ley en las naciones capitalistas, y por lo tanto ellos, mientras en el campo táctico actúan oportunamente para el continuo reajuste de los salarios, compensando el aumento del costo de la vida, miran a la raíz de la actual estructura económica de Occidente.

La Revolución rusa fue aprovechada con gran habilidad por los Comunistas que crearon la U.R.S.S. ¡Pero no quedaron fieles a Marx!

En verdad la solución marxista era increíblemente ingenua. Por eso la U.R.S.S., aprovechó las ideas, pero rechazó la solución marxista.

Marx proponía compensar el trabajo según el tiempo y no según la calidad.

En la U.R.S.S. en cambio los sueldos son enormemente diferentes entre los de un peón y los de un científico.

Marx propuso la abolición de la moneda.

En cambio en la U.R.S.S. no sólo la moneda domina soberana, sino que… ¡produce intereses!

Los Bonos Fructíferos que cada seis meses emite el Tesoro de la U.R.S.S. al cinco por ciento -5%- de interés anual pueden ser comprados en cualquier cantidad. Es decir, que si un ciudadano por ahorro, por herencia, por suerte, etc., llega a poseer una gran cantidad de Bonos, puede vivir perfectamente y legalmente sin trabajar ¡Burlando al Comunismo!

Y entonces: ¿Qué queda del Comunismo? La muerte de la Empresa, y el Estado Empresario.

Nada más. ¡No lo olvidemos!

La nota dominante del Comunismo en la U.R.S.S. es la Justicia Social, que el Comunismo piensa haber encontrado en la primacía del Trabajador.

Ahora bien, aquí, justamente aquí nosotros tenemos que separarnos definitivamente del Comunismo.

También nosotros –lo repetimos- buscamos el progreso en la Justicia Social y reconocemos la existencia de la plus valía, pero no pensamos –en absoluto- dar la primacía al Trabajador en el orden económico ¡y aún menos concederle el sitial de honor!

 

El Trinomio Hallesista

Vamos a exponer ahora en una forma deliberadamente sencilla, comprensible por todos, una primera, pero fundamental respuesta del Hallesismo al Comunismo.

El asunto ha sido desarrollado orgánica y científicamente en todos mis libros , desde la "Redención Económica" –Roma, 1932- a la "Economía Racional" –Buenos Aires, 1953 Editorial Kraft- y donde, por medio justamente del Trinomio Hallesista se ofrece la demostración científica del Plan Hallesint, concepción muy anterior, pues su primera idea tiene una ancianidad de más de medio siglo.

El Plan Hallesint no tiene precursores; es absolutamente original, es concreto, práctico e inmediatamente viable.

El Plan Hallesint que ofrece una Organización Económica Mundial –Fundación Hallesint-, símbolo de la Justicia y del Progreso Económico de la Humanidad, es debido al genio inmortal del italiano Agostino M.Trucco –Génova 1863, Roma 1940- muerto en la más absoluta pobreza, después de una vida de lucha y de penas, dedicada únicamente al triunfo de su gran Idea.

Un barco, arrojado por la tempestad, se hunde cerca de una isla despoblada, pero rica de recursos.

Los náufragos desnudos y temblantes se reencuentran en la playa. Después de haber buscado, recordado, añorado a los compañeros desaparecidos, piensan en su triste situación. Necesitan refugio, alimentos, indumentos. Se aprovechan las soluciones inmediatas, de emergencia; y luego los recursos de la isla. Frutas, caza, pesca; son el blanco más inmediato.

El Trabajo será el único medio para sobrevivir.

Todos olvidan su pasado por holgado que hubiera sido. Ahora todos son Trabajadores, pues tendrán que vivir sólo de su trabajo.

Pasan diez años. Nunca se ha visto, ni de lejos, un barco, ni una piragua.

Los náufragos viven todos aún ¡pero no todos han tenido suerte igual!

La mayoría de ellos, trabajando, han podido lograr a duras penas su sustentación, su supervivencia. Sin embargo, algunos de ellos, trabajando más o aguzando su ingenio y con privaciones o con suerte, han podido ahorrar algo y ahora poseen útiles y hasta rústicos pero envidiables refugios.

Se trata de Ahorristas, que son dueños de Bienes, cuya legítima posesión no se puede poner en tela de juicio.

Si no hay violencia, los Ahorristas podrán cambiar algunos de sus Bienes con servicios de otros compañeros, que por lo tanto, actuarán como Trabajadores.

En este caso nos encontramos frente a una permuta, un trueque de Productos del trabajo pasado con Productos del trabajo presente.

¡Vamos adelante!

Otros náufragos durante los diez años, han hecho proposiciones atrayentes a sus compañeros. Han hablado de importantes obras colectivas, ya sea para aprovechar el agua de un riachuelo o fabricar una casa para todos, o construir un barquito para la pesca, etc.

En compensación han pedido y obtenido: bienes de los ahorristas y servicios de los trabajadores, tomando la obligación de hacer participar a todos ellos de los Bienes Futuros producidos, en una medida preestablecida de los Bienes Futuros logrados.

No son Ahorristas, pues nada poseen; tampoco Trabajadores, pues no venden Servicios. Son Empresarios.

Claro está, por lo tanto, que la masa de los náufragos –después de un tiempo- se ha dividido económicamente en tres categorías:

Ahorristas, que ofrecen Bienes de la actividad pasada.
Trabajadores, que ofrecen Bienes de la actividad presente.
Empresarios, que ofrecen Bienes de la actividad futura.

No hay posibilidades de otras categorías, pues no existe más que el Pasado, el Presente y el Futuro.

Sin embargo cada individuo podrá actuar en dos y hasta en todas –alternativamente o simultáneamente- en las tres categorías.

Si con la fantasía supongamos que nuestra isla se agranda más y aún más, y aquella masa de náufragos se agranda también ella, hasta darnos la imagen de una inmensa región, nación, continente o hasta de toda la humanidad, nada tendremos que modificar en la repartición que hemos considerado, y nos enfrentaremos con una Humanidad dividida "económicamente" en tres clases: Ahorro, Trabajo, Empresa, que en conjunto llamaremos: Trinomio Hallesint.

Se trata de tres clases, que tienen todo el interés de colaborar económicamente, pues aisladamente ninguna de ellas podría progresar.

En particular –muy pronto lo veremos con mayor evidencia- el Trabajo, a la vez que es indispensable para la vida social, no puede levantarse, sin el Ahorro, que le proporciona los medios de producción, como también sin la Empresa, que representa el verdadero espíritu creador.

Esta –como demostraremos más adelante en forma detenida y con todo rigor lógico- es la contestación que el Hallesismo ofrece al Comunismo.

Para entender mejor la revolucionaria concepción del Trinomio Hallesint, tenemos que considerar muy de cerca y por separado al Ahorro, al Trabajo y a la Empresa.

Los Ahorristas son los que ofrecen Bienes producidos en el Pasado, de los cuales son dueños.

En el campo económico no tiene la menor importancia si un Bien fue producido con esfuerzos, sacrificios o privaciones o fue conseguido por herencia, genialidad, astucia o engaño, o no fueron pagados los obreros o los proveedores.

No intentaremos ninguna investigación de esta naturaleza, que dejamos a la moral, a la justicia o al fisco, que, con las fuerzas a su alcance, tienen que intervenir en defensa de los derechos ajenos o de la colectividad.

Nosotros quedamos fríos en Economía, y actuamos como el mozo de bar, que ofrece la copa, sin mirar la cara del cliente.

Para nosotros no hay diferencias entre un paquete de azúcar y otro de arsénico, si el mercado las paga igual; y encontramos razonable que un albañil tenga que cobrar el mismo jornal, ya sea para levantar un muro como para demolerlo.

Hasta cuando el Ahorrista goza de su Ahorro, a su antojo, y no lo ofrece en el Mercado, viviendo aislado, la Colectividad en nombre de la Economía, no tiene ninguna razón ni derecho para molestarlo.

Sin embargo, la realidad es muy diferente, y hoy los ermitaños van desapareciendo por completo.

El Ahorrista, a menudo quiere cambiar su Ahorro con otro Ahorro: por ejemplo, su quinta con un departamento en la ciudad.

En este caso, por razones prácticas, hace en general, dos operaciones sucesivas: cambia su quinta con dinero –venta-, y en su oportunidad cambia el dinero con el departamento –comprar-.

Aquí empieza su contacto con el mundo exterior, con la Economía. Se trata de un choque a veces violento y arriesgado, de un problema que nos acompañará por largo rato, y cuya solución será justamente la contestación final del Hallesismo al Comunismo.

En el primer momento el Ahorrista que mira el dinero cobrado, aún añorando la quinta y sus frutos, se siente satisfecho, pues puede elegir a su antojo lo que le gusta, en el Mercado, a la vez que antes era casi imposible encontrar otro Ahorrista, poseedor justamente de un departamento como él lo quería, y que a su vez, buscaba una quinta parecida a la ofrecida por nuestro Ahorrista.

Sin embargo muy pronto pasa algo.

Nuestro Ahorrista se da cuenta de que la Moneda que él ha cobrado no le da directamente ningún goce, antes bien pierde diariamente algo de su poder de compra, y hasta podría llegar a desvanecerse.

Hoy hasta los niños hablan de devaluación monetaria.

En Alemania una estampilla de correo llegó a costar 100.000.000.000.- ¡cien mil millones de marcos!

Al mismo tiempo el Ahorrista se ve rodeado de gente, que le pide en préstamo garantizado justamente aquel dinero que él empezaba a menospreciar, ofreciendo una compensación –interés- muy elevado.

El quedará confuso y mareado, y sin querer será arrastrado al drama actual de la Economía.

Volveremos muy pronto en su ayuda.

El más importante Ahorrista es… La Humanidad.

Durante milenios ha acumulado su Ahorro bajo formas de ciencia, técnica, arte, medicina, leyes, caminos, puentes, puertos, monumentos, etc., y además, de un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubierto y desarrollados.

Este Ahorro en apariencia, está a disposición de todos los hombres por igual. En la realidad hay privilegiados y desdichados, pues para aprovecharlo se necesita algo que no todos poseen.

La Empresa pide Trabajo y Ahorro. Pero, ¿cuál Ahorro? Lo que compra y paga –con Bienes Futuros- es el Ahorro particular de los Ahorristas. En cambio aprovecha el infinito Ahorro Mundial ¡y no paga nada por ello!

Aquí está el secreto de la Empresa.

Mejor dicho el secreto del Empresario, pues es verdad que el Ahorro Mundial no cuesta nada pero, repetimos, para aprovecharlo, se necesita algo que no todos poseen.

La Empresa puede actuar en cualquier lugar y en cualquier rama de la actividad humana.

Puede ser empresario un campesino como un Jefe de Estado –Cristóbal Colón fue un gran Empresario, pues con un pequeño Ahorro –tres carabelas- y un puñado de hombres descubrió un nuevo mundo.

Los Empresarios más grandes son los Sabios, los Artistas, los Exploradores, los Inventores, etc. Sus creaciones parecen, a veces, obra de magia.

Ni siquiera hay relación entre lo que ellos producen y la remuneración que ellos obtienen cuando logran conseguirla.

La Humanidad tiene que inclinarse reverente ante ellos, como ante los verdaderos creadores.

La empresa prepara y domina el futuro.

 

La Crisis del Trinomio

Para que la Economía pueda desarrollarse y progresar según justicia, es evidente que queda excluida la supremacía de algunos de los Tres Términos del Trinomio, es decir, que los tres términos tienen que encontrarse en equilibrio.

La palabra equilibrio nos lleva a la mecánica; y justamente una analogía mecánica nos ayudará a entender la actual crisis del Trinomio.

Tres hombres igualmente robustos están alrededor de una mesa redonda, a igual distancia entre ellos. En el centro de la mesa está un anillo, de donde salen tres sogas, que llegan a cada uno de los tres hombres, que tiran con toda su fuerza la soga que le corresponde,

Es muy difícil que el anillo quede firme en el centro de la mesa. Y si eso, por un momento ocurriera, sería muy fácil desplazar el anillo, sin que ninguno de los tres aumente su esfuerzo.

Sería suficiente que dos cualquiera de los tres se acercaran entre ellos, frente al tercero, que naturalmente no podría enfrentar los dos juntos.

Algo parecido va a ocurrir con el Trinomio Hallesint.

Se pueden hacer tres hipótesis, y no más que tres.

El Trabajo se puede juntar con la Empresa; la Empresa con el Ahorro, el Ahorro con el Trabajo.

Si el Trabajo y la Empresa se juntan, contra el Ahorro, nada podrán lograr faltando los Bienes de los Ahorristas, es decir, la Financiación.

Por ejemplo, el Trabajador que ha concebido un invento y se junta con un Empresario –o actúa él mismo como tal- fracasa a menudo si no encuentra los medios –Bienes de los Ahorristas- para desarrollar su invento.

Si el Ahorro en el Trinomio no actúa, el Trinomio no progresa, se estanca.

Es el caso de las Colonias que logran la independencia como también ocurre en la América Latina.

Si la Empresa y el Ahorro se juntan contra los Trabajadores –que si no trabajan no comen- los sujetan con toda facilidad.

Nace así el Capitalismo, que ha creado, la actual maravillosa civilización, pero a espaldas del Trabajo.

Mucho tiempo ha necesitado el Trabajo para entender y valorar su contribución al progreso de la Humanidad, y sobre todo para organizar su revancha.

Trágica es hoy la sorpresa del mundo capitalista, que hasta ayer consideraba como una fantástica locura lo que hoy es realidad imborrable: ¡el vislumbrante y apremiante poderío del Comunismo en el mundo!

Si, en fin, el Ahorro y el Trabajo se juntan contra la Empresa, la aplastan con toda facilidad, pues la Empresa no tiene fuerza material, y su reacción no puede tener otra forma que la de una abstención pasiva.

¡Nace así el Comunismo!

Acerquémonos con toda serenidad y sin prevenciones a este gigante monstruoso y encantador.

Notamos, ante todo, que en el Comunismo actúa el Ahorro, pero no los Ahorristas, que en forma diferente desaparecieron.

El Ahorro pertenece –en el régimen comunista- a los Trabajadores, pero es la Burocracia estatal quien lo administra.

Eso es causa de consecuencias muy graves.

El Comunismo ha matado a la Empresa. A la gallina de los huevos de oro, pero todavía no se da cuenta de lo ocurrido.

¿Cómo es posible tan grave incomprensión?

La Empresa, madre del Progreso, es la manifestación económica de la Libertad, y es exactamente el opuesto de la Burocracia, que es necesaria, pero es siempre árida, sórdida y mezquina, símbolo de la mecanización intelectual.

Confiar a la Burocracia estatal la tarea de la Empresa es lo mismo que militarizar los artistas, los poetas, los músicos, los inventores, los exploradores, los pensadores, los filósofos… ¡el Genio!

Es una ilusión muy peligrosa además que estúpida, considerar la Empresa como una vaca que se encierra en un establo, y se ordeña, ¡cuándo nos da la gana!

¡La Empresa, ante todo, tiene que ser libre!

La Empresa requiere: habilidad, preparación, intuición, acierto, individualidad, perspicacia, reflexión, equilibrio, genialidad, vocación.

La Empresa quiere decir: riesgo, coraje, arrojo, valor, osadía, audacia, anhelo, entusiasmo, pasión.

La Empresa es animada por esperanza, fe, ambición, voluntad, carácter, firmeza, fortaleza, perseverancia, tesón, creación.

¡La Empresa es una obra de arte!

¿Cómo se puede pensar que todo esto se encuentra en la Burocracia Estatal aunque animada por fanático fervor comunista?

Concluyendo: Hemos visto ante todo que la estéril alianza Trabajo-Empresa no puede prospera por falta de Bienes Productivos, poseídos por el Ahorro.

Hemos visto también que la cobarde alianza Empresa-Ahorro –Capitalismo- que esclaviza al Trabajo, tampoco puede esperar seguir en su actitud sádica, saturada de injusticia económica, pues en forma cínica y antisocial deja hambrienta y desnuda a la mitad de la Humanidad, a la vez que la otra mitad desborda de excedentes y de superproducción, y hasta pone límites a los cultivos, trabas al intercambio, etc.

En fin, hemos visto que aún menos la alianza Ahorro-Trabajo –Comunismo- puede esperar el progreso social armónico de la Humanidad en la libertad individual, pues ahoga a la Empresa, levadura de la Humanidad.

Y puesto que no es posible formar otras alianzas con dos de los tres Términos del Trinomio, no cabe otra esperanza que la de encontrar el equilibrio de los tres términos del Trinomio unidos en una Alianza para el Progreso y la Justicia Social.

El Hallesismo, que nada espera de la predicación, realiza no sólo teóricamente, sino técnicamente y sobre todo prácticamente el aparente milagro de hacer converger, unificándolos, los intereses del Ahorro, del Trabajo y de la Empresa, en la forma más simple, concreta y fecunda, comprensible por todos, y lo que tiene mayor importancia inmediatamente viable.

 

Economía e Intercambio

Robinson Crusoe, en la isla desierta, se enfrentó con un sinnúmero de problemas técnicos, pero con ningún problema económico.

Esta consideración muy sencilla nos revela de inmediato, que la economía es un asunto de Colectividad, y no del hombre aislado.

Sin embargo no todas las relaciones que se realizan en la Colectividad son económicas.

Tenemos que excluir las inspiradas por la generosidad, piedad, compasión, caridad, etc., como las donaciones, las ofertas, los obsequios, etc., que no esperan una directa compensación, y además las estafas, los robos, las extorsiones, los chantajes, etc., que, por supuesto, no son consensuales.

Entonces quedan sólo las operaciones de "intercambio" –trueques- de Bienes Materiales, intelectuales, artísticos, etc., -Ahorro-, con los de la Producción presente –Trabajo- o de la Producción futura –Empresa-.

En síntesis, las relaciones recíprocas utilitarias –Intercambio directo o por intermedio de monedas- son la expresión concreta de una acción económica, y recíprocamente cualquier acción económica se concreta en una relación recíproca utilitaria –Intercambio-.

Nace así la definición de Economía ofrecida por el Hallesismo.

"La Economía es la Ciencia que, en una colectividad humana, estudia su nivel de vida para mejorarlo por medio del perfeccionamiento de las recíprocas relaciones utilitarias de los individuos".

Los Gobiernos políticos pueden facilitar y hasta subvencionar o financiar el Intercambio.

Sin embargo, a menudo lo fiscalizan, lo traban, lo limitan, lo prohíben, lo ahogan, y en fin, lo aplastan.

Pero no se trata –como creen los políticos- de Economía.

Se trata de Política Económica, por igual a la Política Agraria, que no es Agricultura, o a la Política religiosa, que no es Religión.

Los gobiernos pueden quitar la vida a un ciudadano, pero nunca dar la vida a un moribundo.

Toda la vida económica no es otra cosa que un tejido de intercambios, y recíprocamente todo lo que no se concreta en un intercambio, está fuera de la Economía.

Sin el intercambio entre Bienes Presentes, Servicios y Bienes Futuros, la vida económica no puede manifestarse.

Por lo tanto es la presencia de los otros individuos la que nos da la posibilidad de efectuar intercambios, y por eso, su presencia, constituye nuestra mayor riqueza, mejor dicho, el medio insustituible para sobrevivir.

Si la Humanidad desapareciera, dejando un solo hombre, único heredero de todos los bienes del mundo, ¿qué vida este hombre podría desarrollar? ¿Qué suerte podría esperar? ¿Podría un artista en una página, en un cuadro, en un film, expresar, revelar el drama interior, apocalíptico de ese hombre?

Si por lo dicho la Economía es la Ciencia del Intercambio, la solución del Problema Económico, es decir, el equilibrio del Trinomio Hallesint tendrá que encontrarse –como también sugiere nuestra definición de la Economía- en el perfeccionamiento Técnico del Intercambio.

Este perfeccionamiento técnico será nuestro blanco inmediato, pues, claro está que si hay un trastorno en el Intercambio, dentro o entre los Términos del Trinomio, toda la Economía queda sacudida, y asimismo, todas las sacudidas de la Economía tendrán que alterar las relaciones internas o recíprocas de los Términos del Trinomio.

 

La Justicia Económica

Entre la Justicia Económica y la Justicia Civil o Penal hay una profunda diferencia.

La Revolución Francesa llegó a dar paridad de derechos a todos los ciudadanos, pero no llegó –por supuesto- a la Justicia Total.

Se trata de algo que todos diariamente pueden comprobar, cuando se quejan de la conducta de alguien, y al mismo tiempo reconocen que no existe un tribunal que puede hacer justicia.

Un hijo puede dar profundos disgustos y amarguras a los padres, sin que el juez pueda intervenir ¡y hay hombres notoriamente deshonestos, que nunca ha caído en un artículo del Código Penal!

En el campo económico, esta falta de justicia toma formas grandiosas, imponentes, monstruosas.

La Biblia, desde milenios relata un pequeño episodio familiar, que nos ahorra una larga exposición.

"Esaú regresa a casa cansado y hambriento. No tiene nada para comer. Jacob tiene excelentes lentejas y pan exquisito. Se apresura a ofrecerlas a su querido hermano, sólo pidiendo una recompensa futura aleatoria: los derechos de progenitura. Esaú acepta libremente, sin la menor coacción por parte de Jacob".

Aquí termina el episodio, pero no terminó, antes bien, se perpetuó en los siglos la injusticia económica.

¡Cómo habría podido salvarse Esaú de este evidente atropello! ¿Qué juez habría podido intervenir para impedir aquel contrato libremente aceptado, pero más que injusto: absurdo?

La contestación a esta pregunta nos ayudará a encontrar la Justicia Económica.

Si alrededor de la casa de Jacob se hubiera encontrado un pueblo, o por lo menos una hostería, no hay duda que Esaú habría podido comer a un precio más barato.

La Injusticia Económica se manifiesta siempre cuando no hay posibilidad de hacer comparaciones y elecciones entre varias ofertas.

En este caso es ilusoria e hipócrita la afirmación de que el comprador y el vendedor han actuado libremente, sin coacción y sin violar la ley.

La injusticia se manifiesta y en forma inevitable.

Si reflexionamos un momento, con toda serenidad, nos será fácil entender que la Justicia Económica no se puede buscar en el interior de cada intercambio, sino que ella deriva de la analogía, de la afinidad, de la concordancia con la mayoría de todos los otros intercambios similares.

En otras palabras, un Intercambio tendrá que considerarse justo, siempre cuando se desarrolla en conformidad a todos los otros, que actúan en condiciones semejantes.

Por lo tanto, para nosotros, la Justicia Económica –repetimos: económica- no posee aquella aureola mística que muchos le otorgan, y al contrario es llevada de vuelta a su naturaleza relativa, contingente y local, determinada por la masa de las operaciones análogas.

El lugar donde se encuentran las ofertas semejantes –todos lo saben- es el Mercado.

El Hallesismo –Halles: Mercado- compendia en su nombre la naturaleza y la apología del Mercado.

Y aquí tenemos que aclarar algo más: tenemos que excluir cualquier preocupación moral en la técnica de las actividades económicas, siempre cuando éstas se desarrollen sin coacción alguna, en conformidad de la ley, en un Mercado Libre y Total.

Nos referimos –por supuesto- al Convenio, que existe siempre, visible o sobreentendido en cada Intercambio. Pero concretado el Convenio, es decir, cuando empieza su actuación, pueden intervenir elementos morales o inmorales: falsedad, trampas, estafas, robo, chantaje, etcétera, como también -¿Por qué no?- generosidad, piedad, compasión, caridad, etc.

Todo esto, para nosotros, queda al margen. Más precisamente afirmamos, que es el Mercado –por supuesto, libre y total- el que indica el valor de cada ofrecimiento, y da su fallo automático en forma de una medida: en general un precio.

¿Qué contenido moral podemos encontrar o buscar en una medida, en un precio?

¿Y por qué protestar, como si fuera una profanación, por ejemplo, cuando se considere el trabajo como una mercadería? Acaso ¿No son pagados con la misma moneda, por igual, el trabajo y la mercadería?

La moral, repetimos, puede intervenir sólo en la ejecución, no en la estipulación de un Intercambio, siempre que se actúe en un Mercado libre y total.

Pero ¿existe un Mercado libre y total?

 

El Mercado Libre y Total

El Mercado libre y total no existe.

En cambio, hay en el mundo un centenar de "mercaditos nacionales" en recio contraste entre sí, aislados por un doble frente de aduaneros armados, con la orden de matar a los contrabandistas que huyen. Esos "mercaditos" actúan con leyes, impuestos, aranceles, recargos, prohibiciones, etc.etc., y con monedas, todas muy diferentes entre sí y sobre todo cada día variable en forma imprevisible y perjudicial

¡No hay paz entre esos "mercaditos" sino luchas; a veces sólo arreglos momentáneos o armisticios!

El Hallesismo pasa por alto todos los mercaditos nacionales, y sin pedir ni privilegios ni modificaciones de las leyes nacionales vigentes –económicas, fiscales, aduaneras, monetarias, etc.- ofrece libremente un Mercado Mundial, que naturalmente, a su vez tendrá que obedecer –aunque menospreciándolos- a los dictámenes antieconómicos de cada uno de los Mercaditos Nacionales.

La llave de ese Mercado Mundial es la Unificación.

Hace más de medio siglo atrás el italiano Agostino M. Trucco –Génova, 1867; Roma, 1940- inventor del Plan Hallesint propuso justamente organizar el Mercado Mundial, unificándolo en una Entidad autónoma descentralizada –muy parecida en su estructura jurídica a la Unión Postal Universal, en la cual podrá actuar libremente el Comercio Internacional.

Los Halles de París –Hallesint: Halles Internacionales- con su peculiar organización –entonces única en el mundo- le dieron la primera idea.

De inmediato Trucco se dio cuenta de que los Mercaditos Nacionales, que acabamos de menospreciar, tienen –en verdad- una ventaja de gran alcance –en el ámbito nacional-,

En efecto, en su interior, no se consideran aranceles, recargos, fletes, seguros, etc. y sobre todo actúan las mismas leyes, idiomas, medidas y monedas, de manera que las contrataciones por cada oferta están relacionadas sólo a un número: el precio.

En cambio en el Comercio Internacional –en general- un comprador o un vendedor aislado prácticamente no se arriesga a actuar; y necesita la intervención de los Importadores- Exportadores, que a su vez tienen que enfrentar un sinnúmero de problemas, que, para encararlos mejor, agruparemos en cuatro categorías:

1- El primer problema se refiere a la estructura jurídica del convenio de venta, es decir, al conjunto de las cláusulas que determinan las obligaciones recíprocas del vendedor y del comprador.

2- El segundo problema se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad y cantidad de los objetos del intercambio, por un lado, y de las monedas, que se entregaron en compensación, por otro lado.

3- El tercer problema se refiere a la elección de la oferta más conveniente entre todas las ofertas que llegan de todo el mundo, tomando en cuenta que los precios son muy diferentes en los varios mercados de producción, y aún más, son diferentes los gastos para traer la mercadería hasta el comprador.

4- El cuarto problema se refiere a la efectiva realización de la operación, con sus fletes y su sinnúmero de gastos accesorios, seguros, y en fin, gastos generales.

A.M.Trucco enfrentó con mentalidad realista y genialidad maravillosa esos cuatro problemas, y los solucionó en forma arrolladora, por medio de la Unificación.

La Unión Postal Universal fue su modelo.

En mi "Economía Racional" he presentado en forma analítica un resumen de esa solución, que aquí sería fuera de lugar detallar más.

¡Desdichados de los hombres que piensan como los hombres de mañana!

No obstante la genialidad de la solución, A.M.Trucco muy pronto se dio cuenta de que sus esfuerzos no podrían llegar a nada, pues la inercia mental de los pueblos –además de los intereses creados- habría impedido, no digamos llegar al triunfo, sino que a la antesala de la discusión.

Basta pensar que naciones tan adelantadas como Inglaterra y Norte América no adoptan el Sistema Decimal, y siguen con sistemas de medidas absolutamente irracionales.

Y si Norte América llega pronto a la Luna, volverá con medidas ¡en libras y pulgadas!

A.M.Trucco no se desanimó, antes bien, se adelantó y enfrentó un problema que ningún economista había ni siquiera intentado considerar: la unificación mundial de la Moneda.

La solución de la Moneda Técnica –que muy pronto tendremos que considerar en forma detenida- nos ofrece una Moneda Invariable en el tiempo y en el espacio, inalcanzable por la inflación o la deflación, y que logra realizar la financiación automática de la Empresa en cualquier lugar del mundo, sin discriminaciones nacionales, totalmente al margen de la política.

Esta vez A.M.Trucco quedó convencido de que había alcanzado el éxito total, y se detuvo esperando la adhesión entusiasta de todos los pueblos del mundo.

No fue así. La Humanidad no lo comprendió, antes bien, persiguió a él y a sus fieles, y, aunque viejo y enfermo, el Gobierno Fascista lo encerró en el manicomio de Roma, con el evidente propósito de sepultarlo vivo.

Poco después A.M.Trucco murió, dejando a la familia en la más absoluta pobreza.

¡Todavía la Humanidad no lo comprende!

Todas las grandes ideas han sido combatidas y perseguidas.

La historia lo confirma. Sin embargo, como el Papa Juan XXIII afirmó que no los hebreos, sino la humanidad entera tiene la culpa de la muerte de Jesús, asimismo nosotros no culpamos a Fascismo sino a toda la humanidad de la persecución de Trucco.

La raíz de esta persecución no está en la maldad de los hombres, sino en una locura de los pueblos y naturalmente también de los Gobiernos, pues todos están con vencidos de que la Política puede sanar a la Economía, ¡sólo porque tiene el poder de matarla!

El arma económica que empuña abusivamente la política es la moneda.

 

La Moneda Política

El Hallesismo otorga fundamental importancia económica a la Moneda.

La razón es evidente. Esos tres mil millones de hombres que hormiguean sobre la tierra intercambiando entre sí sus bienes y sus trabajos realizan por lo menos, cada día, cinco mil millones de operaciones, y en cada una de ellas uno de los componentes es invariablemente la Moneda.

Sin embargo este invento maravilloso, que es justamente la Moneda, se encuentra hoy tan desvirtuado que es causa de graves perturbaciones sociales.

La política es la verdadera culpable, que interviene con el pretexto hipócrita de defender a los ciudadanos.

La actual crisis mundial de la Economía se arraiga en la falta de Unificación Mundial de la Moneda, pero –cuidado- no es la coexistencia de cientos de Monedas Nacionales con nombres diferentes –lo que provocaría molestias y nada más- sino la variabilidad en el tiempo del respectivo poder de compra.

La Moneda en la antigüedad era sin duda primitiva e imperfecta, pero intrínsecamente sana, pues era algo que tenía valor por sí mismo: metal, trigo, ovejas, ¡y hasta la sal!

Muy pronto se reconoció que los metales por su tamaño reducido –a paridad de valor- por su divisibilidad, por su inalterabilidad, etc. eran los más idóneos; y fue a esta altura que los gobiernos para garantizar cantidad y calidad del metal, pusieron sus sellos, es decir, empezaron a acuñar monedas.

Con el tiempo el sello se consideró más importante que la materia de la moneda, así ocurrió que los soberanos paulatinamente redujeron la cantidad de metal fino, en cada unidad monetaria, dejando inalterado el nombre de la moneda.

Las Monedas se reducían en peso, medida, porcentaje de oro, plata, etc. defraudando a los ciudadanos; pero es notable que el daño no se manifestara en forma visible e inmediata.

En cambio el daño se manifestaba cuando una moneda nacional –cuyo contenido en metal fino había menguado-se cotejaba con una moneda extranjera todavía inalterada.

En este caso, obviamente, se modificaba el valor de cambio de las dos monedas.

Sin embargo la verdadera tragedia monetaria es algo muy reciente y característico de este siglo.

Hoy el metal ha desaparecido… ¡y ha quedado el papel!

Frente a la precisión de las medidas físicas, químicas, astronómicas, atómicas, electrónicas, etc., encontramos las burdas "monedas nacionales", con su valor tambaleante y descendente, que nos ha arrastrado a las estampillas de correo de ¡cien mil millones de marcos!

Y a la vez que las medidas –longitud, tiempo, peso, temperatura, etc.- son independientes de la política, es un verdadero absurdo trágico y ridículo al mismo tiempo, que la unidad de medida del valor sea un asunto ¡del Poder Ejecutivo!

La tragedia a que nos referimos se manifiesta cuando la Moneda actúa en el tiempo.

Todas las Monedas, en el tiempo pierden valor, es decir, menguan en su poder de compra.

Hace dos siglos atrás Adam Smith afirmó terminantemente y con toda sencillez, que los Gobiernos han pagado siempre sus deudas con la devaluación de su Moneda.

Y siglos antes, nada menos que Nicolás Copérnico -1473-1543- había escrito: "Cuatro son los males de la Humanidad: las guerras, las revoluciones, las epidemias, y la… ¡devaluación de las monedas!

Hoy la devaluación monetaria no es una epidemia, como la viruela o el cólera. Es un mal endémico como el cáncer.

La Moneda, que tendría que ser un punto firme, es en cambio un mar de tempestad, cuyas oleadas hacen, sin cejar víctimas inocentes: los ahorristas, pensionistas, jubilados, asegurados, etc., son obviamente víctimas inmediatas.

Todos los Contratos que se desarrollan en el tiempo, al final hacen estragos. Los Convenios laborales muy pronto se tornan injustos, y provocan alteraciones sociales.

Podemos afirmar fríamente y sin énfasis que la Moneda Política es hoy el Cáncer de la Economía.

 

El Equilibrio Económico

El Equilibrio Económico que, como hemos visto corresponde al Equilibrio en el Trinomio se alcanza sólo cuando cada individuo tiene la posibilidad práctica de actuar como Ahorrista o como Trabajador o como Empresario, con el mismo derecho que hoy tiene cada individuo de trasladarse de un lugar a otro de la tierra.

En verdad también hoy es posible –y ocurre a menudo- que un individuo actúe alternativamente como Trabajador, como Empresario y en fin, como Ahorrista, como también pueda actuar al mismo tiempo en dos de los tres términos del Trinomio, y hasta en los tres.

Por ejemplo: un inversor –Empresario- puede trabajar –Trabajador- día y noche en su invento, gastando sus ahorros –Ahorrista-.

Sin embargo, en general, en los países capitalistas, las trabas que se oponen a esa transferencia son tan pavorosas y casi insuperables, que no de derecho, sino de hecho, se cristalizan clases económicas y sociales, en forma tan rígida que se perpetúan en los siglos.

Los Comunistas piensan haber solucionado el problema reconociendo una Clase Única, y la Clase de los Trabajadores, pero hemos aclarado ya la equivocación en que los Comunistas han caído: excluyendo a la Empresa.

En Occidente la equivocación ha sido peor aún, para la justicia social. Olvidémonos de los parias en India, de los ilotos en Grecia, de los esclavos en América, y consideremos a la Humanidad como ahora se encuentra en las naciones occidentales más civilizadas.

El desequilibrio económico es aplastante, y la cristalización de las clases económicas es la amenaza más tremenda, que hoy incumbe sobre la humanidad.

Hagamos una consideración muy sencilla, que nos llevará a una conclusión acaso sorpresiva.

Un siglo atrás en E.E.U.U. un hombre podía tener a sus órdenes, por ejemplo, diez esclavos, con la sola obligación –de hecho, no de derecho- de entregarles el mínimo necesario para sobrevivir y trabajar.

Estos esclavos –hombres y mujeres- tenían la tarea de hacer más cómoda y agradable la vida al dueño. Ahora bien, aunque parezca increíble, hoy ocurre lo mismo, con la sola diferencia de que el progreso técnico ha mejorado el nivel de vida para todos, incluyendo a los esclavos.

Vamos a dar una idea del alcance de todo esto.

Los hijos de los esclavos eran también esclavos y eso en perpetuidad. Hoy el dueño paga los servicios de los diez hombres –no más esclavos- con los intereses de su capital; y esos intereses le darán en perpetuidad la posibilidad de pagar esos diez hombres que harán el mismo trabajo de los diez esclavos.

Al dueño seguirán sus herederos, y a los diez hombres seguirán otros diez hombres, durante los siglos: en esta forma la nueva esclavitud toma forma eternal.

¡Eso no es humano, ni justo! ¡No puede seguir así! Por otro lado, todos se preguntan:

¿Cómo se puede terminar con esa absurda injusticia, sin violar el derecho de propiedad del capital y de los intereses correspondientes?

A esta embarazosa pregunta contestaremos más adelante, en forma correcta y rigurosas, y sin embargo ¡sorpresiva!

Hoy todos los pueblos, hasta los africanos, han despertado, y las víctimas disponen de una "fuerza de masa" imponente, irresistible.

La única forma de evitar el cataclismo social es la realización –aunque en forma gradual- del equilibrio económico.

El Comunismo ofrece una solución que no podemos aceptar, sobre todo porque está en contra de la Empresa y al final nos devuelve una humanidad castrada y amalgamada por la fuerza.

El Capitalismo a la vez que se organiza para aplastar con la fuerza al Comunismo, reconoce los peligros de la situación, e intenta evolucionar.

Por un lado organiza, nacionalmente e internacionalmente, Entidades para aliviar el pauperismo, difunde y estimula la instrucción, fomenta obras sociales, asistenciales, hospitalarias, etc.; y por otro lado dicta leyes antitrust, impone gravámenes fiscales aplastantes sobre los altos ingresos, etc., pero hablando siempre de concesiones, y hasta de generosidad, filantropía, solidaridad, caridad ¡pero nunca de justicia!

¿Por qué ni la Clase Única Comunista, ni los actuales zurcidos y remiendos que el Capitalismo intenta para sobrevivir, pueden ofrecer la solución?

Porque el enemigo que está en acecho es tremendo, inexorable, apocalíptico, y además es insidioso, pues su actuación es reconocida perfectamente legal, por todos, ya sean los Capitalistas como los Comunistas.

¡Ese enemigo es el Interés!

Para desenmascarar ese enemigo y luego destruirlo, tendremos que actuar en forma muy detenida, lógica, convincente, rigurosa.

Pedimos la mayor atención.

 

El Interés Monetario

Todos los economistas afirman terminantemente –como hecho indiscutible y justificado-, que al vencimiento de un préstamo se devuelve la cosa prestada y algo más que se llama "interés".

Sin embargo el asunto no es tan sencillo como parece.

Un campesino habla con el Director de un Banco.

Tiene consigo una caja y un paquete.

-Vengo a depositar un millón de dólares en Monedas de oro, y un millón en Monedas Nacionales. Quisiera que sean entregadas, a los veinte años, a mi hijo recién nacido. ¿Qué trámite tengo que hacer?

- Por el millón de Monedas nacionales su hijo a los veinte años podrá cobrar, incluyendo los intereses, más de tres millones. Por las Monedas de oro no sé que contestarle. Usted podrá alquilar aquí una caja de seguridad…, es decir, que a los veinte años su hijo podrá retirar sus Monedas, pagando los gastos d veinte años de alquiler…

- ¡No entiendo! Se trata de dos millones iguales. ¿Por qué usted me habla de un trato diferente?

- No sé. Es el reglamento del Banco…

Este episodio demuestra que la devaluación del dólar es inevitable, pues justamente por eso el Banco no se arriesga a cambiar las monedas de oro en monedas nacionales, renunciando a los intereses, que en tal forma podría conseguir.

Demuestra terminantemente que el oro no produce interés, a la vez que lo produce la moneda nacional, que… ¡se desvaloriza!

Por lo tanto el interés no tiene aquel carácter de inevitable que todos le atribuyen.

Y en verdad hay un sinnúmero de casos en que no se paga interés –siempre que haya garantía de reembolso, por supuesto- y hasta hay casos al revés, que el… interés es pagado ¡por el prestamista!

Quienes nos entregan vino o madera que mejoran con el tiempo, o bien hielo, carne, huevos o pescado –que pueden deteriorarse con el tiempo- ¡tienen que pagarnos algo –interés negativo- al momento de la devolución!

En muchos Códigos es considerada y disciplinada con muchos artículos una operación, que nos hace reflexionar. El más reciente de os Código europeos, el Código Italiano, reglamenta esa operación "el Comodato" con diez artículos -1803-1812-. El primer artículo dice; "El Comodato es el contrato con que se "entrega una cosa móvil o inmóvil por un tiempo y un uso determinado, con la "obligación de devolverla".
"El Comodato es esencialmente gratuito".

No se piense en la generosidad, pues en el mismo Código –art.1282- se dice que los créditos líquidos en moneda –repetimos, en moneda- producen intereses con pleno derecho, y el art.1284 precisa que la tasa legal del interés es del 5% por año.

Podemos concluir, en forma terminante, que el Interés no es una característica del préstamo, pero sí de las Monedas Nacionales, justamente de aquellas Monedas que fatalmente son condenadas a la devaluación.

Tenemos ya suficientes elementos para reflexionar.

El Ahorrista, en apariencia –repetimos en apariencia-, es un personaje inerte en el Trinomio.

Mientras en una operación económica, la personalidad del Trabajador, como del Empresario, ocupa la primera plana, la personalidad del Ahorrista –hasta que se queda tal- se presenta sin color y lo que nos interesa simplemente es su Ahorro, que todos codician.

No tiene la menor importancia, en el campo económico, si aquel Ahorrista ha conseguido su Ahorro con duras privaciones, durante su larga vida o rápidamente en un negocio dudoso o por un invento genial o por haber encontrado petróleo o acertado un número en la lotería.

Reconocemos –sólo en el campo económico por supuesto- su derecho de disfrutar de su Ahorro, como le da la gana, hasta el último centavo.

Sin embargo –lo hemos visto ya- puede pasar algo. El Ahorrista en un momento dado permuta su Ahorro –campo, casa, barco, alhajas- con dinero.

De inmediato se ve rodeado por gente que le pide ese dinero, prometiendo devolverlo, agregando algo más: el interés.

Aquí empieza el drama.

La tasa del interés es muy variable, en el tiempo y en el espacio.

Hoy en Suiza es del 2% anual; en la Argentina del 2% por mes.

La entrega de este Interés seguirá hasta la devolución del préstamo, y por lo tanto puede llegar a la eternidad. ¡Acordémonos del dueño de los diez esclavos!

Esta operación es considerada normal por todos: por Ahorristas, Trabajadores, Empresarios, como también por Gobiernos, Entidades, Bancos, etc. y en fin, por el Comunismo.

La U.R.S.S. emite semestralmente Bonos Fructíferos al 5% anual. Tomemos nota: el 5% anual.

Supongamos que un moribundo deja en herencia mil dólares a la Sociedad para la protección de los animales con la sola obligación de invertirlos –con toda garantía- a interés compuesto, durante 500 años, cobrando en fin, por cuenta propia, al vencimiento, la suma acumulada.

Si ahora preguntamos bruscamente a un experto contador, pero sin dale tiempo para calcular, cuál sería más o menos el monto de esa suma acumulada, a un interés, pongamos del 5% anual –que hemos visto ser legal en Italia y en la U.R.S.S.- recibiremos sin duda una contestación ¡enormemente equivocada!

Se trata de un importe notablemente superior al valor actual de todos los Bienes, que hoy poseen todos los hombres de todas las naciones de la tierra, de manera que en nuestra fantástica hipótesis, los animales llegarían a ser… ¡más ricos que los hombres!

La suma acumulada sería mayor de cuarenta millones de millones -40.000.000.000.000- de dólares.

La averiguación es inmediata con una tabla de logaritmos.

Nadie pensará en serio que eso puede ocurrir; pero tampoco todos entienden por qué eso no puede ocurrir.

No pudiendo dudar de la matemática, claro está que fatal y automáticamente tendrá que ocurrir algo, para que nuestra conclusión, evidentemente humorística, no llegue a realizarse.

El Hallesismo ofrece la explicación.

Aparte de imprevisibles acontecimientos mundiales, nacionales, sociales, individuales, etc., que pueden afectar o corroer aquella gigantesca acumulación de intereses, es necesario admitir que la moneda –en nuestro caso: el dólar- tiene que depreciarse y en medida notable, durante los 500 años, para compensar ese absurdo, monstruoso, supervalor.

En general afirmamos que la depreciación de las Monedas es necesaria para compensar en el tiempo la acumulación de los intereses; y naturalmente a su vez queda justificado el Interés, frente a devaluaciones monetarias de tal magnitud.

El Hallesismo –que en su literatura ha ilustrado en forma detenida tan importante acontecimiento económico- llama Principio del "Invariado Monetario" la compensación entre Interés y Devaluación.

La conclusión lógica a que hemos llegado es la siguiente:

Si en un préstamo hay la garantía absoluta del reembolso –al vencimiento- en una moneda que no se puede desvalorizar, el Interés no tiene razón de existir, es decir, la tasa del Interés sería cero.

Todo esto sería verdad, si no interviene algo, que está afuera, pero que no se puede eludir.

Un médico ha revisado a un hombre, y lo despide: "Usted está muy bien ¡va a morir a los cien años!".

El hombre baja a la calle. Un pistolero lo enfrenta y lo mata.

¿Acaso diremos que el médico se había equivocado en su previsión?

En nuestro caso el pistolero es… ¡el Ahorrista!

Nos habíamos gravemente equivocado, afirmando que el Ahorrista es un personaje inerte en el Trinomio, y lo que actúa es sólo su Ahorro; y nuestra equivocación era mayor, aún más, pensando con tristeza en los inocentes Ahorristas, que las revoluciones casi siempre se apresuran a ¡despojar y ahorcar!; y acaso considerábamos exageradas las palabras de Jesús: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en los reinos de los Cielos".

Cuando las enormes ganancia debidas a los intereses empiezan a formarse, con procedimientos perfectamente legales, la colectividad acusa un cierto malestar porque intuye que se va preparando progresivamente un despojo en su propio desmedro, a favor de una minoría a la cual la mayoría va contemplando con creciente rencor.

Y aunque la juzga culpable ¡no puede establecer jurídicamente cuál es su culpa!

Los pueblos, que han dado faz humana hasta a Dios, no vacilarán en dar cuerpo al fenómeno para combatirlo, castigando no sólo la riqueza acumulada, sino también a los individuos, que constituyen aquellas minorías.

¡Por eso estallan casi todas las Revoluciones!

La historia de cada nación tiene una serie sangrienta de despojos de propietarios, latifundistas, judíos, religiosos, aristócratas, industriales, etc.; todos aprovechadores tal ve inconscientes del interés.

¡Y los pueblos, y los mismos historiadores miran con frialdad e indiferencia estos despojos, con su trágico cortejo de estragos y matanzas!

Vamos a considerar mejor el asunto.

La Empresa para desarrollarse pide un préstamo al Ahorrista, que lo concede pero imponiendo –además de la garantía- su tasa de interés.

Si el préstamo es en moneda nacional, que se desvaloriza, hemos visto que el Interés puede ser justificado.

Pero ¿en qué medidas?

No tendría que llegar al 5% que va a producir aquella acumulación enorme y absurda ¡En cambio el Ahorrista pide más del 5%! Por eso el Empresario se detiene, y la Empresa languidece.

Si los Ahorristas fuesen numerosos y el Ahorro abundante, la competencia entre los Ahorristas ayudaría a la Empresa. Al contrario, el Ahorro es limitado, lo que empuja a los Ahorristas a un acuerdo tácito, casi diríamos inconsciente, pero férreo, de Monopolio.

A esta altura nace el crimen de los Ahorristas.

Ellos obligan a los Empresarios, aunque sean indirectamente, a aceptar una tasa de interés –más elevada de la que compensaría la devaluación- cargándola a los Trabajadores, que no tienen recursos ni amparo, y tienen que aceptar a la fuerza los salarios bajos.

La Empresa se rinde –para sobrevivir- actuando aunque con disgusto, como un –involuntario- verdugo de los Trabajadores.

Pero en el momento del caos, los Trabajadores despiertan, y actúan a su vez, como verdugos de los Ahorristas.

La causa de todo eso ha sido la limitación del Ahorro de los Ahorristas.

¡No lo olvidemos!

Concluyendo: para que la Empresa pueda desarrollarse sin límites, la tasa de interés tiene que bajar hacia cero.

Eso requiere: una Moneda Invariable que garantice a los Ahorristas contra el peligro de la devaluación, y además una disponibilidad prácticamente ilimitada del Ahorro particular.

Empecemos con la Moneda Técnica Invariable.

 

La Moneda Técnica

La verdadera "Moneda Técnica" tiene que ser completamente apolítica, como el metro, el litro, el kilo, etc., pues tiene que ser la medida del valor de cambio, de todos los Bienes que se truecan –con su intervención- en un Mercado Libre.

El Hallesismo ofrece justamente esa Moneda Técnica –Hallis- y demuestra en forma terminante que esa Moneda:

- Mantiene inalterable su valor, cualquiera sea el monto de su circulación

- Es invulnerable a los eventuales cometidos de los gobiernos y de las finanzas internacionales.

- Será aceptada por todos.

- Es inmediatamente viable en todas las naciones de Oriente y Occidente.

- Permitirá y provocará la formación del Mercado Mundial.

- Financiará el desarrollo, desahogando la superproducción de los países industriales.

- Realizará el equilibrio económico Mundial, transformando la actual lucha social –Capitalismo y Comunismo- en un recuerdo histórico.

Consideremos globalmente todos los Títulos Fructíferos tratados en todas las Bolsas del Mundo, expresando en dólares su cotización de hoy.

Después de un año repetimos esa operación, pero agregando todas las utilidades que esos títulos habrán producido durante el año, siempre expresando todo en dólares.

No hay duda de que "globalmente" nos encontramos frente a un sobrante. Supongamos sea del 5% siempre en dólares.

Por supuesto, la referencia al dólar es sólo comparativa, como ocurre con la diferencia de las altitudes de dos cumbres, que se miden frente al nivel del mar, pero que no cambia, si desaparece el mar. En nuestro caso, en cambio del dólar, podríamos hablar del marco, o de la lira o bien de un gramo de oro, pero siempre de hoy, es decir, que en la realidad nos referimos no a las monedas o al oro, sino a lo que hoy se puede comprar con un dólar, un marco, una lira, o un gramo de oro.

Claro está que si en cambio de considerar todos los títulos del mundo, consideramos sólo la mitad, la décima, la milésima parte de ellos, pero ¡cuidado! tomando cada vez la misma fracción de cada emisión, el promedio de las utilidades quedará inalterado -5% en nuestra hipótesis-

Supongamos ahora que un Consorcio Financiero internacional invierte mil millones de dólares en la compra de esos títulos en la forma que hemos indicado, y al mismo tiempo ofrezca en venta en todo el mundo –al precio de un dólar- mil millones de certificados del valor nominal de un dólar de hoy –repetimos: de hoy- dando, por supuesto, en garantía los Títulos comprados, con sus utilidades futuras correspondientes.

Si el público compra esos Certificados, el Consorcio recobrará todo el dinero gastado y nada más; a la vez que los Compradores quedarán respaldados, pues el valor de cada Certificado tiene una garantía inicialmente equivalente y luego creciente.

Se trata de una garantía muy diferente del respaldo en oro de que se alaban las monedas fuertes, y que, en cambio, es una trampa vulgar, pues nunca se ha leído que frente a la devaluación de la moneda nacional, el Gobierno se haya apresurado a… ¡cambiar los billetes, entregando oro!

La operación que hemos ilustrado puede repetirse una o más veces; y eso tiene una importancia trascendental, pues esas repeticiones, a la vez que ponen a disposición –sin límites- de las naciones importadoras una Moneda Internacional que no influye en la Balanza de pagos –pues se compra con la moneda nacional que no sale del país-, no pueden crear inflación en absoluto, cualquiera que sea el monto de la emisión.

Por lo tanto nos encontramos ya, aunque sólo teóricamente, frente a la Moneda Técnica Invariable que buscábamos, y que está completamente desligada de los Gobiernos Nacionales.

En apariencia nos hemos olvidado del Consorcio de los Banqueros, que habrá encontrado gastos y molestias, sin ningún provecho. En verdad podríamos pedir esa colaboración en nombre de la solidaridad humana, pero no es esta nuestra actitud.

La verdadera Moneda Técnica –Hallis- como veremos- es algo mucho más perfecto, que esa Moneda emitida por el Consorcio de Banqueros.

Será emitida por una nueva Entidad –la Fundación Hallesint-, completamente autónoma y automática, que actuará en forma descentralizada, dejando su gestión a cada Gobierno, en su respectivo territorio, exactamente como ahora ocurre con la Unión Postal Universal.

La Moneda Técnica –Hallis- no tiene la menor relación con las Sociedades de Inversores, que son esencialmente nacionales, es decir, que corren el riesgo de la devaluación de la Moneda Nacional, y además tienen gastos fiscales y generales muy pesados.

Se trata de un plagio –acaso involuntario, pero posterior a la presentación de la Moneda Hallis -1910-.

La Moneda Hallis –lo veremos muy pronto- no sólo queda al margen de esos gastos y peligros, sino que está doblemente respaldada –además de la masad de los Títulos-, por las utilidades de una imponente actividad colateral financiera –Bonos Hallesint- y aún más por las utilidades que arrojará el Mercado Hallesint.

Estamos delante del más trascendental invento económico del siglo.

 

La Revolución Hallesint

Escribió Descartes: "Para alcanzar la realidad es menester deshacerse de todos los conceptos recibidos, y reconstruir de nuevo".

En la Economía Comunista el Trabajo es el protagonista, y al mismo tiempo el dueño.

En la Economía Hallesista –símbolo de Justicia Económica- el Ahorro, el Trabajo y la Empresa tienen el mismo derecho, frente al Mercado Mundial libre y total, y entre ellas la Empresa actúa como protagonista.

La Empresa, como sabemos, recibe Ahorro y Servicios, pero realiza el "milagro" de devolver, después de un tiempo, más de lo que había recibido.

Este surplus parece un milagro; pues se presenta como una creación de la nada.

Hemos explicado ya, que ese aparente "milagro" es debido al hecho de que la Empresa, para actuar, aprovecha, además del mezquino ahorro de los Ahorristas, el imponente Ahorro de la Humanidad –ciencia, técnica, arte, medicina, etc.-.

El Ahorro de la Humanidad tiene tres características muy raras, casi increíbles y opuestas al Ahorro particular: tiene una magnitud desbordante, que supera nuestra fantasía, se ofrece gratuitamente a todos, no se consume usándolo.

Sin embargo, hoy es aprovechado en forma enormemente reducida por una minoría de Empresas, de una minoría de Naciones.

La desbordante riqueza, casi sin límites, del Ahorro de la Humanidad, frente a su actual aprovechamiento tan reducido, nos lleva a una consideración trascendental.

Aún cuando el Ahorro de la Humanidad –la técnica en manera especial- no se adelantara más –en cambio cada día nos despierta con un gigantesco y deslumbrante paso adelante-, la Empresa, si pudiera aprovecharlo por completo, desataría un aumento de la producción mundial tan desmedido, que provocaría una verdadera ¡explosión de la riqueza mundial!

¿Por qué eso no ocurre? ¿Por qué la Empresa no logra aprovechar más el desbordante, gratuito, inagotable Ahorro de la Humanidad? ¿Cuál traba poderosa, gigantesca, invencible se opone al desarrollo explosivo de la Economía?

El Hallesismo adeuda ese fracaso a la política, que se ha adueñado de la Economía, y no piensa ni sueña renunciar a su víctima.

Cada Nación tiene su Política y también su Economía. La Política, aunque no lo confiese, quisiera disciplinar todas las actividades de los ciudadanos; sin embargo, hoy, fuera de la Economía, su dominio es muy limitado.

La Matemática en primer lugar, y luego todas las Ciencias Positivas, el arte, en todas sus manifestaciones; la técnica en todo su fantástico desarrollo, la justicia con sus tribunales independientes, la medicina con sus éxitos milagrosos, y hasta el deporte… han logrado una completa emancipación; y tienen sus normas, jerarquías y organizaciones, acaso todavía fluidas, pero efectivas, sin necesidad de una policía que las defienda.

En fin, la separación de la Iglesia del Estado –que ha ocupado la historia por más de un milenio, hoy se puede considerar completa en todo el mundo.

Sólo la Economía queda esclavizada, y naturalmente sigue la división política de las naciones.

Un enfrentamiento del Hallesismo con la Política para liberar la Economía sería, hoy, una locura infantil, aún más considerando que se tendría que luchar al mismo tiempo contra Oriente y Occidente.

Además es bien sabido que en estos últimos años el número de naciones, en el mundo, ha aumentado notablemente, y cada nueva Nación, no bien ha constituido su Gobierno, ha creado su economía, y en el mismo día… ¡ha acuñado una nueva moneda!

Estados Unidos es el conjunto de cincuenta Estados, que tienen diferente legislación civil y penal.

En algunos, por ejemplo, no hay pena de muerte, en otros sí: ya sea con silla eléctrica, gas o cadalso.

En algunos no hay divorcio, en otros sí: y hasta se puede realizar en pocas horas.

Sin embargo todos los Estados tienen una Economía Única para doscientos millones de habitantes: eso es justamente uno de los factores más importantes de la riqueza y del poderío de Estados Unidos.

Supongamos, en efecto, que de un día a otro esos cincuenta Estados decidieran rendirse independientes de Washington, en su Economía, con leyes fiscales y aduaneras, Medidas y Monedas diferentes de uno a otro Estado.

¿Quién podría dudar de que Estados Unidos, de golpe, perdiera su primacía económica?

Este ejemplo parece poco verosímil, sin embargo es una triste realidad para los otros 200 millones de habitantes de Latino América, y nos evidencia con toda claridad la trascendental importancia de la Unidad Económica, denunciando la traba poderosa, gigantesca e invencible, que la Política, con sus divisiones nacionales opone al desarrollo explosivo de su víctima: la Economía.

El Hallesismo con su exquisito realismo ¡no piensa hoy en un Mercado Común… Mundial! en cambio ofrece su Mercado Hallesint Mundial, que respeta todas las políticas económicas nacionales de hoy y de mañana, en espera de que caigan todas las barreras, por no ser más necesarias, ni como defensa de la industria nacional –por mérito de la financiación automática hallesista- ni como fuente de impuestos –por mérito de las rentas que la Fundación Hallesint arrojará a la prosperidad nacional-.

¿Es concebible que el Hallesismo ofrezca una solución tan trascendental al margen de la política, y que los gobiernos no puedan alcanzarla y sujetarla?

¡No, naturalmente! Tampoco el Hallesismo podría actuar en forma secreta. ¿Y entonces?

El Hallesismo sigue una estrategia muy sencilla y lineal; la misma que siguen los sabios, los artistas, los técnicos, los médicos, etc., pues pasan por alto a los Gobiernos, y a su fuerza material.

¿Acaso Pitágoras con su Teorema, Beethoven con su Sinfonías, Marconi con su Inalámbrico, Fleeming con su Penicilina, pensaron nunca en el Gobierno? ¿Por qué? Porque ningún Gobierno puede oponerse a algo que favorezca, en forma evidente e indiscutible, a los pueblos.

Si un Gobierno tuviera esa osadía, al final ¡sería arrastrado por el ridículo, antes que por la fuerza!

El Hallesismo tiene una ventaja más, pues no sólo favorece en forma visible e indiscutible a los pueblos, sino que también y directamente a los Gobiernos, a su Balance nacional y a su Presupuesto, de manera que los Gobiernos, al final, serán sus mejores aliados… ¡en propio provecho!

Todo eso saldrá, en forma más evidente, de la simple lectura del Estatuto de la Fundación Hallesint, que muy pronto vamos a presentar.

Antes de seguir en nuestra exposición tenemos que hablar de un Principio –conocido por todos- que por si solo permitiría, sin la Fundación Hallesint, no digamos revolucionar, pero sí, desarrollar más y más la actual Economía Mundial.

La culpable de esa falta de desarrollo es, también en este caso, la Política con sus divisiones nacionales.

Consideremos dos naciones A y B, iguales, idénticas, mellizas. En una exagerada hipótesis supongamos que tengan territorios iguales por extensión, naturaleza, ubicación geográfica, cultivos, ciudades, puertos, fábricas, leyes civiles, penales, financieras, etc. Dos Naciones salidas del mismo molde.

¿Acaso podrá desarrollarse un intercambio cualquiera entre A y B? ¡Claro que no!

¡Así hablan todos! Sin embargo, sin necesidad de hacer intervenir a la Fundación Hallesint, es perfectamente posible hacer bajar los precios al mismo tiempo en A y en B.

En efecto, supongamos que A y B, cada una, por separado, produzcan, por año, por 100.000 dólares en bicicletas y 100.000 dólares en relojes.

Si A produjera el doble de bicicletas –y ningún reloj- y B el doble de relojes –y ninguna bicicleta- claro está que el redoblamiento de la producción haría bajar muchísimo el costo de producción, ya sea de las bicicletas como de los relojes, y al final todo volvería a lo de antes, pero los habitantes de A y B habrían ahorrado algo, o bien –acaso es más probable- gastarían lo mismo pero tendrían más bicicletas y más relojes.

No habrá ningún milagro, sólo se habrá aprovechado un Principio, comprensible por todos, menos ¡por los pueblos y los gobiernos!

El Principio del costo menguante con el aumento de la producción.

Claro está que convendrá que no sólo las bicicletas y los relojes sino que toda la producción sea repartida –oportunamente, por supuesto- entre A y B con una ventaja enorme y evidente para ambas naciones.

Y si de A y B pasamos a considerar todas las naciones del mundo, que son muy lejos de ser mellizas, antes bien, cada una tiene su producción especial, por razones naturales, étnicas, tradicionales, etc., llegamos a la conclusión de que la posteridad se reirá de la estructura antieconómica de la actual producción mundial, que si sigue así ¡llegará a la cría de los Osos Blancos en Brasil, y al cultivo del café en Groenlandia!

Volvamos a la Revolución Hallesista.

El mando de la Revolución Económica no puede ser confiado al Ahorro, cuya verdadera función es pasiva en el Trinomio Económico, pues actúa, casi diríamos, como un Tesorero, y nada más.

Tampoco, se lo puede confiar al Trabajo, pues los Trabajadores no están directamente conectados con las Empresas, y se pueden considerar como soldados indispensables pero sencillamente ejecutores, y nada más.

Claro está que será la Empresa la que tendrá que tomar el mando; pero es evidente que ella con su inquietud, su audacia y su arrojo ha hecho hasta hoy todo lo que estaba a su alcance, y si no ha adelantado más, no hay duda de que le falta algo.

¿Qué le falta? Vamos a preguntárselo.

Habla la Empresa.

-Siempre que la Fundación Hallesint pueda ofrecer una Moneda de cuenta universal, invariable en el tiempo y en el espacio, y logre conseguir la adhesión de la mayoría de los Gobiernos y de los Pueblos, el único obstáculo al triunfo total y definitivo de la Revolución Hallesista es hoy la limitación del Ahorro Mundial, con su actual imposibilidad de circular entre las naciones, al margen de la política.

Contestamos:

La actual dificultad que encuentra el Ahorro en su circulación mundial –al margen de la política- es netamente visible a todos.

El Hallesismo, como veremos, con su aplicación técnica, no sólo supera esta dificultad, sino que la supera en forma tan racional y elegante, que asombra.

Podemos desde ya dar una idea aunque muy somera de esta solución, y todos quedarán sorprendidos de que –desde luego, en cierne- esta solución actúa ya en el mundo.

Fulano, necesita con urgencia, en préstamos, por un mes, $30.000.- y los pide a los bancos y los amigos. Todos conocen la honestidad y la solvencia de Fulano; sin embargo, los bancos contemporizan, y los amigos, se esquivan; los que contestan dicen más o menos: "lo siento mucho ¡lástima que hoy no puedo hacer nada para ti… si me lo hubieras pedido la semana pasada…!"

Fulano, muy preocupado y deprimido, siente golpear a la puerta. Entra un hombre bien vestido y sonriente. Ofrece algo que vale justamente $30.000.- El pago es en cuotas, en tres años sin anticipo. Ese algo es un televisor. Fulano exasperado pierde el control, y grita: "¡Basta, basta!".

"Hasta ahora han venido a ofrecerme cualquier cosa, por más de $300.000.- en cuotas, en tres años, sin anticipo ¡pero nadie me puede prestar $30.000.- por un mes!".

Algo parecido pasa hoy en muchas naciones, que tienen grandes recursos potenciales, pero necesitan financiación.

Por un lado los comerciantes, los industriales, los importadores, encuentran créditos en el exterior por miles de millones de dólares, pero en mercaderías, y hasta con precios en dumping ¡a la vez que los respectivos gobiernos no encuentran fácilmente préstamos a breve plazo!

Si un Gobierno logra concluir algún préstamo monetario, será por un importe muy reducido, y tiene que tratarlo no en el campo financiero, sino a través del Ministerio de Relaciones Exteriores; además necesita la aprobación del Fondo Monetario, y a voz baja se le pide una declaración o una manifestación de fe, comunista o anticomunista, según que se trate de rublos o de dólares.

En este campo el Hallesismo considera el Ahorro bajo forma de Bienes Comerciales –no se olvide que Halles significa "Mercado"- y encuentra que –aunque en cierne –ha sido precedido.

Hoy hemos llegado más allá. El Occidente que nunca pensaba otorgar un préstamo monetario al Oriente, acaba de concluir una venta de trigo por un importe muy notable ¡pero cuidado: a precios muy baratos y a cinco años de plazo!

La limitación del Ahorro en el mundo es un asunto muy diferente, y requiere una investigación muy detenida.

He aquí un resumen.

En su oportunidad hemos evidenciado el atropello del Ahorro, que abusando de su escasez, se constituye en Monopolio, y logra participar –sin merecerlo- en las ganancias –en cambio, merecidas- de la Empresa.

La Empresa, frente a la escasez del Ahorro mundial, queda subdesarrollada, y frente al atropello, se acobarda, y se rinde, para sobrevivir.

Todo eso crea una situación de injusticia, que es causa de inestabilidad social.

En efecto, la extorsión del Ahorro constituye – como hemos visto ya- la plusvalía, que al final la Empresa descarga en gran parte sobre los Trabajadores, reduciendo su salario.

A su vez los Trabajadores, frente a la pesadilla de la desocupación tienen que rendirse.

Todo eso tan equivocado, injusto, delictuoso, se desarrolla en la más perfecta legalidad; y nadie –aparte de los comunistas, aunque en forma muy confusa- muestra darse cuenta de ello.

Contra el atropello del Ahorro nada pueden las leyes sobre los monopolios, y sólo cuando se llega a la usura abierta y descarada puede intervenir la ley.

El Hallesismo ofrece la única arma de lucha, es decir, la formación de nuevos Ahorros, para crear una competencia entre los Ahorristas, obligándolos en forma indirecta a reducir sus pretensiones, y en concreto, bajar la tasa de interés, con tendencia hacia cero.

Ninguna violencia contra el Ahorro y los Ahorristas. Al contrario, los Ahorristas, mejor que nadie –y hoy lo hacen a menudo-, podrían actuar también como Empresarios –siempre que tengan la actitud para hacerlo.

Si no quieren correr los riesgos de la Empresa, no tienen el derecho de quejarse.

Por otro lado, si por cualquier razón, la masa mundial de Ahorro, aumenta, y por la competencia entre los Ahorristas, baja la tasa de interés, la Empresa podrá desarrollarse sin límites, en forma deslumbrante, provocando una verdadera Revolución Económica.

Es muy importante agregar, recordando lo que hemos ilustrado en su oportunidad, que ese desarrollo de la Empresa aumentará en medida asombrosa el pedido de Trabajadores, que naturalmente podrán conseguir salarios más adecuados, sin necesidad de huelgas, cobrando en tal forma aquella plus valía, que todos buscaban, pero antes del Hallesismo nadie sabía exactamente dónde encontrarla, y aún menos cómo se había producido.

Pero ¿es posible destruir el Monopolio del Ahorro, es decir, aumentar en forma desmedida la disponibilidad del Ahorro en el mundo?

El Hallesismo contesta en forma terminante que sí; y muy pronto veremos como eso va a ocurrir.

Cuando la Empresa, por la posibilidad de financiarse sin límite, se derramará en todo el mundo, el Principio del costo menguante de la producción creciente, que hoy, en el campo internacional, actúa en forma muy reducida, será de aplicación universal y hará bajar los precios, por el aumento de la producción y la consecuente reducción del costo.

Al mismo tiempo se aumentará en el mundo las ganancias de la Empresa, que aunque parcialmente, aumentará el Ahorro mundial, provocando una mayor competencia entre los Ahorristas, y al final la tasa del interés proseguirá en su baja hacia cero.

Frente a una Empresa Mundial tan desatada, las fronteras económicas que hoy separan a las naciones caerán, o se disolverán como niebla al sol, y muy pronto el triste espectáculo de la mitad de la Humanidad hambrienta y desnuda, será simplemente un triste recuerdo del pasado.

Volvamos en fin a la Revolución Hallesista para concluir.

Hemos evidenciado en su oportunidad, el imponente ahorro de la Humanidad –ciencia, arte, medicina, etc.- con sus trascendentales características, pues es gratuito e inagotable.

Y también hemos considerado y comentado el hecho de que, hoy solamente una minoría de Empresas, en una minoría de Naciones es la que aprovecha esa fantástica riqueza, mientras mitad de la población mundial queda hambrienta y desnuda.

Hemos demostrado que este absurdo antieconómico es debido a la política, que ha esclavizado a la Economía, y que, con sus divisiones nacionales, quiebra tritura la Economía Mundial en pequeñas economías nacionales, a menudo en recio contraste entre sí.

La Economía así triturada no se puede desarrollar, pues no logra aprovechar las ventajas de la Unificación, y sobre todo del costo menguante de la producción creciente, que es el arma secreta de la Economía.

Para superar ese obstáculo el Hallesismo ofrece su Fundación Hallesint, que por medio de la Moneda Técnica Hallis, pasa por alto las monedas nacionales sin chocar nunca con los Gobiernos.

Antes bien, los favorece ya sea con su Mercado Hallesint, como y sobre todo con su Financiación Automática, y realizando al mismo tiempo ingentes ganancias que los Gobiernos –art.4º del Estatuto- cobran directamente en provecho propio.

La Fundación, por lo tanto, unificando la Economía, al margen de la Política se presenta como el artífice máximo de la Revolución Hallesista, que provocará "la explosión económica" beneficiando a todos: Ahorristas, Trabajadores y Empresarios y creando la base inquebrantable de la Justicia Social.

Esta es la Revolución Económica Hallesista vista de afuera. Vamos a escudriñarla por dentro.

 

La Fundación Hallesint

El Hallesismo tendría importancia solamente teórica, si no se concretara en una Entidad que pudiera surgir en medio del actual caos político y económico mundial, logrando la adhesión de todas las naciones, y sobre todo que pudiera sobrevivir a los choques internacionales, y salir airosamente vencedora de los ataques inevitables de los intereses creados.

Un examen detenido del problema nos demuestra ante todo que esa Entidad tiene que ser una Fundación, para ser completamente autárquica y también propiedad de la Humanidad y no de las naciones y menos aun de las finanzas internacionales.

Esa Fundación para surgir y vivir tiene que:

1- Ser automática en el sentido de que su actividad está prefijada en forma inalterable, sin necesitar deliberaciones discrecionales periódicas o intermitentes.

2- Ser descentralizada en el sentido de que su gestión, en cada nación, esté confiada exclusivamente al respectivo Gobierno.

3- Actuar con una Moneda, que en cualquier situación nacional o internacional, normal o anormal, tenga un valor constante en su poder de compra en el Mercado Mundial.

4- Dejar a cada Gobierno absolutamente libre en su política económica en el interior, como en sus relaciones exteriores, en el campo monetario, financiero, fiscal, aduanero.

5- No pedir nunca a nadie la menor contribución, para ingresar, actuar o salir de la Fundación.

6- Repartir entre los Gobiernos las utilidades del balance, en forma proporcional a los ingresos netos que la Fundación logre en cada nación, con su actividad monetaria, financiera y comercial.

Estas condiciones que son imprescindibles, en el campo teórico, el Estatuto de la Fundación Hallesint las concreta en una realidad tan simple en su realización que lo que asombra más es justamente su practicidad.

Van a continuación los Ocho Artículos del Estatuto de la Fundación Hallesint. Demostraremos que pueden resistir airosamente al análisis más encarnizado.

Artículo 1º - Objeto y Funciones

La Fundación Hallesint tiene por objeto alcanzar el equilibrio económico social, y encauzar el egoísmo humano hacia el mejoramiento del nivel de vida espiritual y material de la Humanidad.

El medio técnico que adoptará la Fundación para desempeñar su actividad será la unificación de las relaciones económicas, dando la prioridad a la unificación monetaria, y luego a la unificación mercantil, que será su obvio y necesario complemento.

La acción de la Fundación consistirá en:

a- Ofrecer sin coacción símbolos de transferencia del valor en el espacio y en el tiempo, expresados en moneda mundial, para realizar cada operación de intercambio, cuyas partes interesadas reconozcan su recíproca conveniencia.

b- Hacer converger hacia el Mercado Mundial unificado, a la vez que descentralizado, en su funcionamiento, toda oferta y demanda presente y futura.

c- Favorecer sin límite el desarrollo paralelo de la producción y consumo, dinamizando la actual economía, y compensando las llamadas sobreproducciones, con el incremento de las demás ramas productivas, provocando en el mundo una creciente prosperidad.

Artículo 2º - Estructura y Sede

La Fundación es una Entidad jurídica autónoma, mundial, que en calidad de Intermediario-Contrayente, puede operar en todo orden de operaciones de intercambio.

La Fundación estará integrada por un Consejo General, que se reunirá en… donde la Sede de la Fundación tendrá privilegio territorial.

Todo Gobierno que adhiere a la Fundación designará un Delegado Titular y un Suplente. La totalidad de los primeros –y de los segundos, en que les corresponde- constituirá el Consejo General.

El Consejo General redactará su propio Estatuto interno en la forma que estime conveniente, excepto en lo siguiente:

El Consejo General elegirá entre sus miembros un Presidente, un Vicepresidente y cinco Vocales.

Todos ellos constituirán el Consejo Ejecutivo de la Sede Central, con facultades para ejercer la administración ordinaria.

El Consejo General se reunirá una vez al año para aprobar el balance anual, y también cada vez que la cuarta parte de los Delegados lo solicite.

Las resoluciones del Consejo General y del Consejo Ejecutivo de la Sede Central se tomarán por mayoría. En caso de empate decidirá el voto del Presidente.

El presente Estatuto se puede modificar en cualquier momento con la adhesión total de todas las Naciones adheridas.

Sin adhesión total, no se puede modificar antes de un año desde la presentación de la propuesta, firmada por la mayoría, y que tiene que ser aprobada por el 80 pro ciento de las Naciones adheridas.

Artículo 3º - Patrimonio de la Fundación

El Patrimonio de la Fundación está constituido esencialmente por el presente Estatuto.

Este patrimonio intelectual es hoy propiedad del Instituto para la Renovación Económica, establecido en Roma, con fecha 11 de julio de 1924, por escritura pública, ante la Escribanía Giuliani.

La Fundación, en conformidad a dicha escritura, obtendrá por derecho propio, la transferencia de dicho patrimonio, en el momento de su legal constitución.

La Fundación dispondrá de un Fondo de Dotación suficiente para los gastos de su legal constitución y de los primeros gastos de la Sede Central.

Los Estados que adelanten ese Fondo de Dotación obtendrán su reembolso, con una recompensa adecuada, en diez anualidades.

Artículo 4º - Convenciones Nacionales

La Fundación aún actuando dentro de las leyes vigentes en las diferentes naciones, antes de iniciar su actividad en cada país, estipulará con los respectivos Gobiernos, Convenios iguales para todos los Gobiernos, en conformidad con el presente Estatuto.

Se establece que cada Gobierno adherente:

a- Seguirá legislando en el campo económico y monetario en la forma que estime más conveniente, de manera absolutamente libre, sin necesidad siquiera de consultar a nadie:

b- Reconocerá la personalidad jurídica de la Fundación definida por el presente Estatuto, exigiéndola, en su territorio, de cualquier gravamen fiscal directo, y otorgándole la más amplia franquicia postal y telegráfica;

c- Instituirá en su territorio su propia Sede nacional Hallesint absolutamente autónoma, que actuará en conformidad con el presente Estatuto, por cuenta de la Fundación, sin exigir la menor responsabilidad de los Gobiernos;

d- Cobrará su cuota de las utilidades que en el campo financiero y mercantil realizará la Fundación, al neto de las reservas. Las cuotas serán proporcionales a los réditos netos que en cada nación la Fundación haya obtenido. Estas utilidades quedan a libre disposición de los Gobiernos respectivos.

Artículo 5º - Símbolos Hallesint

La Fundación, por medio de las Sedes Nacionales, vende y reembolsa al público, en forma permanente y continua, sin límite, dos Símbolos al Portador: los Cheques, para el desplazamiento de los valores en el espacio, y los Bonos para el desplazamiento en el tiempo.

Los Cheques y los Bonos son emitidos en sumas múltiples de unidades de la Moneda de cuenta Hallis –artículo 6º-.

Los Cheques son vendidos contra entrega de moneda nacional, calculando el Hallis al cambio del día que cada Sede Nacional cotiza diariamente en su albedrío –artículo 6º- además de una pequeña tasa de registración.

Los Cheques son reembolsados en cualquier Sede Nacional, en la moneda nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes- por su valor nominal, calculando el Hallis al cambio del día.

Los Bonos son vendidos contra entrega de Moneda Nacional, a precio que será establecido, como se indica a continuación, y calculando el Hallis al cambio del día, además de una pequeña tasa de registración.

Los Bonos son reembolsados en la misma Sede Nacional que los ha emitido, en la moneda nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes-.

El precio de venta y reembolso de los Bonos es igual, pero es creciente a partir de su valor inicial.

Cada Sede Nacional fijará y modificará –en concepto de interés- la tasa de aumento del precio de los Bonos, por cuenta propia y a su arbitrio, sin convenios previos con las otras Sedes Nacionales, ni con la Sede Central.

Cada Sede Nacional invierte a su criterio, y en plena libertad, el dinero cobrado, ya sea por el sobrante de la venta de los Símbolos Hallesint, como también por sus ganancias en el Mercado Mundial –art.7º-.

Esa inversión tiene una sola limitación: que sean comprados Títulos al precio de Bolsa, y no más del 30% de cada emisión.

Los Títulos así adquiridos no podrán venderse nunca., y en su conjunto constituyen el Patrimonio de Garantía de los Símbolos Hallesint.

La Sede Central tendrá a su cargo la impresión, registración y control de los Símbolos Hallesint, aprovechando todo progreso técnico a fin de precaverse contra falsificaciones.

Los Símbolos impresos y registrados serán puestos a disposición de las Sedes Nacionales con las normas siguientes:

Cada Sede Nacional puede pedir a la Sede Central la cantidad de Cheques que quiera, hasta llegar en total, al valor de las exportaciones nacionales del año anterior.

Las Sedes Nacionales pueden permutar, entre sí, Cheques y Bonos sin límite, según su valor en Hallis.

Artículo 6º - La Moneda Hallis

La Sede Central, al iniciarse el funcionamiento de la Fundación fijará el valor de emisión de la Moneda Hallis en un gramo de oro.

Luego, cada Sede Nacional fijará a su albedrío, como cualquier cambista, la cotización del Hallis en su respectiva Moneda Nacional, y podrá modificarla cuándo y cómo lo quiera, sin la menor referencia a ninguna moneda nacional o al oro.

La modificación del valor del Hallis de parte de cada Sede Nacional se dará a conocer en la tarde por la Radio, y no podrá superar cada vez el valor de la tasa de registración.

Artículo 7º - Organización Mercantil

Cada Sede Nacional en su territorio:

1- Establecerá en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento Unificado para todas las Sedes, el mayor número posible de Halles, o sea Mercados de Subasta, donde se venden y se compran productos de intercambio internacional. Los Halles estarán abiertos a cualquier individuo o Gobierno de cualquier nación. No es necesaria la presencia material de la mercadería.

2- Nombrará en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento Unificado para todas las Sedes, los Funcionarios Hallesint, relacionados entre sí y con todas las Sedes Nacionales.

Los Funcionarios Hallesint ejercen el Servicio de Comisionista, utilizando la organización de los Halles nacionales y extranjeros. Sus retribuciones serán en forma de porcentaje, ajustándose a tarifas uniformes para todas las Sedes.

3- Cobrará por cuenta de la Fundación un porcentaje sobre las operaciones, que en su territorio efectúan los Halles y sus Funcionarios, en base a un Reglamento Unificado para todas. Todos los ingresos netos de la organización mercantil serán invertidos, según el art. 5º, en títulos al precio de Bolsa.

Artículo 8º - Administración y Balance

Cada Sede Nacional confeccionará una situación mensual y un Balance anual donde:

El activo estará representado esencialmente por el valor de Bolsa, calculado en Hallis, de la masa de los Títulos –nacionales, Hallesint y Monedas- es decir, del Patrimonio de Garantía.

El Pasivo estará representado esencialmente por el importe de los Símbolos Hallesint emitidos por aquella Sede Nacional, hasta la fecha, calculando en Hallis los Cheques al valor nominal y los Bonos al valor del día.

Cada Sede Nacional dejará a disposición de la Sede Central el saldo de su Balance anual. Ese saldo, a parte de las cuotas referentes a la contribución en los gastos de la Sede Central, a las deudas con los suscriptores del Fondo de Dotación, etc. art.3º- y de adecuadas reservas, será devuelta por medio de la Sede Central a los Gobiernos de las Naciones Adheridas.

Si una Sede Nacional cierra una ventanilla es declarada en quiebra. Los portadores de Cheques no quedarán damnificados porque podrán, como siempre, pedir el reembolso a las otras Sedes. Los portadores de Bonos de aquella Sede, en cambio, tendrán el derecho a la repartición entre ellos del Patrimonio de Garantía y además de las utilidades de la gestión mercantil hasta el total reembolso de los Bonos.

Cuando todos los Bonos hayan sido reembolsados, la Sede Nacional reanudará su gestión financiera.

 

El "Milagro" de la Fundación

Los Ocho Artículos del "Estatuto" por su brevedad, sencillez y claridad, pueden provocar decepción y hasta desconfianza en el lector, que no conozca nada de Hallesismo.

¿Qué poder extraordinario puede tener un simple conjunto de ocho artículos para constituir la solución total del actual asfixiante Problema Económico Mundial?

¿Qué secreto milagroso pueden encerrar estos ocho artículos para triunfar en altiva competencia con la avalancha de soluciones ofrecidas hoy, no sólo por estudiosos, sino por grandes Entidades y Gobiernos, con medios financieros imponentes y autorizadas Conferencias Mundiales?

¿Qué recursos misteriosos pueden esconder estos ocho artículos que no piden nada a los Gobiernos, ni los obligan a hacer o no hacer algo, mientras les ofrecen la posibilidad de importar o exportar a su albedrío, deshogar su sobreproducción y financiar sin limitación a los países poco desarrollados, percibiendo ganancias imponentes a perpetuidad sin compensaciones previas ni posteriores?

¿Qué autoridad científica pueden lucir estos ocho artículos como para llegar a definir la unidad del valor, imposición no de derecho, sino de hecho, en forma irresistible, no sólo para la Economía Mundial en forma práctica, sino que también para la Estadística Económica, alcanzando resultados trascendentales, el menor de los cuales será dar contenido de seriedad a los datos financieros y monetarios, que hoy por carecer de una unidad de medida del valor, universal o invariable, son inconclusos, artificiales, ilusorios?

La simple enunciación de estas preguntas sería contraproducente y desalentadora para los que no conocen el Hallesismo, pero no vacilamos en exponerla como latigazo provocador a todas las críticas.

En síntesis ¿qué es la Fundación Hallesint?

La Fundación Hallesint es un Mercado Internacional apolítico, unificado, descentralizado, automático, en el cual se intercambian Bienes producidos en el pasado, ya sea entre sí, como también con Bienes que serán producidos en el futuro. Ese intercambio se realizará no por medio de trueques o de monedas políticas, sino por medio de una Moneda Técnica Invariable –Hallis-.

Un semejante Mercado nunca había sido propuesto, ni habría podido serlo, justamente por falta de una Moneda Técnica Invariable, al margen de la política.

La Fundación, como demuestra su Estatuto, puede ofrecer esa Moneda Técnica –Hallis- pues aprovecha el descubrimiento Hallesista del Principio del Invariado Monetario –compensación del interés con la devaluación- y crea, por lo tanto, el punto firme que faltaba en Economía.

Cabe agregar que los Símbolos Hallesint –Cheques y Bonos- son respaldados no sólo por la correspondiente masa de Títulos Fructíferos, que en su promedio tienen un valor creciente en el tiempo, sino que también por las imponentes ganancias del Mercado Mundial creado por la misma Fundación.

Y ahora vamos a contestar a aquellas preguntas. El Poder Extraordinario de los Ocho Artículos del Estatuto es debido al hecho de que definen el alcance de la Moneda Técnica, cuyo poder ninguna Moneda Nacional hoy posee, ni puede poseer, y lo hace con la misma sencillez de un ancla, que parece algo inerte e impotente, pero al final salva al barco en el mar en tempestad.

Las grandes leyes de la Física están encerradas en fórmulas de pocas palabras, los descubrimientos técnicos en esquemas de pocas líneas, los médicos en recetas de pocos símbolos.

El Secreto Milagroso de la Fundación reside en la entrega total del éxito económico social y de las ganancias financieras a los Gobiernos y a los Pueblos, sin compensación alguna, de manera que la Fundación no corre el menor peligro de atropello, como también justamente ocurre con el Correo Internacional.

Los Recursos Misteriosos de la Fundación están en la Unificación de la Economía Mundial, en todos sus renglones, superando las barreras económicas creadas por el fraccionamiento político de los pueblos, realizando, entre sus numerosos éxitos, la compensación entre la superproducción de los países industriales con la falta de capitales de los países subdesarrollados.

La Autoridad científica de los ocho artículos deriva del hecho de que logra definir la unidad del valor, lo que nadie ha podido lograr hasta hoy, y por eso la Economía actual no puede considerarse Ciencia Positiva y está relegada, como pariente pobre en las Ciencias Jurídicas y Morales, ¡aunque su contenido actual sea muy reducido en el campo, ya sea de la Justicia como de la Moral!

En fin, los datos financieros expresados en unidades monetarias tan variables –acordémonos de las estampillas alemanas de 100.000.000.000 de marcos- a veces caen en el ridículo, y están demasiado en contraste con la solemnidad y prosopopeya con que hablan los economistas.

Hay concordancia absoluta entre norteamericanos y rusos en la matemática, la física, la química, la astronomía, etc. ¡En cambio hay dos Ciencias Económicas! Los rusos han raptado a físicos americanos, pero nunca han pensado raptar a un economista americano.

No hay espectáculo más lastimoso de lo que ofrece la gran nación Norteamericana, es decir del dólar, que según el Gobierno, desde 1933, no se ha desvalorizado, en contraste con las amas de casa, que ven duplicado el costo de la vida; y mientras el Gobierno afirma que 35 dólares valen siempre una onza de oro, no sólo no entrega oro contra dólares, sino que manda a la cárcel a quien tiene la osadía ¡de exportar oro!

 

La Financiación Automática

Vamos a seguir en la Gráfica, cómo se logra la financiación automática, apolítica e ilimitada de una nación subdesarrollada –por ejemplo: Argentina- por medio de la sobreproducción de una nación súper desarrollada –por ejemplo: E.E.U.U.-

La Empresa argentina quiere valorizar –valga un ejemplo- el petróleo nacional, cuya existencia y riqueza nadie pone en duda, pero que no se ha podido hasta hoy aprovechar por falta de "capitales".

El Ahorro nacional es impotente e inadecuado, frente a la magnitud de las obras. El Ahorro internacional no interviene, pues no está, en absoluto, interesado y aun menos confiado, en el desarrollo industrial de la Argentina, que en cambio considera como nación compradora –es decir- como "espacio vital" para el desahogo de su superproducción.

Hay en verdad un sinnúmero de empresarios extranjeros que están dispuestos no a financiar a Argentina, sino a hacer inversiones, por propia cuenta, en Argentina, pero piden privilegios -¡que son negados a las empresas argentinas!- y además se limitan a la "radicación" de industrias, siempre que prometan utilidades muy elevadas –las inversiones norteamericanas en Latinoamérica en el decenio 51-60 han producido utilidades "¡confesadas al fisco!" del 12 por ciento en dólares –no en monedas desvalorizadas-.

No hay, por lo tanto, otro recurso que pedir financiaciones políticas; sacudiendo el espantajo de que Latinoamérica, no financiada oportunamente ¡va a volcarse al Comunismo!".

La situación es grave, humillante y parece sin salida.

La Fundación ofrece su solución, muy diferente y sorpresiva, pero acertada.

Sigamos la gráfica, pero con mucho cuidado, y siempre acordándonos del Art. 5º del Estatuto.

Un primer núcleo de ahorristas argentinos se atreve a constituir la empresa "Petróleo" con un capital de mil millones de pesos.

El dinero suscripto y realizado sirve para los primeros gastos en el país y para conseguir "equipos" en el exterior.

Sin embargo, aquí encontramos el primer tropiezo.

Para comprar en el exterior los equipos se necesitan dólares, y en Argentina hay justamente falta de dólares, por ser pasiva o artificialmente activa la balanza comercial.

Un pedido de dólares por importe notable puede comprometer la estabilidad del peso argentino. El gobierno se declara impotente. La Empresa se para.

A esta altura interviene la Fundación, que ofrece, a cambio de pesos, sus Cheques Hallesint, que tienen aceptación mundial exactamente como los dólares, pues –art. 5º- cualquier Sede Nacional de la Fundación los reembolsa, al cambio del día, en la respectiva moneda nacional.

¿Cómo es posible eso?

La Fundación –art. 5º- no emite monedas como hacen en cambio los gobiernos políticos. Sus Cheques tienen valor real, pues tienen el respaldo del dinero cobrado en el momento de su emisión, y que ha sido invertido en Títulos Fructíferos, es decir, que la operación es tan regular y corriente como la de cualquier Caja de Ahorro.

Los Cheques Hallesint que en esta forma consigue la Empresa "Petróleo" llegan al Mercado Mundial Hallesint, en pago de lo que necesitaba la Empresa, y que ha sido concedido sin la menor intervención de dólares.

En esta forma el primer escalón ha sido superado. Sin embargo el problema de fondo todavía no ha sido solucionado.

Lo que se ha podido comprar en el exterior no es, por supuesto, suficiente, a la vez que la Empresa "Petróleo" no puede emitir otros títulos –Acciones u Obligaciones- porque la Bolsa no los compra por falta de Ahorro Nacional.

La financiación fracasa. ¡El caso parece perdido!

Aquí interviene el "Milagro de la Fundación".

Cuando toda esperanza parece perdida, la Bolsa Nacional empieza a aceptar las Acciones y Obligaciones de la "Petróleo", acusando la llegada de Ahorro Fresco.

¿Qué ha ocurrido?

La Gráfica lo demuestra. Sigamos con cuidado las líneas y las flechas.

Los Cheques Hallesint, con que la "Petróleo" había comprado en el Mercado Hallesint los Bienes que necesitaba, han sido cobrados por los exportadores de E.E.U.U., que a su vez los han aceptado sólo porque sabían que la Sede Nacional de E.E.U.U. los habría cambiado en dólares, al cambio del día –art.5º-.

Y eso no por desconfianza, sino porque siendo E.E.U.U. un país exportador con cheques de pago activo, no necesita monedas extranjeras, y aún menos Hallis, pues paga sus importaciones con sus créditos en el exterior.

Sin embargo, tampoco la Sede Nacional de E.E.U.U. necesita Cheques Hallesint, que en cambio tiene en gran cantidad para vender. Es decir, que mientras los exportadores de E.E.U.U. quedan satisfechos por haber logrado vender su superproducción, cobrando "dólares", la dificultad se ha trasladado a la Sede Nacional de E.E.U.U. que está obligada a entregar dólares ¡que no tiene! Para reembolsar los Cheques Hallesint presentados por los exportadores de E.E.U.U.

En este momento empieza a manifestarse en su extraordinario alcance la revolucionaria eficiencia financiera de la Fundación Hallesint, que sin embargo va a actuar, como vamos a ver, con absoluta sencillez.

Es verdad que la Sede Nacional de E.E.U.U. no tiene dólares, pero tiene –art.5º- la posibilidad de emitir –sin límite- Bonos Hallesint fructíferos en la medida que, a su albedrío, quiere fijas y ofreciendo un interés suficiente para que esos Bonos encuentren compradores en la Bolsa de E.E.U.U.

La Sede Nacional de E.E.U.U. con los dólares cobrados por esa venta de Bonos, podrá reembolsar los Cheques presentados por los exportadores de E.E.U.U.

Al final se encontrará haber efectuado una operación financiera, que todos conocen y realizan diariamente –las cajas de ahorro en manera exclusiva- es decir, aceptar moneda infructífera, entregando títulos fructíferos.

En nuestro caso, siendo los Bonos Hallesint de la Sede de E.E.U.U., reembolsables a vista, y en moneda invariable, la tasa del interés será obviamente mínima, acaso el 1%.

Pero ¿de dónde la Sede Nacional de E.E.U.U. sacará esos intereses, aunque tan reducidos?

Las Cajas de Ahorro no tienen este problema, pues invierten en Títulos Fructíferos el dinero cobrado; en cambio la Sede Nacional de E.E.U.U. no ha cobrado dinero sino Cheques Hallesint y con ellos no pude comprar títulos, pues en una Nación exportadora, es decir, ahorrista, los Cheques Hallesint, como hemos visto, no sirven para nada.

Tampoco puede hacer inversiones en el exterior, no sólo porque el Estatuto se lo impide sino porque no podría retirar los títulos correspondientes, siendo –art.5º- absolutamente prohibido el desplazamiento de monedas y títulos de una nación a otra –en el ámbito de la Fundación, por supuesto-. Solamente Cheques y Bonos Hallesint pueden circular entre las Sedes Nacionales de la Fundación.

No queda más que un solo recurso; comprar Bonos de otra Sede Nacional Hallesint. En nuestro caso podrá comprar Bonos Hallesint de la Sede Nacional Argentina.

Ahora bien, siendo Argentina una nación importadora, tendrá muy elevada tasa de interés, que justamente hoy es enormemente superior a la de E.E.U.U. Por eso los Bonos Hallesint podrán dar intereses muy elevados.

Por lo tanto la Sede Nacional de E.E.U.U. entregará Cheques Hallesint a la Sede Nacional argentina, retirando Bonos Hallesint que darán, por lo menos el 2% de interés.

Esto vale decir que la Sede Nacional de E.E.U.U. sin arriesgar nada –las Sedes Nacionales Hallesint no pueden ir a la quiebra –art.8- tiene un rédito neto asegurado, en nuestra hipótesis del 2% menos el 1% igual 1%, del importe total de la sobreproducción exportada de E.E.U.U. a Argentina.

Hasta ahora todos han quedado satisfechos: la Empresas "Petróleo" ha podido comprar sus "equipos" sin necesidad de dólares; los exportadores de E.E.U.U. han vendido los "equipos" que constituían una sobreproducción, un "excedente" y en fin, la Sede Nacional de E.E.U.U. ha hecho un buen negocio con la diferencia de los intereses.

Ahora es la Sede Nacional Argentina, que se encuentra en apuros; pues ha recibido Cheques Hallesint infructíferos y ha entregado Bonos Fructíferos.

¿Cómo pagará los intereses?

La contestación muy sencilla da el golpe final.

La Sede Nacional Argentina se encuentra con los Cheques Hallesint que justamente necesitaba la Empresa Argentina "Petróleo" para desarrollarse, ofreciendo "Títulos".

Sin embargo no pude comprar esos títulos pues sería como transformarse en empresaria. Por lo tanto se presenta en la Bolsa argentina, comprando títulos ya cotizados en la Bolsa –con las modalidades que determina el Estatuto- haciendo por lo tanto, una operación financiera y no una inversión.

Esta compra equivale a la introducción de Ahorro Fresco a la Bolsa, es decir, que hace posible, a la Bolsa argentina comprar los Títulos "Petróleo" que por lo tanto no van al exterior, y no comprometen la independencia económica del país.

La "Petróleo" encontrándose ahora en posesión de Cheques Hallesint volverá al Mercado Mundial comprando otros "equipos" y entregando los Cheques es decir, repitiendo la operación que hemos detallado.

Los Cheques Hallesint darán otra vuelta y llegarán otra vez a la Bolsa argentina que una vez más estará en condiciones de financiar, con nuevo Ahorro fresco, la Empresas argentina.

Claro está que ese Ahorro fresco, llega de E.E.U.U., y corresponde a una "superproducción" con que se ha financiado la Argentina, pero sin negociaciones humillantes, ni leyes especiales del Congreso de E.E.U.U., ni Bancos Mundiales, ni Fondos Monetarios.

Todo eso parece un "milagro", a la vez que es sólo el conjunto genial de operaciones de naturaleza absolutamente normal y corriente en el interior de cualquier estado o conjunto de estados –E.E.U.U. por ejemplo y mañana el M.E.C.- donde haya una moneda única.

Y mirando bien, nos damos cuenta de que el Correo hace lo mismo en el interior de muchas naciones con sus Giros, que nos recuerdan los Cheques Hallesint, y sus Certificados de Ahorro, que se parecen mucho a los Bonos Hallesint.

En la actividad de la Fundación se pueden destacar éxitos en todos los campos económicos sociales, pues su actividad es de justicia y de verdad, como la de una balanza, que es un mecanismo inerte en apariencia y en cambio ha llegado a ser símbolo de la justicia, y se la encuentra en los Tribunales inmediatamente bajo la Cruz.

Sin embargo, aquí nos descuidamos de todo eso, y destacamos un punto que tiene estricta relación con lo que hemos expuesto.

Nos referimos a la rebaja de la tasa de interés que la Fundación provocará en todo el mundo.

Para dar una idea de la rebaja de la tasa de interés que provocará la Fundación, nos referimos a una anécdota.

Fulano necesita por un año cien mil pesos, y los pide a Zutano –amigo suyo desde la niñez- ofreciendo el 12% de interés anual, dando hipoteca sobre su estancia. Zutano rechaza la propuesta pues pide en cambio el 16%. La vieja amistad fracasa.

Fulano se dirige entonces a un Banco, y después de un largo trámite, obtiene el préstamo al 10% de interés. El día que llega al Banco para cobrar encuentra allí a Zutano que va a comprar un Bono anual del Banco por cien mil pesos cobrando el ocho por ciento de interés ¡a la vez que pedía el 16% a Fulano!

No hay contradicción: el banco ha unificado todas las operaciones de este tipo, extrayendo –no de su capital que es mínimo- sino del conjunto de sus deudores un Bono Fructífero, que tiene una aceptabilidad muy grande casi diríamos "monetaria", enormemente mayor del crédito hipotecario personal, que ofrecía Fulano.

Y esta diferencia es tan grande que ha provocado rebajas tan notables en la tasa del interés ¡sin molestar al prestamista, que justamente se considera satisfecho, cobrando 8% del Banco; en cambio del 16% que esperaba de Fulano!

Análogamente el Ahorrista de E.E.U.U. aceptará el Bono de la Sede Nacional de E.E.U.U. con interés mínimo, en cambio de los altos intereses que ofrece la Empresa Argentina en pesos.

 

Crisis de la Fundación

¿Puede sufrir una crisis la Fundación?

Todos contestarán que sí, y encontrarán casi ingenua la pregunta. Una construcción social, una institución humana, un conjunto de hombres, un organismo desamparado, sin respaldo político, social, sindical, financiero…. Tendrá que estar en continuo peligro de crisis.

Sin embargo contestamos sencillamente: "la Fundación no puede sufrir una crisis".

Para empezar a imaginar como posible lo que no vacilamos a confirmar en forma tan resuelta y decidida, recordamos dos ejemplos: la Unión Postal Universal que ha superado dos guerras mundiales y medio siglo de caos en las monedas nacionales, sin la menor dificultad ni vacilación; y la Cruz Roja Internacional, que actúa con mayor intensidad justamente en los momentos de crisis entre los pueblos, y desarrolla su acción exactamente en los lugares donde estalla el conflicto más cruento.

En realidad la Fundación no es otra cosa que una Balanza Económica, es decir, un instrumento de medida. ¿Puede sufrir una crisis un instrumento de medida?

Sin embargo vamos a profundizar el asunto, porque no podemos dejar ni el menor rastro de duda.

La crisis de la Fundación no puede manifestarse en su actividad mercantil, es decir en el Mercado Hallesint, porque la Fundación nunca actúa por cuenta propia, sino por subasta, por cuenta de los vendedores o de los compradores y no tiene empleados sino Funcionarios Hallesint que cobran solamente comisiones en las operaciones que le son confiadas. Lo único que podría ocurrir sería una reducción en esa actividad y una reducción en las ganancias.

En el campo financiero la actividad de la Fundación se manifiesta solamente en la venta-reembolso de los Cheques y de los Bonos.

Hasta que no se clausuran sus ventanillas, la Fundación no puede entrar en crisis. Su vida monetaria y financiera es autónoma, y lo que pasa en las otras naciones no afecta cada Sede Nacional, hasta el momento en que no puede ya vender o rembolsar Cheques o Bonos.

Sólo en este caso se clausurarían las ventanillas en una Sede Nacional. Vamos a ver cómo podría presentarse este caso, que el art. 8º considera en forma clara y terminante.

En este caso se declararía la quiebra de aquella Sede Nacional, que evidentemente no ha podido satisfacer un pedido del público.

Pero ¿se trata de venta o de reembolso? ¿de Cheques o de Bonos?

No puede tratarse de venta ni de reembolso de Cheques, porque los Cheques son vendidos y reembolsados por todas las Sedes Nacionales del mundo, y la Sede Nacional, antes de un peligro de quiebra, modificaría el valor del Hallis en Moneda Nacional, en medida tan desalentadora, que el público se dirigiría a las Sedes nacionales de las naciones cercanas, y eso evitaría por completo el cierre y la quiebra.

Tampoco es posible que se trate de la venta de Bonos, porque –art.5- la emisión de Bonos no tiene limitación, como ocurre en los Bancos y Cajas de Ahorro, ¡que nunca rehúsan depósitos!

Se tratará entonces de dificultad o imposibilidad de reembolso de Bonos; lo mismo que ocurre en un Banco o Caja de Ahorro cuando cunde el pánico entre los depositantes.

Cuando un Banco o una Caja de Ahorro enfrentan el pánico de los depositantes empiezan por pedir ayuda a otros organismos financieros y al Estado. Si eso no llega a evitar la crisis, ofrecen una moratoria, así podrán salir del peligro.

Pero este momento en general no llega de improviso, y los dirigentes previsores cuando noten síntomas alarmantes, elevan la tasa de interés, para atraer nuevos depósitos, que reforzarán la solvencia necesaria.

También la Sede Nacional en peligro podrá actuar en forma igual, con mayor seguridad aún; ante todo porque ninguna Sede Nacional podrá llegar a un Balance pasivo, como hemos destacado ya, y luego porque el Gobierno de aquella nación intervendría sin duda en su ayuda, en cualquier caso por el prestigio nacional y porque –por la quiebra de la Sede nacional- perdería un ingreso anual notable, al par que un organismo económico para el país.

Sin embargo el Estatuto no se preocupa de demostrar lo absurdo de la quiebra de una Sede Nacional, y entra a considerarla –art. 8º- como si fuera posible.

El art. 8º que no necesita aclaraciones, pone en evidencia lo que ocurriría en esta hipótesis.

Los portadores de Bonos de aquella Sede se adueñan legalmente –art.8º- de todo el activo de la Sede ¡Ningún acreedor de una firma en quiebra habrá soñado con un activo tan notable! En efecto todo el dinero que ellos habían versado se encuentra todo invertido en Títulos Fructíferos, como también el dinero de los compradores de Cheques Hallesint, pero que no intervienen en la repartición del activo. Además el Art. 8º dispone que los acreedores cobran las ganancias del Mercado Mundial –que pertenecen a aquella Sede Nacional- hasta el total de sus créditos.

En sentido económico tenemos que aclarar, que aún cuando todo eso fuera verosímil -¡pues no puede ocurrir!- los portadores de Bonos, no tendrían derecho de protestar, por la molestia –no por la pérdida, que no existiera en ningún caso-. En efecto esos portadores han gozado de un interés, que no merecían, porque nada arriesgaban, en nada han colaborado y en cualquier momento podían recobrar su dinero. Si querían evitar esta eventual esta eventual molestia –de la eventual demora en cobrar el residuo del reembolso ¡podían haber comprado Cheques en lugar de Bonos!

En verdad esta quiebra hipotética no es factible, sobre todo por razones económicas, al alcance de todos, con sólo recordar el Invariado Monetario, que hemos ilustrado en su oportunidad.

Sin embargo hemos querido ilustrar este caso, porque hoy la situación internacional es tan horrorosa, que hasta es posible que una nación intentara voltear o destrozar a otra, pero no por medio de bombas atómicas ¡sino por el camino subrepticio de provocar la quiebra de su Sede Nacional!

Como plan táctico eso sería posible perfectamente.

Sería suficiente comprar de antemano una colosal cantidad de Bonos de la víctima elegida –cuya Sede nacional no podría rehusar la venta- y luego en forma sorpresiva pedir el reembolso.

Si la víctima, no sospechando el atropello, entretanto ha invertido el dinero cobrado, no tendrá más el dinero líquido para tan grande como imprevisto reembolso.

El art. 8º, aunque sin manifestarlo por pudor ético internacional, se refiere justamente a este caso, y con alto espíritu de justicia ofrece a la víctima, sin menoscabo, su reincorporación a la Fundación no bien haya reembolsado todos los Bonos. En cambio la exime de reembolsar los Cheques, deber que carga automáticamente a todas las otras Sedes Nacionales ¡por su falta de solidaridad con la nación víctima del atropello!

En el caso de guerras locales las Sedes Nacionales de las naciones en lucha seguirán vinculadas entre sí a través de las naciones neutrales.

Si la guerra dividiera el mundo en dos bloques, también las Sedes Nacionales se dividirían en dos bloques, hasta el fin de la guerra.

Y si estallara la guerra mundial, total o apocalíptica, y sólo quedaran algunos sobrevivientes, éstos sin duda, tendrían muchas cosas que arreglar: ¡La Fundación sería… una más!

 

La Nueva Economía Mundial

Cuando la Fundación actúe en el mundo, el hombre de mañana se dará cuenta de que ha pasado algo.

Ante todo el mundo entero le parecerá muy reducido, casi de bolsillo. La actuación del Mercado Hallesint le dará la impresión de que "El Japón está en la esquina". En efecto el Funcionario Hallesint de su ciudad podrá ofrecer a su colega del Japón un lote de carne en conserva o pedirle un lote de rieles, con la misma sencillez con que hoy un ama de casa telefonea a su almacenero.

Además el hombre de mañana tendrá la impresión de que a su alrededor hay una gran tranquilidad y seguridad económica, pues las oscilaciones económicas, reflejo de las estaciones, de las cosechas, de acontecimientos sociales… se compensan entre ellas, y se amortiguan recíprocamente. Algo ha ocurrido en verdad: a los "mercaditos nacionales" se ha sustituido el Mercado Mundial; a un conjunto de pantanos se ha sustituido ¡el mar!

Al mismo tiempo el hombre de mañana notará con grato asombro que los precios van bajando continuamente para los consumidores, a la vez que no se reducen las ganancias de los productores. Sólo después de un detenido examen él se dará cuenta de que no hay contradicciones, pues se ha ampliado el mercado aumentando las ventas, lo que origina un aumento en la producción, con la correspondiente rebaja del costo unitario de producción y aún más con la reducción de los gastos comerciales de venta.

El hombre de mañana quedará deslumbrado por la serenidad de las clases económico-sociales, cuyas luchas antes destruían la paz interior de los pueblos. En todo el Trinomio Económico reinará la calma.

El Ahorro quedará satisfecho porque logrará la estabilidad monetaria y la rebaja de los precios, quedando sólo frenado en su intento de monopolizar el "capital".

El trabajo quedará satisfecho porque no necesitará más huelgas para mantener el valor real –no monetario- de su salario, y además por haber conseguido la plus-valía que desde siglos atrás pedía en vano, por no saber justificar su pedido.

La Empresa quedará satisfecha porque encontrará todos los capitales que necesite, y podrá desahogar su producción en un mundo unificado económicamente.

El hombre de mañana escuchará riendo a los ancianos, cuando le cuenten que poblaciones enteras querían comprar en el exterior maquinarias, productos industriales, patentes… para el desarrollo de sus recursos, pagando con las utilidades futuras, pero no podían hacerlo, faltando un mecanismo económico adecuado, a la vez que en los países industriales se cerraban las fábricas y aumentaba la desocupación.

Y la posteridad leerá con decepción que los aviones supersónicos volaban como meteoros sobre regiones, donde el camello representaba el medio más rápido de transporte, y donde las muchachas con un cántaro sobre la cabeza iban a buscar agua a muchas leguas de sus chozas, en las que sus pobladores morían de hambre.

El hombre de mañana escuchará con asombro, que antes en muchas naciones estaba prohibido enviar el propio dinero al exterior y aún más cobrar directamente los propios créditos. Y antes de creerlo, buscarán la raíz de toda es trascendental transformación, y la encontrará en el hecho de que la Fundación ha logrado otorgar a la Empresa la posibilidad de explotar sin límite la Técnica.

Pero ¿la Técnica no ha estado siempre al alcance de todos? ¿Acaso la Fundación difundirá libros y enseñanza? ¿O enviará Técnicos, o con la radio y la televisión hará conocer a todos las maravillas de la Técnica?
Nada de todo eso. ¡Ni una palabra hay en el Estatuto sobre este asunto, ni la Fundación hará nada que esté fuera del Estatuto!

La Fundación ha encontrado el verdadero acicate para encauzar a los empresarios hacia la Técnica, permitiéndole superar la única dificultad con que tropezaron siempre: la falta de capitales y justamente hemos demostrado en forma muy detenida, que la Fundación reduciendo el mundo a una unidad económica, con su Moneda Mundial, su Banco Mundial y Mercado Mundial, soluciona el problema de la financiación internacional de la Empresa.

Financiar una Empresa significa conceder un préstamo con un recargo –tasa de interés- inferior a las utilidades que puede producir la Empresa.

Siendo que es previsible que los intereses de los Bonos no llegarán al 2% ya se ve lo que serán las posibilidades de la Empresa en el mundo.

Valga un ejemplo.

Hoy la Técnica posee el medio de transformar directamente los rayos del sol en energía eléctrica. El público no se ha enterado todavía de esta posibilidad porque el negocio hoy no es factible ¿por qué?

Porque aunque los gastos de producción serían prácticamente cero, los intereses del costo de la Planta serían superiores a las utilidades.

Cuando la Fundación actúe en el mundo y por medio de los Bonos se podrán obtener financiaciones, por ejemplo, al 2% la Central Eléctrica Sahariana será sin más realizada y el actual desierto de Sahara se transformará en la Central Eléctrica Mundial; suficiente para satisfacer los mayores pedidos.

La Agricultura, que durante milenios fue algo como tradicional y casi inmutado será modificada profundamente.

Basta pensar en las obras de bonificación, de riego, de saneamiento, etc., y en los diques para depósito o de contención para separar nuevas tierras del mar o en el desarrollo de los caminos, ferrocarriles, canales, etc. que no se hacen porque la actual tasa de interés es demasiado elevada.

Hasta el canal de Panamá habría podido seguir un recorrido mejor –todo a nivel del mar-, si no hubiera sido muy gravoso el cargo de los intereses.

La Fundación transformará nuestras ciudades, nuestros campos, nuestras industrias; valorizará no sólo a Sur América sino también a Asia y África en medida hoy insospechada, realizando en forma racional y pacífica lo que la política imperialista, hasta hoy, en vano ha intentado lograr con medidas irracionales y a menudo sangrientas.

Hemos hablado del costo de la producción en la Industria; vamos a hablar del costo del transporte en el Comercio.

Es evidente que el costo unitario de transporte sobre una ruta, un ferrocarril, un canal o el mar, considerando los intereses del capital invertido, se reducen cuanto más es la cantidad de las personas o de la mercadería transportada.

Considerando que cuando actúe la Fundación el aumento de los transportes en todas las direcciones será enorme, las consecuencias económicas y también sociales serán fantásticas.

No sólo la cultura y el turismo serán poderosamente desarrollados e intensificados, sino que la civilización entera será modificada en extensión y profundidad.

Una consecuencia menor, y sin embargo muy importante, será la reducción de la despoblación rural, valorizándose así la campaña, que cada día pierde sus pobladores.

Y cuando se llegará como es fatal al transporte gratuito por tierra y por mar, como ahora se permite el tránsito gratuito por rutas y puentes que tanto cuestan por su construcción y su conservación, se habrá eliminado la causa fundamental del aislamiento del campo.

El transporte gratuito no es un sueño de idealistas. Es algo que muchas naciones podrían hoy ofrecer a sus habitantes, pues es evidente que la gratuidad no es, en general, un acicate suficiente para hacer un viaje no necesario como ahora nadie transita sin necesidad, sobre los puentes, sólo porque no pagan más el peaje, y nadie pasea de noche por la ciudad sólo porque no le cobran la iluminación nocturna.

Naturalmente la gratuidad habrá de llegar paulatinamente, bajando gradualmente las tarifas de la última clase, hasta llegar a cero.

El aumento de los medios de transporte por esa gratuidad será muy reducido frente al enorme aumento debido al progreso, porque corresponderá sólo a las personas que tienen que viajar, y no viajan ¡por no poder pagar el boleto!

Hoy las naciones civilizadas podrían proporcionar a los necesitados no sólo los transportes gratuitos, sino también la comida y la cama.

Los necesitados hambrientos y sin hogar son una minoría en las naciones civilizadas; y es una vergüenza social que tengan que pedir como limosna, los que costeado por todos, resultaría una carga insignificante.

También hoy se podría establecer por ley este derecho de los pobres. La verdadera dificultad, que obstaculiza esta sagrada obra de justicia social, no está en el gravamen financiero sino en el error de creer, que una ley semejante precipitaría a los pobres a una miseria mendicante. No. El hombre tiene siempre el deseo de progresar, y muy pronto renunciaría a la comida y a la cama del Estado, buscando trabajo no bien le resultara posible.

Si hubiera alguien que explotara, sin necesidad, ese ofrecimiento del Estado revelando deshonestidad, tendría igualmente que intervenir el Estado, pues es evidente que también hoy este hombre logra la comida y la cama, pero por medio del fraude, del robo o del delito ¡o por lo menos, de la mendicidad o de la cárcel!

Esta ley que podría ser objetada hoy, mañana al actuar la Fundación, en medio de una riqueza general y creciente, será considerada obvia e indispensable.

El hombre de mañana, al notar que los hombres se entienden más y mejor que antes pensará que habrá pasado algo en el campo anímico y espiritual.

Eso sin duda podrá ocurrir ¡y ojalá ocurriera! Sin embargo, no será necesario. El hombre desde ya tiene un gran valor espiritual, y es mucho mejor de lo que aparece en las estadísticas de la delincuencia.

¡Son la injusticia y el malestar económico los que embrutecen a la humanidad!

Mañana los hombres se entenderán más y mejor, no sólo porque se habrá alcanzado la justicia económica, base de la tranquilidad social, sino también porque se habrá creado una fusión de intereses entre hombres, pueblos y naciones.

Si hubiera una economía única, y si la propiedad de los edificios y plantas de una ciudad perteneciera, ya sea directamente o a través del fraccionamiento de acciones o de Bonos a dueños esparcidos en todo el mundo; la destrucción de aquella ciudad encontraría en el extranjero una oposición tal vez más fuerte que al defensa militar de la ciudad.

Si alguien juzgara muy futurista esta concepción, contestaríamos mencionando ejemplos actuales de relaciones económicas, que nos hacen encontrar nuestra defensa en la defensa consciente y voluntaria ¡hasta de nuestros enemigos!

Consideremos una Mutual de Seguro contra incendio. Los asociados han firmado cada uno una póliza, por haber encontrado ventajosas sus cláusulas, en el propio interés, sin preocuparse de que también sus enemigos hayan firmado pólizas iguales.

Si se quemara la casa de uno de los asociados, sus enemigos, en un primer momento, acaso gozarían diabólicamente, viendo avanzar las llamas devastadoras, pero al recordar, de inmediato, que por estar asociados, tendrán que participar en los gastos que demande el incendio, por perjuicios, se apresurarán a acudir llevando toda el agua posible, para salvar la casa de su enemigo.

Esta solidaridad de origen egoísta, que sin embargo produce un efecto altruista, es una trascendental característica de la Fundación y demuestra cómo un mecanismo de naturaleza económica, puede aportar una ayuda de extraordinaria solidaridad humana.

Mientras la Fundación tenderá a un creciente enlace y fusión de las relaciones económicas entre las naciones, en el sentido político las naciones se dividirán y fraccionarán en otras más diminutas, más concordantes con su naturaleza étnica.

¡Sin embargo esto no representará un retroceso!

Al contrario, se logrará una situación más clara que la actual; pues hoy por razones históricas y hegemonías de origen violento, los estados no corresponden siempre a las divisiones étnicas de las naciones, habiendo estados que abarcan pueblos heterogéneos en tanto que hay pueblos de un solo origen fraccionados en varios estados ¡divididos tan sólo por medio de un paralelo!

Al par de las familias, que se encuentran como entidades autónomas en las naciones, sin quebrar su unidad, antes bien fortaleciéndola, asimismo mañana las Naciones se encontrarán como entidades legítimas en la Humanidad, sin fraccionarlas por eso, antes bien organizándola mejor en Entidad más armónica.

Y el hombre de mañana encontrará normal todo eso, y se preguntará con asombro cómo la generación anterior no lo había practicado.

El hombre de mañana se ocupará muy poco de política, y no llegará a entender el extraordinario interés que la generación anterior le dedicaba, desarrollando una acción muy activa y a menudo violenta.

El se preguntará: "¿Cómo era posible que todos, aún los analfabetos, se consideraban competentes y autorizados en política, mientras reconocían su limitada comprensión en las Ciencias y en las Artes?"

El no podrá imaginar el estado de barbarie de la Economía actual, que justamente por sus imperfecciones, crea incesantemente infinitas injusticias, que la política con su intervención de fuerza procura compensar, sin lograrlo.

Los analfabetos y también muchos que no lo son, no entienden nada de política, pero comprenden perfectamente, y con razón, que la conquista del poder político representa para ellos la posibilidad de aliviar, aunque sea con otras injusticias económicas, la injusticia que ellos padecen hoy. De ahí que el poder político constituye hoy el blanco de todos y la meta más codiciada.

Mañana la situación será muy diferente porque la justicia económica, que aportará la Fundación no necesitará más la violencia de los Gobiernos, y la política dejará de ser un asunto interesante para los analfabetos.

La verdadera Política es la más noble de las actividades humanas; por eso es muy triste constatar que está al alcance de los ignorantes y de los delincuentes.

Fuera de la Política, ni la ciencia, ni la técnica, ni las artes ¡ninguna actividad humana requiere persecuciones, víctimas, sangre!

En la Política nacional el fraude y el atropello son muy frecuentes, y en la política internacional la diplomacia es sinónimo de engaño, ¡mientras el cinismo hacia el extranjero es la actitud "patriótica" de casi todos los hombres de gobierno!

La Fundación Hallesint crea al margen un gobierno Económico Internacional que al actuar en forma automática y descentralizada, pasa por alto todos los regímenes políticos.

En el mundo hay otros Gobiernos que en general actúan, sin rozamientos con los Gobiernos Políticos nacionales.

Algunos –religión, arte, moda, deporte…- fuera del campo objetivo cobran la obediencia y el respeto de su súbditos fieles.

Otros –matemáticas, física, química, medicina, técnica…- en el campo objetivo cobran la obediencia y el respeto de todos los hombres del mundo ¡sin que los Jefes de estos Gobiernos tengan policía que los secunde!

Lo mismo ocurrirá con la Fundación Hallesint que, merecedora del respeto de todos, gozará de la gratitud de la Humanidad entera.

¡Y el nombre del genovés A.M.Trucco, muerto en la más absoluta pobreza después de haber dedicado su vida a la redención económica de todos los pueblos brillará con eterno fulgor en los siglos venideros, como apóstol de la Justicia, de la Libertad y del Progreso económico de la Humanidad!


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