INTEGRACIÓN ECONÓMICA HALLESINT - Ing. Nicolás MANETTI CUSA -

INTEGRACIÓN ECONÓMICA "HALLESINT"

 

¡Cuando la hazaña es noble y pura no se necesita la seguridad del éxito para empezar, ni éxitos iniciales para seguir!

Guillermo el Taciturno

 

PREFACIO

Este libro será leído, inicialmente, por un reducido número de lectores, casi todos, aficionados de la "ciencia ficción".

Muy pronto y en medida creciente, encontrará otros lectores: los que ansían y sueñan con el progreso de la Humanidad y que, después de leído, preguntarán:

¿Cómo ha sido posible que esta solución, que parece tan sencilla y tan beneficiosa, no sólo –durante medio siglo- no se ha realizado, sino que ni siquiera discutido en los ambientes intelectuales de alto nivel y responsables?

Esta pregunta, dirigida en forma apremiante a los políticos, que han tomado el mando de la Humanidad, los obligará a bajar de sus pedestales –que ellos mismos se han levantado- y a disculparse, aunque con fastidio y disgusto, para contestar al reto y al desafío, que desde medio siglo hemos lanzado públicamente a ellos.

Su derrota será inevitable, rápida y total, mientras aparecerá, en todo su esplendor, la Integración Económica –y por ende Social- de todos los pueblos, que la ansían en forma angustiada, a la vez que no sospechan que ya todo está listo y a su alcance inmediato.

Nuestro enfoque de la Economía Mundial no tiene relación con la actual Economía Internacional y que está fraccionada en cientos de Economías Nacionales, en correspondencia con las cientos de Naciones del Mundo.

La Integración Económica Hallesint, que ofrecimos, unifica idealmente todas las actuaciones económicas individuales, en forma muy diferente del maltrecho y superado Binomio Económico –Capital y Trabajo-.

La solución que ofrecimos, y que demostraremos en forma exhaustiva, se concreta en una Entidad –Fundación Hallesint-, autárquica, superracional, y que tiene estas características:

1- Su actuación es determinada y regulada por su Estatuto, de ocho artículos breves, terminantes y comprensibles por todos.

2- Su constitución encontrará la unánime adhesión de todos los pueblos y gobiernos, pues nada pide, y todo ofrece como ocurre con cualquier invento ya sea en la Técnica como en la Medicina.

Su universal aceptación será absolutamente libre, aunque inevitable. Muy acertada es la comparación con el Correo Internacional, que no impide a nadie enviar una carta de New Cork a Buenos Aires por medio de un mensajero, pero que ofrece –sin coacción ni tampoco invitación- una simple estampilla de unos centavos de dólares, para llegar al mismo resultado.

3- Para su creación y actividad no se necesitan ni contribuciones, ni inversiones, a la vez que, además de enormes ventajas para la Economía Mundial, se realizarán importantes utilidades, que serán cobradas por los respectivos gobiernos.

4- En fin la Fundación, además de su éxito económico –Integración Económica Mundial- tendrá no menos éxitos en el campo social en medida notablemente superior a los que hoy esperan y sueñan todos los pueblos.

 

TRINOMIO HALLESINT

La palabra Hallesint es una contracción de Halles –Mercado- e Int. –Internacional-.

Fue acuñada y lanzada, como un desafío al mundo económico, en los primeros años de este siglo, por Agustín M. Trucco –Génova 1863 – Roma 1940- inventor del Plan Hallesint, que se concreta en la Fundación Hallesint.

La Fundación Hallesint –entidad autárquica- unifica, integrándola, la actividad económica de la Humanidad, ofreciendo transcendentales e irresistibles ventajas para todos: individuos, pueblos, y gobiernos.

Su base inquebrantable es la Moneda Hallis, -invariable en el tiempo y en el espacio- y que no tiene la menor relación con ningún metal y aún menos con ninguna de las monedas nacionales políticas, de valor mudable y evanescente; a la vez que tiene un valor constante, como corresponde a una verdadera unidad de medida del valor.

 

LA ECONOMÍA

Antes de proseguir es necesario puntualizar la naturaleza y la esencia de la Economía, de la cual todos y en medida especial los economistas tienen una idea demasiado saturada de política, y con características muy mal definidas.

El Hombre, durante todo el día busca mejorar su nivel de vida.

Pero este mejoramiento lo busca por muy distintos caminos y por medios muy diferentes.

Consideramos un hombre cualquiera, aislado.

Su primera preocupación será su cuerpo, que quiere defender del frío y del calor, ponerlo al abrigo de la intemperie, curando sus enfermedades y satisfaciendo el llamado de todos sus sentidos.

Esta es la vida animal.

Después él resuelve aprovechar en forma efectiva, los recursos del mundo que lo rodea: las cosas, las plantas, los animales, todo, en fin.

Esta es la vida material.

Luego él siente una atracción hacia un mundo superior, abstracto, cuyo conocimiento constituye un goce para él. La inteligencia despierta su mente, y la impele hacia una vida más intensa y más noble.

Esta es la vida intelectual.

Sin embargo, hay algo más, que fuera de su inteligencia, conmueve al hombre: son los sentimientos y los afectos que le procuran conocimientos profundos, que la razón no explica, ni alcanza.

Esta es la vida sentimental.

Pero el hombre, además de su cuerpo, de su actividad material, de sus pensamientos, de sus afectos, se encuentra, a veces, en un estado que supera a todos los otros: se encuentra en un mundo no sólo invisible e incomprensible, sino en un mundo en que el cuerpo parece una traba, los bienes materiales una vanidad, los pensamientos un juguete, los afectos una ilusión. El hombre se encuentra frente a Dios y se prosterna.

Esta es la vida espiritual.

En esta ascensión, y en cada estado de ella, el hombre siempre ha sido impulsado por el acicate del ansia de un más alto nivel de vida.

Sin embargo, en todo este recorrido, nunca hemos encontrado a la Economía.

¿Por qué?

Porque habíamos forjado una hipótesis que, acaso, hemos olvidado; porque habíamos considerado un hombre aislado.

El hombre aislado no tiene problemas económicos. La economía es un fenómeno colectivo: es decir, nace y actúa solamente en una masa de individuos.

Por lo tanto, podemos marcar un paso adelante en la búsqueda de nuestra definición de la Economía.

La Economía es la ciencia que estudia, para mejorarlo, el nivel de vida en una colectividad humana.

Pero ésta es también tarea de la Sociología y por lo tanto, la Economía tiene que constituir una parte de la Sociología, o acaso, identificarse con ella.

La Economía no es idéntica a la Sociología.

Esta identificación, antes bien, esta confusión se producen en la mente de muchos economistas, acaso en todos, y por lo tanto es necesario detenernos, aunque sea brevemente, sobre este punto, para aclararlo.

La sociología se ocupa de todas las relaciones de los individuos de la colectividad humana.

Ella tiene que considerar, ya las relaciones entre la colectividad humana y el mundo exterior, ya las relaciones recíprocas entre los individuos mismos, que componen la colectividad humana.

El mejoramiento del nivel de vida de la humanidad, por medio de las relaciones con el mundo exterior, constituye la tarea de la técnica, en el sentido más amplio de la palabra.

La Economía, por cierto, no se puede confundir con la Técnica, porque ella se refiere, en cambio a las relaciones recíprocas de los individuos dentro de la colectividad humana.

¡He aquí otro paso adelante, muy notable, hacia la definición que vamos buscando!

La Economía es la ciencia que estudia, para mejorarlo, el nivel de vida de una colectividad humana, por medio de las relaciones recíprocas de los individuos.

Sin embargo, preguntémonos: La economía ¡se refiere a todas las relaciones recíprocas de la colectividad humana!

¡No, por cierto! En efecto, hay relaciones amorosas, familiares, filantrópicas, amistosas, etc., que no son relaciones económicas.

Ahora bien, la Economía desconoce todas estas relaciones, y actúa solamente con la característica utilitaria, que la diferencia de todas las otras relaciones humanas.

Hemos llegado a la definición de la Economía, "La Economía es la Ciencia que en una Colectividad Humana, estudió su nivel de vida para mejorarlo, por medio de las relaciones recíprocas utilitarias de los individuos".

 

ECONOMÍA Y POLÍTICA

Consideremos los 3.000.000.000 –tres mil millones- de hombres hormigueantes sobre la tierra.

Su desconcertante diversidad entre ellos es asombrosa, y cualquier tentativa de unificación se presenta como algo muy difícil, casi inalcanzable.

Un paso muy importante, desde milenios, la Humanidad a realizado ya, en este sentido en el campo político, con la creación de los gobiernos políticos, todavía muy imperfectos, pero que han tenido y tienen enorme importancia para el desarrollo de la Humanidad.

Otras agrupaciones han realizado las Religiones, los Idiomas, las Asociaciones: científicas, técnicas profesionales, artísticas, deportivas, etc.

La Economía, como Ciencia, no tiene ninguna relación ni con la Política ni con esas otras agrupaciones, exactamente como ocurre con la Matemática, la Física, la Técnica, la Medicina, las Artes, etc., frente a la Política. Sin embargo en el caso de la Economía ha pasado algo que merece aclarar.

Sobre las relaciones entre Economía y Política hay ideas muy confusas, cuyas consecuencias sociales han sido y son todavía tremendamente perniciosas.

La Política tiene el derecho –como el deber- de controlar todas las actividades individuales en cuanto se relacionan con la colectividad.

Pero eso, justamente, tratando los asuntos económicos nos enfrentamos con la Política, como frente a un revisor y controlar: pero hay algo más:

La Política tiene una relación muy especial con la Economía. En efecto los gobiernos tienen el monopolio de la defensa nacional –ejército-, de la seguridad de los ciudadanos –policía, de la justicia –tribunales, de las obras públicas, etc.

Por eso cobran de los ciudadanos las contribuciones necesarias, que los gobiernos políticos determinan en forma y medida, a su albedrío.

Esta relación muy especial entre Política y Economía las han vinculado tan íntimamente entre ellas, que al final, la Economía en cada nación ha sido atada, y en fin completamente esclavizada por la Política, hasta hoy ¡Nadie abriga la esperanza de emancipar la Economía de la Política!

Sin embargo afirmamos, en forma terminante, que el Plan Hallesint tiene en su programa de acción, y en su bandera el lema: ¡Integración Económica Mundial! es decir "arriba de la política".

¿Cómo es posible eso?

Cabe reconocer que la Política –en general- actúa con sinceridad, convencida de tener el deber de intervenir.

Se trata, en realidad, de confusión de ideas ¡y no de un delito histórico!

Sin embargo las consecuencias han sido y siguen siendo muy graves ¡y a veces trágicas!

La Economía, esclavizada por la Política, en verdad, ha intentado en todos los tiempos libertarse, por medio de Revoluciones, que ha Historia ha considerado "políticas" –a la vez que casi siempre han sido "económicas", pero nunca han logrado su liberación, pues aún cuando han logrado éxito, en la realidad han derrotado aquel "gobierno político" no la Política, es decir no han logrado libertar la Economía, ni tampoco demostrar al mundo el absurdo de esa esclavitud.

Esta grave equivocación en que vivimos se revela en el mismo nombre equivocado de Economía Política, con que esa Ciencia circula en el mundo, pues no tiene sentido que una ciencia pueda ser "política".

En efecto no puede existir, por ejemplo, una Agricultura política, sino una Política agraria, ni una Medicina Política, sino una Política sanitaria, ni una Religión Política, sino una Política religiosa, etc.

Concluyendo rechazamos decididamente una Economía Política y concedimos solamente una Política económica.

Por eso en nombre de la Economía, como ciencia autónoma no reconocemos a ningún gobierno el derecho de modificar, a su albedrío, aunque sea por un día, la longitud del metro, pero reconocemos, por ejemplo, a los gobiernos anglo-sajones el derecho, si así les gusta, de mantener en pleno siglo XX el ridículo Sistema Métrico Inglés, en lugar del Sistema Métrico Decimal.

Claro está que también juzgamos severamente, que frente al actual deslumbrante progreso científico y técnico los gobiernos modifican la medida del valor –moneda- de la noche a la mañana, o bien imprimen papel-moneda- ¡sin límite y sin control! Hasta llegar como ocurrió en 1924 en Alemania ¡a las estampillas de correo de 100.000.000.000 –cien mil millones- de Marcos!

La Fundación Hallesint que vamos a ofrecer no tiene relación con esa Política Económica… desdichada esclava de los gobiernos, sin embargo la Fundación Hallesint, que ofrecimos, será obediente a todas las leyes políticas de cada gobierno, al cual entregará –si lo quiere- por completo, la gestión de la respectiva Sede Nacional, y al cual entregará en cualquier caso todas las utilidades, que esa Sede Nacional realizará, tratando con cada gobierno en absoluta paridad, exactamente como actúa el Correo Mundial, que –en un siglo de vida- no ha vacilado en ningún momento frente a dos guerras mundiales, ni frente ¡a las fantásticas devaluaciones monetarias!

 

EL TRINOMIO ECONÓMICO

Volvamos a considerar los 3.000.000.000 de hombres, que todos, en forma equitativa y compensatoria, recíprocamente, piden y ofrecen algo.

El panorama de todo lo que se ofrece –materialmente o simbólicamente- es impresionante y casi da vértigos.

Vamos a ver lo que va a ocurrir si –con un procedimiento nuevo y sorpresivo- se unifican todas esas ofertas en tres distintas categorías, por medio de la característica tiempo, llegando a un resultado insospechado y de maravillosa fecundidad.

En la primera Categoría agrupamos todo lo que ha sido producido en el pasado, pero que ha sido guardado hasta el presente, y ¡cuidado! Se ofrece en el Mercado –materialmente o simbólicamente-: casas, chacras, fábricas, barcos, aviones, silos, autos, máquinas, muebles, trajes, joyas, remedios, armas, juguetes, vacas, libros, trigo, café, ovejas, vino, patentes, etc.

Todos estos bienes tienen dueños, que representan el pasado, y que llamaremos Ahorristas.

Este nombre está perfectamente justificado, pues esos hombres, que ofrecen esos bienes –producidos en el pasado- no los han destruido y los han ahorrado.

En el mercado encontramos a una segunda categoría de hombres, que ofrecen algo, pero no son Ahorristas. Ofrecen su inteligencia o su cuerpo, pero los ofrecen para producir algo.

Son los Trabajadores que representan el Presente, y forman una masa mundial imponente.

Encontramos: peones, maestros, labradores, músicos, mecánicos, bailarines, marineros, médicos, bomberos, embajadores, profesores, chóferes, cantantes, albañiles, contadores, plomeros, hoteleros, enfermeros, periodistas, soldados, oficiales, policías, ingenieros, etc.

En fin encontramos una tercera categoría de hombres, que no llevan nada; pues no son Ahorristas, ni se ofrecen para trabajar, pues no son Trabajadores.

Al contrario, piden Bienes a los Ahorristas y Trabajo a los Trabajadores, ofreciendo, en cambio, algo futuro, algo que no existe, pero que ellos se obligan a producir.

Hombres así se encuentran en todas las ramas de la actividad humana.

Prometen construir, fabricar, producir, crear, etc. Cualquiera de los bienes que se le pide –en conformidad con la técnica actual-.

Son los Empresarios que representan el Futuro.

No hay posibilidad de encontrar otros participantes en el mercado.

Sólo Ahorristas, Trabajadores y Empresarios, que constituyen el Trinomio Hallesint. No hay lugar para ningún otro, pues no existen más que el Pasado, el Presente y el Futuro.

¡Nadie, hasta hoy, había hecho este planteo!

 

EL AHORRO

Vamos ahora a conocer más de cerca el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

El Ahorrista hasta cuando goza de su ahorro, a su antojo hasta el despilfarro, no molesta a nadie. Pero, si su ahorro consiste en dinero, y el lo da en préstamo pero pide la restitución después de un tiempo, con un premio –interés- nace un problema que ahora vamos a considerar.

Queremos dejar sentado bien claro, que naturalmente hablamos siempre de préstamos garantizados excluyendo cualquier riesgo.

Es decir que el deudor tiene que devolver íntegramente el dinero recibido, además del interés. No consideramos, ni podemos considerar la insolvencia del deudor lo que es un asunto individual, que no interesa a la Economía.

Entre los Ahorristas se encuentra un participante, muy especial, y que es el más rico y poderoso de todos los Ahorristas juntos.

Se trata de un Ahorrista Excepcional, que ha acumulado su ahorro desde el primer día de la civilización y que ofrece su tesoro, su Ahorro, en forma gratuita, sin límites, a todos. Y ¡cuidado! Sin que ese ahorro se desgaste, se consuma o desvanezca.

Es el ahorro de la Humanidad, que sobrevive a la muerte de todos los hombres.

Es el resultado ultra milenario de las actividades de la Humanidad: la ciencia, el arte, la medicina, las leyes, etc. Como también los caminos, los puentes, los puertos, los monumentos, etc. y en fin, un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubierto y desarrollados.

Este ahorro está a disposición de todos, pero, en la realidad, para aprovecharlo, se necesita algo que no todos poseen.

 

EL TRABAJO

El Trabajador, -como también el Ahorrista y el Empresario- no puede hacer, si queda aislado o está en conflicto con los dos otros términos del Trinomio, y por lo tanto tiene que estar a la zaga del Capital y de la Empresa.

La parte de la producción mundial que pertenece al Trabajo a priori, no se puede determinar, es el Mercado que la determina. Sólo por razones elementales de Humanidad, se debe reconocer no solo al Trabajador, sino a cualquier componente de la Humanidad, aunque fuera un delincuente, una participación en la producción de la Humanidad.

Se trata de un mínimo no reducible y que tendrá que aumentar cada año con el aumento de la Producción Mundial –per cápita-.

No se puede hablar de un precio justo del trabajo sino de un precio de mercado que tiene un máximo –tope- cuando la Empresa, en una especial rama de la actividad, no encentra más conveniencia a expandirse, por el alto costo del trabajo.

También hoy este tope se encuentra, pero el actual reducido desarrollo de la Empresa –frente a las enormes posibilidades que ofrece la técnica- mantiene bajo el pedido de Trabajadores –desocupación- y por ende queda bajo el nivel de los Salarios.

Por lo tanto los Trabajadores son, los más interesados en el desarrollo de la Empresa, que ellos, al revés, consideran como enemiga o por lo menos como explotadora.

¡Cuándo los Trabajadores llegarán a comprender profundamente lo que procede serán los mejores aliados de la Empresa!

 

LA EMPRESA

La Empresa pide Ahorro y Trabajo y promete pagar con Bienes Futuros.

Pide uno al Ahorro, uno al Trabajo, y promete producir tres. No crea nada de la nada.

Lo que crea, en apariencia, de la nada, es lo que logra aprovechar gratuitamente del Ahorro de la Humanidad.

Aquí está el secreto de la Empresa, mejor dicho: del Empresario, pues es vedad que el Ahorro de la Humanidad no cuesta nada, pero repetimos, se necesita algo que no todos poseen.

La Empresa puede actuar en cualquier lugar y en cualquier ramo de la actividad humana.

Puede ser Empresario un campesino, como el jefe de un Estado.

Cristóbal Colón fue un gran Empresario, pues con un pequeño Ahorro – tres carabelas- y un puñado de hombres, descubrió un nuevo mundo.

Los Empresarios más grandes son los sabios, los artistas, los exploradores, los inventores, etc.

Sus creaciones, a veces, parecen obras de magia.

Ni siquiera hay relación entre lo que ellos producen y la remuneración que obtienen ¡cuando logran conseguirla!

La Humanidad tiene que inclinarse reverente ante ellos, como ante verdaderos Creadores.

El desarrollo de la Empresa en conformidad con el nivel alcanzado por la Técnica, soluciona el equilibrio entre el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

La palabra "equilibrio" nos lleva a la Mecánica, y justamente una analogía mecánica podrá ayudarnos.

Tres hombres, igualmente robustos, están sentados alrededor de una mesa redonda, a igual distancia entre ellos. En el centro de la mesa hay un anillo libre, al cual están atadas tres sogas que llegan a los tres hombres, que tiran con toda su fuerza la soga que le corresponde.

Es muy difícil que el anillo quede firme; y, si eso ocurriera, sería muy fácil desplazarlo sin que ninguno de los tres hombres aumente su esfuerzo.

Sería suficiente que dos cualquiera de los tres se acercara entre ellos, frente al tercero, que naturalmente no podría enfrentar los dos juntos.

Algo parecido ha ocurrido y todavía ocurre con el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.

Se pueden hacer tres hipótesis; y no más de tres.

El Trabajo se puede juntar con la Empresa; la Empresa con el Ahorro, el Ahorro con el Trabajo.

 

CAPITALISMO Y COMUNISMO

1- Si el Trabajo y la Empresa se juntan contra el Ahorro, nada podrá lograrse, porque se necesitan los Bienes de los Ahorristas para actuar "económicamente".

Es el caso de las Colonias que demasiado temprano logran la independencia política, y rompen los vínculos económicos con la madre patria.

Cabe notar que el Ahorro de la Humanidad no puede producir nada, si falta –en este caso- el Ahorro particular, que funciona como levadura indispensable en la actuación de la Empresa.

2- Si en cambio la Empresa y el Ahorro se juntan contra los Trabajadores –que si no trabajan no comen- los sujetan con toda facilidad:

Nace así el Capitalismo que ha creado la actual maravilla de la civilización, pero a espaldas del Trabajo.

Se trata de una posición de desequilibrio que puede llegar a situaciones explosivas; pero no todos lo entienden.

3- Si en fin el Ahorro y el Trabajo, se juntan contra la Empresa, la aplastan con toda facilidad, pues la Empresa no tiene fuerza material, y su reacción no puede tener otra forma que la de una abstención pasiva.

Nace así el Comunismo.

En el Comunismo actúa el Ahorro, -además del Ahorro de la Humanidad- pero no los Ahorristas, que en formas diferentes han desaparecido.

El Ahorro particular en el régimen comunista pertenece a los Trabajadores ¡pero es la Burocracia Estatal que lo administra!

El Comunismo ha matado a la Empresa ¡y todavía no se da cuenta de su error!

¡Ni el Capitalismo, ni el Comunismo!

El Equilibrio Hallesint alumbrará la Economía Mundial.

El Trinomio Hallesint brillará como una aureola divina sobre la Humanidad, que se descubrirá a sí misma.

 

FUNDACIÓN HALLESINT


El Hallesismo

La Economía Racional –Hallesismo- es debida a las intuiciones geniales del italiano Agustín María Trucco –Génova 1863, Roma 1940- que creó la base del Mercado Mundial de los Bienes presentes y de los Bienes futuros –confiado a una Entidad superracional autárquica; absolutamente apolítica: la Fundación Hallesint.

Las publicaciones Hallesistas, que aparecieron en los primeros años de este siglo, tenían una finalidad científica y crítica, en manifiesta oposición a las ideas económico-monetarias entonces –y también hoy- corrientes, y sobre todo estaban en contraste con la convicción universal de que la Economía tiene que ser dirigida por la Política.

El lema del Fundador del Hallesismo era "La Separación de la Economía del Estado" dejando naturalmente íntegro e inalterable el derecho fiscal de los gobiernos, para enfrentar los gastos de la nación.

La acción concreta del Movimiento Hallesista empezó en 1914 en Roma donde se constituyó el primer núcleo de adherentes.

La primera guerra mundial, que estalló justamente en aquél año, fue el primer obstáculo que encontró el Movimiento; sin embargo el número de los adherentes fue siempre incrementando, mientras se publicaban libros sobre el Hallesismo, de manera que al terminar la guerra -1918- todo estaba listo para desatar una acción decidida y fecunda.

Se publicaron otros libros y también un período –muy dinámico- "La Separazione de la Economía dallo Stato". Se instaló una suntuosa Sede en el histórico palacio Raggi, en el centro de Roma, se compró una moderna Tipografía, y se desarrollaron reuniones, conferencias, mesas redondas, etc. no solamente en Roma, sino que en toda Italia.

Para entender lo que sigue tenemos ante todo que poner énfasis en una característica del Hallesismo.

Para el Hallesismo existe sólo la Economía del Intercambio Mundial Apolítico.

Esta proclamación pública y difundida por toda Italia provocó el drama.

Entonces en Italia surgía al mismo tiempo, el Fascismo, prepotente y arrollador.

 

El Fascismo

El Fascismo se dio cuenta muy pronto del antagonismo irreductible entre el fanático nacionalismo económico de su Economía Corporativa que culmino en la Autarquía Nacional y el Hallesismo, con su Economía Universal, que culminaba con la oferta del Mercado Mundial.

La lucha se desarrolló inicialmente en forma sorda, con armas casi iguales en el campo ideológico; pero cuando el Fascismo se adueñó del gobierno en Italia, la lucha se reveló no sólo desigual, sino que muy peligrosa.

Cada día el Hallesismo tenía que retroceder; y llegó el momento en que se encontró sin salida.

Entonces intentó un golpe desesperado.

Los Hallesistas que –en Italia- eran muchos y muy autorizados, depositaron en manos del Escribano Giuliani de Roma en perfecta forma legal la cuantiosas suma de cien mil dólares, desafiando a los Economistas Fascistas a demostrar que el Plan Hallesint era incorrecto o inactuable o prematuro. Al mismo tiempo se confiaba al Presidente del Tribunal de Roma el nombramiento de la Comisión Examinadora, con todos los poderes.

Al desafío se dio la máxima publicidad, en forma provocante, casi desesperada.

 

A.M.Trucco

El Gobierno Fascista comprendió la situación, y por eso no aceptó el desafío; y puesto que en aquellos días se había declarado Gobierno absoluto ordenó la proscripción del Hallesismo y el secuestro de todas las publicaciones, que fueron quemadas; e inició un proceso judicial –por reato ideológico- contra el Fundador del Hallesismo y sus tres inmediatos colaboradores.

Los jueces demostraron un coraje sin duda heroico y aún más, van recordados dos jueces –en servicio- Gracco y Perretta- que se presentaron como culpables del mismo reato ideológico, pidiendo ser procesados, y presentando todas sus publicaciones Hallesistas ¡como pruebas de su culpabilidad!

El fallo del Tribunal fue una absolución triunfal, pero la prensa italiana recibió la orden de no publicar el fallo y aún menos hacer comentario.

Se quitaron los pasaportes no solo al Fundador sino que también a sus colaboradores, y empezó una verdadera persecución personal sin piedad.

Considerando que el Movimiento Hallesista no había quedado destruido, antes bien seguía secretamente sin cesar, se ordenó –sin la menor justificación- la captura del Fundador, aunque viejo y enfermo, y su reclusión en el Manicomio de Roma de donde salió solo para morir, en la más absoluta pobreza.

¡Murió perdonando generosamente a todos sus enemigos!

El gobierno fascista se apresuró a enviar a la viuda, durante las exequias una carta amenazadora intimándola a no recibir ¡cartas referentes al Hallesismo! La Prensa Italiana recibió la orden de callar la noticia de la muerte. Sólo el Diario del Vaticano comunicó la noticia con palabras de gran respeto y conmovedoras.

 

Di Domenico y Manetti Cusa

Con la muerte de Trucco el Movimiento recibió un golpe casi mortal, aún porque el Fascismo se demostró decidido a destruir el Movimiento sin vacilaciones y sin piedad.

Afortunadamente en 1924, el 18 de julio en el momento culminante de la ofensiva fascista contra Trucco, él, para asegurarse la continuidad del Movimiento, en cualquier contingencia, estipuló, con acta ante el escribano Giuliani, en Roma, una Sociedad Civil para la constitución de la Fundación Hallesint con el abogado Jorge Di Domenico y con el ingeniero Nicolás Manetti Cusa transfiriendo a esa sociedad todos los derechos intelectuales sobre la Fundación Hallesint, la cual, sin embargo, no bien constituida se transfería, por derecho propio, en propiedad de todas las Naciones que hubieran adherido a ella.

No se trataba en verdad de un acta notarial de tipo corriente, sino de un pacto sagrado para cada uno de los tres, de seguir luchando toda la vida, hasta el último respiro, contra la apatía, la desconfianza, la irrisión, y la oposición de toda la Humanidad ¡que siempre tiene pronto el Calvario para los que luchan para ella!

Caído en 1945 el Fascismo, el Movimiento Hallesista retomó su actividad.

Sin embargo la situación en el Mundo y especialmente en Italia había completamente cambiado.

La idea de una Economía Mundial no era prácticamente sostenible, ni siquiera comprensible.

Norte América triunfante dominaba en el mundo, e Italia vencida, y humillada vivía a la sombra del Plan Marshall.

Además los dos socios sobrevivientes de la Sociedad Civil Hallesint no se encontraron de acuerdo sobre la táctica mejor para difundir y afirmar el Plan Hallesint en el Mundo.

De acuerdo se tomó una decisión. Di Domenico, con lo que quedaba en Italia del Movimiento Hallesista, quedaba al frente, con visión de difundir el Hallesismo en Europa.

Manetti-Cusa se trasladó a Buenos Aires con visión de llegar a convencer la América Latina.

Norte América, demasiado rica para entender, quedaba excluida.

La difusión del verbo hallesista en Europa tomó un rumbo jurídico-social con notable éxito intelectual, confirmado por adhesiones muy autorizadas.

En América se desarrolló exclusivamente en el campo técnico-monetario obteniendo adhesiones de la más alta jerarquía.

El movimiento se desarrolla con ritmo cada día más acelerado, vivificado por las tres palabras sagradas y proféticas: "BONUM DIFUSIVUM SUUM".

"El bien siempre triunfa por su propia fuerza".

 

LA FUNDACIÓN HALLESINT

La Fundación Hallesint, verdadero Gobierno Económico Mundial reconoce y justifica todas las críticas que hoy se oponen, ya sea a la Economía Capitalista, como a la Economía Comunista, pero concretamente supera esas críticas, pues ofrece un nuevo y trascendental equilibrio económico.

En verdad lo que ofrece la Fundación Hallesint aparece como algo maravilloso, en comparación al actual caos económico-monetario.

Nadie antes había imaginado, ni en sueño, que se podría ofrecer a los pueblos una Economía que al par de la técnica, con la adhesión de todos, pudiera pasar por alto la Política, obedeciendo, sin embargo, a todas las leyes nacionales presente y futuras respetando las más apremiantes presiones fiscales y realizando un nuevo, justo, inquebrantable equilibrio económico.

He aquí, en resumen, su ofrecimiento –económico, no político- que ningún crítico ha podido ni siquiera mellar:

a- La Moneda Técnica Universal e Invariable –Hallis- ofrecida, sin la menor coacción o invitación, a todo el mundo, y sin la menor conexión con las actuales llamadas "monedas nacionales", que no son verdaderas "monedas", porque son de valor variable, y que muy pronto no serán más que un recuerdo de un pasado monetario absurdo y ridículo.

b- El Bono Hallesint, Título Fructífero, expresado en Hallis, emitido por cada Sede Nacional, y reembolsable, a la vista, por la misma Sede que lo ha emitido. Su valor –en Hallis- será creciente por incluir los intereses acumulados, que la misma Sede emisora establecerá, en las fechas y las medidas, a su criterio, para mantener o modificar su circulación.

c- El Mercado Hallesint mundialmente unificado para la circulación de los Bienes Presentes. Este Mercado será caracterizado por sus cuatro "Unificaciones: Contractual, Merceológica, de las Ofertas y de los Pedidos."

d- La Financiación Hallesint para la circulación potencial de los Bienes Futuros. Este Mercado será caracterizado por la Financiación de las Naciones en Desarrollo por medio de la Superproducción, de las Naciones Industriales.

e- La Integración Económica Hallesint que logrará virtualmente superar las actuales barreras aduaneras, fiscales, burocráticas, etc. siempre que esas barreras sean debidas a causas económicas y en manera especial al actual caos financiero mundial, que la incomprensión económica de los políticos ha provocado.

 

Plan Estratégico

Para llegar rápidamente a la constitución y al normal funcionamiento de la Fundación Hallesint, que se ofrece al mundo, después de una intensa elaboración intelectual de medio siglo, vamos a desarrollar una muy especial estrategia; la misma que adoptó Heinrich Von Stephan para imponer a los políticos la Unión Postal Universal.

Treinta y siete años –después del invento de las estampillas de Correo- él tuvo que luchar, y al fin logró constituir su modesta Unión Postal entre las pequeñas naciones que entonces constituían la futura Alemania.

Su éxito en esta primera fase contra la Prensa Mundial y los Gobiernos, provocó la Conferencia de Berna, a la cual las naciones adheridas llegaron muy desconfiadas, y después de tres meses de discusiones, la mayoría –no todos- declaró constituida la Unión Postal Universal. Argentina adhirió cinco años después, y al fin todos los gobiernos tuvieron que rendirse.

 

A.L.A.L.C.

El Plan Estratégico Hallesint, es parecido al de Heinrich Von Stephan: "Construir una pequeña Fundación Hallesint entre un reducido grupo de pequeñas naciones, confinantes entre ellas oportunamente elegidas y en las cuales las dificultades económicas –sobre todo monetarias y financieras- se presenten más agudas; y luego demostrar las ventajas arrolladoras de la Revolución Hallesint, aunque reducida y mutilada.

Hemos elegido para esta prueba crucial las Once Naciones Latino-Americanas de la ALALC –Asociación Latino Americana de Libre Comercio- que representan sólo el 6% de la Humanidad.

Se trata de naciones geográficamente confinantes, pero separadas por diferentes políticas económicas, monedas, legislación económico-fiscal, recursos naturales no aprovechados, diferentes desarrollos, etc.- unidas, en cambio, en la mala suerte; por una aterradora devaluación monetaria, superior a la medida mundial, por su constante déficit en el Presupuesto Nacional, por su balanza comercial substancialmente deficitaria, por su necesidad inextinguible de préstamos –necesariamente- políticos, etc.

Estas circunstancias –todas- negativas empujan esas Once Naciones Latino Americanas a buscar soluciones; y por lo tanto nuestra tarea resulta más fácil; sin embargo hay algo muy especial, que asegura a nuestra estrategia un seguro éxito.

En efecto todas esas dificultades son nada frente al problema monetario. Basta pensar que los saldos de las recíprocas Balanzas Comerciales se tienen que pagar… ¡en dólares! -es decir, en una moneda que no posee ninguna Nación del ALALC ¡y cuidado! No se tiene el derecho de ridiculizar este absurdo, porque hoy en realidad no hay ninguna otra solución.

Ahora bien, el dólar se desvalorizó en 1934 al 60% de su valor, y hoy tambalea.

Si un día, acaso muy próximo, vuelve a desvalorizarse el dólar ¿qué pasará con la ALALC?

Si como estamos profundamente convencidos, será superada esta prueba en la ALALC, no dudamos que la Fundación Hallesint será luego –muy pronto- una maravillosa realidad, en forma completa y total, en tiempo record, en todo el mundo.

 

ESTATUTOS

Artículo 1 –OBJETO Y FUNCIONES

La Fundación Hallesint tiene como objeto alcanzar el equilibrio económico social, y encauzar el egoísmo humano hacia el mejoramiento del nivel de vida espiritual y material de la humanidad.

El medio Técnico que adoptará la Fundación para desempeñar su actividad será la unificación de las relaciones económicas, dando la prioridad a la unificación monetaria, y luego a la unificación mercantil, que será su obvio y necesario complemento.

La acción de la Fundación consistirá en:

a- Ofrecer sin coacción símbolos de transferencia del valor en el espacio y en el tiempo, expresados en moneda mundial, para realizar cada operación de intercambio, cuyas partes interesadas reconozcan su recíproca conveniencia.

b- Hacer converger hacia el Mercado Mundial unificado, a la vez que descentralizado, en su funcionamiento, toda oferta y demanda presente futura.

c- Favorecer sin límite el desarrollo paralelo de la producción y consumo, dinamizando la actual economía, y compensando las llamadas sobreproducciones, con el incremento de las demás ramas productivas, provocando en el mundo una creciente prosperidad.

Artículo 2 –ESTRUCTURA Y SEDE

La Fundación es una entidad jurídica autónoma, mundial, que en calidad de Intermediario-Contrayente, puede operar en todo orden de operación de intercambio.

La Fundación estará integrada por un Consejo General, que se reunirá en… donde la Sede de la Fundación tendrá privilegio territorial.

Todo Gobierno que adhiere a la Fundación designará un Delegado Titular y un Suplente. La totalidad de los primeros –y de los segundos, en que les corresponda- constituirá el Consejo General.

El Consejo General redactará su propio Estatuto interno en la forma que estime conveniente, excepto por lo siguiente:

- El Consejo General elegirá entre sus miembros un Presidente, un Vicepresidente y cinco Vocales.

- Todos ellos constituirán el Consejo Ejecutivo de la Sede Central, con facultades para ejercer la administración ordinaria.

- El Consejo General se reunirá una vez al año para aprobar el balance anual, y también cada vez que la cuarta parte de los Delegados lo solicite.

- Las resoluciones del Consejo General y del Consejo Ejecutivo de la Sede Central se tomarán por mayoría. En caso de empate decidirá el voto del Presidente.

- El presente Estatuto se puede modificar en cualquier momento con la adhesión total de todas las Naciones adheridas.

- Si adhesión total, no se puede modificar antes de un año desde la presentación de la propuesta, firmada por la mayoría, y que tiene que ser aprobada por el 80 por ciento de las Naciones Adheridas.

Artículo 3 –PATRIMONIO DE LA FUNDACION

El patrimonio de la Fundación está constituido esencialmente por el presente Estatuto.

Este patrimonio intelectual es hoy propiedad del Instituto para la Renovación Económica, establecido en Roma, con fecha 11 de julio de 1924, por escritura pública, ante la Escribanía Giuliani.

La Fundación, en conformidad a dicha escritura, obtendrá por derecho propio, la transferencia de dicho patrimonio, en el momento de su legal constitución.

La Fundación dispondrá de un Fondo de Dotación suficiente para los gastos de su legal constitución y de los primeros gastos de la Sede Central.

Los Estados que adelanten ese Fondo de Dotación obtendrán su reembolso, con una recompensa adecuada, en diez anualidades.

Artículo 4 –CONVENCIONES NACIONALES

La Fundación aún actuando dentro de las leyes vigentes en las diferentes naciones, antes de iniciar su actividad en cada país, estipulará con los respectivos Gobiernos, Convenios iguales para todos los Gobiernos, en conformidad con el presente Estatuto.

Se establece que cada Gobierno Adherente:

a- Seguirá legislando en el campo económico y monetario en la forma que estime más conveniente, de manera absolutamente libre, sin necesidad siquiera de consultar a nadie:

b- Reconocerá la personalidad jurídica de la Fundación definida por el presente Estatuto, eximiéndola, en su territorio, de cualquier gravamen fiscal directo, y otorgándole la más amplia franquicia postal y telegráfica.

c- Instituirá en su territorio su propia Sede Nacional Hallesint absolutamente autónoma, que actuará en conformidad con el presente Estatuto, por cuenta de la Fundación, sin exigir la menor responsabilidad de los Gobiernos.

d- Cobrará su cuota de las utilidades que en el campo financiero y mercantil realizará la Fundación al neto de las reservas. Las cuotas serán proporcionales a los réditos netos que en cada nación la Fundación haya obtenido. Estas utilidades quedan a libre disposición de los Gobiernos respectivos.

Artículo 5 - SÍMBOLOS HALLESINT

La Fundación, por medio de las Sedes Nacionales, vende y reembolsa al público, en forma permanente y continuada, sin límite, dos Símbolos al Portador: los CHEQUES, para el desplazamiento de los valores en el espacio, y los BONOS para el desplazamiento en el tiempo.

Los Cheques y los Bonos son emitidos en sumas múltiples de unidades de la Moneda de cuenta HALLIS –artículo 6-.

Los Cheques son vendidos contra entrega de moneda nacional, calculando el Hallis al cambio del día que cada Sede Nacional cotiza diariamente en su albedrío –artículo 6-, además de una pequeña tasa de registración.

Los Cheques son reembolsados en cualquier Sede Nacional, en la moneda nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes- por su valor nominal, calculando el Hallis al cambio del día.

Los Bonos son vendidos contra entrega de Moneda Nacional, al precio que será establecido, como se indica a continuación, y calculando el Hallis al cambio del día, además de una pequeña tasa de registración.

Los Bonos son reembolsados en la misma Sede Nacional que los ha emitido, en la moneda nacional respectiva, a la vista –con aviso previo por sumas ingentes-.

Cada Sede Nacional fijará y modificará –en concepto de interés- la tasa de aumento del precio de los Bonos, por cuenta propia y a su arbitrio, sin convenios previos con las otras Sedes Nacionales, ni con la Sede Central.

Cada Sede Nacional invierte a su criterio, y en plena libertad, el dinero cobrado, ya sea por el sobrante de la venta de los Símbolos Hallesint, como también por sus ganancias en el Mercado Mundial –artículo 7-.

Esa inversión tiene una sola limitación: que sean comprados Títulos al precio de Bolsa, y no más del 30% de cada emisión.

Los Títulos así adquiridos no podrán venderse nunca, y en su conjunto constituyen el Patrimonio de garantía de los Símbolos Hallesint.

La Sede Central tendrá a su cargo la impresión, registración y control de los Símbolos Hallesint, aprovechando todo progreso técnico a fin de precaverse contra falsificaciones.

Los Símbolos impresos y registrados serán puestos a disposición de las Sedes nacionales con las normas siguientes.

-Cada Sede Nacional puede pedir a la Sede Central la cantidad de Cheques que quiera, hasta llegar en total, al valor de las importaciones nacionales del año anterior.

-Las Sedes Nacionales pueden permutar, entre sí, Cheques y Bonos sin límite, según su valor en Hallis.

Artículo 6 – LA MONEDA HALLIS

La Sede Central, al iniciarse el funcionamiento de la Fundación fijará el valor de emisión de la Moneda Hallis en el valor de un gramo de oro.

Luego, cada Sede Nacional fijará a su albedrío, como cualquier cambista, la cotización del Hallis en su respectiva moneda nacional, y podrá modificarla cuando y como lo quiera, sin la menor referencia a ninguna moneda nacional o al oro.

La modificación del valor del Hallis de parte de cada Sede Nacional se dará a conocer en la tarde por la Radio, y no podrá superar cada vez el valor de la tasa de registración.

Artículo 7 – ORGANIZACIÓN MERCANTIL

Cada Sede Nacional en su territorio:

1- Establecerá en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento Unificado para todas las Sedes, el mayor número posible de HALLES, o sea mercados de subasta, donde se venden y se compran productos de intercambio internacional. Los Halles estarán abiertos a cualquier individuo o Gobierno de cualquier nación. No es necesaria la presencia material de la mercadería.

2- Nombrará en la forma que estime más conveniente, pero en base a un Reglamento unificado para todas las Sedes, los Funcionarios Hallesint, relacionados entre sí y con todas las Sedes Nacionales.

Los Funcionarios Hallesint ejercen el Servicio de Comisionistas, utilizando la organización de los Halles nacionales y extranjeros. Sus retribuciones serán en forma de porcentaje, ajustándose a tarifas uniformes para todas las Sedes.

3- Cobrará por cuenta de la Fundación un porcentaje sobre las operaciones, que en su territorio efectúan los Halles y sus Funcionarios, en base a un Reglamento unificado para todas. Todos los ingresos netos de la organización mercantil serán invertidos, según el Artículo 5º, en títulos al precio de bolsa.

Artículo 8 – ADMINISTRACIÖN Y BALANCE

Cada Sede Nacional confeccionará una situación mensual y un Balance anual donde:

El activo estará representado esencialmente por el valor de Bolsa, calculado en Hallis, de la masa de los Títulos –nacionales, Hallesint y Monedas-, es decir, del Patrimonio de Garantía.

El Pasivo estará representado esencialmente por el importe de los Símbolos Hallesint emitidos por aquella Sede Nacional, hasta la fecha, calculando en Hallis los Cheques al valor nominal y los Bonos al valor del día.

Cada Sede Nacional dejará a disposición de la Sede Central el saldo de su Balance anual. Ese saldo, aparte de las cuotas referentes a la contribución en los gastos de la Sede Central, a las deudas con los suscriptores del Fondo de Dotación, etc. –artículo 3º- , y de adecuadas reservas, será devuelta por medio de la Sede General a los Gobiernos de las Naciones Adheridas.

Si una Sede Nacional cierra una ventanilla es declarada en quiebra, pero sigue en su actividad comercial. Los portadores de Cheques no quedarán damnificados porque podrán –como siempre- pedir el reembolso a las otras Sedes. Los portadores de Bonos de aquella Sede, en cambio, tendrán el derecho a la repartición entre ellos del Patrimonio de Garantía y además de las utilidades de la gestión mercantil hasta el total reembolso de los Bonos.

Cuando todos los Bonos hayan sido reembolsados, la Sede Nacional reanudará su gestión financiera.

COMENTARIOS

El primer resultado de la difusión del Estatuto y de las publicaciones que a ello se refieren ha sido una aceptación intelectual y espiritual más que favorable.

Ninguna voz discorde, ninguna reacción ideológica, ninguna crítica opositora.

Más de quinientas adhesiones del más alto nivel de las más diferentes naciones nos ha confortado en nuestra áspera tarea.

Aclaramos: ni el hombre de la calle, ni la prensa han participado –ni Colón ni Galileo hablaron nunca en comicios y en conferencias de prensa-. Tampoco se han puesto en venta las publicaciones hallesistas. El éxito comercial era muy dudoso, a la vez que muchos habrían sospechado una tentativa de empresa editorial disfrazada.

En cambio las adhesiones recibidas son, en su mayoría, de la más alta jerarquía, y ¡cuidado! Nos han llegado en forma absolutamente espontánea.

Transcribimos aquí algunos Comentarios, elegidos por razones de brevedad, entre los más concisos y terminantes:

Dr. L.H. Evans, Director General de UNESCO: "Celebraría mucho el éxito del Plan Hallesint. Deseo al Movimiento la mayor prosperidad".

Mr. Randall, Consejero de Mr. Eisenhower: "I am sure that the Hallesint Plan Hill be useful al later stage in foreign economic policy".

Mr. S. Clarke Beise, presidente del Bank of America. "el banco más rico del mundo". "We found the Hallesint Plan most interesting".

Mr. E.Black, Presidente del Internacional Bank de "Naciones Unidas": "The Hallesint Plan has been studied with great attention by members of the staff of the Bank".

Prof. C. Inglez de Souza, Director del Banco do Brasil: "No existe con el Plan Hallesint ninguna dificultad para el déficit del intercambio".

Dr. Abadessa, Director del Banco di Sicilia: "Il Plan Hallesint rivolve il problema finanziario piú grave, conciliando la liquiditá con la inmobilizazione".

Prof. G. Papi, Rector de la Universidad de Roma: "I principio del Plan Hallesint possano essere sottoscritti da ogni persona di buon senso".

Prof. H. G. Olivera, Director de Investigaciones Económicas de la Universidad de Buenos Aires: "El espíritu fundamental del Plan Hallesint es inobjetable".

Sac. Don Luis Orione, venerado en Italia y en la Argentina, después de una encuesta mundial entre los economistas católicos, escribió: "Estoy persuadido de que un gran alivio quiere Dios dar a la Humanidad con el Plan Hallesint".

La Fundación y la Política

Hemos afirmado, y ahora repetimos en forma terminante que la Fundación queda al margen de la Política. ¿Es posible eso?

Por otro lado si la Fundación quiere actuar con seguridad y acierto, tendrá no solo que desarrollarse al margen de la Política sino que llegar a ser invulnerable frente a cualquier atropello de cualquier gobierno. Volvemos a pedirnos: ¿Es posible eso?

Eso es perfectamente posible por cualquier invento en el campo de la Mecánica, de la Medicina, etc. En efecto ningún inventor, ningún médico, etc. –en sus investigaciones- se pregunta ¿cuál es el partido político al poder?

Pero en la Economía esa pretensión de autonomía e independencia, frente a la Política, hoy aparece a todos como la aspiración ingenua, casi infantil de conseguir algo… ¡inalcanzable, absurdo!

¿Qué poder, entonces, tiene la Fundación, en su actuación para oponerse, con éxito, al eventual rebosante poderío desacertado de un gobierno político?

Ante todo debemos honestamente reconocer que –olvidando Nerón, Hitler y otros delincuentes menores, la mayoría de los gobiernos serían muy dichosos si pudieran levantar al máximo el nivel de vida de los ciudadanos; por lo tanto consideramos a los gobiernos –en general- no como enemigos sino como amigos, mejor dicho aliados.

Sin embargo la Fundación, agradeciendo esa amistad actúa con sus recursos terminantes, infalibles.

Vamos a aclarar la situación con una analogía, que aparece casi irreverente, pero que sirve para expresar nuestro pensamiento en forma inequívoca.

¿Qué hacen todos los hombres frente a los pistoleros, que gritan: ¡O la cartera o la vida!?

¡Todos entregan la cartera y salvan la vida!

Ahora bien la Fundación –igual al Correo Internacional, que hemos recordado, como antecedente valioso- no tiene dueños ni accionistas. El art.4º del Estatuto dice, en cambio: "Cada Gobierno cobrará las utilidades netas, que la Fundación realizará en su territorio". Claro está que da toda la cartera. ¿Qué podría dar más?

Eso es ya suficiente para despertar la colaboración de los Gobiernos a la Fundación, pero hay algo más. Para evitar radicalmente dudas y suspicacias, la Fundación entrega por completo la gestión de cada Sede Nacional al respectivo gobierno –exactamente como hace el correo-.

En fin, la Fundación no pide siquiera para sus promotores –que desde medio siglo luchan con fe y con ahínco para su triunfo en el mundo- ni cargos retribuidos, ni condecoraciones… -exactamente como ocurrió con los promotores del Correo ¡cuyos nombres hoy han sido completamente olvidados!

¿Acaso se puede imaginar que por ejemplo Norte América, con su desbordante poderío prohíba el uso de la bicicleta?

Lo intentó con el vino ¡y fracasó!

Sin embargo tenemos el deber de demostrar la reconocida utilidad de la Fundación.

El primer paso será lógicamente ofrecer directamente la Fundación Hallesint a los Gobiernos ¡tenemos una triste experiencia! Esto es algo prácticamente imposible ¡NO siempre la vía directa es la más corta!

Colón ofreció nuevas tierras a los pudientes. No logró más que irrisión. El camino del éxito lo encontró por casualidad en el Convento de la Rábida…

¡Nosotros esperamos! Entretanto seguimos un camino racional.

Ante todo notamos que la Fundación no puede chocar con ninguna ley existente, pues su actividad es idéntica a la de los cambistas que venden y compran Monedas y Títulos de cualquier nación.

Luego vamos a demostrar la utilidad de la Fundación, convencidos de que será el golpe final.

Se trata de un asunto técnico, que no es fácilmente comprensible por los políticos. Por eso nuestra penetración tiene un blanco: el corazón financiero-monetario de cada gobierno: el Banco Central, es decir, el ente que emite, dirige y arregla la Moneda Nacional.

Nos hemos dirigido a todos los Bancos Centrales de las naciones del ALALC. El primero en contestarnos iniciando un examen profundo y escrupuloso ha sido el Banco Central de la República Argentina.

Cuando la Fundación habrá logrado la aprobación de la mayoría de los Bancos Centrales del ALALC, podrá constituirse definitivamente y al día siguiente podrá funcionar.

La política no tendrá que intervenir. El público –prácticamente- se dará cuenta de inmediato de lo que va a ganar, y… el mundo despertará ¡económicamente unificado!

 

MONEDA HALLESINT

Es interesante y acaso sorpresivo considerar todos los 3.000.000.000 –tres mil millones- de hombres que constituyen hoy la Humanidad, y suponer que cada uno de ellos, diariamente, haga una sola compra -¡nada más que una!-.

Nos encontramos frente a una masa total imponente de operaciones de intercambio que -¡cuidado!- por un lado tienen de todo –bienes y servicios, los más diferentes y por otro lado, solamente monedas.

Es suficiente esta consideración para comprender la importancia de la Moneda en la Economía.

Hoy la Moneda es un asunto político. Cada Gobierno tiene el monopolio de la Moneda Nacional, que puede manejar a su antojo, olvidando que es una Unidad de medida del Valor.

La Moneda de cuenta –Hallis- que emite la Fundación –rigurosamente definida y reglamentada por el Estatuto- es una Moneda Revolucionaria, a la vez que su concepción y actuación son tan sencillas, que cualquier persona puede entenderla rápida y completamente en su esencia y alcance.

El éxito de la Moneda Hallis está asegurado por su invariabilidad y su ilimitada disponibilidad.

Se trata de algo muy diferente del respaldo en oro que tienen –cuando lo tienen- las Monedas Nacionales, y que, en general es inferior al total de la Emisión Monetaria Nacional.

Además ese respaldo mengua necesariamente cuando la Balanza Comercial es negativa.

En fin ¿por qué llamarlo "respaldo" es decir: garantía? Si nunca se ha leído que cuando una Moneda se desvaloriza… ¡El Gobierno reembolsa en oro esa Moneda!

La Moneda en la antigüedad era sin duda, primitiva, pero era intrínsecamente sana, pues era algo que tenía valor por sí mismo: metal, trigo, ovejas… y hasta la sal.

Muy pronto se reconoció que los metales, por su tamaño reducido, a paridad de valor, por su divisibilidad, inalterabilidad, etc. eran los más idóneos para la función monetaria y al mismo tiempo los Gobiernos, para garantizar cantidad y calidad, pusieron sus sellos, es decir empezaron a acuñar monedas.

Con el tiempo, el sello, que ponían los Gobiernos, se consideró más importante que el contenido metálico de la Moneda, y así ocurrió que los Gobiernos paulatinamente redujeron la cantidad de metal fino, en cada unidad monetaria, dejando inalterable el nombre de la moneda.

Los ciudadanos, naturalmente, quedaron estafados; sin embargo la variación del valor era muy lenta, y la devaluación de la moneda sólo podía notarse de una generación a la otra, aún porque la circulación monetaria era muy reducida.

Monedas Nacionales

Las Monedas Nacionales, expresión concreta de la Moneda Política, y que casi todos los hombres diariamente manejan empíricamente, sin comprenderlas, hoy no son más, como en el pasado, discos de oro o de plata, con un valor intrínseco, sino hojas de papel, en que cada Gobierno afirma –así se lee en los billetes- que a simple presentación el Banco del Estado pagará al Portador el importe indicado.

¿Pero cómo lo pagará? ¡Entregando otros papeles iguales! ¿Cómo hemos llegado a una situación tan ridícula? ¿Podemos seguir así?

Los Gobiernos han reducido cada día más el metal en las monedas, hasta que no el pueblo, sino los banqueros y los estudiosos se dieron cuenta de la gravedad y el alcance de esa estafa.

Ya en 1540 el afamado astrónomo Copérnico, proclamó, que cuatro eran las calamidades del mundo: la guerra, la carestía, las epidemias y… ¡el morbus numericum! Es decir las enfermedades de las monedas.

En 1775 Adam Smith escribió: ¡Los Gobiernos siempre han pagado sus deudas con la devaluación de la moneda nacional!

No hablemos de Juan Law, que en 1717 inventó la Moneda de papel, pues hoy todos lo consideran un estafador; a la vez que ¡todos los Gobiernos de hoy actúan peor que él!

La Tragedia Monetaria

La verdadera tragedia monetaria es algo muy reciente y es característica imponente y monstruosa de este siglo.

¡El metal ha desaparecido y ha quedado solo el papel!

¡La devaluación ha llegado más allá de la fantasía misma!

¡Se ha llegado a las estampillas de Correo… de cien mil millones -100.000.000.000- de marcos alemanes!

Nadie puede pensar que, por ejemplo, la longitud del metro o de la pulgada puede fluctuar de un día a otro, o de un lugar a otro, ni que pueda variar ¡por el estallido de una guerra o por el cambio de gobierno!

En otras palabras nadie podría pensar, que antes de vender una tonelada de trigo, tendría que consultar el listín de la Bolsa de Cereales para averiguar –por ejemplo- que el kilogramo, para el trigo, aquel día, es de 970 gramos, y… ¡se prevé una rebaja!

Sin embargo eso es lo que ocurre con la moneda, y los diarios comunican todos los días el valor de la moneda… junto con la temperatura y la humedad del día.

En contraste con todo eso, afirmamos que la Moneda Hallis, emitida por la Fundación es invariable en el espacio y en el tiempo.

Esta afirmación provoca la más violenta reacción de los teóricos y de los prácticos, pues todos están convencidos de que no sólo nuestra Moneda Hallis sino que ninguna Moneda Mundial Invariable puede existir.

La Moneda Mundial

En efecto. Todos piensan que cualquier Moneda Mundial tendría que vencer:

-El choque inevitable con los gobiernos que –todos- tienen el Monopolio Monetario, y que obviamente, por eso no permitirían, ni siquiera, iniciar el diálogo.

-El poder aterrador de los que mañana tendrían el mando de esa Moneda Mundial.

-La peligrosa gravitación sobre esa Moneda Mundial por parte de las naciones financieramente poderosas.

-El diario razonamiento con las mudables e incoherentes legislaciones monetarias de las cien naciones del mundo.

Todas estas dificultades –verdaderas barreras- en apariencia inexpugnables, han desalentado la audacia de cualquiera que intentara enfrentarlas.

El Fundador del Hallesismo, A.M.Trucco, inventor de la Moneda Hallis, conocía muy bien todo eso, sin embargo, no se desanimó.

Unificación Monetaria

La llave mágica de la Unificación le ofreció la solución.

Su primera y fundamental consideración –que él inicialmente intuyó- pero luego demostró, fue que el Problema Económico Mundial es provocado por el fraccionamiento de la Economía Mundial en cien Economías Nacionales.

Sin embargo, A.M.Trucco no podía pensar en modificar la situación política del mundo; y entonces ideó una Moneda, que actuara al margen de toda política, y demostró que ésta es perfectamente posible si se respetan todas las leyes en cada nación y no se pide ningún privilegio para la nueva Moneda, que sería solamente una moneda más, en la pizarra de los cambistas.

En este caso no queda, que el Problema Técnico de la Invariabilidad de la nueva Moneda, la moneda invariable es el sueño de todos los Economistas, aunque sea irrealizable en la forma en que ellos la conciben.

¡Nada es invariable en el Universo y aún menos la Moneda!

Es absurdo pensar que al día siguiente de la semi destrucción atómica de una ciudad se pueda comer en un restaurant, al mismo precio del día anterior, solo porque se paga con… ¡moneda invariable!

Moneda Invariable

Por Moneda Invariable, en cambio tenemos que entender una Moneda Estable, frente a las fluctuaciones recíprocas, no solo de los precios de las Mercaderías, sino que también de los varios Mercados Nacionales, pero que tendrá que variar, frente a una modificación global, lenta o rápida, de la Economía de la Humanidad o a un imprevisto excepcional acontecimiento mundial.

Nada más fácil que idear con la fantasía una Moneda Invariable; basta recordar la Moneda que se sobreentiende en el Salario Móvil. Lo que es muy difícil es realizar esa moneda en forma concreta.

En efecto, si esta Moneda tiene el valor que el público en cada momento sin querer le confiere, no se puede por supuesto, hablar de valor constante; y si en cambio ese valor corresponde a una Mercadería perfectamente definida –aunque sea el oro-, su valor cambiaría junto con el valor de mercado de esa Mercadería.

Y entonces ¿dónde se puede encontrar –prácticamente, no idealmente- la estabilidad?

Nadie antes de la publicación del Plan Hallesint: supo contestar a esta pregunta, y también son muy pocos –hoy- los que entienden y saben justificar la Moneda Hallesint.

Analogías

Para dar una primera idea de la solución monetaria, que buscamos, empezamos con una analogía, muy elemental.

Queremos mantener fijo con exactitud absoluta, el nivel del agua –valor de la moneda- puesta en un recipiente, sin tapa, expuesta al aire, al sol, al viento, a la lluvia, etc. –fluctuaciones de los mercados-.

El problema que en el primer momento aparece como algo muy enmarañado, en cambio es perfectamente soluble, siempre que se disponga de un hilito de agua –casi un estilicidio-, perenne, para compensar las pérdidas eventuales por el viento y por el sol, y al mismo tiempo se haga un agujero, en la pared del recipiente, al nivel que se desee mantener el agua –Moneda a valor constante-.

La analogía es perfecta, siempre que se disponga –en el caso de la moneda- de ese hilito de agua, es decir de la posibilidad de reforzar la moneda, cuando baja su valor; problema –todavía insoluto pero perfectamente solucionado por el Hallesismo- de gran importancia y actualidad, en las naciones en desarrollo, en modo especial.

Otra analogía nos permitirá otro paso adelante.

Un jardinero quiere defender su jardín con una cerca de dos metros de altura, y pondrá trozos de madera y ramas secas alrededor de su jardín –sin embargo muy pronto se da cuenta de que el viento y la intemperie van destrozando cada día más su construcción –devaluación monetaria-.

Entonces él pone alrededor de su jardín una cerca viva de arbustos. Esta vez no solo la defensa se revela suficiente, sino que periódicamente tendrá que podarla ganando las ramas –superávit monetario – para mantenerla a la altura constante.

Vamos a traducir esas analogías. Todo se aclara si encontramos en el campo monetario lo que corresponde al hilito de agua y a la cerca viva.

La contestación es inmediata; la explicación en cambio, requiere atención.

El hilito de agua y la cerca viva son representadas por el Interés. Esta es la contestación.

Vamos a buscar la explicación.

Devaluación e Interés.

La Moneda Nacional provoca por su inestabilidad dos fenómenos gravemente perturbadores: la Devaluación y el Interés.

La Devaluación y el Interés son dos fenómenos correlativos: el uno es causa del otro, y provocan una recíproca compensación. En la Literatura Hallesint, esta compensación se llama "Invariado Monetario".

Es muy fácil demostrar que la Devaluación hace aumentar el Interés.

En efecto, por ejemplo, si un Capitalista -que presta normalmente su dinero al 8% anual, se entera de que la Moneda Nacional ha aumentado su desvalorización anterior, en la medida del 1% mensual tendrá que pedir ¡por lo menos! 8+12= 20- el 20% anual.

Menos fácil es demostrar que si es elevada la tasa del interés, la Moneda Nacional tendrá que devaluarse fatalmente.

Y puesto que las tasas de Interés son muy elevadas, también las Monedas Nacionales no se salvan de la devaluación burlando a todas las leyes políticas, que le ordenan… ¡mantenerse estables!

Lo que sigue es muy importante.

Supongamos que un rico moribundo deja su herencia de un millón de dólares a la Sociedad para la protección de animales, con la sola condición de reservar la milésima parte de la herencia -1.000 dólares- ¡nada más que 1.000 dólares, sobre un millón de dólares! Invirtiéndolos al 5% anual, a un interés compuesto, durante 500 años, y cobrando por propia cuenta, al vencimiento, la suma acumulada.

En pocos minutos con una simple tabla de logaritmos y con asombro de todos, nos encontramos, a los 500 años con un importe superior a la riqueza de todos los hombres de la tierra de manera que –en esta fantástica hipótesis- los animales, con solo 1.000 dólares de hoy, ¡serían más ricos que todos los hombres! ¡El importe sería mayor de cuarenta millones de millones -40.000.000.000.000- de dólares!

Para que todo eso no se realice –y nadie pensará que eso puede ocurrir- es absolutamente necesario admitir que la Moneda –en nuestro caso: el dólar- tendrá que devaluarse en medida… astronómica, durante los 500 años, para que se compense –aunque parcialmente- ese absurdo y monstruoso supervalor.

En general podemos concluir que la devaluación de todas las Monedas, si siguen las actuales tasas de interés -5%- es inevitable.

Si consideramos el interés, depurado de la pérdida por la devaluación monetaria, llegamos a la ganancia neta del Prestador, y que llamaremos Rédito Neto y que tiene enorme importancia como veremos –para la Moneda Hallis, y es siempre positivo –por lo dicho- en un amplio promedio de operaciones –por supuesto-.

El Prestador requiere, y exige siempre ese surplus sobre la devaluación; y todos –legos y economistas. Afirman ¡que se trata de un derecho perfectamente justificado!

Hasta los Códigos Civiles –de las Naciones que lo tienen- lo reconocen y lo determinan ¡en un 5% anual!

En cambio los Filósofos y muchas Religiones niegan la legitimidad del Interés.

El Concilio de Viena –Francia- 1311 – fue más allá, y decretó la nulidad de todas las legislaciones que no condenaran el interés.

Pero, en la realidad ¿pueden existir Ahorristas –no filántropos- que prestan su dinero sin pedir interés?

¡Sin Interés!

Todos contestarán que "no pueden existir".

Por lo tanto resultará enormemente asombroso lo que sigue:

No solo existen en todo el mundo hombres –no filántropos- que entregan su dinero, sin pedir interés, sino que ¡increíble! Renuncian además a cualquier compensación por la pérdida debida a la devaluación.

¡Ni se trata de pequeñas cantidades de dinero!

En Argentina –hoy notoriamente en crisis- hay más de quinientos mil millones -500.000.000.000- de pesos depositados en los Bancos, en cuenta corrientes sin interés, ¡y lo que parece increíble! sin la menor compensación por la devaluación.

Cabe agregar que Argentina representa –monetariamente- menos del 1% -uno por ciento- de la Humanidad.

Es verdad que cada depositante tiene el derecho de cobrar –en cualquier momento. Su dinero, pero es verdad, también que esa masa monetaria depositada –y esto es muy importante- está firmé en el tiempo, y acaso aumenta diariamente.

Si una masa monetaria –por ejemplo de 1.000 dólares- queda inerte, -lo hemos visto ya- fatalmente des desvaloriza en el tiempo. En cambio esa misma masa monetaria de 1.000 dólares si se la invierte en las Empresas –aún sólo al 5% anual- produce utilidades en medida sorpresiva -40 millones de millones de dólares en 500 años-.

Estas utilidades –depuradas por supuesto de la devaluación- corresponden al hilito de agua o al crecimiento de la cerca viva de las dos analogías –mecánica y botánica- que hemos considerado.

¡Basta quitar estas utilidades –y entregarlas al Gobierno Nacional- -Art. 4 del Estatuto- para que queden nuestros dólares sin ganancia, pero firmes –nivel del agua y altura de la cerca- en su valor anterior del primer día, Moneda Invariable!

¡He aquí como actúa la Moneda Hallis!

Moneda Hallis

La Moneda Hallis, el primer día puede tener cualquier valor arbitrario, eso es, cualquier poder de compra, por ejemplo, el poder de compra que tiene hoy, un gramo de oro en el Mercado Mundial.

Vale decir que hoy un Hallis vale –en nuestra hipótesis- un gramo de oro.

Pero si mañana el oro –por un descubrimiento mineral, químico, atómico, etc.- baja en su valor comercial –por ejemplo a la mitad del valor actual- , el Hallis valdrá dos gramos de oro, para mantener su valor frente al Mercado Actual, cuyos precios, en oro, habrán doblado.

¿Es realizable eso?

Vamos a considerar todos los Títulos Fructíferos, negociados en todas las Bolsas de una Nación cualquiera expresando sus cotizaciones en oro de hoy.

Después de un año, repetimos esa operación, pero agregando todas las utilidades –dividendos revalúo declarado o latente, etc.- producidas durante el año, expresando todo en oro de hoy.

Nos encontramos –lo hemos visto ya- frente a un sobrante –Rédito Neto-.

Supongamos que ese sobrante sea el 3% de la inversión –siempre en oro de hoy-.

Claro está que si en cambio de considerar todos los Títulos Fructíferos de una nación, consideramos sólo la mitad, la décima, la milésima parte, etc., de ellos, pero ¡cuidado! Tomando cada vez la misma fracción de cada emisión, el promedio de las utilidades, quedará inalterado en su porcentaje –el 3% en nuestra hipótesis anterior-.

Hagamos ahora una hipótesis, puramente aclarativa, pues la Fundación no dispone ni de un gramo de oro, en propiedad, para invertirlo.

Supongamos –inicialmente- que una Sede Nacional de la Fundación invierta, por ejemplo una suma de dinero, -veremos como la consigue-, correspondiente al valor de hoy de un millón de gramos de oro, en la especial compra de los Títulos y emita un millón de Certificados al precio, cada uno, de un gramo de oro, dando por supuesto en garantía los títulos comprados, incluyendo naturalmente las utilidades futuras de esos títulos.

Si el público compra esos Certificados -que llamaremos Cheques Hallesint- aquella Sede de la Fundación, recobrará todo el dinero gastado y nada más, a la vez que los Compradores de los Certificados quedarían con los Cheques Hallesint, cuyo valor será: inicialmente su valor inicial, y luego creciente.

¿Pero el Público comprará esos Cheques Hallesint?

El Público los comprará sin duda.

Acordémonos de los 500.000.000.000 de Pesos Argentinos entregados en c/c a los Bancos sin cobrar interés, y con la seguridad de una devaluación monetaria.

Cabe agregar que el Pedido de compra de Cheques Hallesint será superior al Pedido de reembolso, y esto significa que si un comprador se arrepiente o necesita dinero, encontrará siempre otro comprador, o "lo que es lo mismo" encontrará el reembolso integral que buscaba, es decir recobrará íntegramente su dinero en moneda nacional, más el aumento eventual de los intereses de las inversiones.

¡Qué diferencia con las c/c bancarias!

Es necesario reconocer que hemos presentado en dos puntos el Cheque Hallesint en forma algo diferente de lo que determina el Art. 5 del Estatuto. Vamos a aclarar:

1- Cada Sede Nacional emite los Cheques Hallesint gradualmente –y no en bloque- en conformidad a los pedidos del Público. Eso ¡cuidado! Excluye la necesidad de un Capital inicial de Inversión.

2- La Sede Nacional no invierte todo el dinero cobrado por la venta de los Cheques Hallesint; y, en cambio, detiene una parte de ese dinero para el caso, improbable, pero teóricamente posible, que en algún momento los reembolsos diarios superan las ventas de los Cheques Hallesint.

Cabe notar que este caso no es ni frecuente –como demuestran diariamente las Cajas de Ahorro- ni es peligrosos, pues la Sede Nacional puede reducir por unos días la cotización del Hallis, en la medida tal de empujar los Portadores de Cheques Hallesint a desistir del pedido de reembolso o a cobrar los Cheques en otra Nación.

Vamos ahora a concluir.

1- Todas las Sedes Nacionales emiten Cheques Hallesint del valor invariable de un gramo de oro de hoy. Por lo tanto todas las Sedes Nacionales se encontrarán con una única Moneda Invariable, sin posibilidad de inflación, del valor común constante de un gramo de oro del primer día de la Fundación Hallesint.

2- Las utilidades de las Inversiones, que –lo hemos dicho ya- pertenecen a los Compradores de los Cheques Hallesint –en conjunto, como también las utilidades Comerciales de la Fundación –art.7- no se distribuyen, sino que quedan como reserva monetaria, -verdadera reserva y no ilusoria y falsa como la de los actuales bancos de emisión- para garantizar el reembolso a la vista de los Cheques Hallesint –y de los Bonos Hallesint, como veremos- en moneda nacional, compensando las inevitables devaluaciones monetarias.

3- Cuando esas reservas producidas sean consideradas adecuadas, el superávit –utilidades- será entregado al Gobierno Nacional respectivo. –art. 4-.

4- La emisión de los Cheques Hallesint, por parte de la Fundación Hallesint, es ilimitada, sin que nunca se pueda provocar inflación, pues la emisión corresponde siempre a una inversión equivalente.

En efecto cada Cheque Hallesint es simplemente un Certificado de Depósito en c/c o en una Caja de Ahorro –con la sola diferencia que es expresado en una Moneda Invariable-

Acaso ¿sería razonable limitar los Depósitos en las Cajas de Ahorro o en las Cuentas Corrientes de los bancos?

5- Por otro lado las Sedes Nacionales –no la Fundación Hallesint- no pueden emitir Cheques Hallesint, más allá de un dado límite –art.5-, a la vez que tienen la Obligación de vender y rembolsar sin límite –art.5- los Cheques Hallesint.

Esta aparente contradicción es, en forma total, solucionada por los Bonos Hallesint.

He aquí como nace y actúa, sin previos acuerdos políticos nacionales o internacionales la Moneda Hallis Invariable e Inquebrantable, que no conoce la inflación, y sobre la cual- como veremos- se eleva la trascendental Financiación Hallesint automática e Ilimitada, que permitirá –en todo el mundo- el desarrollo de la Empresa –hoy privilegio de una minoría de hombres en una minoría de naciones- aprovechando la técnica inagotable que hoy –y aún mañana- ¡se adelanta a nuestra misma fantasía!

 

BONOS HALLESINT

El Bono Hallesint, que se puede considerar como la Monedad de los Intercambios en le Tiempo, difiere de los Cheques Hallesint solamente en estas tres características –art.5 del Estatuto-

a- Es reembolsable solamente en la Sede que lo ha emitido.

b- Su valor es creciente, por la acumulación de los intereses.

c- Puede emitirse sin límite.

Los intereses de los Bonos son muy reducidos por tratarse de Títulos reembolsables a la vista; pero preferibles a los Depósitos en c/c, que ni dan interés, ni garantizan la estabilidad monetaria.

Como no existe hoy ninguna Moneda, que se pueda comparar con la Moneda Hallesint, asimismo no existe ningún Título, que se puede comparar con el Bono Hallesint.

Cabe notar que la Tasa de Interés –que puede variar- viene modulada por cada Sede Nacional, en forma muy similar a la adoptada por las Cajas de Ahorro, que mantienen equilibrado el flujo de los Depósitos y de los Reembolsos justamente elevando o bajando la Tasa de Interés.

 

MERCADO HALLESINT

El Método fundamental de la Economía Hallesint es la Unificación, y hemos visto ya su aplicación en el campo Monetario, llegando a la Moneda Hallis, única, invariable, en el tiempo y en el espacio.

Vamos ahora a considerar una muy importante aplicación de la Unificación en el Comercio Internacional, con toda la miríada de problemas técnicos, merceológicos, jurídicos, políticos, prácticos, organizativos, etc., que la Unificación Hallesint llega a reunir en cuatro problemas: contractual, merceológico, elección, ejecución.

Primer Problema

El primer problema –contractual- se refiere a la estructura jurídica del contrato de compra-venta, es decir al conjunto de las condiciones, que determinan las obligaciones del vendedor y del comprador.

Cabe destacar que no se trata de un trueque de Bienes que están frente a frente, sino de algo que puede estar lejos a más de diez mil kilómetros, y que llega al conocimiento del comprador en forma de símbolos.

Además hay que prevenir la posibilidad de errores, fraudes, adulteraciones, etc. considerando la eventualidad de penalidades, controversias, pleitos, arbitrajes, etc.

Este problema –contractual- la Fundación lo soluciona ofreciendo Contratos de Tipo Unificado, para cada categoría de Mercadería, de manera que es suficiente agregar unos elementos –cantidad, fecha de entrega, de pago, etc.- y todo queda arreglado y definido.

Hoy estos Contratos Unificados, se encuentran ya por varias mercaderías en el Comercio Internacional; sin embargo llegan tarde, pues las primeras publicaciones Hallesistas sobre este tema ¡tienen la fecha de 1905!

Con todo, los Contratos actuales adolecen de muchas fallas, que, en cambio, los Contratos Hallesint evitan por completo.

Por ejemplo –en caso de controversias- en general, los tribunales, que intervienen, a la vez que los Contratos Hallesint tienen la cláusula arbitral, la garantía bancaria, el seguro de solvencia y de cumplimiento, etc. pero todo eso es posible solo cuando actúa la Fundación, que unifica estas unificaciones, y sobre todo ofrece una Moneda Universal Invariable.

Estos Contratos Hallesint no se imponen sino que se ofrecen.

Naturalmente los contratos en que interviene la Fundación, tienen que desarrollarse en esta forma.

Segundo Problema

El Segundo Problema –merceológico- se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad, etc. de los Bienes que se intercambian

A tal fin el Plan Hallesint ha patrocinado desde más de medio siglo una Clasificación Decimal de las Mercaderías que más se encuentran en el Intercambio Mundial.

Sólo recién se ha adoptado en muchas naciones, no para favorecer el intercambio, sino por razones fiscales aduaneras, las normas de Bruselas, según las sugerencias del Plan Hallesint.

Pero lo que más se impone es la necesidad de aclarar con precisión el Sistema de Medidas, que se adopta, y aquí el Comercio Internacional actual, encuentra hoy una dificultad tan absurda que asombra pensando en… ¡los vuelos espaciales y la energía atómica!

Se trata del Sistema de Medida Inglés que hoy es legal en Norte América, Inglaterra y otras naciones, y que según una estadística reciente, provoca en 400 millones de personas, una pérdida de tiempo diaria, que traducida en dinero, podría salvar –con creces- cada año, la vida de medio millón de habitantes de la India ¡que anualmente.. mueren de hambre!

Por supuesto la Fundación Hallesint conoce y reconoce solamente el Sistema Métrico Decimal.

Tercer Problema

El Tercer Problema –elección- merece especial atención.

Los Compradores y los Vendedores quieren comparar y vender en la forma más conveniente para ellos; pero se asustan solo si piensan que en este caso, tendrían que elegir, en el mundo, la mejor oferta y el mejor pedido.

Los Compradores y los Vendedores, desde mucho tiempo han renunciado a esta tarea; y la historia conoce desde milenios los Importadores y los Exportadores, como elementos indispensables entre Compradores y Vendedores, en el campo internacional, por supuesto.

Sin embargo –y este es el punto esencial- tampoco los Importadores y los Exportadores hacen las oportunas investigaciones para encontrar lo mejor.

En efecto, los Importadores y los Exportadores; siguen –en forma empírica y tradicional, comercios enraizados con sus correspondientes de ultramar, y ni piensan investigar todos los mercados del mundo y aún menos seguir las variaciones de los fletes, de los cambios, de los derechos aduaneros, de los recargos, de las limitaciones, de las prohibiciones, etc., de todas las naciones del mundo.

La actuación de la Fundación, con su aplicación de la Unificación es muy diferente. Una analogía nos ayudará.

En una similitud, enormemente exagerada, sin duda, pero pintoresca, consideremos, el teléfono, ese aparato maravilloso, que todos conocen; pero, claro está, si cada uno de los 3.000 millones de habitantes de la tierra quisiera poder comunicarse con otro cualquier habitante, tendría que disponer, cada uno, de 3.000 millones de alambres, y en este caso todos los alambres formarían ¡una verdadera jaula alrededor del mundo!

El problema –todos lo saben, se soluciona, en forma más que sencilla, creando las Centrales Telefónicas. En este caso es suficiente con un alambre de la Central con el Usuario que por lo tanto podrá comunicarse con todo el mundo.

Análogamente actúa la Fundación que –art.7- nombra un Funcionario en cada Sede Nacional. Ese Funcionario que a su vez puede llamar cualquier número de Colaboradores a su cargo, es pagado por la Fundación en forma porcentual, con la obligación de ofrecer en cualquier momento, las mejores ofertas y los mejores pedidos, indicando las cotizaciones del día y los gastos, todos conglobados en un importe único.

Este importe no es indicativo ni informativo; es definitivo y firme, como vamos a aclara seguidamente, en el cuarto problema.

Cuarto Problema

El Cuarto Problema –ejecución- se refiere a la realización de la solución ofrecida por el Tercer Problema.

Es decir que cualquiera que se dirija a la Fundación Hallesint puede ofrecer o pedir cualquier Mercadería –correctamente definida y bancariamente garantizada- a la Sede Nacional de la Fundación, en la Nación donde él se encuentra, y realizar su operación con la seguridad de conseguirla en la forma más económica.

En efecto, por un lado, la solución del Tercer Problema ha encontrado la solución mejor, y, por otro lado, la solución del Cuarto Problema, confiada a la organización del Funcionario Hallesint de la Sede Nacional correspondiente, da la seguridad de que el costo final de la operación no podría ser mejor.

En efecto, cualquiera entiende –sin necesidad de aclaraciones- cuanto serán reducidas las tarifas de transporte, flete, seguro, etc. para un cliente de la magnitud, seriedad y solvencia como la Fundación.

Para dar una idea de eso, basta pensar en el Servicio Postal, suponiendo que fuera confiado a Empresarios Libres e Independientes que actúen en todo el mundo en competencia entre ellas.

¿Cuánto costaría el envío de una carta de New York a Tokio, con el derecho que sea devuelta al remitente si el destinatario no se encuentra? ¿Y cuánto cuesta hoy a través de la Unión Postal Universal?

Ninguna preocupación por la suerte de los actuales Importadores y Exportadores que serán absorbidos –si lo quieren- en el nuevo mecanismo, donde la productividad de ellos podrá aumentar, por el alcance de la Fundación, junto con las respectivas ganancias.

 

FINANCIACIÓN HALLESINT

El progreso económico de la Humanidad es debido especialmente a los adelantos de la Técnica –en el sentido más amplio de la palabra-, pero hemos visto ya que este progreso es alcanzado diariamente, en todo el mundo, por la concreta actuación de la Empresa.

La Empresa para actuar necesita del Trabajo de los Trabajadores –que, en general, nunca faltan- y del Ahorro de los Ahorristas, que en cambio no siempre se logra conseguir.

Si falta el Ahorro inicial, la Empresa, aún cuando llega a nacer, languidece, y en fin muere.

Si en cambio la Empresa logra aprovechar el Ahorro, en la forma adecuada, y conveniente, en general se desarrolla produciendo utilidades y también nuevo Ahorro.

Si el Ahorro así producido se reinvierte en la Empresa, y así en adelante, la Empresa llega a dimensiones siempre mayores, imponentes, y que hasta dan la impresión de una creación de la nada ¡casi de un milagro!

Financiación

El Préstamo –o la contribución- que el Ahorro entrega a la Empresa se llaman Financiación.

La Financiación puede ser conspicua o bien mínima como una levadura, pero nunca puede faltar.

Una Guerra de conquista o de liberación puede requerir como financiación el Ahorro de la nación entera.

El descubrimiento de América fue financiado con Tres carabelas y nada más.

Hoy el Ahorro invertido en la Empresa, grava sobre la Empresa, en medida muy variable, pero tan menor cuanto mayor es el Ahorro ofrecido a la Empresa en el Mercado.

Hablando de la Moneda Hallis, hemos visto que si el Ahorro en el Mercado fuera muy abundante, casi ilimitado, el Ahorrista podría pedir muy poco por su Ahorro, casi nada, por la recíproca competencia de los Ahorristas.

En este caso, en cambio, la Empresa se desarrollaría en medida imponente, casi fantástica.

La Fundación Hallesint, sigue este rumbo, superando virtualmente las fronteras nacionales, y poniendo a disposición de la Empresa, el Ahorro mundial.

Todos encuentran muy obvio que la Empresa produzca ganancias, pero ni los legos, ni los Economistas contestan con claridad a la pregunta: "¿de dónde la Empresa recaba sus ganancias?"

El Hallesismo, en forma absolutamente original, contesta sencillamente –lo hemos visto ya tratando de la Moneda Hallis, pero conviene repetirlo- que las Empresas –todas- aprovechan en medida diferente, pero constantemente, el Patrimonio de la Humanidad.

Y si, por cualquier razón, lo logran aprovecharlo, fracasan.

Patrimonio de la Humanidad

Repetimos, aclarando, lo que hemos dicho, hablando del Trinomio.

El Patrimonio –Ahorro- de la Humanidad se ha formado y acumulado, durante muchos milenios, en medida creciente, sobreviviendo a la muerte de cada hombre.

Comprende la ciencia, la técnica, las artes, la medicina, los idiomas, las leyes, etc. como también los caminos, los puentes, los puertos, los canales, los monumentos, las bibliotecas, etc. y un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubrimiento y desarrollados.

Tiene tres Categorías transcendentales, que lo diferencian de cualquier ahorro particular, ya sea individual o colectivo, y las repetimos, para que nos ayuden a comprender por qué hablamos de Financiación sin límites:

a- es inmenso, casi inconmensurable.

b- no cuesta nada, para aprovecharlo.

c- no se consume usándolo.

Las dos Trabas de la Empresa

La Empresa durante su vida –aparte de eventuales dificultades circunstanciales- se enfrenta con dos trabas muy graves.

La Primera Traba –la hemos visto ya, es la necesidad de Ahorro, desde el momento de su concepción en la mente del Empresario, hasta cuando llega a nivel productivo.

La Empresa es como un niño que necesita ropa y alimentos, para sobrevivir y crecer, hasta el momento, en que puede vivir con sus propios medios y recursos.

¡Cuántas Empresas han fracasado por falta de capitales! ¡Y cuántos geniales inventores han muerto en la pobreza o en el manicomio por falta de financiación!

¡Y no olvidemos a América Latina que no llega a salir de su actual subdesarrollo, únicamente por falta de financiación…! Que espera de los corazones extranjeros, y todavía no se ha dado cuenta de que ¡sólo el Plan Hallesint puede proporcionarle!

La Empresa tiene que enfrentar una Segunda Traba. En efecto tiene no sólo la tarea de producir, sino que también la de vender la producción.

Ahora bien, la posibilidad de vender puede llegar a un límite no superable, no por culpa de la Empresa, sino por ¡falta de compradores!

En este caso la Empresa queda ahogada en la abundancia de su misma producción, y si no puede volver atrás, corre el peligro de quiebra.

Cuando aparece ese peligro, la empresa empieza buscando mercados en el exterior, con el arma del dumping, pero que tiene una limitación. Y cuando el peligro se manifiesta como inevitable en la mayoría de las Empresas de una Nación, se puede llegar y se ha llegado a la guerra, para la conquista de Mercados en el extranjero.

La Fundación Hallesint enfrenta las dos Trabas, logrando una Solución única, común y simultánea, con asombro de todos.

Vamos a desarrollar el tema en forma gradual, presentando, ante todo, la Solución teórica del problema, y luego la Solución práctica inmediatamente actuable, ofrecida por la Fundación Hallesint, al margen de la Política, con la adhesión entusiasta de los Gobiernos, de los Empresarios y de los Pueblos de todo el Mundo.

La solución teórica es muy sencilla. Además una analogía nos ayudará mucho.

Si hay, en una región cualquiera del mundo dos territorios limítrofes: uno aguanoso –pantano- y otro –árido –desierto- se podrá –teóricamente- trasformar los dos territorios, en dos jardines lozanos y florecientes, haciendo llegar el agua exuberante del pantano hasta el desierto sediento.

En nuestro caso tenemos: por un lado Empresas que necesitan capitales; aclaremos: maquinarias, motores, aparatos, productos, patentes, etc. y por otro lado Empresas que producen y ofrecen todo eso, en demasía, -superproducción- ansiando venderlo.

La solución teórica sale de inmediato: compensar aquella deficiencia con esta exhuberancia, con ventajas para todos.

En otras palabras: la Traba de la Superproducción se transforma en Ahorro para fecundar –financiar- la Empresa en desarrollo.

Y esta solución aunque teórica, nos sugiere algo más, muy importante.

En efecto, después de efectuada esa compensación, el asunto no habrá terminado: las Empresas desarrolladas podrán seguir –y con costos decrecientes- en su superproducción, a la vez que las Empresas en Desarrollo, no se habrán agotado, y seguirán pidiendo, como Ahorro de Financiación, esa nueva superproducción, con evidente ventaja para todos.

Supongamos que una Empresa para desarrollarse, tenga que comprar en el Exterior –en una Nación Industrial, exportadora, Ahorrista- maquinarias por cien millones de dólares.

Normalmente puede encontrar crédito en el exterior, pagando el importe en varios años, en dólares, dando, por supuesto como prenda las maquinarias mismas.

Sin embargo, en una Nación en desarrollo, el Gobierno Nacional no queda indiferente, frente a esta operación, considerando con razón que por el hecho mismo de que la Nación está en desarrollo, enfrenta el problema de la falta de dólares.

El Gobierno por lo tanto, interviene y obstaculiza la compra, poniendo recargos monstruosos en la importación o vetándola terminantemente o bien –si fuera necesario- buscando, -con concesiones políticas- préstamos en dólares, para pagar la importación.

¡Hoy es esto el problema!

La Fundación Hallesint interviene y por medio de la Moneda Hallis soluciona el problema, entregando al Importador los Hallis correspondientes comprados a la Fundación con Monedas nacionales al cambio del día.

El Bono Hallesint

Sin embargo la Moneda Hallis, que nos ha allanado el camino, no puede por si sola acompañarnos más adelante. El art. 5 del Estatuto de la Fundación limita –y con razón- la emisión de las Monedas Hallis, de cada Sede Nacional, hasta el valor de la importación de la respectiva nación en el año anterior.

Pero ¡cuidado!, por otro lado cada Sede nacional tiene que estar –en cualquier momento- en condiciones de vender cheques Hallesint por cualquier importe.

En esta aparente contradicción que luego aclararemos está el secreto final de la Financiación Hallesint.

El art. 5 del Estatuto de la Fundación dispone que cada Sede Nacional pueda emitir Bonos Hallesint, en Moneda Hallis.

Los Bonos H. lo hemos visto difieren de los Cheques Hallesint sólo en lo siguiente:

a- Son reembolsables solamente en la Sede que los ha emitido –a la vez que los Cheques H. son reembolsados en cualquier Sede.

b- Tienen un valor creciente, en concepto de acumulación de intereses, cuyo importe es determinado, periódicamente por la Sede Emisora a su juicio.

c- Pueden emitirse sin límite.

Estas cláusulas son muy claras y caracterizan los Bonos Hallesint como Títulos –en Hallis- Fructíferos emitidos por cada Sede Nacional Hallesint a su cargo y riesgo exclusivo.

Cada Sede Hallesint, que emite Bonos, se encuentra en la condición de un Banco cualquiera, que recibe moneda nacional infructífera, y entrega Certificados –bonos- de Depósito, pero Fructíferos en la misma moneda.

El público los compra aprovechando los intereses que producen; pero que en los Bonos Hallesint son bajos -2 a 4%- por tratarse de Moneda Hallis Invariable y también porque son reembolsables –en Hallis- a la vista.

Vamos a considerar el intercambio entre dos naciones del ALALC: Argentina importadora y Venezuela exportadora.

El intercambio que inicialmente se puede desarrollar en forma compensadora tendrá que formar, en un momento dado, un saldo negativo –en nuestro caso- a cargo de Argentina –importadora-,

Aquí empieza la intervención de la Fundación, que no solo soluciona la obvia falta de una moneda de aceptación internacional –conocida como "falta de dólares"- sino que va mucho más lejos, hasta la que llamamos "Financiación Automática Hallesint".

Aclaremos:

La "falta de dólares" hoy significa que Argentina no encuentra más dólares –que antes compraba a los exportadores argentinos- y que se han agotado. El Gobierno en este caso interviene, buscando préstamos políticos, además de haber previsto el problema y haber intentado enfrentarlo poniendo gravámenes, obstáculos, prohibiciones, etc. a la importación, y justificándose con razones de necesidades fiscales o para protección a la industria nacional.

La Fundación naturalmente, respeta todas las leyes nacionales y todas las actuaciones del Gobierno –aún cuando este se equivoca-, pero ofrece una solución: dólares –es decir: Hallis- sin límites no solo a los Importadores argentinos, sino que también al Estado mismo.

La Financiación Automática Hallesint –a su vez- es algo hoy completamente desconocida. Por eso es necesaria una precisión.

Por Financiación Automática entendimos la posibilidad y la facilidad de encontrar capitales, que buscan invertirse en Empresas, a condiciones normales de mercado, cuando la Bolsa en cambio está deprimida, y la Economía nacional se encuentra estancada –de manera que el país tiene que buscar financiaciones en el exterior a condiciones graves y tal vez humillantes.

Todo eso parece un sueño, y por lo tanto tenemos que dar una detallada y exhaustiva justificación, que ocupa unas pocas páginas, pero que necesitan una lectura detenida y no ojeada.

La Gráfica adjunta nos ayudará.

Hemos visto que la Sede Argentina –art. 5- tiene la obligación de entregar –sin límite- Cheques Hallesint contra Monedas Argentinas, y por lo tanto el problema de la "falta de dólares" queda inmediatamente y radicalmente solucionado ¡aún porque los Hallis son mejores que los dólares!

Sin embargo tener la obligación no significa que se tiene también la posibilidad de respetarla.

El lector recuerda que el art. 5 del Estatuto dice terminantemente que cada Sede no puede pedir a la Sede Central, para emitirles, más Cheques Hallesint de los que corresponden a las Importaciones del año anterior. Eso vale decir que la Sede que va agotando su disponibilidad en Cheques H., si no logra reintegrar sus reservas –tendrá muy pronto que cerrar sus ventanillas, y declararse en quiebra –art. 8-.

En la gráfica notamos que el Importador argentino para comprar la mercadería que le ofrece el Exportador venezolano, no pudiendo o no queriendo pagar en dólares, compra en la Sede Argentina, con monedas Argentinas, los Cheques Hallesint, por un valor correspondiente, y los entrega al Exportador venezolano que si los quiere, puede cambiarlos en Moneda Venezolana, en la Sede H. venezolana.

Esta Sede dispone –en general- de Monedas Venezolanas porque vende en el Mercado contra Monedas Venezolanas, ya se Cheques como Bonos; sin embargo, no puede tener en cuenta estos recursos aleatorios, y tiene que disponer de una solución directa y siempre eficiente.

La Gráfica demuestra la solución directa. Puesto que los Cheques de la Sede Argentina son los que han llegado a la Sede Venezolana intentamos recuperarlos.

Ahora bien, el dinero cobrado –por la Sede H. Argentina- por esos Cheques H. tiene –art.5- que invertirse en Títulos Fructíferos Argentinos y por lo tanto la Sede H Argentina compra en la Bolsa Argentina esos Títulos, y sobre ellos emite Bonos H. que –siguiendo la gráfica- ofrece por medio de la Sede Central, ante todo a la Sede H. Venezolana, y si esa no tiene interés en esta operación, serán ofrecidos a otras Sedes y en fin, si nadie los quiere comprar, serán comprados por la Sede Central, que puede emitir Cheques sin límites respaldados por Bonos H.

Cabe notar que esos Bonos –por ser emitidos por una Sede H. en desarrollo –darán intereses en Hallis relativamente elevados -4%- y representan una óptima inversión.

En el caso den que sea la Sede H. Venezolana –como también las otras Sedes Nacionales – la compradora , tendrá que emitir, sobre esos Bonos Argentinos sus Bonos Venezolanos que darán un interés menor por ser Venezuela una nación exportadora, es decir desarrollada, ahorrista.

Estos Bonos Venezolanos serán vendidos en la Bolsa Venezolana y el dinero cobrado compensará en la Sede H. Venezolana los Cheques H., que, como indica la gráfica vuelven a la Sede H. Argentina.

Financiación Automática

Así queda demostrada en cualquier hipótesis la solución de la "falta de dólares".

Sin embargo, sorpresivamente, nos damos cuenta de que las operaciones –muy sencillas en verdad- que hemos considerado, nos han solucionado al mismo tiempo, nada menos que la Financiación de la Empresa –en nuestro caso, Argentina-.

En efecto la Empresa Importadora Argentina –nación en desarrollo- , buscaba en la Bolsa una Financiación y no la encontraba. Sólo cuando empezó a pagar al Importador Venezolano con Cheques H. ha visto aclararse la situación.

¡Qué habrá ocurrido!

El dinero que la Sede H. Argentina había recibido del Importador Argentino, y que había gastado en la Bolsa para comprar Títulos, había llegado a la Bolsa como "ahorro fresco" casi diríamos, como una Financiación indiscriminada, de la cual nuestra Empresa –si lo merece- puede aprovechar. ¡El Financiador verdadero ha sido el Exportador Venezolano! , que ha dado "Mercadería" real contra papeles.

Y puesto que la operación considerada –Importación pagada con Cheques H.- se puede repetir sin límite por parte de la Empresa Argentina, podemos hablar de Financiación Automática ilimitada.

Este resultado es sin duda asombroso, y para quitarle la apariencia de un milagro, que –naturalmente- no existe, nos detenemos aclarándolo mejor.

En realidad: la sobreproducción de Venezuela –que no es dinero, sino un valor comercial, que si no se exporta, queda a cargo de la Economía Venezolana- se ha logrado venderla y al mismo tiempo ha actuado como financiación de Argentina, evitando préstamos internacionales, siempre gravosos o limosnas políticas, siempre humillantes.

Esa operación –para mayor claridad- se puede resumir así: el Importador argentino –no la Nación Argentina- ha pagado su importación con Moneda argentina –no con dólares, que no tenía- a la vez que la Sede H Argentina ha pagado con Bonos argentinos, respaldados por las inversiones que esa misma Sede Nacional ha realizado, con el dinero cobrado del Importador Argentino.

Al final la Fundación Hallesint –por su especial constitución- ha actuado como un Banco Internacional que acepta Pagarés o Títulos de los Importadores Argentinos –en moneda nacional, que ella misma transforma en Moneda Internacional-, y paga con esa Moneda a los Exportadores del exterior. Nada más.

Repetimos: Nada más. Sin embargo esta operación es desconocida por las naciones en desarrollo, es decir, cuando no hay equilibrio real –no artificial- en su Balanza Comercial con el exterior.

¡Eso es Todo!

Concluyendo, hemos demostrado en qué forma la Fundación Hallesint soluciona la Falta de dólares y la Financiación Automática, sin necesidad de inversiones iniciales, sin dañar a nadie, sin crear privilegios, pero favoreciendo a todos, sin pedir el menor auxilio a los políticos, ni pedir nuevas leyes, ni contribuciones, ni exenciones, siempre actuando en perfecta equidad en bien de todos y del progreso de la Humanidad.

Nuestra mayor riqueza está constituida justamente por todos esos algos, que produce la Humanidad, pero incluyendo a la Humanidad misma ¡que trabaja para nosotros!

Y en verdad no se podría hoy concebir una suerte más desdichada y dramática de un hombre, dueño de todos los bienes de la Tierra ¡pero solo, completamente solo en el mundo!

Y en fin agregamos terminantemente que nuestro bienestar y nuestro progreso aumentarán con el aumento del Intercambio de la Humanidad.

¡Sin embargo…!

Lo que precede ha penetrado lentamente pero profundamente en la conciencia colectiva de los pueblos, que ahora teóricamente reconocen, que el progreso económico –como también social y espiritual- de la Humanidad se encuentra, mejor dicho, se encontrará en la solidaridad de los ciudadanos, de los pueblos, de las naciones.

Por eso hoy empieza a brillar, aunque sea idealmente, la palabra INTEGRACIÓN.

Acaso el lector habrá intuido, que la Moneda Universal Hallesint, con todas sus aplicaciones, constituye la Integración Económica, que buscábamos, pero ahora enfrentamos el tema en forma más específica y terminante.

Claro está que un Mercado Mundial –con una sola Balanza constituye la base de la Justicia Económica de la Humanidad, es decir, la base de la Integración.

Sea dicho de paso que estamos en la Economía –es decir: intercambio de bienes y servicios- y nada decimos sobre la suerte tan diferente de los hombres –salud, relaciones sociales, accidentes, etc.- que no tienen naturalmente la menor relación con la Economía.

La Moneda Hallesint y sus aplicaciones en el Mercado Hallesint y en la Financiación Automática, lo hemos visto, pero vamos a aclararlo mejor, solucionan el problema económico al margen de la Política, que tiene y tendrá siempre el poder de dividir y arruinar los pueblos pero tendrá un poderío –cada día menor- frente a la justicia social propiciada por el Hallesismo.

Desdichadamente –por razones históricas, al margen de nuestro asunto- los hombres, faltando adecuados medios de comunicación y transporte, se reunieron en reducidos grupos más o menos homogéneos, formando naciones, que muy pronto tomaron personalidad y autonomía, y eso creó antagonismos entre ellos.

La guerra no es un invento moderno: nación junto con la misma civilización.

Al margen de las naciones se desarrollaron muchas otras actividades colectivas, pero que quedaron independientes de las autoridades nacionales políticas: las religiones, los idiomas, la técnica, las artes, la medicina, etc.

Todas esas actividades, actuando en campos abstractos, sentimentales, ideológicos, intelectuales, espirituales, etc. tropezaron muy poco –en general- con los gobiernos nacionales, logrando evitar someterse a ellos, manteniendo, en cambio, su propia autonomía.

Sólo la Economía, que actúa sobre los bienes materiales, paulatinamente fue perdiendo su independencia, llegando hoy a ser completamente esclavizada por la Política.

Sin embargo hemos demostrado y vamos a confirmar, que la Fundación Hallesint logrará actuar al margen de la Política, pero, -y esto es muy importante- con la entusiasta adhesión de ella.

Las dos América

Una consideración muy sencilla nos ahorrará una larga demostración.

Consideremos los Estados Unidos de Norte América con sus 200 millones de habitantes, casi todos de origen europeo.

Son cincuenta Estados autónomos y con profundas diferencias en su legislación civil y penal –procedimientos judiciales, pena de muerte, divorcios, casinos de juego, disposiciones sanitarias, etc.-

En cambio están unificados en una Economía nacional –impuestos federales, moneda, reservas, aduana, etc.- constituyendo una perfecta, inmejorable Integración Económica.

Pero si esos cincuenta Estados se desintegraran económicamente, con monedas, aduanas, reservas, etc. diferentes, ¡Todos entienden lo que ocurriría!

¡Ocurriría exactamente lo que ocurre hoy en Sur América, que también tiene 200 millones de habitantes de raza europea!

Otra observación que hace reflexionar: si Norte América fuera la única Nación del mundo ¡la Fundación Hallesint sería casi inútil!

En cambio la Fundación Hallesint representa la mejor solución, que unifica la Economía Mundial, al margen de las divisiones nacionales, en espera de un Mundo Político nuevo ¡que todavía no aparece en el horizonte!

 

Ni Capitalismo, Ni Comunismo.

Para ubicar correctamente el Hallesismo frente a las dos "políticas económicas", el Capitalismo y el Comunismo, que hoy dominan sobre el mundo, escuchamos sus defensores:

Capitalista:

"El capitalismo en todos los tiempos ha dominado en el mundo y lo dominará en todos los siglos venideros. Al Capitalismo debemos la maravillosa civilización actual.

En cambio el Comunismo, no obstante su actual dominación sobre mitad del mundo, no está en equilibrio firme, y se mantiene en el poder en forma violenta y cruel con el arma del terror.

Además, -aunque hipócritamente- se va endulzando y moldeando queriendo imitar al Occidente, mientras en su interior se van formando clases privilegiadas… ¡los capitalistas de mañana!

El Capitalismo a su vez, cada día más –con humana comprensión- va al encuentro de las clases pobres, ayudándolos con leyes especiales y generosas- y al mismo tiempo aumenta la presión fiscal sobre los ricos, en medida creciente.

Y no olvidemos que el Capitalismo ayuda con préstamos millonarios e ingentes donaciones a las naciones en desarrollo, no solo en Occidente, sino que también en Oriente. En todas las naciones capitalistas aumentan cada día las Obras Asistenciales, mientras se han destruido todos los privilegios de la "nobleza"; y los tronos de los Emperadores y Reyes se van amontonando… ¡en los Museos!

¡Dejemos a los demagogos hablar de la absurda igualdad entre los hombres, y dejemos a los soñadores y a los politicastros hablar de la quiebra del Capitalismo!

El Capitalismo corresponde a la naturaleza humana, y por eso ¡es eterno!

Comunista

El Comunismo es un fenómeno que merece el mayor respeto. Va estudiando e interpretando; y aún cuando no fuera aprobado, no se lo puede descuidar ni menospreciar, pues es un hecho histórico y no una locura teórica de la Humanidad.

El Comunismo hoy domina en todo el Oriente, y también ha penetrado en Occidente, donde han surgido partidos políticos comunistas –legales o ilegales ¡en todas las naciones capitalistas!

Cuba es un símbolo. Allá domina desde muchos años el Comunismo, que intenta penetrar con audacia maravillosa, en toda América, y dispone de Hombres, que no vacilan en ofrecer heroicamente su vida para el triunfo del ideal Comunista.

En Cuba el Comunismo actúa sin cesar nunca, y se mofa de la poderosa y altanera nación norte-americana que rabiosamente se desahoga en el lejano Vietnam.

Al Capitalismo enaltecido yo contesto que el progreso técnico-industrial no tiene la menor referencia con el Capitalismo.

Basta pensar que justamente el Capitalismo de los Zares había dejado a Rusia en un desastroso subdesarrollo, casi diría, medieval, y en cambio el Comunismo, llegado al poder dio un empuje formidable, a la producción y aún más a la no fácil Investigación Científica y Técnica ¡desafiando con mucho éxito al Occidente!

Hasta puede ocurrir que Rusia llegue primera a la Luna.

Reconozco que las dos grandes Naciones, Rusia y China tendrán que luchar con ahínco por algún tiempo, antes de llegar a recuperar el tiempo perdido –por culpa del capitalismo- pero es muy próximo el día en que todo el mundo será Comunista.

En fin en el campo social es altamente significativo, que hoy todas las religiones, y el Catolicismo en manera especial, confirmando el ansia y el anhelo del Comunismo, en el campo social, hablan de la necesidad de dirigirse a los pobres, y buscar nuevas soluciones.

 

Vamos a contestar a estas apasionadas defensas de dos políticas económicas, netamente contrastantes entre sí, y que a su vez el Hallesismo rechaza juntas y terminantemente.

 

Integración Económica

La Fundación Hallesint para llegar a la Integración Económica que es su finalidad suprema, dispone de:

1- La Moneda HallesintHallis- mundialmente unificada, que progresivamente hará desaparecer las actuales irracionales monedas nacionales políticas ¡que están muy lejos de representar: la unidad de medida del valor!

2- El Mercado Hallesint, mundialmente unificado, -radicalmente diferente del actual, enfáticamente llamado Mercado Internacional- y que, frente al ciudadano de cualquier nación adherida a la Fundación, actuará como Intermediario-Contrayente único y representante de todos los potenciales contrayentes.

3- El Bono Hallesint –Símbolo nacional de la Moneda Fructífera-, que no está en competencia ni con la Moneda Hallis, porque no tiene circulación mundial, ni con los Títulos Fructíferos nacionales, porque produce un interés mínimo, por ser reembolsable a la vista y en Hallis.

4- La Posibilidad, de pagar en Moneda Nacional los Saldos negativos de la Balanza Comercial, lo que hoy preocupa a las naciones en desarrollo, y es la causa fundamental de la devaluación monetaria.

5- La Financiación Hallesint de las Naciones en desarrollo, por medio de la sobreproducción de las naciones industriales.

6- El Aumento de los Salarios, hasta el tope, por el aumento de los pedidos de Trabajadores: consecuencia directa del más rápido desarrollo de la Empresa en el mundo.

7- La desaparición de la pesadilla, hoy representada por la devaluación monetaria, que ha destruido imponentes Ahorros –en forma de dinero- y provocad hoy una profunda intranquilidad en todo el mundo.

 

Hablando del Trinomio Hallesint hemos aclarado que:

- Sin la presencia del Ahorro –aunque en medida mínima, como una migaja de levadura- ni la Empresa ni el Trabajo pueden actuar.

- Con la presencia del Ahorro, la Empresa, como ocurre hoy en Occidente, puede actuar –Capitalismo- pero a espaldas del Trabajo –que si no trabaja no come- y que hoy la Empresa no puede pagar más por estar agobiada por el alto costo del dinero monopolizado por los Ahorristas.

- Con la presencia del Ahorro, el Trabajo, como ocurre hoy, en Oriente, puede actuar –Comunismo- siempre cuando el Ahorro, arrancado a los Ahorristas, es el Estado que lo administra; pero, faltando la Empresa, que es el verdadero espíritu creador, el progreso económico queda estancado.

- Con la presencia simultánea, en fin, del Ahorro, del Trabajo y de la Empresa, nos encontramos frente a un problema de equilibrio ternario, que hoy la Política Económica no logra alcanzar, dejando a la Humanidad en un equilibrio inestable que oscurece el horizonte.

Solo la Fundación Hallesint, como vamos a ver, ofrece un equilibrio firme y satisfactorio para toda la Humanidad.

 

Ahorro

Acerquémonos ante todo al Ahorro. No indagaremos en que forma se ha realizado. Esta investigación pertenece a la Justicia o a la Política. Nosotros respetamos el derecho de Propiedad.

Hasta que el Ahorrista gasta su dinero, o sus Bienes, en cualquier forma, hasta el despilfarro, ni la Economía ni tampoco la Fundación Hallesint pueden intervenir; pero si el Ahorro llega al Mercado en forma monetaria y sobre todo se ofrece en préstamos contra un alquiler –interés- nace un problema que vamos a examinar.

El costo del dinero –interés- es un asunto que todos los Economistas han considerado, pero con resultados prácticos, en verdad, muy poco interesantes.

No se trata de deficiencia intelectual de los actuales economistas, sino de la absurda pretensión de querer disciplinar o simplemente prever el futuro de las cientos de monedas políticas… cuyo futuro está ¡en manos del azar!

En efecto prever las futuras tasas de interés y el valor de las monedas, tan variables… porque justamente dependían de una Economía esclavizada por la Política, es algo muy parecido al querer prever la secuencia de los números que… ¡saldrán en la ruleta!

Las Tasas de interés son muy variadas, y hoy, oscilan en el mundo, entre el 3% anual –en Suiza- al 3% mensual –en Latinoamérica-.

Orientarse entre estos límites no es un asunto fácil; sin embargo, teniendo presentes las consideraciones que hemos expuesto en su oportunidad, vamos a intentarlo.

Vamos a dividir la Tasa de Interés en tres partes en correspondencia: del riesgo del préstamo, de la devaluación monetaria y de la disponibilidad de Ahorro al alcance de quien lo necesita.

No conocemos otros elementos económicos que puedan intervenir en el Interés. Las utilidades –como también las pérdidas- que la Empresa puede encontrar son asuntos exclusivos de la Empresa y no alcanzan al Prestador.

Si el Prestador participa en esas utilidades –o pérdidas- no actúa como Ahorrista, sino que como Socio de la Empresa, es decir, como Empresario.

La primera parte –el riesgo- es decir, la eventual insolvencia del deudor, se puede eliminar con garantías, avales, hipotecas, prendas, seguros, etc. de manera que no trataremos este punto, que además no es un asunto económico sino personal o moral.

La segunda parte –la devaluación monetaria- cuando funcionara la Fundación Hallesint quedará automáticamente eliminada, actuándose con Moneda Hallesint, invariable en el tiempo y en el espacio.

Por lo tanto, por mérito de la Fundación Hallesint también la segunda parte quedará eliminada.

La tercera parte: la falta de Ahorro disponible para invertirse, hemos visto como la Fundación la supera con la actuación de la Financiación Hallesint, que transforma la superproducción del Mercado exterior en financiación de la Empresa Nacional, no anulando el interés, pero haciéndolo bajar en forma drástica e irresistible.

En esa forma la Fundación pone a disposición de la Empresa todo el Ahorro disponible en el mundo, que ¡cuidado! No es solamente el Ahorro visible, sino que también todo lo que no es visible pero es constituido por toda la superproducción mundial, no solo la ya producida y que busca compradores, sino toda la otra que se puede producir, y –lo que es muy importante- a un costo decreciente por la producción creciente.

Concluyendo: La Fundación Hallesint actúa sobre la tasa de interés –que hoy agobia a la Empresa- haciéndola bajar casi diríamos, ¡hacia cero!

La Fundación Hallesint no tiene odio a los Ahorristas –capitalistas-; sin embargo tiene el deber de denunciar algo que es muy evidente, y sin embargo llegará en forma sorpresiva a los que sueñan como inminente la Paz Social… ¡sin la Fundación Hallesint!

Declaramos que la esclavitud no ha terminado… en las naciones civilizadas, antes bien sigue desarrollándose en forma muy preocupante.

Los esclavos del siglo XX, comen bien, tienen la luz eléctrica y hasta el televisor… ¡pero son esclavos!

Los dueños de los esclavos son personas -a menudo respetables, cultas y que contribuyen en Asociaciones filantrópicas y en la construcción de iglesias… ¡pero son dueños de esclavos!

Un siglo atrás en EEUU la esclavitud era perfectamente legal, y un hombre podía tener a sus órdenes –por ejemplo- diez esclavos con la sola obligación –de hecho, no de derecho- de entregarles el mínimo necesario para sobrevivir y trabajar.

Estos esclavos –hombres y mujeres- no Trabajaban para la Humanidad, sino que tenían la tarea de hacer más agradable la vida al dueño, o producían algo que el dueño vendía en provecho propio.

Los hijos de los esclavos eran también esclavos, y eso en perpetuidad. Hoy el dueño paga los servicios de los diez hombres y mujeres –no más llamados esclavos- con los intereses de su capital, y esos intereses que son pagados por la Colectividad, le darán en perpetuidad la posibilidad de pagar el trabajo de esos diez ¡esclavos! ¡En beneficio exclusivo del dueño!

Al dueño seguirán sus herederos, y a los diez hombres y mujeres seguirán otros diez hombres y mujeres durante los siglos. En esta forma ¡la nueva esclavitud toma forma eterna!

¡Esto no es justo! ¡No puede seguir así!

Lo único que garantiza la Fundación Hallesint al Ahorrista es el valor constante de su Ahorro en Moneda.

Si el Ahorrista quiere ganar con su Ahorro, ¡actúe como Empresario! Se encuentra en condiciones de privilegio ¡no tiene que buscar capitales, ya los tiene!

Trabajo

El Trabajo triunfará, no por medio del Comunismo, sino porque se transformará en ¡Aliado de la Empresa!

¡Parece un sueño! La Fundación Hallesint lo transforma en realidad. Si un Trabajador hoy acusa al Empresario de ganar mucho –a espaldas del Trabajo- y el Empresario le contesta, desafiándolo a que actúe también él como Empresario, el Trabajador contesta, con razón, que no puede hacerlo por falta de capitales; a la vez que el Empresario se ha aliado con el Ahorro –Capital- esclavizando el Trabajo.

Mañana, cuando la Fundación Hallesint logrará la reducción drástica del Interés –manteniendo firme el valor monetario del Ahorro- el Trabajador encontrará entrada en el Ahorro, y si tiene capacidad empresaria, podrá actuar como Empresario.

Pero si, en cambio, el Trabajador, con huelgas y otros medios violentos, hará aumentar demasiado los Salarios, se reducirán las ganancias de la Empresa, y luego el pedido de Trabajadores, y por ende los Salarios.

Concluyendo el Trabajador, si no tiene conveniencia en transformarse en Empresario, será el mejor aliado de la Empresa, convencido de que el desarrollo de la Empresa es el verdadero remedio para aumentar los Salarios.

Empresa

La Empresa –la verdadera protagonista de la Economía- determina el equilibrio del Trinomio Económico, en concordancia con el nivel alcanzado por la Técnica en aquel momento.

La Empresa –por la reducción, al mínimo, de la tasa de interés, aumentará sus ganancias, pero ¡cuidado! las Empresas aumentarán en su número y en actividad, lo que hace aumentar el pedido de Trabajadores, cuyo Salario, justamente por eso, aumentará notablemente.

El desarrollo de la Empresa –aumentando la producción- hará bajar los costos, aumentando la utilidad global de la Empresa en el mundo, es decir, incrementando el Ahorro mundial, y eso, como hemos visto, provocará una ulterior reducción de la Tasa mundial del Interés.

No olvidemos que la Empresa –como hemos demostrado en su oportunidad- dispone del Patrimonio de la Humanidad –ciencia, técnica, artes, etc. ciudades, puertos, caminos, etc.-

¡Que es inmenso, no cuesta nada y no se consume usándolo!

 

La Empresa prepara y domina el Futuro.

La Empresa, fermento del desarrollo, madre del progreso, creadora del Ahorro, es la manifestación económica de la Libertad y es exactamente el opuesto de la Burocracia que es necesaria, pero siempre es árida, sórdida, mezquina y estéril ¡Símbolo de la mecanización intelectual!

La Empresa representa: habilidad, preparación intención, acierto, individualidad, perspicacia, reflexión, equilibrio, genialidad, vocación.

La Empresa requiere: coraje, arrojo, valor anhelo, audacia, osadía, entusiasmo, pasión.

La Empresa es animada por la Esperanza, Fe, Ambición, Voluntad, Carácter, Firmeza, Fortaleza, Perseverancia, Tesón, ¡Espíritu Creador!

¡La Empresa es una obra de arte!

Aquí termina el desafío supremo que la Fundación Hallesint lanza a la actual Política Económica ¡que hoy ahoga a la Humanidad!

 

Octubre 1968
C.C. 1565 - Buenos Aires
Nicolás Manetti Cusa.


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