El Sonido y sus 7 Elementos

Al analizar el sonido podemos clasificar 7 elementos distintos que lo componen:

1- Ritmo
2- Armonía
3- Melodía
4- Entonación
5- Modulación
6- Volumen
7- Pausa

Por supuesto que un maestro de música podría refinar aún más esta clasificación, pero estos elementos junto con el manejo del compás, son los que trabajamos para que el estudiante funcione dentro de un rango muy amplio de comprensión de lo que se comunica.

Hasta ahora, cuando la comprensión se centraba en entender el significado, la mente era la que “escuchaba”, así, cuando el sonido era escuchado, este primer escuchar el sonido no era importante ya que “lo sustancial” era el segundo plano de relaciones: cuando el sonido subía a la “biblioteca de recuerdos de pareamiento entre ese sonido escuchado y el significado del mismo” que estaba en la memoria del consciente racional -del pensamiento, y que había sido aprendido en algún momento “estudiando la mecánica del idioma” y que ahora, justo al escuchar el sonido, “debería recordar”.

Así, si una persona no “escuchaba bien el sonido” entonces cuando lo aplicaba a su “recuerdo de significado” no encontraba respuesta... consecuencia: se traba, se para, se corta la “comunicación”. Es el concepto del 1+1+?+1= ? que habíamos planteado anteriormente; sonido al que no se le comprende su significado... inhabilita el proceso de comunicación e inhabilita el habla porque a la “ecuación” le falta un término. Este, por supuesto, es el camino y la forma No Natural de comunicación.

¡ Un Niño jamás deja de comunicarse porque no tiene palabras, porque no entiende “cómo” decirlo o porque no sabe “perfectamente bien” lo que significa lo que está diciendo !

El niño lo dice y arriesga en cada decir hasta que el entorno de personas semejantes LO ENTIENDA, pero jamás se calla, cuando realmente tiene la necesidad de expresarlo. Esta es la actitud del gato, molesta, molesta, busca, busca, hasta que se comunica o le entienden lo que necesita.

Trabajando el sonido desde su propia posición de “sensibilidad” el sonido se escucha digamos: “con el corazón”, como lo hacen los músicos. Este escuchar es un fluir de sucesiones armónicas y melodiosas -aunque muchas sean cacofónicas- pero en ese fluir de sonidos se encuentra el significado macro del 100% del significado de lo expresado.

Si dejamos que el sonido entre y fluya en nuestro interior -sin apretarlo o distorsionarlo con “el ruido del significado” -antes de su propio tiempo- entonces lo que vamos a conseguir es que ese sonido arrastre y sume el resto de las interpretaciones de otro tipo de comunicaciones que fluyen con él.

En otras palabras, el ser humano siempre partió de una comprensión general, universal de lo que quería comunicar a una comunicación y a un decir más particular. Siempre fue de lo universal a lo particular, jamás a la inversa.

Uno escucha y comunica primero burda y generalizadamente, y con la práctica del escuchar y del decir comienza a hilar nexos de símbolos fónicos más ajustados más perfectos, más acordes con su interlocutor inmediato.

El niño llora desordenadamente, llora ordenadamente, perfecciona su sonido al llorar a determinados impulsos nerviosos, o cómodos, o estirados, o cortitos de acuerdo a la situación de necesidad que tiene; pasa a balbucear, mejorando su balbuceo con los meses, pasa a silabear incongruencias, pasa a mezclar esas incongruencias con sílabas bien dichas, avanza sobre esas sílabas comenzando a unirlas “sin comprender aún de qué se trata”, sigue avanzando buscándole la representación existencial a “lo que dice sin sentido aún definido” y termina comprendiendo “qué está diciendo” al final de este proceso que le llevó los mayores esfuerzos de su vida para decir lo que quería decirle a sus semejantes, para comunicar en “términos iguales” lo que otros entienden que son Mismos Significados.

Este es el proceso natural, enseñarle a alguien los significados desde el principio es exactamente el proceso inverso, es el proceso anti-natura.

Mucho peor es enfrascar a un estudiante diciéndole: una hamburguesa se pide “así”. “Quiero una Hamburguesa”, esto no solo es ridículo sino que reduce las infinitas formas de pedir una hamburguesa a solo una: quiero una hamburguesa. Si enseñamos ésto, como lo venimos enseñando por generaciones, ¿ en dónde quedó todo el batallón y potencia expresiva que el niño aprendió con tanta dificultad desde que nació a su lengua madre ?

Ritmo es: la expresión del sonido marcado en un determinado intérvalo de tiempo.

Armonía es: la relación que existe en la expresión de determinados sonidos parecidos dichos en intérvalos de tiempos similares o iguales.

Melodía es: que tan agradable es el sonido al oído humano.

Entonación es: cuáles y en dónde se impresiona -se acentúa- un sonido en el espacio de ritmo que se plantea.

Modulación es: cómo se juega y maneja el instrumento expresivo sonoro “boca-lengua-labios-garganta-etc” en la producción de un sonido “decorado” en un sentido o en otro.

Volumen es: el nivel de decibeles que se utiliza para expresar un sonido con sus respectivos silencios.

Pausa es: el intérvalo de silencio que existe entre una expresión sonora y otra.

Todos estos elementos del sonido deben ser enseñados al estudiante para que “comprenda su signficado sensible” antes de buscar su correlación consciente en el significado semántico.

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