TEORÍA DE LA NECESIDAD - El Eficientismo Social -
                      Una Economía  de Todo y para Todos.    Prof. Mauricio Jorge Yattah

Apéndice II - Economía Racional del Hallesismo
-síntesis y gráficos-

1 - Estatutos de la Fundación Universal Hallesint
2 - Gráficos Relacionales y Operativos

     Economía Racional

A la economía actual con La Teoría de la Necesidad la hemos estirado hacia lo humano. Con la premisa básica La Necesidad es la Madre de la Acción la economía salió del punto del intercambio y nace ahora desde el impulso humano que lo mueve a la actividad: la necesidad.

Con el Eficientismo Social le dimos a la Teoría de la Necesidad la forma y la responsabilidad que la mujer y el hombre en acción deben asumir para reducir sacrificios aplicando esfuerzos naturales en la creación y en la producción, a la vez que reduce sacrificios y desperdicios en la utilización de la Madre Tierra, volviéndolos un complemento de ella y no sus depredadores.

Con la inclusión de de todo y para todos le otorgamos el mayor campo de acción y desarrollo operativo que pueda tener esta nueva economía.

Ideas nuevas, instituciones nuevas y todo humanas, relaciones de viejas cosas, vistas desde distintos lugares más actuales, más contemporáneos.

Ahora, preste el lector atención para realizar un acople de características sorprendentes, producto de lo que ya habíamos expuesto: la genialidad del ser humano, en este caso de Agostino María Trucco un italiano genovés que junto a sus miles de seguidores y en especial a sus dos discípulos Ing. Nicolás Manetti Cusa y Giorgio Di Doménico desarrollan la Economía Racional base científica de la Fundación Universal Hallesint.

Aquí solo presentaré los lineamientos generales, pero es responsabilidad moral y ética de incuestionable utilidad e imperiosidad humana que los italianos recuperen de las cenizas los cientos de libros, artículos y material informativo que fueron secuestrados y quemados por el fascismo italiano, todo lo que esté relacionado al Movimiento Hallesista debe volver a resurgir para darle vida y concretud implementando lo que con sano orgullo y con honor le presento ahora.

Es extracción de Economía Racional del ing. N.Manetti-Cusa de ediciones Guillermo Kraft Ltda. de Buenos Aires Argentina Única Edición del 21 de septiembre de 1953: nº 2116.

Breve Historia

Corría 1893 y A.M.Trucco, en viaje de estudios, visitó los mercados Halles de la ciudad de París. Quedó maravillado por la eficiencia y eficacia del movimiento de mercancías que ingresaban, se separaban inmediatamente en lotes de venta y se remataban al mejor postor, cobrándose las comisiones del caso y enviando los dineros netos obtenidos en remesas inmediatas a los remitentes de la mercadería. ¡Toda la operación era tan automática y natural! Y si esto pudiera organizarse en Génova -pensó- y si pudiera organizarse a nivel mundial ¿? Desde este pensamiento el comerciante se transformó en economista y el organizador en apóstol.

La Fundación Universal Hallesint se construyó con el automatismo que fue creada la Unión Postal Universal para llevar adelante la Unificación Mundial de los Mercados y Monedas excluyendo componendas y arreglos suspicaces y ofreciendo de forma concreta y terminante un Convenio Perfecto al que adhirieran los gobiernos cuándo, cómo y hasta dónde les conviniera.

Esta propuesta en total contraste con la Economía Política que en su mezcla de Sociología y Política Económica solo alcanza a proponer convenios particulares y temporales entre clases y naciones que así quedan uncidas a un yugo político de circunstancias de todo tipo y tenor.

La Economía Racional, ofrece al mundo entero a través del Principio del Costo Decreciente, del Trinomio Económico y del Invariado Monetario, la unificación de los mercados mundiales y la creación de un Gobierno Económico Mundial y la solución de una innumerable cantidad de problemas que la macro y la micro economía sufren desde siempre.

En fin, el prefacio de Economía Racional dice:

La Economía Racional constituye la base científica de la Fundación Universal Hallesint concebida y ofrecida a la Humanidad, hace medio siglo, por el italiano Agustín María Trucco, nacido en Génova en 1868 y muerto en la pobreza en Roma, en 1940; después de haber luchado toda la vida por la redención económica de la Humanidad.

La Fundación Universal Hallesint simboliza la Unidad Económica de la Humanidad. Ofreciendo un medio de cambio uniforme e inmutable, frente a la riqueza mundial, hace a todos los individuos económicamente iguales, como ahora lo son con respecto a los derechos civiles; es decir, se constituye en defensora del más débil contrayente económico, y por lo tanto, brinda a la humanidad la justicia económica.

Durante mucho tiempo el milagro de la Fundación Universal Hallesint no fue comprendido casi por nadie, ya por su magnitud, pues ofrecía mucho más de lo que los pueblos creían posible esperar, ya por su genialidad, pues no seguía el pensamiento contemporáneo, antes bien, resistía las doctrinas económicas, antaño y aún hoy imperantes.

La Economía Racional justifica amplia y cumplidamente el cimiento filosófico, científico y técnico de la Fundación Universal Hallesint, y por lo tanto obliga a los opositores a rendirse, reconociendo que ninguna objeción puede oponerse a este maravilloso descubrimiento que, a pesar de su practicidad, tiene un extraordinario alcance social, más aún espiritual, para todos los pueblos del mundo.

El nombre de Economía Racional, apareció por primera vez en Italia en 1947, como título de una publicación mía -de Manetti Cusa- algo semejante a la presente, cuyos conceptos fundamentales yo había expuesto con anterioridad.

Es así, como el Trinomio Económico del que no hay ningún antecedente en la literatura del género, había sido expuesto e ilustrado en mi libro La Redenzione Económica (Roma 1932); el Estatuto de la Fundación Universal Hallesint había sido publicado por mí -de Manetti Cusa- en un folleto impreso en Roma en 1933, y por último: la Unificación como procedimiento económico fundamental de la Humanidad, y el Invariado Monetario como relación entre Interés y Devaluación, cuya comprensión ningún economista había mencionado ni sospechado hasta entonces, temas que fueron expuestos e ilustrados en mi libro Hallesismo (Roma, 1937).

El presente libro es un resumen de toda la literatura hallesista tan extensa.

Su finalidad, es teórica y práctica.

Ante todo se define la esencia y el marco de la Economía Racional, después se ilustran la Unificación y su aplicación al Mercado y a la Moneda; de importancia fundamental en el campo económico; se hace asistir al lector a la Unificación Suprema del Mercado y de la Moneda en el tiempo y en el espacio; se presenta el Estatuto de la Fundación con su comentario analítico detenido, y en fin, se ilustra cómo la Fundación constituye el Gobierno Económico Mundial.

Por último, se narra una breve Historia del Hallesismo.

No quise dejar afuera ni una sola palabra para no pecar en defecto y me gustaría que todo el libro fuera publicado para que los lectores reciban cada punto y coma del pensamiento y de la exposición maravillosa que yo personalmente tuve el honor de recibir. Espero que pronto pueda ser reeditado.

Una cronografía de los hitos importantes es:

1893- A.M.Trucco visita los mercados Halles en París

1914-Milán- falla la construcción de una sociedad promotora, y A.M.Trucco se muda a Roma.

1914-Víspera de Nochebuena en Roma primer encuentro entre el Ing.Manetti-Cusa y A.M.Trucco en el Instituto di Incoraggiamento all´Industria, a cargo del primero. Charla sobre la solución de Todos los Problemas Económicos.

1914- Los amigos y discípulos de Milán y Roma se dispersan por el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

1915- Relámpago Genial de Trucco creando la unidad monetaria mundial como medio de pago internacional.

1915- A.M.Trucco escribe: La separazione della Economía dagli Stati.

1918- Se reconstituye el grupo después de la guerra

1921- Se constituyó la Sociedad Anónima Hallesint Edición

1922- Se constituye en Roma la Unione Hallesista Italiana

1923/Marzo- La Unione Hallesista Italiana lanzó a todos los directores de banco y a todos los profesores de economía el Desafío de los Hallesistas Italianos.

1924- Comienza el calvario Hallesista

1924/Marzo El gobierno fascista acusa al hallesismo de no ser favorable al fascismo y comienza su persecución sistemática.

1924-23 de junio la Unión Hallesista fue disuelta y todas las publicaciones secuestradas y quemadas.

1924- A.M.Trucco Giorgio Di Doménico y Nicolás Manetti Cusa constituyen una sociedad civil -no comercial- el Istituto per il Rinnovamento Económico para asegurar la continuidad del hallesismo.

1927- en adelante el estado inicia procesos judiciales contra el hallesismo y a sus integrantes no se les pudo imputar nada, terminando todos ellos con reconocimientos y honores por los trabajos realizados en bien de la comunidad.

1928- A.M.Trucco invita a los italianos a estudiar el hallesismo en su libro La Paura di arricchire.

1928- Trucco vaticina el estallido de la segunda guerra mundial entre 1938 y 1939.

1932- N.Manetti Cusa edita La Redenzione Económica. El invariado monetario que presenta la explicación científica de la genialidad de Trucco relacionada a la moneda mundial.

1933- N.Manetti Cusa redacta el Estatuto de la Fundación Universal Hallesint. Statuto della F.U.H. Aunque en neto contraste con la voluntad de Trucco, en verdad las cláusulas de emisión de los cheques Hallesint y de los bonos Hallesint fueron definidas y formuladas en divergencia con sus normas, y, en cambio, en conformidad con la Economía Racional -explicación científica del Hallesismo-, aceptando Manetti Cusa las pre-eminencias inventivas y geniales de A.M.Trucco y aportando a ellas con su obra.

1940-5 de abril muere Agostino María Trucco

1940-2 de agosto el gobierno fascista impone a la viuda de Trucco la orden terminante de no ocuparse del hallesismo, y más aún, la inconcebible de ¡no recibir cartas referentes al hallesismo!

El Ing. Nicolás Manetti Cusa se radica en Buenos Aires y deja su testamento intelectual y espiritual en Economía Racional.

Un nieto suyo, estudiante mío, sabiendo del trabajo de Un Mundo Un Pueblo y de este libro sobre economía, me entregó la obra de su abuelo diciéndome -"es el último ejemplar que le queda a mi familia".

Es un honor para mí presentar y promover en estas páginas una síntesis del Hallesismo y de la Economía Racional para rescatar este aporte genial para el progreso de la humanidad, uno de tantos aportes humanos geniales que fueron y son acallados por "el orden instaurado".

Desarrollo

Una ciencia se basa en leyes, en leyes verdaderas, digamos inmutables.

Hasta hoy, nada de lo que se llama ciencia económica tiene la condición de tener esta característica. No abrimos debate respecto a este punto, solo lo presentamos.

Manetti Cusa define a economía como:

La economía es la ciencia, que en una colectividad humana, estudia su nivel de vida para mejorarlo por medio de recíprocas relaciones utilitarias de los individuos.

"Las primeras publicaciones de la economía racional -hallesismo- 1896, coinciden con las reacciones contra la economía clásica y el economista que asimiló mayormente el dinamismo -¡y nada más!- de la economía racional, fue John Maynard Keynes que, sin embargo, no puede considerarse representante de la Economía Racional, porque tuvo siempre la convicción de que la Empresa aprovecha solamente la parte de los ingresos no consumidos -ahorro-; es decir, según este concepto, que las empresas son efecto exclusivo de la abstinencia y por lo tanto aumentarán paulatinamente cada año, en medida casi uniforme.

La economía racional, en cambio, afirma y demuestra que la Empresa pasa por alto el valor estático del ahorro, porque valoriza, sobre todo, el caudal inmenso, inagotable, de la técnica, de manera que la riqueza mundial puede aumentar cada año en medida desmesurada, si el mecanismo económico lo permite.

Keynes nunca reconoció públicamente la influencia del hallesismo en sus convicciones, ni siquiera cuando en 1934 confesó, sin explicación de su origen, su mutación de rumbo, escribiendo: "Yo mismo defendí durante muchos años con convicción las teorías que ahora ataco".

Keynes, que recibió siempre de A.M.Trucco, creador de la Fundación Hallesint, todas las publicaciones, nunca habló del hallesismo ni de Trucco en sus libros, mientras que, por ejemplo, en su Teoría General, se detiene en muchas páginas sobre el economista alemán Silvio Gesell, quejándose de haberlo juzgado antes como un chiflado y declarando que la idea base del dinero que sostiene Gesell es buena.

El siempre aparentó ignorar la economía racional, hasta cuando en su plan de los expertos británicos de 1943, propuso en Bretton Wood, estropeándola, la moneda de cuenta, que notoriamente es el cimiento de la Fundación Hallesint, y cuando en el mismo Plan declaró: "La Unión Universal de Compensación constituirá el eje del Gobierno Económico Mundial", afirmación totalmente hallesista también.

Siguiendo al hallesismo, él se opuso al laisser faire; además ensalzó la liquidez, que es la maravillosa característica de los Bonos Hallesint, y sobre todo, reconoció que hay un momento en que la tasa de interés impide utilizar todo el ahorro disponible. Hay que reducir la tasa de interés... Pero aquí Keynes no entendió el milagro de la Fundación, que aprovecha el invariado monetario, y propuso..., ya una política de descenso de la tasa de interés, ya la intervención del Estado para compensar la falta de inversiones, es decir, volvió otra vez a la economía política.

El no entendió, ante todo, que en los fenómenos internacionales tenemos que actuar en forma internacional, y que no se conoce todavía el medio de bajar la tasa de interés, por lo que los Estados hacen lo que pueden, ¡sin esperar consejos tan raros!

Convencido de haber derrotado el interés, Keynes se detiene a gozar por la eutanasia del rentista y del fin del poder opresivo del capital, alcances ambos que, indiscutiblemente, son éxitos exclusivos y sin competencia de la Fundación Hallesint, y que la Economía Racional justifica científicamente".

"La verdadera Ciencia Económica nace con el descubrimiento de la Unidad del Valor, como la Química nació con el descubrimiento del Átomo".

"Puesto que la economía racional se proclama ciencia, tiene que desenvolverse como todas las ciencias.

Por lo tanto, examinaremos el procedimiento fundamental de todas las ciencias, hallando, por otro lado, que este procedimiento, a su vez, es de naturaleza económica.

Después de estudiar este procedimiento, que es el de Unificación lo aplicaremos a la actividad económica fundamental de la humanidad, que es el Cambio, el cual será considerado por nosotros desde un punto de vista muy singular.

La Unificación del cambio en el espacio y en el tiempo nos llevará al mercado mundial y al descubrimiento de relaciones hasta la fecha no sospechadas, que a la vez que iluminarán en forma deslumbrante todo el campo de la Economía, demostrarán la firmeza de la base de la Fundación Universal Hallesint, institución maravillosa que, sin embargo, fue concebida antes de este razonamiento teórico que, a su vez, hoy la confirma por completo.

La Fundación Universal Hallesint representa la solución total de cada problema económico, y marca los límites de la economía frente a la política y a la moral, a las cuales deja el derecho supremo de obrar, dirigiendo y modificando también los resultados de la Economía, en nombre de intereses que superan las relaciones objetivas utilitarias de los individuos y que la Economía no puede, en absoluto, considerar".

En esta breve síntesis de la presentación de Economía Racional seguiremos título por título la obra de Manetti-Cusa utilizando los mismos términos que el ingeniero utiliza y explayándonos en párrafos completos cuando la importancia explicativa del tema lo requiera.

LA UNIFICACIÓN

Unificación Mental

"El procedimiento económico fundamental de la humanidad es la Unificación. El hombre, mucho más que los animales, tienen el poder de unificar sensaciones, ideas y sentimientos a través de una característica común y representarlos por medio de un signo exterior.

Este signo tiene el nombre de Símbolo.

El Símbolo, por lo tanto, da forma concreta a la primera unificación, y si es reconocido y aceptado por otros hombres, los ayuda en su recíproca comprensión y actividad; por lo tanto, según la definición de la economía racional, se realiza una verdadera operación económica, que es muy elemental, pero, sin embargo, fundamental".

Renunciar a los símbolos significaría destrozar de golpe toda nuestra civilización. La palabra, el alfabeto, el calendario, todas las ciencias, son símbolos y unificación de símbolos.

Hay una primera operación que se realiza con los símbolos que es la Ordenación, transformándose esta ordenación en trascendente cuando se refiere a las medidas, que son nada más que símbolos especia-les de ordenación.

"¡La medición, con su claridad de precisión, ilumina todo nuestro conocimiento!".

La segunda operación que se puede realizar con los Símbolos es la Identificación, por la cual a un objeto determinado le puede corresponder un grupo de símbolos por tener este objeto variadas características -de forma, de color, de peso, etc.-.

La tercera operación es la clasificación. Significa que un grupo de símbolos con iguales características pueden representarse con otro símbolo y así ir juntado grupos de símbolos para ir representándolos.

Cuando esto ocurre, se logra un éxito de naturaleza científica, cuyo alcance económico, en el sentido de nuestra definición de economía, es evidente.

"La clasificación es un alcance que todas las ciencias buscan con ansiedad, y no solo las ciencias naturales y la medicina, sino también las ciencias físicas y matemáticas."

"En la ciencia, la clasificación es tan importante, que hay filósofos que niegan a la ciencia un valor de conocimiento y le conceden solamente el valor económico de clasificación."

"Las clasificaciones de los fenómenos, constituyen en las ciencias, las leyes y el conjunto de leyes da consistencia positiva a las ciencias."

"También en la vida social hay leyes, enraizadas en las costumbres, y sancionadas por el Estado, y todas son ejemplos de unificación, cuya importancia económica, no hace falta ilustrar".

"Como se ve, el símbolo de unificación acompaña la actividad de la mente humana en todo su desarrollo, y ayuda al hombre íntegramente en su actividad diaria.

Antes de ver otras unificaciones: las materiales y las sociales en particular, tenemos que considerar el error de la unificación, ya sea por deber científico, ya sea para poder evitar sus consecuencias peligrosas.

"¡Todas las unificaciones contienen errores!"

Son las zonas grises entre elemento y elemento unificado, entre conjuntos de elementos unificados. Por lo tanto, excepto por las matemáticas que funcionan sobre símbolos abstractos, el resto de las unificaciones son de carácter aproximativo.

Unificación Material

"En fin, en la Ciencia Positiva, el Progreso coincide con una Unificación Creciente.

La unificación del Trabajo con el calor en el "invariado" de la Energía (Mayer), la unificación de la Sustancia de todos los cuerpos en el "invariado" de la Materia (Lavoisier), la unificación de la Electricidad con la Luz en el Electromagnetismo (Maxwell), han culminado hoy en la Ecuación de Einstein, que unifica a la vez la Energía con la Materia, ley trascendental, que la bomba atómica ha demostrado terminada y dramáticamente.

También en la Economía Social, como veremos, el Progreso coincide con una Unificación Creciente."

"La unificación en el campo material constituye también la esencia del procedimiento técnico e industrial.

La máquina, que a su vez simboliza la técnica, es una aplicación maravillosa de la unificación; porque unifica movimientos iguales y repetidos, y la rueda, en fin, que a su vez simboliza la máquina es la expresión más pura de la unificación de infinitos movimientos siempre iguales."

Unificación Social

Este tipo de unificación penetra aún más en la economía.

"Las unificaciones sociales son las asociaciones de los hombres, que tienen finalidades comunes. Su naturaleza económica es evidente.

Las finalidades tienen que ser comunes, no solo iguales. Si fueran solo iguales, la unificación sería solamente mental, mientras que, cuando coinciden, por ser comunes a todos, se hacen sociales y constituyen la esencia de la asociación.

Las asociaciones de hombres, que teniendo las mismas finalidades, ofrecen sin pedir nada, son las más puras y dignas, como lo son las asociaciones para el progreso de la Ciencia, del Arte y de la Literatura, o para el mayor aseo y el urbanismo de las poblaciones."

Existen asociaciones sociales menores como los clubes, las escuelas, las iglesias, y mayores como las Naciones Unidas.

Las asociaciones se van escindiendo e integrando en nuevas asociaciones de acuerdo a las finalidades de sus miembros que permanentemente actúan por medio de una revisión de las características unificadoras y, más precisamente, de una escisión de las características.

Una asociación que todos conocemos y, sin embargo, no todos aprecian en su alcance trascendental es la Unión Postal Universal (U.P.U.), la cual reúne a todas las naciones del mundo entre sí, -en absoluta igualdad-.

"La idea de la U.P.U. es del inglés Rowland Hill y del alemán H. Von Stephan que, sin embargo, ¡tuvieron que luchar mucho para hacer entender sus ideas a sus contemporáneos!"

"La estructura de la Unión Postal Universal es asombrosa por su genialidad económica.

La U.P.U., en concreto, propone a todos los Estados su participación en una asociación cuya sede central tiene poderes discrecionales casi anulados, por ser la U.P.U. automática y descentrada en su actividad.

El automatismo, consiste en el hecho de que cualquier operación se realiza en forma mecánica igual para todos, sin distinción alguna frente a los diversos remitentes y destinatarios. Esta unificación de los remitentes frente al buzón, y de los destinatarios frente al cartero es absoluta.

El descentramiento consiste en el hecho de que todos los gastos y los ingresos que se realizan en cada Estado, pertenecen a él, sin que nunca un Estado tenga que cobrar o pagar nada a los otros Estados. Esta unificación de los derechos y deberes de los Estados con respecto a la U.P.U. es también absoluta.

El funcionamiento automático y descentrado de la U.P.U. ha logrado el milagro de solucionar el problema fundamental de la asociación, es decir: la tutela de las minorías en el caso particular del servicio de correo.

Por lo tanto, además de la operación de escisión de las características de la asociación que ya hemos encontrado podemos también aprovechar el automatismo y el descentramiento para intentar la defensa de las minorías de una asociación.

Esta conclusión nos alienta en tal forma, que llegamos hasta considerar una aplicación un tanto audaz, en un terreno en el que hoy resulta casi peligroso internarse: el gobierno económico mundial".

Toda asociación debe referirse tanto al interior como al exterior, aquí el presidente de la misma actúa unificadamente representando a todos los miembros de la asociación hacia el exterior, mientras que el directorio tiene la obligación de repartir entre sus asociados tareas, gastos y utilidades, de administrar justicia entre ellos, etc.

El Estado es la asociación de asociaciones y tiene distintas tareas que cumplir: la contractual entre los ciudadanos y el estado mismo, la reguladora actuando en las relaciones entre los ciudadanos, con los extranjeros, con las relaciones de trabajo, comercio y en lo referente a las monedas, etc.

"Entre las actividades que se refieren a las relaciones de los ciudadanos entre sí o con los extranjeros, tienen un lugar especial y de enorme importancia las actividades económicas, mientras hoy están bajo las direcciones gobiernos nacionales.

La importancia de los gobiernos nacionales no se puede pasar por alto, ni poner en tela de juicio. Sin embargo, todos tenemos que reconocer que estos gobiernos, no logran solucionar hoy, los problemas de naturaleza económica internacional.

Por otro lado, estos problemas se manifiestan en forma unitaria en todo el mundo, bajo el aspecto de un malestar universal que no conoce barreras políticas.

Desocupación y huelgas, recursos no aprovechados y falta de productos, escasez de maquinaria y sobreproducción, necesidad de importar y prohibición de exportar, etc., son unos, entre miles, de los fenómenos contradictorios que se manifiestan en la misma forma en todos los países de todos los continentes.

Y si Estados Unidos y Rusia afirman que no tienen problemas económicos, no podemos tomarlos en serio, por el hecho de que ambos han levantado una barrera muy rígida: en Estados Unidos los trabajadores no pueden entrar; en Rusia, en cambio, no pueden salir. Tampoco en la cárcel hay problemas económicos.

La Economía Racional busca la solución sin rejas y sin esposas.

Ahora, el hecho que nos asombra y alarma, es que frente a aquel malestar, los gobiernos no lo afrontan con igual decisión, ni se proponen buscar juntos una solución, antes bien, se aíslan entre sí lo más posible.

Por lo tanto, mientras el problema de unificar la tarea reguladora en el campo económico nos parece muy factible, encontramos, en cambio, en cada Estado, un impedimento que, en la práctica, se opone a esta unificación. Y este impedimento tiene que ser igual para todos, por ser ello tan uniforme, más aún, universal, como uniforme y universal es la tarea reguladora económica.

La Economía Racional, como vemos en forma detenida, descubre y remueve aquel impedimento que hoy obstaculiza la unificación de la tarea reguladora económica de los Estados. Estos aprovecharán en seguida, la oferta de la Economía Racional, uniéndose en una asociación supranacional económica, que podrá llamarse gobierno económico mundial.

La tarea de este gobierno será solamente la que hemos denominado reguladora.

Las tareas que hemos llamado contractuales (de las direcciones) y aún más, las tareas nacionales de las presidencias, están totalmente al margen y por encima de este gobierno económico mundial.

Pero aún así ¿se podría negar o menospreciar la enorme importancia de la economía, en todas las relaciones de amistad de cada Estado con los otros Estados y con sus ciudadanos?

Por lo tanto, la solución del problema económico que con la ayuda de la economía racional vamos a resolver, constituirá un auxilio parcial pero de un valor notable, en la solución del problema supremo de la paz mundial."

"La Economía Racional, y esto lo vamos a ver a continuación, ha podido ofrecer la solución teórica del problema económico social, mediante la unificación suprema del mercado mundial, aprovechando el principio del invariado monetario en el trinomio económico, y concretando la acción práctica en la Fundación Universal Hallesint.

La Fundación Universal Hallesint, a su vez, para actuar, aprovecha los auxilios que hemos ilustrado y que encaminaremos más adelante en forma detenida.

Ante todo aprovecha la escisión de las características, en cuanto separa y reúne aquellas características que se pueden unificar (actividades económicas).

Además, actúa como la U.P.U., sin ningún poder material, pero con método automático y descentrado, constituyendo el verdadero gobierno económico mundial que, quitando a los gobiernos políticos tareas hoy para ellos abrumadoras, ennoblece sus actividades hoy muy envilecidas, impulsándolos hacia los más altos destinos de la humanidad".

EL MERCADO MUNDIAL

Los animales poseen útiles y medios de producción muy ingenio-sos, pero ellos forman parte integrante de su cuerpo, no se pueden transferir y se destruyen junto con el cadáver del animal.

El hombre, por el contrario, construyendo útiles fuera de su cuerpo, además de los que naturalmente posee, logró tres extraordinarias posibilidades:

a) Poder crear y usar mecanismos como la rueda, y energías, como el fuego, incompatibles con su cuerpo físico (técnica).

b) Poder dejar los útiles a las generaciones venideras, quienes, a su vez, aumentan el patrimonio humano, con ritmo cada vez más acelerado (progreso).

c) Poder, en fin, cambiar con los otros hombres, sus útiles y su producción, con recíproca ventaja (cambio)".

El cambio, invento de los hombres, constituye la base y la esencia de la economía.

"Damos bienes y trabajo, y recibimos otros bienes u otros trabajos".

"En la moderna vida social, todo lo que se consume o se goza, en general, es suministrado por los otros hombres".

"En verdad, la causa que provoca los cambios no es una extraña diferencia de gustos, ni tampoco un exceso de producción anormal, sino un fenómeno que todos conocen, todos comprenden, todos aprovechan, y que, sin embargo, no tiene todavía su lugar, mejor aún, su altar, en la Ciencia, como el artífice máximo de la riqueza social, como la esencia misma del progreso económico.

Esta causa de los cambios, este artífice máximo de la riqueza social, podemos definirlo por el principio del costo decreciente de la producción creciente.

Este principio afirma que el costo de cualquier producto se reduce tanto más, cuanto más aumenta su producción."

"El principio del costo decreciente, en contraste con toda la economía estática, demuestra la inconsistencia de la famosa ley de la demanda."

"No faltan pruebas para esta verdad".

La distorsión y la ilusión que la humanidad sufre por el contrato que se hace con "la moneda", con sus patrones oro, plata, divisas, jamás intercambiables, con sus "estabilidades" de devaluaciones intrínsecas y permanentes, con su políticas de ajustes para mantener o cambiar relaciones de valores de cambios o para licuar deudas del mismo Estado emisor, y mil cosas más hacen que la ignorancia monetaria sea tan grande y general, que cualquiera puede reparar en el absurdo grotesco de este contrato.

"El hecho de que los contratos de cambio actúen sobre los símbolos y no directamente sobre las cosas, apareja un complejo de complicaciones, que pesan sobre cada cambio y dificultan la elección del cambio más conveniente para cada contratante.

Hoy, para efectuar un cambio en la forma más razonable en el mercado mundial, tenemos que superar, por lo menos, los siguientes obstáculos:

a) constatar por medio de muestras, dictámenes periciales, análisis, etc., la calidad de una mercadería y su relación con el símbolo contratado; y también defendernos de errores, adulteraciones, sofisticaciones, menguas, deterioros, etc.

b) calcular el costo en tiempo y dinero, desde la localidad de salida de la mercadería hasta la de llegada; y eso requiere el manejo muy complejo de tarifas ferroviarias, aranceles, fletes terrestres, marítimos y fluviales, gastos de correo, de telégrafo, de depósito, trasbordos, cargas y descargas, derechos, seguros, etc., etc.

c) valuar, en fin, la diferente solvencia, corrección y capacidad del ofertante y asegurarnos sobre la exacta correspondencia de la mercadería con el símbolo contratado, y también sobre los eventuales gastos por pleitos ante los tribunales.

Todas estas trabas o riesgos correspondientes, cuando se renuncia a estos controles y averiguaciones, se traducen, como es lógico, en un enorme aumento del costo de la operación de cambio.

El aumento de costo de la operación de cambio, reduce la ganancia del vendedor, aun cuando no la anula, y hace excesivo el gasto del compra-dor, aun cuando no le impide efectuar la operación de compra.

Se crea, por lo tanto, un alejamiento entre vendedor y comprador que tenemos que superar para llegar, en cambio, al acercamiento entre ambos."

"Supongamos, sin embargo, que haya sido realizado ya el acerca-miento máximo posible entre los productores y los consumidores.

Ahora bien, tenemos que confesar que el problema del cambio, ni siquiera en este caso, quedaría solucionado.

En efecto, tenemos todavía que superar dos dificultades muy graves:

a) la de elegir el mejor cambio entre todos los que sean posibles

b) la de efectuar materialmente este cambio así elegido.

Para superar la primera dificultad, ha sido inventado, hace tiempo, el mercado.

Para superar la segunda dificultad, hace tiempo también, ha sido adoptada la moneda.

El mercado está constituido por la presencia real o simbólica, en un mismo lugar y al mismo tiempo, de todas las ofertas y todos los pedidos, unificados en la forma más racional.

La presencia simultánea y unificada de todas las ofertas y todos los pedidos hace posible su comparación y por lo tanto, su mejor elección.

La moneda, a su vez, permite dividir en dos partes una operación de trueque. En un momento dado y en un lugar, se cambia una mercadería o un trabajo por monedas; y después, en otro momento y lugar, se cambian aquellas monedas por otras mercaderías o trabajo.

La aceptación de aquellas monedas en cualquier tiempo y cualquier lugar, hace posibles todos los cambios elegidos.

Si el mercado fuese total, es decir, si contuviera cada oferta y cada pedido mundial, de hoy y también de mañana, el mercado sería perfecto.

Sin embargo, no existe un mercado semejante, y los mercados que todos conocemos, no son perfectos, antes bien, son muy defectuosos. La Economía Racional, como veremos, se ocupa por lo tanto, en perfeccionar, ante todo, el mercado mundial, hasta hacerlo total en el espacio y en el tiempo.

Si a su vez la moneda fuese mundial, es decir, si existiese una moneda que a la par que es aceptada ahora y aquí, fuese también aceptada en cualquier otro lugar y en cualquier otro momento, con igual poder de compra, esa moneda sería perfecta.

Sin embargo, esta moneda nunca ha existido, y si el oro, en apariencia, ha proporcionado a veces esta posibilidad, ahora, por cierto, no lo hace más, y en casi todo el mundo, el oro, aunque sea siempre muy apreciado como metal, va perdiendo por sus graves defectos, su importancia monetaria.

La Economía Racional, nos explicará más adelante cómo se ocupa en estudiar, crear y ofrecer una moneda que posee esta especial propiedad de ser aceptada en todo el mundo por su valor económicamente constan-te."

Vamos a ver cómo la humanidad ha enfrentado hasta la fecha estos problemas, y lo que ha conseguido alcanzar.

Unificó elementos como parte de un procedimiento económico fundamental.

"Para darnos cuenta de esa aplicación, examinaremos por separado los tres elementos del cambio: los sujetos, los objetos y los contratos."

Separó a los sujetos en vendedores y compradores.

Vendedores de bienes y servicios categorizándolos en: productores, importadores, mayoristas, almacenes, hospitales, etc.

Compradores, asunto más difícil de coordinar, pero aún así, hay cooperativas, mutuales, y otras.

La unificación de los objetos la consiguió a través de la merceología, a la que la Economía Racional le da importancia científica por su enorme dificultad en la definición de equivalencias y relaciones.

La unificación de los servicios es aún más compleja y genera aún mayor confusión. En esta área están los Sindicatos de los trabajadores y todas sus áreas de participación.

"Si consideramos todos los cambios del mundo, notaremos en seguida que la mitad de todos los objetos de cambio son monedas de múltiples naciones.

Por lo tanto, mientras tiene mucha importancia la unificación de la mitad de los objetos de cambio, constituida por bienes y servicios, tiene no menos importancia la otra mitad constituida por las monedas.

Y como el contratante que había pedido una mercadería, protesta si ésta le llega averiada, ¿por qué el que debe cobrar una suma de dinero de un valor establecido, tiene que aceptar, sin poder protestar, aquellas monedas que conservan su nombre pero que han perdido su valor anterior?"

"En fin, la unificación de los contratos no es una operación nueva para los pueblos".

Hay códigos de comercio, y cláusulas escritas o tácitas. Pagarés, cláusulas CIF, FOB, Forfait, etc. Hay arbitrajes, contratos internacionales del comercio y de la navegación, y sobre todo del seguro.

"Sin embargo, mucho queda incumplido, y la posteridad nos juzgará en forma muy severa por nuestra mezquina unificación contractual, también en este campo económico.

Sin duda hay Algo hoy en la humanidad, que impide a la unificación de los cambios alcanzar éxitos tan maravillosos como aquellos que la unificación brinda en el terreno de la ciencia y de la técnica.

Este Algo, crea un verdadero problema económico, que la humanidad no logra solucionar, quedando a merced de los empíricos, de los filósofos, de los políticos."

Hay un Algo que es la moneda que entorpece los intercambios al introducir sus defectos de devaluación constante e imponiendo este defecto en toda operación por ser la medida del valor, analicémoslo que es el valor.

"Los economistas, frente a esta investigación, hacen filosofía, y hasta llegan a discusiones de moral.

La Economía Racional, con su actitud positiva, no se distrae y hace una observación fundamental: que para medir una cantidad no se necesita conocer su naturaleza, sino que en muchos casos, basta poder medir sus efectos.

Se puede medir, por ejemplo, el peso, el calor, la atracción magnética, sin conocer la causa de la gravedad, ni de la temperatura, ni del magnetismo.

Acaso, se podrá asimismo buscar la medida del valor, sin enterarse de antemano de su naturaleza."

"Si se preguntase ahora, qué significa por sí mismo el valor de una mercadería u otra -ej. del hierro o de la lana- nadie puede contestar correctamente.

La mayoría contesta diciendo que el valor lo establecen las monedas que se necesitan para comprar aquellas mercaderías (Precio).

Esta contestación, que con toda convicción repite el hombre de la calle, no tiene significación alguna.

En efecto; no solamente la mercadería adquiere muchos precios en su viaje, desde su salida de la fábrica hasta el exportador, el importador, el mayorista, el minorista, y el consumidor, sino que varían mucho sus precios según la distancia recorrida, el tiempo que se emplea en cada etapa, las barreras que tiene que franquear, etc.

Y la diferencia de los precios es aún más sensible si se consideran las monedas en que estos precios están expresados en los diferentes Estados.

En fin; cualquiera sea el precio hoy individualizado, él no tiene constancia firme hasta mañana; de manera que el valor se manifiesta como algo muy variable, casi inasequible, y no representable con un número."

"Todos conocemos los crímenes de las monedas.

No se trata de crímenes de un enemigo del cual podemos defendernos, sino del crimen de un amigo, que abusa de nuestra confianza, y por eso es más culpable, ¡porque nos traiciona!

Nosotros, conociéndola, perdonamos siempre esta traición, y no hay ejemplo en la historia, de un pueblo carente de moneda. ¡Tan grande es su importancia!"

Sus defectos y "crímenes" los vimos en Alemania, Austria, Grecia, Polonia, etc., etc., Argentina. De ellos habló Plinio, Nerón, Roosevelt, Nicolás Copérnico con sus "cuatro son las calamidades de la humanidad: las guerras, las carestías, las epidemias y... el morbus numericus (monetae vitalitas)". Se refería así a la "enfermedad de las monedas".

Adam Smith habló de ello y otros como Cassel, Fisher, Willis, Kemmerer, Howard y muchos más.

"La devaluación de las monedas corresponde siempre a la inflación, es decir, al aumento de la moneda en circulación.

Nada autoriza a los economistas a considerar la inflación como la causa de la devaluación, y sin embargo, casi todos están de acuerdo en proponer que se prohíba la emisión de papel moneda, cuando hay peligro de devaluación.

No se dan cuenta los economistas de la inutilidad y necedad de sus consejos. Ante todo, se trata de consejos no aceptables, porque si la circulación monetaria, por cualquier razón, exige otro papel moneda, los bancos de emisión tienen que actuar de conformidad si no quieren estorbar toda la actividad económica del país.

Y por otro lado, se trata de consejos inútiles, pues ya hemos visto que la devaluación afecta hasta a las naciones más ricas, en sus períodos de mayor prosperidad, sin antecedentes de inflación".

Diversidad de teorías monetarias, reservas en lingotes de oro, etc., todo entra dentro de la misma bolsa y débiles justificaciones.

"Para la Economía Racional no hay más que un solo fenómeno monetario indiscutible: la devaluación."

"Ante todo, tenemos que darnos cuenta de su origen, y después pedir a la unificación una moneda estable, si fuera posible."

"El interés que la ley reconoce, el Estado aprueba y defiende, y él mismo paga a sus acreedores, se convierte en la causa de trastornos sociales que constituyen los máximos trastornos de los pueblos.

El interés compensa los riesgos del capital financiero, compensa las devaluaciones de las monedas y canaliza la avaricia del financista, y muchas otras cosas más.

"En fin; he aquí que la moneda, que se consideraba como un maravilloso instrumento económico, que los pueblos nunca intentaron sustituir, revélase en realidad, como la causa de una honda y gravísima injusticia económica, no solo en el espacio, por su variable poder de compra en los distintos lugares, sino en el tiempo, ya sea bajando su valor hasta cero con su perenne devaluación, ya sea haciendo crecer, hasta adquirir valores astronómicos, los créditos de los ahorristas.

¡He aquí aquel Algo que buscábamos; aquel Algo que frena al alud económico y aquel Algo que obstaculiza la unificación de los cambios!

Aquel Algo es la imperfección de la moneda.

La Moneda, Símbolo de la unificación del valor, se equivoca y nos traiciona, arrastrando hacia el abismo a toda la humanidad que depositaba en ella toda su confianza.

Los cambios, es decir, toda la economía, están en gravísima crisis dramática, y la humanidad, que en plena borrasca va navegando a la deriva en la oscuridad de su noche, todavía no se da cuenta de que le falta el timón.

La Economía Racional ofrece a la humanidad el timón de salvación, por medio de la unificación total y suprema del mercado."

UNIFICACIÓN DEL MERCADO MUNDIAL

"La Economía Racional, según nuestra definición, busca la elevación del nivel de vida de la humanidad, a través de la colaboración social utilitaria, como la técnica lo hace a través de los recursos naturales.

Hemos visto que esta colaboración social utilitaria actúa por medio de cambios de naturaleza egoísta, siendo todavía muy reducida la parte correspondiente a la generosidad o al desinterés, en este período de la civilización humana.

Por lo tanto, hemos arribado a la conclusión de que el desarrollo de la economía consiste en el perfeccionamiento teórico y práctico de los cambios en el mercado mundial, bajo el impulso del egoísmo humano.

Ahora bien, siendo la unificación del procedimiento económico fundamental de la colectividad humana, vamos a intentar la unificación total, suprema, del mercado mundial, para lograr el máximo perfecciona-miento económico de la colectividad humana."

"Hemos averiguado en qué forma y medida la humanidad ha aplicado hasta la fecha, la unificación en los cambios.

Ya hemos visto que esta unificación es muy poco importante y reducida, frente a los adelantos maravillosos de la técnica; y este contraste entre las posibilidades ofrecidas por la técnica y el rudimentario desarrollo embrional de la economía, ha provocado una crisis en la vida social de la humanidad, la que ya se encuentra en la paradójica dificultad de no poder aprovechar todo lo que le ofrece la técnica, llegando al extremo de destruir productos, reducir cultivos y obstaculizar intercambios.

Estudiando analíticamente esta crisis, hemos llegado a la conclusión de que las dos unificaciones económicas fundamentales en los cambios: el mercado y la moneda, no han logrado en absoluto una verdadera unificación.

En efecto, el mercado y la moneda hoy están divididos en mercados y monedas nacionales, más que en competencia, en conflicto entre sí, sin que nadie sepa cómo pueden unificarse."

"La Economía Racional sigue un procedimiento no solo lógico, sino muy sencillo.

Ante todo, la Economía Racional unifica en el espacio, idealmente, el mercado mundial, considerándolo como una unidad cuyas barreras nacionales no son más que obstáculos, los cuales, por otro lado, frente a las fallas del mercado mundial, representan un mal menor, imposible de derrumbar sin haber eliminado antes aquellas fallas.

Esta unificación ideal del mercado mundial en el espacio, parecería ser una aspiración teórica, fuera de la realidad, y sin ningún alcance en el mundo actual en que vivimos.

En realidad, esta unificación ideal tiene una concreta importancia práctica, como veremos, y además, una importancia trascendental, con cuya luz se iluminó la estrella que guió íntegramente el desarrollo del Hallesismo, hasta su culminación en el Plan Hallesint.

Además de la unificación ideal del mercado mundial en el espacio, la Economía Racional, firme en su avance, llega a unificar el mercado mundial, también en el tiempo.

Esta unificación en el tiempo, absolutamente original, como vamos a demostrar y que coincide históricamente con la relatividad de Einstein que considera al tiempo como una cuarta dimensión del espacio, tiene en nuestro estudio una fundamental importancia y constituye la llave de la solución práctica.

Ante este mercado unificado en el espacio y en el tiempo, la moneda tendrá que ser la expresión del valor de todos los bienes y de todos los trabajos, de todo tiempo y de todo lugar.

Sin embargo, aunque ella sea universal, no podrá tener un valor constante, por no ser constante la riqueza mundial.

Su valor tendrá que ser determinado, como veremos por el mismo mercado mundial, representando el nivel medio de todos los valores, como el nivel del agua en aquel pozo horadado en la orilla del mar, y que ya vimos como representaba el nivel medio del mar en tempestad. -ejemplo que no estuvo incluido en esta síntesis-.

Para llegar a la unificación del mercado mundial en el espacio y en el tiempo, reunamos idealmente todas las ofertas de todo el mundo, en tres grandes categorías derivadas respectivamente de las tres únicas formas de actividad que se pueden concebir:

a) Actividad pasada, y realizada en bienes todavía eficientes, Bienes Productos ofrecidos por los ahorristas.

b) Actividad presente, y que se explica en su fase productiva: Servicios Ofrecidos por los trabajadores.

c) Actividad futura, cuyos productos en gestación se pueden comerciar: Bienes Futuros ofrecidos por los empresarios.

No pueden existir más, porque el tiempo consta solamente de pasado, presente y futuro.

Esta unificación muy sencilla es fundamental para la Economía Racional.

Los Bienes productos son los que existen en el momento actual bajo cualquier forma o aspecto, pudiéndose vender o trocar por otros.

Pueden ser necesarios en la vida o superfluos (agua o alhajas); útiles o perjudiciales (remedios o venenos); morales o inmorales, etc.

Los Bienes Productos acumulados constituyen el ahorro, que está en poder de los ahorristas. En cada nación el mayor ahorrista es el Estado.

En beneficio de la mayor comprensión, aclararemos el sentido de las palabras ahorro y ahorristas.

No cabe duda alguna de que si un bien ha sido producido en el pasado, el poseedor que hoy nos lo ofrece es un ahorrista, puesto que él no lo ha consumido, ni gastado, ni vendido antes, y lo ha guardado, ahorrándolo hasta hoy.

En este sentido usamos exclusivamente las palabras ahorro y ahorristas.

Para nuestro caso no interesa si aquel bien fue producido por medios de duros sacrificios, o privaciones, si fue obtenido por medio de negocios limpios e inmaculados, y si fueron pagados todos los acreedores y trabajadores.

¡No! Si el poseedor de aquel bien tiene por derecho de compra, de herencia, de producción, de prescripción, de donación u otro motivo cualquiera la propiedad, es cosa que a la economía no le incumbe ni tiene por qué averiguar.

Todos los embustes, fraudes, embrollos, falsedades, hasta los testamentos apócrifos y la usura y violencias que aquel Bien podría denunciar, para nuestro juicio se desvanecerían en la nada.

No es la economía quien puede actuar en este sentido, sino la moral, la cual, a través de la sociología y con la fuerza de la autoridad política, es quien debe de intervenir.

El ahorro, claro está, no tienen un valor constante de mercado, sea en el tiempo o en el espacio.

Las variaciones de valor en el espacio, todos las conocemos: un cántaro de agua, que sería totalmente inútil al lado de una fuente, resultaría útil en la ciudad y milagrosamente salvador en el desierto. Un árbol, que se pierde entre miles en un bosque, se convierte en calor y fuego en el rancho campesino, y constituye los muebles necesarios en la ciudad.

Todos conocemos también las variaciones de valor en el tiempo: los progresos de la técnica, los caprichos de la moda, el deterioro material, etc., hacen bajar el valor de los bienes, cuando por otro lado, su valor puede subir por el aprovechamiento de recursos antes descuidados (minas, cascadas de agua, etc.), y no olvidemos que el tiempo sazona los vinos y la madera.

Sin embargo, todas estas variaciones de valor no nos maravillan, porque nuestra vida es un tejido de variaciones, más aún, de sorpresas. Por el contrario, tendríamos que alarmarnos por la relativa estabilidad que descubrimos en lo que nos rodea, y también por nuestra posibilidad de previsión del futuro, en muchos casos.

Por eso, en verdad, hasta el horario de los ferrocarriles debería de parecernos maravilloso ¡por sus previsiones tan exactas!

Cada bien nos da utilidades y goces. Por eso la Economía Racional considera todos los bienes como productivos, en sentido económico y no social.

Esta producción está constituida por otros bienes, materiales, intelectuales, espirituales, etc., que hoy no existen, que son Bienes Futuros.

Se plantea, por lo tanto, el problema.

Los Bienes Presentes, contienen también en ciernes, Bienes Futuros; pero ¿quién nos ofrece estos Bienes Futuros?... ¿Un ahorrista o un empresario?

Este dilema parece muy embarazoso; sin embargo, la Economía Racional lo soluciona en forma muy sencilla y elegante.

El que ofrece, por ejemplo, un campo, sin garantizar los frutos futuros, es claro que ofrece un bien presente, con todos los productos futuros eventuales; se trata, entonces, de un ahorrista.

El que ofrece y garantiza, no un campo, sino los frutos de un campo aunque no sea suyo y pide un préstamo; es decir, que ofrece solamente Bienes Futuros y pide Bienes Presentes, es un Empresario.

La contestación de la Economía Racional es terminante; sin embargo, muchos quedarán perplejos frente al extraño cambio entre una producción futura infinita, y un precio limitado; entre un derecho perpetuo, eterno sobre la producción futura, aunque sea eventual y el insignificante fajo de papel moneda con que se lo adquiere.

Aquí tiene que intervenir la sociología y no la Economía Racional. Se trata de ventas libres en un mercado normal, donde los vendedores están muy satisfechos por sus ventas; pagan comisiones a los intermediarios y gastan sumas enormes en la publicidad para atraer a los compra-dores.

Los servicios de los trabajadores pueden ser manuales, intelectuales, espirituales, etc.

Mientras el ahorro tiene su fuerza y su raigambre en el derecho de la propiedad, los servicios tienen un origen social humillante, porque se remontan a la esclavitud, y por mucho tiempo los servicios o trabajos han sido considerados como algo inferiores, impuesto por la necesidad.

Hay una coincidencia entre las clases de los trabajadores y las clases pobres.

Esta coincidencia, en el sentido económico, no tiene justificación alguna, pero pocos se dan cuenta de ello, y por desgracia, los que lo en-tienden, reaccionan en demasía, no pidiendo la igualdad en la colaboración, como ofrece la Economía Racional, sino pidiendo la supremacía, para proclamar a los trabajadores superiores a todos.

Estos alucinados no piensan que los trabajadores ofrecen sus servicios al alguien (que no puede ser siempre el Estado) que los guía, les paga, y tiene a su cargo todo riesgo. Entonces, ¿por qué ese alguien tiene que ser inferior a los trabajadores?

En la actualidad, a los trabajadores se los trata peor que a una mercancía, por no permitirles el libre desplazamiento como éstas tienen.

Los bienes futuros son ofrecidos por los empresarios que constitu-yen la empresa. Debe ser garantizadas su existencia futura y deben tener un valor de cambio.

La Economía Racional puede gloriarse de haber colocado en el mismo plano, en condiciones económicas paritarias, al ahorro y al trabajo con la empresa, y a ésta, en el sitial de honor.

Se trata de un descubrimiento científico, y de una contribución técnica fecunda, como veremos al comprobar sus maravillosas consecuencias económicas y sociales.

Sin la empresa, nada puede hacer el ahorro y el trabajo. Empresa significa: creación, en todos los sentidos. Y esta creación parece un milagro, pero solo parece, porque es la Economía estática, con su materialismo, la que ha enredado en tal forma la mentalidad de los pueblos, que todos consideran los hechos humanos como fenómenos físicos o químicos.

Cada conquista, cada descubrimiento enriquece a la humanidad repentinamente, en medida enorme, fantástica. Sin embargo, la humani-dad luego no aprovecha esta riqueza.

Se necesita la intervención de otros empresarios, quienes utilizan aquel descubrimiento, aquel invento.

Ellos actúan con el acicate egoísta del provecho propio, que será tanto mayor cuanto más difícil sea su tarea, y menor, por lo tanto, la competencia.

Estos empresarios, en verdad son explotadores; sin embargo, tienen el mérito de haber entendido el alcance del invento o del descubrimiento, y sobre todo, de tomar a su cargo cada riesgo. No son parásitos porque basan su provecho en el provecho de los demás.

Empresarios son los sabios, los artistas, los inventores, los explotadores, los constructores de carreteras, los contratistas de obras, etc.

Se hace notar aquí la equívoca aberración de la economía clásica estática así como de la nueva escuela de Keynes ¡que afirmaba querer combatir contra la empresa! Todos están convencidos de que los bienes futuros corresponden a las inversiones, y éstas, a su vez, corresponden más o menos al ahorro, que en medida casi constante se produce cada año (un porcentaje determinado).

Y nadie se da cuenta de que la empresa, con su varita mágica, transforma este porcentaje en una riqueza que puede ser muchas veces mayor, porque agrupa toda la riqueza ofrecida por la técnica, y que logra aprovechar; riqueza que no tiene referencia alguna ¡con la riqueza ya declarada al fisco calculada por medio del catastro!

La empresa, cuando actúa en forma comercial, ofrece en el mercado los símbolos de los bienes futuros -que llamaremos títulos- pidiendo en cambio bienes y servicios.

Por lo tanto, en el mercado, se encuentran unificados:

Los bienes, producción del trabajo pasado, cuyo mercado establece sus precios.

Los servicios, realizados del trabajo presente, cuyo mercado establece sus salarios.

Los títulos, promesa de trabajo futuro, cuyo mercado establece sus cotizaciones.

En estos tres mercados:

Los ahorristas aportan bienes y piden servicios y títulos.

Los trabajadores aportan servicios y piden títulos y bienes.

Los empresarios aportan títulos y piden bienes y servicios.

No hay posibilidad de otros cambios.

Los ahorristas, los trabajadores y los empresarios constituyen el trinomio económico.

Nadie crea por esto, que la humanidad queda, por lo tanto, dividida en tres categorías de individuos, en tres castas que deberán actuar cada una fuera de la égida de las otras dos.

Se trata de actividades económicas que todos podemos desarrollar sucesivamente y hasta simultáneamente.

Para ver como actúa el trinomio económico observemos el gráfico de la página opuesta.

La concepción ternaria del mercado, según la Economía Racional, es netamente distinta de la concepción binaria que hace tiempo domina en las ideologías económicas, Menenio Agrippas con su discurso sobre el monte Sacro y Carlos Marx con su trabajo por dinero y sus diferencias no cobradas por el trabajador: la plusvalía, de por medio.

Ninguno interpretó que existe un tercer término: ¡la empresa!

Ahorro, trabajo y empresa, quieren permutar entre sí sus ofertas de bienes, servicios y títulos. Esta permuta se rige hoy por el uso de monedas.

Sin embargo, el valor de las monedas varía en el espacio y en el tiempo y por lo tanto, cualquier permuta sufre las consecuencias de esta variación del valor de las monedas.

El desequilibrio económico del mercado obliga a la política a intervenir.

La actividad de los gobiernos frente al trinomio económico, ha sido muy diferente según el tiempo y lugar.

Los trabajadores que representan las clases pobres, han hecho en todo tiempo, motines y revoluciones contra los ahorristas que tenían una posición de privilegio, no suficientemente justificada.

Hoy estas revoluciones han sido unificadas, en una forma definida, estable y permanente, y donde han conseguido éxito, han logrado un alcance no tan sólo local, sino continental, con un poder de expansión asaz notable (Comunismo).

La Empresa ha existido siempre en el mundo, sin embargo ningún historiador ha reparado jamás en la Empresa y en su predominio, salvo el caso de que ella ha tomado la forma guerrera.

En verdad la empresa ha estado siempre presente en la vida de los pueblos, y ha sido el verdadero motor del desarrollo de la humanidad.

En el campo político, desde Moisés, que guía a los judíos a través del desierto hacia la Palestina, hasta los próceres americanos que enseñan las rutas del porvenir a las turbas inmigradas; desde Alejandro Magno a Julio César, desde Gengis Khan a Napoleón; desde Atila a Hitler, etc. la empresa ha guiado siempre a los pueblos, grabando con su sello, bueno o malo, toda la historia política de la humanidad.

Pero los historiadores han olvidado casi todos los nombres, ya de los inventores y descubridores, ya de los que aprovechando los descubrimientos y los inventos, han dado al mundo su desarrollo actual.

La empresa, en su forma internacional (Imperialismo) prepotente y opresora, en verdad todavía domina en el mundo, pero, acaso, tiene sus días contados.

No obstante, mientras los ahorristas han logrado más de lo que ofrecían, y los trabajadores, aunque con alternativas y defraudamiento, han cobrado sus sueldos, los empresarios no siempre han logrado lo que merecían, porque muy a menudo la humanidad ha comprendido muy tarde su valor.

Propulsores combatidos, bienhechores asesinados, prohombres calumniados, empresarios audaces en quiebra, profetas humillados, inventores fallecidos en la miseria, etc., todos están simbolizados por Prometeo, que después de haber descubierto el fuego, es atado por los dioses a un peñasco mientras es condenado a que un buitre le devore las entrañas por toda la eternidad.

Por eso los empresarios, cuando no tienen frenos morales, no vacilan en aprovechar sus posibilidades, sin escrúpulos, y entre ellos brillan con luz roja muchos malhechores.

Mientras los ahorristas inmorales se revelan por su crueldad y su lujuria y los trabajadores inmorales, por su violencia y su vandalismo, los empresarios inmorales se revelan por sus embrollos, embustes, estafas, engaños, fraudes y dolos.

El predominio del ahorro, por medio del interés, ha producido el pauperismo en el interior de las naciones y el colonialismo en el exterior.

El predominio del trabajo ha degenerado en la demagogia y en el comunismo.

El predominio de la empresa ha generado el feudalismo industrial y el imperialismo.

Antes de profundizar aún más en el estudio del Trinomio económico, tenemos que reconocer que hemos evitado hablar del capital, que todos los llamados economistas invocan a menudo.

Y entonces, ¿qué es el capital?

Para la Economía Racional el capital es el ahorro invertido en las empresas. Sin embargo. La Economía Racional afirma que el ahorro tiene una naturaleza especial, que no todos entienden, es decir, que no tiene un valor estático, sino que puede alcanzar valores ilimitados, por medio de la sobreproducción.

La sobreproducción es considerada por todos como una producción que supera el consumo de los que por casualidad o por su actividad son dueños de ella, considerando en forma total una nación o toda la humanidad.

Consideremos, por ejemplo, el ganado de las pampas, la madera de los bosques, los yacimientos de oro, las ganancias de la lotería, etc. Es evidente, en este caso, que se trata de una sobreproducción para los respectivos dueños, sobre todo en el caso de que ellos no la esperaban.

Estos dueños ofrecen a los empresarios, para su explotación dicha sobreproducción, y, en este caso, he ahí el capital que se invierte en la empresa.

Los "capitales" de que disponen hoy los norteamericanos tienen, en muchos casos, este origen de "recursos naturales fortuitos", casi diríamos, no merecidos. Sin embargo, sería una falta muy grave cortar aquí nuestra investigación.

Se pueden formar capitales aun cuando no se disponga de estos recursos naturales excepcionales, tal como un hábil y tesonero agricultor puede obtener de un terreno pobre una producción mayor que la que consigue un perezoso o un incapaz de un terreno más fértil.

En este caso, es claro que el dueño de los capitales pertenecerá a la categoría de los empresarios, que se hacen ahorristas. Es decir, que los capitales se forman también (y agregamos: mucho más) por medio de la empresa.

Hay que presentar también lo que es ahorro productivo de lo que es ahorro de privación, en general este último es parte de lo que los gobiernos y las instituciones multilaterales siempre proponen a los pueblos. Una abolición total de los gastos (¡!) claro está que la misma fórmula no puede ser la que actúa cuando se ve crecer sin límites el valor de los patrimonios.

En la economía no hay fórmulas secretas, salvo intenciones ocultas de aquellos que proponen políticas fuera de la razón.

Siempre se impone en la actividad económica dentro de límites reducidos el pensamiento de las madres de familia y para la formación de capitales la actividad de los padres de familia. Ellos no se preocupan mucho de la reducción de los gastos a la vez que buscan aumentar los ingresos.

Se trata nada más que ¡de aumentar la producción y la venta! para que funcione el costo decreciente para que a una doble producción le corresponda una ganancia mayor del doble.

Hoy, los gobiernos, ante la falta de equilibrio entre los tres términos del trinomio económico, intervienen, y por medio de leyes, frenan, ora al uno, ora al otro término.

Esta intervención necesaria, pero antieconómica, es comparable a la determinación que toma el jardinero, cuando quiere que un cerco tenga todas sus ramas iguales. Como él no puede desarrollar las ramas más cortas, para que alcancen a las otras más robustas, y no conoce otro medio para igualarlas que las tijeras, despiadadamente troncha las ramas sanas para reducirlas al tamaño de las raquíticas.

La política de muchas naciones sigue este ejemplo para lograr el equilibrio económico.

Sus leyes, casi siempre inhibitorias, ¡son desacertados golpes de tijeras!

La presentación de los gráficos adjuntos, del estatuto de la Fundación Universal Hallesint y sus símbolos monetarios nos van acercando a la comprensión de esta fabulosa propuesta a la humanidad.

Un punto importante es lo que la Economía Racional llama Hacienda de la Pobreza que surge del Invariado Monetario, espacio que se sitúa entre la curva de un dólar a valor constante como el piso y el valor de un dólar invertido a interés compuesto y devaluado.

Justamente lo hemos llamado Hacienda de la pobreza porque representa la opresión constante que el monopolio del capital, carga sobre el trabajo, condenándolo a pobreza perpetua.

La Hacienda de la pobreza se manifiesta como una fuerza negativa, deletérea, constante, que contrasta y resiste al trinomio económico.

La propuesta de presentación está hecha, el debate público y abierto sobre la Economía Racional está lanzado a este mundo decepcionado y desconsolado, que no espera ya nada de la ciencia económica, y que marcha a la deriva y sin timón hacia un cataclismo que presiente sin hallar los medios para oponerse a él; en este mundo envilecido materialmente, y claudicante en sus valores morales y espirituales, y en esta hora de desorientación total, nadie sospecha que de un día para otro, sin gastos ni riesgos, sin peligros ni compromisos, se puede instituir una Entidad supranacional, Símbolo de justicia económica y garantía de infinito progreso y desarrollo de la humanidad: La Fundación Universal Hallesint.

He hecho una síntesis de una visión magistral que a hoy, 2006, ya tiene 113 años. La historia de estos años ha acompañado los sueños de estos hombres y otros lo han hecho realidad, sin duda más allá de lo que A.M.Trucco y Nicolás Manetti Cusa se pudieran imaginar. Internet, los clearing mundiales, las transferencias electrónicas, la educación que gran parte de la humanidad tiene sobre computación y sobre procesos administrativos y organizativos son solo un ejemplo de los progresos realizados.

Pero aún falta un último empujón: que un grupo de ciudadanos decida comenzar, en principio por medios alternativos y fuera del marco institucional público, a promover y educar al Soberano en las ideas de la Economía Racional para que en un futuro próximo avancemos a un plebiscito popular para que todos los habitantes de un país decidan construir este Gobierno Económico Universal y trabajar sobre la Unificación y Descentralización del Mercado Mundial encarados en la Fundación Universal Hallesint y sus símbolos monetarios: el cheque, el bono y el Hallis.

Todo lo presentado es patrimonio de la humanidad y sus ideas, estructuras y símbolos, son indiscutiblemente un Bien Social. Fue mi intención la recuperación del pensamiento de Trucco y de Manetti y mostrar su factibilidad actual, solo resta que Italia y Argentina decidan dónde y cómo constituir la Sede Central y la primera Sede Nacional para después proceder con invitaciones al resto de los pueblos del mundo para que instruyan a sus propios gobiernos la adhesión y la implementación de lo expuesto.



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