22- Se intenciona para hacer algo pero no lo realiza
El extremo de la falta de acción, de la existencia idealizada o de cualquiera de las enfermedades que presentamos es el «ahogamiento personal y social» que se produce viviendo una situación agobiante y de evidente necesidad de cambio, sintiendo la presión que la situación genera, acumular la intención de cambiar produciendo propuestas, sugiriendo estados nuevos de contención o generando alternativas de cambios de tal o cual variable pero jamás producir la acción o la realización de lo propuesto.
La falta de integración entre la idea y la acción, la falta de «no ser parte del poder que la puede realizar», la falta de motivadores conjuntos sociales para el cambio, la falta o error en los objetivos planteados y en los recursos necesarios para alcanzarlos y otro tanto de variables y elementos son condicionantes de una intención que se queda solo en eso y que produce una «patada en contra» de aquél o de aquellos que tuvieron la intención pero que se frenaron en la realización. Así, la acumulación de fracasos que ni siquiera salieron de la etapa de mentalización -o ilusión- se suman como hechos negativos e inhiben cualquier tipo de acción positiva orientada hacia o desde lo concreto y real.
Somos infinitamente propensos a este tipo de situaciones que generan un «globo de ilusiones y de esperanzas» y que mueren apenas son paridas o inclusive antes de ser paridas. Dije que el sistema es abortivo y funciona contranatura, y este es un claro ejemplo de la situación «sanguinolienta» que producen las intenciones que mueren instantáneamente en una mesa de café, en una reunión entre amigos o en la propuesta de cualquier tipo que se presente para ayudarnos entre todos para superar situaciones que «sabemos que nos están destrozando, o simplemente apretando».
Por ésto es que cuando alguien expone una intención, esa misma persona y el grupo debe automáticamente intencionarse, como manera natural, hacia la realización efectiva y concreta, organizándose, proyectando, estableciendo órdenes y niveles de funciones, de cargos, de autoridades y de responsabilidades. Una cosa debe necesariamente llevar a la otra, caso contrario se transforma en fracaso y frustración generando la enfermedad de la intención sin realización.
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