2- Le falta Perseverancia
No existe absolutamente nada en el universo que sea de generación espontánea. Todo es parte de una consecución de causas y efectos, ley de la causalidad. Esta ley es especialmente aplicable a todo lo que hace a la «discrecionalidad humana», tanto las que se producen libremente como las condicionadas desde una fuente externa al ser que las ejecuta.
Y es la naturaleza la que nos muestra en cada expresión de ella que todo proceso tiene un ciclo de gestación, nacimiento, desarrollo o crecimiento, desgaste o envejecimiento y muerte. Estos ciclos, en nuestro espacio y vida físicas están planteados necesariamente en dos tipos de variables: espacio y tiempo. Hay un lugar que los sujetos, la acción o el producto «ocupan» y hay un «tiempo» para desarrollarlos.
La enfermedad social e individual tiende a romper esos tiempos y esos espacios. Se pierde la concepción que es necesario el «esfuerzo» para desarrollar las cosas que un piensa que pueden producir beneficios y se pierde la «permanencia» en el esfuerzo es decir la Perseverancia. Si queremos salir de este atolladero deberemos primero romper con los «imposibles» y pasar a «los probables», de acuerdo al esfuerzo que le apliquemos, deberemos implementar tiempos de realización para que las acciones nuestras puedan «gestarse, nacer, desarrollarse y morir» como lo hacen todas las cosas en la naturaleza. No está de más decir que «somos parte de la naturaleza en absolutamente todo lo que somos y expresamos», y no al revés.
La naturaleza «no es» por el orden o equilibrio «pensado» o maquinado por el ser humano; su estado, y todos nosotros, es y somos por concepción, orden y equilibrio existencial superior que no podemos comprender y que no deberíamos alterar, sino interpretar y «acompañar» desde un estado de humildad, y falto de vanidad y errados conceptos.
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