3- Tiende permanentemente a la Inacción

Las distintas enfermedades que hemos adquirido actúan especialmente en la acción y en la reacción de individuo y de grupos sociales. Al encontrar a través de los años y de las experiencias de fracaso reiterado de que «nada funciona» o de que «a tal esfuerzo le corresponde un resultado insignificante» el hombre deja de actuar. Busca muletillas para cualquier tipo de propuesta que «de antemano» y la mayoría de las veces acertadamente, sabe que no van a producir beneficios, así la acción se transforma en inacción. Estos condicionantes son, por ejemplo, tratar todo en términos de posibles o imposibles -es decir que la cosa se haga «maravillosamente bien y el sujeto se salve» o que no se produzca en absoluto. Para superar la enfermedad debemos posicionarnos en la variable de «resultados probables», es decir de que a mayor cantidad de intentos y esfuerzos que realicemos mayores «probabilidades» de conseguir resultados satisfactorios o deseados.

Otras muletillas para inhibir la acción son el «es imposible», el «si... pero», el «no», etc.

La inacción se supera llevando y reduciendo los procesos de «pensamiento», de «la palabra» y de «la acción efectiva» al único método factible para su confirmación en términos de realidades: el método de prueba y error practicado en intérvalos muy reducidos para ir acumulando sus resulltados compulsándolos paso a paso. Todo lo que se piense, diga o actúe necesariamente debe ser con una comprobación a muy corto plazo. Un ejemplo de ésto es tantear la «relación con el otro» a través de cómo cumple o no con lo dicho. Si alguien dice «te voy a presentar a alguien» uno debe «esperar la presentación» antes de volver a actuar con la persona que «dió su palabra» y no seguir «armando castillos en el aire» o seguir construyendo «la relación» sobre necesidades que la otra parte aún no cumplió en su «mínimo e inicial compromiso». La inacción así debe ser activada no solo desde la acción física, sino desde mucho antes de la relación entre las personas: desde el pensamiento y desde la palabra que se compromete.

Pensamiento, palabra y acción física son todos elementos y pasos motores y de soporte de una acción positiva, real, concreta y efectiva en las relaciones humanas que deberemos recomponer.

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