TEORÍA DE LA NECESIDAD - El Eficientismo Social -
                      Una Economía  de Todo y para Todos.    Prof. Mauricio Jorge Yattah

  114 - ¿Hacer o dejar hacer? Esta es otra de las cuestiones  
          Audio - Imagen MJY

El orden administrativo público no hace, es la gente la que hace y deshace, es el pueblo con su actividad, su problemática humana, la que se activa y produce bienes, servicios, desarrollos físicos e intelectuales, derrumbes, catástrofes y nuevos universos.

El orden administrativo, o en nuestro caso el des...orden administrativo público, es simplemente eso, una organización de la cosa real que se contiene en otro tipo distinto de soporte y que se idea desde la realidad del trabajo de la gente para ordenar el colectivo de la sociedad.

Cuando el orden institucional se distorsiona, nace el conflicto en la sociedad y por ende en los sectores económicos. Todo desorden público repercute en la sociedad, en la economía, en lo real y concreto.

La función pública cree hacer pero no hace, su función es administrar a los que hacen realmente y para eso debe dejarlos hacer.

El trabajo administrativo es simple trabajo administrativo que nada produce, que nada crea. Es un servicio de organización, de ordenamiento.

Creer, como se cree hasta ahora, que dos millones y medio de funcionarios públicos hacen, es un tremendo error que ha costado la desintegración nacional y la caída libre de un país que era la esperanza del mundo.

Por supuesto que muchos de los que leen estas líneas dirán -¿de qué está hablando? Hacer es hacer y yo me mato trabajando todo el día... funcionario público o no ¡yo me mato laburando!

Es cierto, pero es hora que se comprenda de raíz que no todo hacer es productivo y necesario, que no todo trabajo o laburo produce rendimientos efectivos y riqueza, y que no todo lo que "uno hace" es útil para la sociedad.

La conciencia de qué es lo que uno hace, de qué y de en dónde está produciendo, de cómo y de cuánto uno hace es base fundamental para el cambio de actitudes y conductas que hay que tener para construir una nueva economía en la cual seamos todos conscientes de las participaciones que estamos aportando y de las ganancias o pérdidas que producimos a la comunidad.

Hay profesiones y oficios y actividades útiles y necesarias y otras, que aunque activas y trabajando, son inútiles e innecesarias; y aunque todas suman a los productos brutos nacionales es hora de cambiar los cálculos y realizar las sumas y restas como corresponde: de acuerdo a la generación de riquezas y a los desarrollos y progresos efectivos y reales.

Se requieren esfuerzos físicos e intelectuales, reordenamiento de variables, reubicación de profesiones y de personas que pasen de lo artificial y prescindible a lo concreto y natural, rompiendo la estática de la costumbre del siempre fue igual, para construir la dinámica del cambio hacia un nuevo orden social y económico.

Cuando se comprenda que mucho de lo que se hace es no hacer y que solo es estar, las fuerzas laborales nacionales productivas van realmente a comenzar a brillar y a rendir con potencia y determinación.

Cuando el servicio administrativo público tenga la dimensión de una administración eficiente, el mundo de las relaciones económicas va a fluir sin conflicto hacia la satisfacción plena de necesidades concretas y necesarias y el desperdicio y el derroche se van a terminar.

La cuestión, entonces, no es hacer o dejar hacer, la cuestión es DEJAR HACER con libertad, con independencia al que realmente sabe hacer y dejar de meterle palos públicos en las ruedas cada vez que la acción libre y espontánea del ciudadano de trabajo, adquiere una determinada inercia y un determinado poder de realización.

La acción pública en este sentido fue criminal y alevosa y es, tal vez, la única responsable directa de la miseria y de la pobreza generalizada de nuestro pueblo. Una miopía pública de proporciones mayúsculas que debemos corregir inmediatamente.



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