TEORÍA DE LA NECESIDAD - El Eficientismo Social -
                      Una Economía  de Todo y para Todos.    Prof. Mauricio Jorge Yattah

  115 - Robarle a la vida  Audio - Imagen MJY

Robarle a la Vida habla sobre situaciones no visibles de toma y daca entre las acciones -de la palabra, de la mente y del físico- y los resultados que se obtienen de ellas en distintos planos de convivencia social. Qué cambios y qué estabilidades se producen en el marco individual, en el social inmediato y en el macro marco social mediato institucional y público, son temas del pensamiento cotidiano.

Vivimos en un mundo de convivencias complejas, dentro de sistemas que todo lo ordenan, con instituciones que se proclaman por sobre la persona física -así lo siente y acepta la mayoría de las personas- e inclusive sobre la sociedad toda. Es la institución impuesta sin importar las consecuencias, los sacrificios o qué debe pagar o sufrir el ciudadano para cumplir y adaptarse a lo que la institución ordena, exige e impone.

Nace Robarle a la Vida para tratar de interpretar de dónde sacamos fuerzas, poder y «restos» para darle todo a los sistemas de convivencia, que bien nos supimos imponer, para que todo siga igual.

Una pequeña muestra es:

1- el delito y la corrupción ganan por sobre la decencia, la honradez, la verdad, y por sobre el fair play con el que muchos salen al ruedo a jugar. Es cierto y lo vemos todos los días, el que delinque en lo público o en lo privado siempre «está mejor» -viviendo y teniendo lo que quiere- mucho más allá de lo que obtiene aquél que cumple con la norma, que es respetuoso de lo propio y de lo ajeno, que se planta ante el delito porque sabe que existe -o debería existir- un orden individual y social moral y ético que se debe respetar, aún a costa del sacrificio material personal o de cualquier otro tipo de entrega de orden inferior. Si el delito y la corrupción persisten y crecen es porque los sistemas «que nos venden» funcionan para apañarlos y promoverlos, sino la cuestión debería ser otra.

2- la mentira, el engaño, la trampa siempre se salen con la suya porque hasta que se descubre la verdad, la realidad o la situación en la cual uno fue atrapado, los hechos ya pasaron y el caso es generalmente irreversible y el resultado es de una pérdida total para el sujeto pasivo, engañado.

En dónde se gana y en dónde se pierde. Qué se gana y qué se pierde y quién gana y quién pierde por estos manejos y por estas actitudes tan dispares -opuestas en la mayoría de los casos- entre un tipo de conducta, actitud y acción social y otro tipo de respuesta.

Qué gana un comportamiento moral y ético aún sabiendo lo que se pierde y dónde acumula su beneficio tal actitud y conducta, cuando uno ve objetiva y realmente que el otro se está llevando «la bolsa y el botín» alegre y desprejuiciadamente ante la vista de todos y la perplejidad que inmoviliza a la mayoría.

Roban y se salen con la suya. Matan y salen impunes. Extorsionan y amenazan y nadie reacciona. Mienten, engañan y secuestran... y todo da igual. Ante todo esto uno se pregunta: ¿entonces para qué la moral, para qué la ética, para qué estudiar, para qué tratar de ser una mujer o un hombre íntegros?

¿Qué es íntegro? ¿Vale la pena? ¿Hasta cuándo y hasta dónde vivir de estas fantasías e ideales? ¿Nos lanzamos a la rapiña?

Robarle a la Vida es para presentar y enfocar las variables, hoy confrontadas, de una educación aprehendida y contrapuesta con una realidad evidente que día a día golpea al ciudadano. Una realidad que pega de mil maneras distintas en la vida de cada uno, en las relaciones de cada cuál y en las alternativas de qué camino seguir en la cosa cotidiana. Este camino bifurcado, esta alternativa se vive en la convivencia cotidiana entre lo aprendido que está siendo torcido y alterado por otros que nos violentan, hasta con sorna e ironías, con sus formas de acción «mostrando qué es lo que vale y sirve» con lo evidente de los resultados claros y contundentes que obtienen... y que nos refriegan a diario y sin cesar. Así, y a pesar de todo, muchos... seguimos sufriendo, ingenuos, excluidos, olvidados, movidos por la fuerza de, tal vez, «mil demonios» para tratar de construir un paraíso desde donde solo se ve caos, error e incongruencias.

Adhiero a esta cuestión porque la duda respecto a la definición para uno u otro lado es como un fantasma que ronda permanentemente en millones de personas y este fantasma día a día y noche tras noche nos roba vida y nos roba poder de convicción para realizar las cosas de todos los días.

A los niveles de eficiencia y de eficacia que la humanidad necesita alcanzar para realizar la acción cotidiana -eficientismo social- se llega cuando la convicción -verdad más FE como Fuerza Espiritual- ha llegado a suprimir la duda y se ha lanzado a luchar por la vida con todo el poder de su ser, porque ve a ésta como el máximo valor a ser vivido en plenitud.

En la actividad económica la duda corroe, desalienta y produce impotencia, robándole a la vida como el último receptáculo de donde sacar las fuerzas para integrar al ser para producir la acción. Sepamos que le robamos a la vida cada vez que surge la duda, que le robamos a la vida cada vez que miramos al otro descarriado y «feliz», y le robamos y nos roban la vida los sistemas económicos e institucionales que le exigen a las personas más allá de lo que su comodidad está dispuesta a darles y más allá de lo que el sentido común nos dice que debemos dar. Aprendamos a confrontarlos, a discutirlos, a cambiarlos. Aprendamos a exigir-les todo lo que nos falta, porque sistemas e instituciones son simples acuerdos de voluntades que ocultas y agregadas en las sombras, deben funcionar para el bien de todos y no al revés.

Si este acuerdo de voluntades no funciona para el bien común cambiémoslo descubriéndolo y denunciándolo y sin miedos proponiendo nuevas formas de organización y administración de nuestras cosas cotidianas. Hay que romper con las reificaciones y actuar teniendo con una mano firme la teoría de lo obvio y en la otra mano contundente el sentido común de todas las cosas, dos elementos que la enorme mayoría utilizamos para llevar adelante nuestras vidas en lo privado y que debemos imponer en lo público. No le robemos más a la vida, construyamos todos los días para comenzar a darle lo mejor de cada uno de nosotros en las acciones económicas todas, que nos van a agregar en una nueva economía.



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