TEORÍA DE LA NECESIDAD - El Eficientismo Social -
                      Una Economía  de Todo y para Todos.    Prof. Mauricio Jorge Yattah

  36 - De la conciencia del ahorro a la adoración del crédito  
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Desde los tiempos más remotos y en todas las latitudes, doctrinas filosóficas y religiosas han promovido la cultura del ahorro, han educado en no desperdiciar y nos han dejado un respeto por la cosa que raya con el respeto a nosotros mismos.

Algunas llegan al extremo de condicionar al ser diciendo: nada es tuyo ni siquiera tú yo mismo, así que cuídalo, cuídate... no te desperdicies.

El ahorro, según fuimos enseñados, es la base de la fortuna, el ahorro es saber no desperdiciar y esto es de alguna manera respetar al necesitado que convive en nuestra misma sociedad y a quién no le alcanza con lo que tiene.

El ahorro es saber ganar, saber tener y utilizar en su justa medida y saber guardar para contingencias, para inversiones, para nuevas oportunidades, para la seguridad de nuestras familias, etc.

El ahorro se promueve mucho más cuando comienza la era industrial y el término eficiencia -bajar costos, gastos- se potencia al punto de ser el objetivo de trabajo hacia donde toda persona debe tender.

En occidente nacemos al siglo XX con una muy fuerte educación social hacia el ahorro, concepto que en oriente jamás dejo ser considerado como importantísimo y como parte de sus culturas ancestrales.

El capitalismo se consolida sobre ese Ahorro construyendo millones de unidades de producción y millones de proyectos y desarrollos que nos llevan a lo que hoy somos y tenemos.

Pero he aquí que como por arte de magia aquello que fue la base de nuestros pequeños y grandes capitales se dejó de enseñar y desde hace varias décadas toma cuerpo el Culto al Crédito, y con ello en los últimos años su socio el Culto al Consumo, y en sucesión continua nacieron otros familiares como su primo el Desprejuicio al Derroche y por asociación necesaria, otro pariente cercano, la indiferencia al Semejante Necesitado que convive con nosotros sufra lo que sufra y muera quien muera, no interesa si es grande, chico, niño o niña... si se muere de hambre, de frío, es problema de ellos.

Este eje chueco moral-económico-ético es un punto de desajuste fenomenal en la transformación de nuestro Capitalismo de trabajo y producción al Financismo, o al capitalismo salvaje y explotador: usted elija la imagen que mejor le represente el cuadro social y económico actual.

El ahorro de ser la diferencia por haber trabajado bien, por haber sabido hacer las cosas, por comprender lo importante de todo lo que nos es dado -sin llegar al límite de la avaricia- en consecuencia es un valor de orgullo, de confianza y de seguridad, situación que pasa a ser un valor compulsivo, un ahorro forzado y forzoso, un valor de supervivencia cuando se inmiscuye el financismo para cobrarse lo suyo con el crédito.

La sensación sobre el ahorro que tuvimos a principio del siglo XX es completamente distinta a la sensación y al sentimiento en el que fuimos educados con respecto al crédito. El sentimiento pasó de ser un orgullo sano transformarse en una necesidad compulsiva, pasó de ser excedente saludable a ser una restricción imprescindible, y pasó de ser nivel de vida a ser valor de subvivencia o necesario para la supervivencia.

El Valor Monto Ahorrado era siempre un excedente de lo que uno tenía, hoy es un dejar de cubrir una necesidad no tan necesaria para una potencial necesidad imperiosa futura. El ahorro era siempre propio, nuestro, familiar y como expansivo y contenedor del bienestar de todo el grupo familiar.

Pero hoy lo visualizamos como monto-ahorro protector porque sino yo y mi familia... en una situación dada y si no lo tenemos... nos desintegramos, lisa y llanamente.

Las cuatro alternativas básicas al ahorro pretérito fueron:

1- guardar,

2- invertir en lo propio,

3- invertir en lo ajeno,

4- gastarlo... todo generando tranquilidad, calma y bienestar.

El crédito actual es otra cosa, genera otros sentimientos, produce otras reacciones. Ponga usted mismo/a en Lectura Activa lo que le produce el término: crédito. Por supuesto aparte de la satisfacción de comprarse un electrodoméstico, lo que digo es que escriba sus sentimientos profundos, sus sensaciones al contraer un crédito, al pagarlo, al no tener para cubrir su cuota, o a cualquier otra alternativa que viva en relación a él.

Ahora, aquél ahorro que transformado en monetario -financiero- se licua con otros capitales financieros mayores y se constituye en la base de un capital financiero mayor y de éste en Financismo; es decir, de un monto financiero mamútico que para crecer busca su colocación especulativa en cualquier lado y de cualquier forma es otra de las formas en que creció el ahorro transformándose en inversión.

Hasta aquí el excedente y el monto financiero son resultantes del esfuerzo genuino de un ser humano, su tierra y/o sus recursos propios trabajados productiva y útilmente para la comunidad.

Aquí no hablamos de la usura ni del avaro, cuya valoración de tenencia y movilidad financiera son otras y son la base de la expansión de la subcultura que dio origen al financismo.

Es necesario resaltar la proximidad o alejamiento entre propietario del ahorro -el que realizó el esfuerzo del excedente y que a su vez es ahorrista- con el tenedor de ese monto financiero, digamos una entidad financiera o una empresa productora de bienes y/o servicios, acciones de una S.A., por ejemplo.

Debemos tener en cuenta la relación inmediata que existe entre ambos sujetos porque es el primer paso en un continuo que va alterando y transformando sus elementos y valores genuinos, orgullosa y moral-mente adquiridos en la deformación aberrante de los sin sentidos del financismo que ataca donde puede, come lo que puede y mata en donde puede; síntesis de estas acciones: la ganancia indiscriminada, la diferencia financiera especulativa como factotum de vida por sobre todo y por sobre todos sin importar sus consecuencias.

Lo que se inició con una entrega de un monto de alguien que hizo un esfuerzo de producción propio y orgulloso hacia otro alguien que tomó el monto para sí o para utilizarlo o para recolocarlo en otro lugar se transforma en una agregación y desagregación especulativa que genera el caldo que es la esencia del Financismo.

Capitalismo de Trabajo y Producción es trabajo-esfuerzo-riesgo-satisfacción y es producción-rendimiento-utilidad social-satisfacción; mientras que el Financismo es especulación pura, es donde colocar con mayor o menor riesgo pero con garantía suficiente para cubrirse, con valores ahorrados en otro lugar, en caso de que la contingencia del No Pago, de la No Devolución del Crédito Facilitado se produzca.

De la misma manera que el capitalismo tiene su fórmula: trabajo-ahorro-inversión, el financismo tiene la suya: crédito-especulación-rendimiento financiero. No es lo mismo ¿o si?

Por esto es que al riesgo empresario de todo productor de bienes y/o servicios lo garantiza el mismo productor con su propio patrimonio, pero éste también garantiza el riesgo empresario del agente financiero que le facilitó el dinero con también su propio patrimonio.

La propiedad privada perfectamente registrada y pagando los impuestos al patrimonio correspondientes -extracciones de patrimonio que tienden en porcentajes cada vez mayores a mantener la estructura político-institucional del estado en vez de canalizarse sanamente hacia la satisfacción de necesidades colectivas- sirve a su vez para prendar e hipotecar como garantía, muchas veces en relación de 10 a 1, por el crédito recibido.

Así la propiedad privada de ser la figura más sólida para la delimitación de lo propio en relación a lo ajeno, o de lo particular en relación a lo general, o de lo individual en relación a lo colectivo, se transforma en un elemento muy transparente para la Extorsión del Aparato Público -con la cual se asegura su supervivencia sin importar su eficiencia, ni su efectividad ni su oportunidad en el cumplimiento del servicio público- y por otro lado es también la Extorsión del Aparato Financiero al asegurarse con 10 lo que ni le cuesta 1 -situación que en caso de liquidación judicial patrimonial deja el patrimonio de 10 en casi 0, todo por supuesto dentro del juego de la "legalidad" jurídica.

Aquí entendamos que legalidad no es necesariamente legitimidad, dos términos que por la corrupción pública y en todas sus otras formas se han alejado casi irremediablemente uno de otro.

El no cumplimiento del crédito tomado por el empresario productor puede llevar a un aumento en el ciclo del enganche financiero o a una liquidación de la unidad de producción, por supuesto con una infinita cantidad de variantes negociables más, pero que básicamente son todas de dependencia y sumisión y no de resolución de la relación para que el productor salga de su estado de deudor y vuelva libremente a ser dueño de lo propio y de la producción en los mismos niveles que tenía antes del desfinanciamiento que lo obligó a negociar.

Se llega en este punto a que es más conveniente promover La Cultura al Crédito en todas sus formas, por ser mejor negocio y mucho más seguro, que seguir promoviendo La Cultura al Ahorro lo que implicaría que el productor de bienes y/o servicios aún tiene algo de discrecionalidad sobre los valores que maneja en su negocio y/o actividad; margen de discrecionalidad que atenta contra el control que hace el sistema global.

La visión es: hay que captar toda fuente de producción sea cómo sea y cueste el tiempo que cueste porque es la forma de que la presencia financiera sea "real y legítima", saliéndose de su verdadera esencia que es virtual, especulativa y extorsiva.

 

 

Está aquí el camuflaje que el financismo, el "capitalismo salvaje", el "capitalismo explotador", utiliza para producir las mal formaciones del capitalismo de trabajo y producción que debemos rescatar para volver a buenos y naturales términos con la creación y con la producción humanas.

Surge el crédito en todas sus variantes: tarjetas de crédito, de débito, seguros de todo tipo por posibles contingencias, compras con precios a término, medicina prepaga, justicia prepaga, financiamiento de impuestos, tasas y contribuciones al estado, etc.etc.

Pero ¿qué pasa cuando la capacidad de crecimiento y desarrollo No Depende del Ahorro del propio negocio y/o actividad sino que depende de Negociación del Crédito, con una fuerte base de riesgo cubierto sobre la Propiedad Privada? -siendo esa propiedad privada resultado de la agregación de trabajo genuino y/o producido genuino de la tierra, ambos propios o adquiridos de otros-. Sucede que se producen varios efectos:

1- La seguridad por la reinversión de valores en el negocio que generó esos excedentes -ahorros- es mayor y aunque la reinversión no garantiza el éxito y el incremento de más ahorros futuros por lo menos asegura una permanencia más fuerte del mismo negocio que el productor conoce, obligándolo a una discrecionalidad y compromiso mayores y a hacerse más dueño de lo propio que antes.

2 - Asegura una continuidad y agrandamiento del rubro económico que produjo el plus Ahorro reinvertido, por ende un aumento natural del valor producción y un tiempo natural para la revisión, consolidación y/o reformulación de la actividad y de los elementos que intervienen en ella.

3 - Se estabilizan mejor las variables relacionadas con necesidad insatisfecha y de los factores de producción para transformarla en necesidad satisfecha.

4 - El riesgo y la especulación tienen punto cierto en los elementos de producción que ya se manejan, y también en el nivel necesidad insatisfecha que los promueve, es decir que existe un riesgo empresario asumido y un mínimo nivel de especulación: por la experiencia acumulada.

5 - El ahorro produce así las sensaciones de las que habíamos hablado.

Pero cuando todos estos conceptos se transfieren a la Cultura del Crédito y se hace una modalidad natural que para cada desarrollo se busque un crédito financiero, y con ello se comprometan las utilidades netas por la influencia directa de los servicios financieros y además se garantice el crédito con Valores Patrimoniales del tipo de relación de 10 a 1 como los expuestos, las seguridades naturales que implicaban la aplicación de los Propios Ahorros asumiendo los Propios Riesgos ahora se transforman en Contingencias de grandes proporciones de Riesgo, en donde el acreedor especula a que los negocios no le vayan tan bien al deudor para que las probabilidades de cobrarse el 10 sean ciertas y mayores para quedarse con todo. Esta intención del acreedor financiero, esta oculta malicia que tiene, también es sensada en el productor deudor pero en condición de duda y de límite compulsivo a superar; juega entonces una obra de mendacidad y pasiones en el backstage de la obra verdadera que es la producción de bienes y servicios.

Invertir los ahorros propios o invertir créditos tomados no producen los mismos sentimientos del ser humano respecto a la creación o a la producción en la que se activa para satisfacer sus necesidades, tengámoslo en cuenta como costos humanos distintos en los cálculos de nuestros nuevos costes.



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