TEORÍA DE LA NECESIDAD - El Eficientismo Social -
                      Una Economía  de Todo y para Todos.    Prof. Mauricio Jorge Yattah

  65 - Un sistema de equidad socio-económica    Audio - Imagen MJY

El Soberano es el que debe construir la economía. Son las sociedades las que deben dictar sus pareceres y necesidades a la economía y es ésta la que debe cumplir con esas imposiciones, necesidades y puntos de vista. Siempre pensando que economía es una forma de pensar, de ordenar y de estructurar la relación de acción creativo-productiva de las personas en conjunción con el medio ambiente que las cobija y comparten.

No es, entonces, el pensamiento antes que el ser que piensa sino que es el pensador y... su pensamiento.

Si aceptamos que es la sociedad la que impone el pensamiento económico ya damos un primer paso hacia una equidad en las relaciones económicas de las que todos participamos. De ahí en más son valores y principios éticos y morales, ya que consideramos que somos los receptáculos únicos de todos ellos, en donde las instituciones idealizadas quedan excluidas y pasan a ser los procedimientos y capacidades de actitudes, conductas y habilidades humanas el resto de las equidades sociales que deben ser incluidas en la economía para hacerla ecuánime a todos.

Somos semejantes, no somos iguales. Somos únicos, pero no somos solos. Somos creativos, pero no somos exclusivos. Somos mejo-res, pero no somos absolutos. Somos imprescindibles e insustituibles, pero de ninguna manera somos excluyentes ni irremplazables. Somos necesarios e invaluables, pero jamás vamos a ser eternos ni cualificables.

Así, toda una gama de atributos y calidades que nos hacen ser individualmente pero en sociedad con otros, siempre fue así y siempre será así, pero lo que hay que ajustar y corregir son los cómo fluyen nuestros aportes individuales y sociales creativos y productivos hacia otros semejantes y cuáles son a la vez sus propios esfuerzos y aportes para existir beneficios para cada uno de los otros.

Cómo fluyen los rendimientos de la tierra hacia las comunidades que la habitan, naturalmente propietarias ipso facto e ipso jure de las mismas -que es lo que debería ser- hacia la distribución y entrega de esos producidos hacia otros semejantes que las necesitan.

Somos semejantes pero distintos en capacidades, en condiciones, en potencia de esfuerzos y de proyecciones. Somos, cada uno, lo que podemos y queremos ser y debemos respetar esas voluntades existenciales que cada uno tiene y que van cambiando a lo largo de la vida, y para ello debemos construir y tener sistemas de relación socio-económica que se amolden a esos libres albedríos y voluntades de cada individuo en particular, individuo que es el germen, la semilla y el poder de la realización económica, insustituible.

Vivimos en un mundo convulsionado por los cambios de roles, por la falta de capacidad social de interpretar a cada persona en particular y con una cultura que impone coercitivamente un patrón de vida que excluye y serviliza a una enorme cantidad de sus individuos. Esto debe cambiar.

Es el individuo el que debe imponer sus calidades, sus tiempos, sus necesidades, sus descansos, sus entregas, y los sistemas socio-econó-micos deben ajustarse y traducirse a esos vaivenes del ser individual, sean cuales fueran y sean lo que sea. Otra ecuanimidad es la de ampliar atomizando los espacios de actividad y de estudio de las sociedades. En el último siglo y medio ganaron los sistemas de universalización encajonada de las sociedades, se plantearon sistemas colectivos y la cultura se encargó de encajonarnos a todos dentro de ellos; en realidad fue fácil, a garrote limpio, a exclusión forzada, a amansadora mediática y a cualquier otro elemento que ayudara a encajonarnos como ganado dentro de los "sistemas ideales" la humanidad hoy está encerrada sin rumbo ni articulación posible, sin alternativa para salirse de esos encerramientos en los que se la esclaviza y humilla a diario, de por vida y ya van generaciones. Es muy visible esta situación en la reificación que la población hace de las instituciones, en la incapacidad de avanzar libremente sobre nuevas formas de institucionalizarse -presentado en el título ocuparse, des..ocuparse, etc.-, y también en que muchos de los individuos "solos" no saben cómo arrancar y quedan totalmente inhibidos ante la falta de entorno institucionalizado que los impulse y contenga.

Por lo dicho, entonces, el foco de cualquier cambio ES el individuo, la expansión de éste es la institución cambiante y ajustada a la necesidad humana y sus cambios y satisfacciones y el encuadre de todo es la construcción de disciplinas sociales que sinteticen estas posibilidades para cumplir con los cambios necesarios para modificar paisajes individuales y sociales en las relaciones con las actividades económicas de todos.

Por supuesto que estas pocas líneas y pensamientos son solo un arranque tibio, ya que es la sociedad humana y su devenir histórico la que va a permitir, con mayor o menor participación en los procesos de cambio, imponerse a la catástrofe actual e impulsar los perfiles que se necesitan para ajustar sistemas a necesidades y sistemas a satisfacción plena de esas necesidades que son irrisoriamente descuidadas si pensamos que el ser humano tiene y siempre tuvo la consciencia, la inteligencia y la capacidad para resolver sus propias cosas existenciales y evolucionar.



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